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Higiene cerebral y vitaminas: ¿pilares de la salud mental?

Higiene cerebral y vitaminas: ¿pilares de la salud mental?

Última actualización: 15-04-2019. Equipo Nutricioni

La higiene cerebral consiste en un conjunto de actividades que permiten que las personas estén en un equilibrio mental y con su medio ambiente.

Esto incluye conductas que incorporamos en nuestro día a día para mejorar nuestra calidad de vida, así como una buena autoestima y satisfacer nuestras necesidades básicas.

Crucigrama Cuerpo Mente Alma y Espíritu

El cansancio mental también se debe a la falta de vitaminas. Una persona diariamente debe consumir buenos nutrientes que le ayuden a reforzar su cerebro y mantenerlo en excelentes condiciones, hay que agregarle también una buena hidratación y ejercicios para la memoria.

Una práctica sana de salud mental es enriquecer nuestra dieta con suplementos alimenticios. Para este fin se recomienda el consumo de MetaMente

La mayoría de los alimentos son ricos en vitaminas que ayudan a nuestro cerebro a mantenerse, pero hay que tener en cuenta cuáles son las más específicas.

De igual forma, muchas cosas tienen que ver con el cuidado de nuestro cerebro, las que pasan alrededor nuestro, la familia, la religión, la ciudad donde se vive, el país. Necesitamos crear un buen ambiente para estar en equilibrio mental.

Entonces, para tener en óptimas condiciones el sistema nervioso central o una excelente higiene cerebral debemos agregarle a nuestra vida una serie de hábitos saludables.

Uno de estos hábitos, aunque algunos no le otorguen tanta relevancia, trata del valor positivo que se dé una persona a sí misma; es necesario tener una adecuada autoestima, recordar lo bueno que se es como persona, sentirse y verse bien por dentro y por fuera.

Mientras más autoestima, mejor será su capacidad mental. También tener recuerdos positivos, satisfacer nuestras necesidades como comer, beber, dormir, vivir en pareja, disfrutar de la familia, etc.   

Las capacidades que tiene una persona para enfrentar situaciones como la ansiedad, problemas, angustias, miedos, etc., tiene que ver con el estado de su salud mental también.

El cerebro es, quizás con mucho, el órgano más importante de nuestro cuerpo. Si funciona a cabalidad, es más probable que el resto de nuestro organismo también lo haga.

El buen desenvolvimiento cerebral puede ser potenciado con el consumo de las vitaminas pertinentes.

¿Qué vitaminas debemos consumir para cuidar nuestro cerebro?

Te podemos recomendar las siguientes:

Vitamina A o betacaroteno: es muy importante para mejorar la memoria y también proteger las células del cerebro.

La vitamina A la podemos encontrar en alimentos como la zanahoria, la calabaza, el melón, el mango y algunos otros.

La vitamina B1 (tiamina): es cofacilitadora en el proceso de absorción de la glucosa.

Es una gran ayuda para la realización cabal de las  funciones vasculares y de la hemodinamia. Su deficiencia suele causar deficiencias en la salud visual.

La tiamina la podemos hallar en la mayoría de las carnes.

La vitamina B6: aporta grandes beneficios para nuestro cerebro, debido a que favorece la formación de neurotransmisores como la dopamina.

La vitamina B9: se conoce también como ácido fólico, imprescindible para el desarrollo del ser humano desde su proceso de gestación.

Se consigue en frutas como cambur o banana, naranja, melón y aguacate. La mayoría de los frutos secos contienen vitamina B9, especialmente el maní.

La vitamina B12: la carencia de vitamina B12 provoca pérdida de memoria, falta de agilidad mental y cambios negativos de humor. Su ingesta deficiente también puede provocar enfermedades importantes como el Alzhéimer.

Vitamina C: esta vitamina tiene incontables beneficios para el cerebro y está considerada como una de las mejores para la concentración. Tiene la capacidad de aumentar los niveles de serotonina.  

La podemos encontrar en frutas cítricas como la naranja, el limón, la guayaba, kiwi y muchas otras.

Vitamina D: también fundamental para el cerebro, mejora la memoria, beneficia los estados de ánimo y aumenta la capacidad sobre la resolución de problemas. La podemos tomar del sol o radiaciones solares, también la encontramos en los alimentos como salmón, atún, leche y algunos otros.

Vitamina E: es un potente antioxidante. Ayuda a proteger las células cerebrales ante daños de largo plazo.

Se encuentra en los espárragos, espinacas, acelgas, tomates, vegetales de hoja verde, almendras, avellanas, nueces, pistachos, aceites de oliva, girasol y de soya.

Enfermedad de Parkinson

El mal de Parkinson es una enfermedad cerebral degenerativa, de avance progresivo. Se caracteriza por pérdida de la capacidad  motora, la cual se va haciendo cada vez más lenta.

Esta es una de las enfermedades mentales más frecuentes entre pacientes de la tercera edad.

El mal de  Parkinson afecta aproximadamente al 1% de las personas de 65 años y al 0,4% de los mayores de 40 años; aunque sin ser frecuente, es posible su aparición en pacientes juveniles.

El Parkinson se desarrolla en 2 etapas:

En la primaria se van perdiendo las neuronas que conforman la sustancia gris del cerebro y esto provoca una pérdida en la capacidad de producir dopamina. Es decir, el cerebro va perdiendo capacidades neurotransmisoras.

La etapa secundaria ocurre cuando comienza la pérdida de la dopamina.  

Aunque no se sabe a ciencia cierta la causa de esto, puede deberse a otro trastorno degenerativo o a la acción de los fármacos del tratamiento primario o a la acción de enzimas exógenas. Entonces, perdemos la acción de la dopamina en los ganglios basales.

El mal de Parkinson secundario también puede ser ocasionado (mas no es frecuente) por intoxicación con monóxido de carbono o con manganeso. También, la hidrocefalia y/o lesiones estructurales como tumores y trastornos degenerativos pueden causar esta enfermedad.

En un 50 a un 80% de las personas que padecen esta patología, los síntomas empiezan de forma insidiosa con temblor de reposo generalmente en una mano.

Los temblores que caracterizan el Parkinson se hacen muy evidentes cuando el paciente está en reposo, pierden frecuencia cuando el paciente está en movimiento y desaparece por completo en la etapa del sueño.

Los temblores se agudizan ante la incidencia del estrés, la angustia, la depresión y el cansancio.

Los temblores se evidencian a nivel de las extremidades, tanto superiores como inferiores. Algunos pacientes muestran síntomas (temblores) a nivel de mandíbulas aunque sin afectar la voz, la lengua, la piel de la frente y los párpados.

Enfermedad del Alzhéimer

El mal de Alzhéimer es una enfermedad cerebral   degenerativa y progresiva que va produciendo pérdida de la memoria, capacidad de comunicarse verbalmente  y demencia, siendo más frecuente en personas de la tercera edad.

La enfermedad de Alzhéimer se desarrolla y manifiesta en forma gradual; sus efectos se dan en las zonas cerebrales que controlan la memoria, el pensamiento y el lenguaje.

La pérdida progresiva y continuada de las capacidades cognitivas como la memoria, el raciocinio y el habla se cree que está asociada a la acumulación de una cantidad excesiva de neuronas seniles en la corteza cerebral y en la materia  gris subcortical.

Se cree que los casos precoces de mal de Alzheimer (entre 2 y 7%) tienen origen hereditario. La causa podría ser una mutación genética.

El grupo etario más afectado con esta dolencia es el de las personas mayores de 60 años.

El Alzhéimer es 2 veces más frecuente en las mujeres, quizás por la mayor esperanza de vida; pero, el sexo femenino parece ser un factor de riesgo en sí y supone más del 65% de las demencias en personas de edad avanzada.

Aún se desconocen las razones que desencadenan el mal de Alzheimer. Se cree que la herencia es la causante en un 15 a un 20% de los casos. Los otros pueden ocurrir por diferentes causales y quizás ser afectados por algunos determinantes hereditarios.

Los factores ambientales constituyen el objetivo de investigaciones actuales; algunas hipótesis no demostradas han implicado en su origen los niveles hormonales bajos y la exposición a ciertos metales.

Las alteraciones de la conducta pueden producir agresividad, delirio y agitación. Las complicaciones psiquiátricas incluyen depresión, ansiedad y cuadros paranoides.

Una verdadera psicosis aparece probablemente en el 10% de los enfermos de Alzhéimer. Además, incluso hasta el 80% de los familiares o de las personas que cuidan a estos enfermos presentan depresión en algún momento de este proceso.

Las complicaciones de esta enfermedad deben prevenirse y tratarse rápidamente, ya que la mayoría puede controlarse haciendo más lento el proceso degenerativo.

La demencia de cuerpos de Lewy

Esta es la segunda enfermedad  demencial más frecuente después del Alzhéimer.

Los cuerpos de Lewy son las lesiones marcador de las neuronas degeneradas de la enfermedad de Parkinson y aparecen en la demencia con características parkinsonianas o sin ellas.

Los síntomas, los signos y el curso de la demencia de cuerpos de Lewy son similares a los del Alzhéimer excepto porque las alucinaciones son más frecuentes.

Entre los síntomas más frecuentes que muestran los pacientes con demencia por cuerpos de Lewy, tenemos los siguientes:

Alucinaciones. Son quizás el síntoma más conspicuo de esta enfermedad. Las alucinaciones se muestran más frecuente y vívidamente que en otras patologías demenciales.

Alteraciones de la capacidad de movimiento del paciente. Los movimientos se hacen más lentos y difíciles.

Rigidez muscular. Los músculos se muestran duros, contracturados. Es, con mucho, la causa de las dificultades motoras.

Pérdidas y alteraciones en la capacidad de atención, los estados de alerta y su relación con su entorno.

La conjugación de todos los otros síntomas crea confusión en el paciente.

Aunque no se sabe a ciencia cierta el origen de los cuerpos de Lewy, o las circunstancias que definen que el cerebro comience a originarlos, hay algunos tips que es bueno saber para prevenir la aparición de la enfermedad:

  1. Ejercita tu cerebro. Lee.
  2. Otro ejercicio es la resolución de juegos mentales como los crucigramas, sudoku, letras cruzadas, etc.
  3. Practica ajedrez u otros deportes de estrategia.
  4. Adopta algún deporte o práctica deportiva. La actividad física, además de tonificar sus músculos, te ayudarán a reducir tus niveles de estrés y a descansar tu cerebro.

La higiene mental

Así como es muy importante desarrollar un concienzudo plan de salud corporal, de igual manera es muy relevante desarrollar un extenso y apropiado plan de higiene mental

Este plan nos permitirá mantener nuestra mente en condiciones de funcionamiento adecuadas, lo cual redundará en nuestro bien psicosomático.

La higiene mental involucra un conjunto de actividades que nos conduzcan a una excelente salud cerebral, un buen desempeño psicológico y una adecuada adaptación a nuestro entorno psicosocial.

Esto se traduce en un cuerpo que funciona normalmente y en un individuo que se ajusta razonablemente en el medio social en el cual se desenvuelve.

Para tener un aceptable nivel de higiene mental es necesario desarrollar un plan de vida que te permita eliminar agresiones a tu estabilidad emocional, a la vez que incorporas actitudes y acciones que te permitan aumentar tu felicidad, autoestima y desempeño social.

Algunas recomendaciones:

Define tus metas en la vida. Esto te ayudará a disminuir los riesgos de decepciones y los esfuerzos sin sentidos. Recuerda que la idea es tener orientación, nunca convertirlo en un motivo de estrés y amarguras.

Tener claro tus objetivos te ayuda con 2 cosas: minimizar tus caminos y eliminar falsas expectativas. Los imposibles son solo eso, imposibles. Fíjate objetivos reales y alcanzables.

Más que dedicarte a la sobrevivencia ocúpate en la resiliencia. La idea no es vivir sin perecer en el intento, la idea es aprovechar tus recursos para lograr mejor calidad de vida con lo que tienes.

Define prioridades y establécete objetivos concretos. Tienes que tener una idea concreta de lo que realmente quieres. Y no olvides: se trata de simplificar tu vida, no de crearte nuevos motivos de amarguras. ¡Tómatelo con calma!

Asegúrate de caminar hacia el logro de tus objetivos. Y de garantizar tus momentos de descanso. El reposo es necesario para que el esfuerzo realizado se traduzca en nuevas realidades.

Alimentación, higiene y salud mental

El consumo de algunos nutrientes afecta positivamente nuestro funcionamiento cerebral y mental, brindando inconmensurables beneficios para nuestra salud y nuestra higiene mental.

Algunos otros (como el alcohol y las sustancias psicotrópicas), tienen el efecto contrario.

Por estas para razones, siempre es adecuado y pertinente llevar un buen esquema alimenticio que nos conduzca hacia una salud mental y cerebral óptima.

Algunos alimentos son beneficiosos para nuestra salud mental. A continuación te sugerimos algunos que no deben:

Las moras. Sean silvestres, moras rojas y mejor si son moras negras (arándanos). Son excelentes antioxidantes, por lo cual previenen del envejecimiento cerebral.

Los pescados de carne azul. Como el atún, las sardinas o el salmón. Son ricos en ácidos grasos como los Omega 3, 6 y 9. Estos ácidos grasos son particularmente importantes para que se den convenientemente los procesos de sinapsis neuronal facilitando la comunicación entre las neuronas.

Las frutas secas, en especial el merey. Este es un fruto rico en zinc, el cual es un mineral básico para el buen funcionamiento del cerebro.

Espinaca, acelgas y otras hortalizas de hojas verdes. Son ricos en magnesio, ácido fólico y otras vitaminas y minerales. Son excelente ayuda para mejorar la memoria y la oxigenación cerebral.

Un suplemento fabuloso para tu cerebro

Siempre es recomendable enriquecer tu dieta con la participación de suplementos alimenticios.

Para el caso particular de apoyar el buen funcionamiento de tu cerebro, es muy popular entre el público el consumo de MetaMente.

MetaMente contiene hojas de Ginkgo biloba, reconocido vasodilatador que ayuda a mejorar la irrigación sanguínea y la oxigenación cerebral.

Otro de los grandes benefactores cerebrales que contiene el suplemento alimenticio es la planta conocida como Hierba de San Juan.

Esta planta tiene reconocidos efectos benéficos en los casos de depresión, hasta el punto que ha demostrado ser tan efectiva en algunos casos como los medicamentos farmacológicos.

La fórmula de MetaMente está pensada para oxigenar, irrigar y retardar el envejecimiento a nivel cerebral, brindándole más calidad de vida al consumidor y ayudándolo a prevenir enfermedades cerebrovasculares, seniles y pérdidas de la memoria.

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