una mujer con guantes aprieta el acné en la cara

Vitaminas que ayudan a combatir los granos en la piel

Vitaminas que ayudan a combatir los granos en la piel

Última actualización: 11-01-2019. Equipo Nutricioni

Los granos en la piel, espinillas o acné son producidos cuando ocurre algún desequilibrio con las glándulas sebáceas ubicadas en la dermis.

Se estima que el 90% de las personas ha padecido o padece de este problema, que afecta tanto la piel como a la autoestima. Pero ¿a qué se debe?

Las glándulas sebáceas producen continuamente una secreción lipídica o grasosa llamada sebo.

Estas glándulas, que forman parte del sistema endocrino, se encuentran en toda la piel.

La mayor densidad se encuentra la cara y cuero cabelludo (entre 400 a 900 por centímetro cuadrado), le sigue en densidad la parte frontal del tórax y la mitad superior de la espalda.

El sebo, esa sustancia aceitosa – cerosa, está compuesta por triglicéridos, ésteres de cera, un aceite llamado escualeno y ácidos grasos libres. El ácido sapiénico contenido en el sebo es exclusivo de los humanos y está implicado en el acné.

La secreción de sebo es estimulada por la testosterona, mientras que los estrógenos la inhiben.

Sin embargo, el sebo cumple una importante función. formando una capa fina de ácido en la superficie de la piel que actúa como barrera contra bacterias, virus y otros contaminantes que puedan penetrar la piel.

Los ácidos grasos del sebo tienen propiedades antimicrobianas y proporcionan la vitamina E en la superficie de la piel del rostro.

una mujer con guantes aprieta el acné en la cara

Problemas de acné

Los granos en la piel o acné son un problema común, que ocurre mayormente durante la pubertad, debido a una producción aumentada de sebo gracias a factores hormonales.

Una producción elevada de sebo puede obstruir el ducto de la glándula sebácea, lo cual puede causar quistes, que posteriormente se infectan por bacterias.

El acné o granos en la piel pueden tratarse de diversas maneras, generalmente combinando el tratamiento tópico, con el sistémico:

  • Cambios en la dieta, fundamentalmente disminuir los azúcares, las grasas provenientes de los lácteos y reducir o evitar las frituras.
  • Uso tópico de peróxido de benzoilo cuando se trata de acné leve a moderado. Este producto puede decolorar el pelo y causar irritación, debido a su actividad exfoliante.
  • Uso  tópico de  cremas a base de retinoides.

Los retinoides son derivados de la vitamina A, que estimulan la renovación de las células de la piel, reducen la producción de sebo y eliminan las pequeñas protuberancias o comedones.

Sin embargo, son fotosensibilizantes, por lo cual hay que tener precaución.

  • El azufre combinado con resorcina y el ácido salicílico, muy utilizados anteriormente, todavía son recetados en algunos casos
  • Antibióticos de uso tópico, como clindamicina, solos o en combinación con retinoides. Los antibióticos orales sólo se usan en casos severos, y casi siempre después de un drenaje de los quistes o forúnculos.
  • Adapalene, queratolÌtico semejante al ácido retinoico, con menos efecto fotosensibilizador.
  • Isotretoina oral en cápsulas. Es un derivado de la vitamina A que tiene efecto antibacteriano y antiinflamatorio. No es compatible con el embarazo y puede producir resequedad, debido a que disminuye la secreción sebácea.
  • Tratamientos hormonales, para las mujeres con acné, se prescriben píldora anticonceptiva con estrógeno y progestina.
  • Cuando los tratamientos anteriores fallan, es probable que el acné sea causado por el ácaro  microscópico demodex, que se aloja en las pestañas, que con sus patas y boca, produce lesiones que pueden infectarse.

Mujer joven se mira en el espejo mientras se echa tratamientos en la cara

Tipos de Acné

Dependiendo de su extensión y forma, los granos en la piel o acné, se denominan así:

  • Milium, son bolitas blancas de queratina que predominan en el rostro en las zonas con menor secreción sebácea. Pueden aparecer en bebés, niños y adultos, generalmente debajo de los ojos.
  • Grano, generalmente de color rojo, causado por una infección en el conducto excretor de la glándula sebácea. Se trata con cremas, antibióticos y control hormonal.
  • Quiste: son pequeños bultos de grasa, queratina y otros desechos celulares, que se alojan en cavidades por debajo de la piel y se producen por la obstrucción del folículo piloso (el conducto por donde sale el vello). Puede estar infectado o no. La solución es quirúrgica.
  • Espinilla: es un grano pequeño con puntita blanca a causa de una pequeña infección. Puede tratarse con algún antiséptico o antibiótico tópico.
  • Punto negro: debido a saturación de grasa en el conducto excretor que debido a contaminantes, mala higiene o cosmética errada hace que la grasa se torne oscura. Puede eliminarse con limpieza facial o exfoliación.
  • Forúnculo: es un quiste de gran tamaño con mucha secreción sebácea y una gran infección.

Debe drenarse adecuadamente por un especialista, con una pequeña incisión, de modo no se esparza la infección y se reduzca mediante tratamiento con antibióticos.

Otras clasificaciones son las siguientes:

  • Acné tropical: es una variante particularmente severa del acné que se da en las regiones tropicales con clima cálido y húmedo.

Se caracteriza por un comienzo abrupto y evolución rápida, con lesiones inflamatorias pustulosas y quísticas, que dejan cicatrices profundas.

Afecta predominantemente espalda, pecho, cuello, y en menor proporción la cara, glúteos y extremidades.

  • Acné por contacto, se debe al contacto con la piel, de forma voluntaria o involuntaria, de sustancias que favorecen la formación de comedones. Podemos diferenciar dos subtipos:
    • Acné cosmético: Provocado por la aplicación tópica de cosméticos. Afecta a cualquier edad y con mayor frecuencia al sexo femenino. El cuadro clínico se caracteriza por predominio de comedones cerrados, pápulas y pústulas. Ejemplos de sustancias que pueden producir este tipo de acné son: vaselina, lanolina, coaltar, manteca de cacao.
    • Acné ocupacional:
      • Cloracné: Inducido por la manipulación o por inhalación de productos que contienen hidrocarburos aromáticos halogenados.

Se caracteriza por la aparición de protuberancias abiertas o cerradas y quistes de diversos tamaños.

Afecta primariamente la cara, el cuello, tronco, extremidades y genitales.

Puede estar acompañado de hiperpigmentación, hipertricosis, hiperhidrosis palmoplantar, conjuntivitis y blefaritis.

      • Por aceites minerales: Producida por aceites minerales tales como lubricantes, antioxidantes o refrigerantes, derivados del petróleo crudo.

Las lesiones se presentan en los lugares habituales del acné o en zonas de contacto de la piel con la ropa contaminada, como muslos, brazos y espalda.

  • Acné iatrogénico, aparece como consecuencia de los efectos secundarios de determinados fármacos.

El ejemplo típico es el de los corticosteroides (acné esteroideo), pero puede ser producido por otros fármacos como los anabolizantes y androgénicos, bromuros, glucocorticoides, yoduros, isoniacida o anticonceptivos orales.

  • Acné rosácea: Aún cuando durante mucho tiempo se le ha considerado como una forma de acné, sus características clínicas y anatomo-patológicas, le dan la consideración suficiente como para considerarla una enfermedad aparte: la rosácea.

Vitaminas para el acné

Una dieta inadecuada y sin las vitaminas y minerales adecuados, hará que la piel sea más propensa a problemas como el acné.

Las vitaminas esenciales para evitar y ayudar a curar el acné son las siguientes:

Vitamina A

La vitamina A es fundamental para la salud de la piel y en particular para el acné. Ya hemos visto que los tratamientos para el acné incluyen el uso de retinoides derivados de la vitamina A.

Los retinoides son formas activas de vitamina A, presentes en alimentos como el hígado y los huevos.

Los carotenoides son realmente precursores de la vitamina A, que se encuentran en las zanahorias, naranjas, bananas y en los vegetales verdes.

Estos son sólo algunos de los beneficios de la vitamina A:

  • Previene que las células muertas resultantes del funcionamiento de las glándulas sebáceas se desprendan y obstruyan los poros
  • Reduce la cantidad de sebo producido por las glándulas sebáceas.
  • Reduce la síntesis de andrógenos causantes principales del acné.
Vitamina C

Un estudio encontró que los pacientes con problemas crónicos de acné presentan hasta un 40% menos vitamina C que las personas con piel sana.

Debido a su alto poder antioxidante, la vitamina C es importantísima para detener y prevenir el acné.

Actúa al mezclarse con la grasa de la piel, impidiendo que el escualeno, un componente del sebo, se oxide y se convierta en peróxido de escualeno, que es precisamente, el principal bloqueador del conducto de las glándulas sebáceas.

La acción protectora de la vitamina C para evitar la oxidación del escualeno en el sebo, es mediada por la vitamina E y la vitamina A.

Cuando la vitamina C reduce, por medio de la cesión de electrones, a los radicales libres, entonces se evitará la aniquilación de antioxidantes como la vitamina A y vitamina E.

En síntesis la vitamina C aumenta la eficacia de los otros antioxidantes, entre los que conviene destacar las catequinas presente en varios alimentos y en particular en el té verde.

Las hormonas del estrés son promotoras del acné. La vitamina C y el magnesio pueden disminuir el cortisol en sangre producido por el estrés.

Además como la vitamina C interviene en la formación del colágeno, hará que la piel, las uñas y el cabello sean de mejor calidad y luzcan más saludables.

Vitamina D

La vitamina D juega un papel importante en la sanación y prevención del acné, ya que puede reducir las arrugas y hacer la piel más suave y fuerte. Mejora la respuesta de la insulina y consecuentemente reduce la inflamación producida por los granos.

Incrementa la producción de antioxidantes, que actuarán directamente sobre el escualeno, que como sabemos, es el componente del sebo responsable de la obstrucción del folículo.

Vitamina E

Para evitar la aparición de granos, hay que evitar la oxidación del sebo. La vitamina E entra en la escena como el principal antioxidante usado por el cuerpo evitar la oxidación del sebo.

No todos los antioxidantes pueden cumplir con este trabajo, ya que se necesitan que sean solubles en grasa.

La vitamina E es el segundo antioxidante más abundante en el cuerpo, y el más soluble en grasa de todos los presentes en el organismo.

Además, hay minerales indispensables para reforzar la salud de la piel, como el zinc y el selenio.

El zinc actúa en sinergia con la vitamina C y de allí su importancia.

Y el selenio actúa en sinergia con la vitamina E, por eso es primordial para evitar la oxidación de las secreciones sebáceas que producen obstrucciones en los folículos.

Por fortuna existe el suplemento nutricional  Re-Activa Piel, Cabellos y Uñas, con todas estas vitaminas, minerales y fitonutrientes esenciales para tener piel, uñas y cabello fuertes y sanos.

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