Vitaminas liposolubles, las vitaminas del embarazo

Vitaminas liposolubles, las vitaminas del embarazo

Última actualización: 07-02-2019. Equipo Nutricioni

No hay ser humano en el mundo que pueda excluir las vitaminas de su dieta diaria sin que sufra las consecuencias que derivarían de esta acción.

Y es que las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles para que el cuerpo pueda funcionar con normalidad y llevar a cabo, de manera satisfactoria, las funciones diarias.

Durante el período de gestación el consumo de vitaminas o de complementos vitamínicos se hace, más que una necesidad, una obligación de carácter vital, tanto para la madre como para el bebé en formación, dependiendo de ello el desarrollo normal y saludable del embarazo.

La administración de estos suplementos debe hacerse bajo indicación médica.

Un error en los tipos o cantidades de complementos vitamínicos suministrados puede generar situaciones de riesgo, tanto para la madre como para el niño que se está gestando.

De allí que la prescripción de sustancias que promuevan un embarazo sano debe hacerlas sólo el médico especialista tratante o, en su defecto, un nutricionista especializado en la materia.

Como se verá más adelante, son algunos tipos de vitaminas liposolubles, junto a cierta clase de nutrientes y minerales, las que benefician y auspician un embarazo con feliz término.

¿Qué son las vitaminas?

En principio, hay que decir que las vitaminas son sustancias indispensables para el organismo. A pesar de ser elementos carentes de valor nutritivo, intervienen activamente en los procesos metabólicos del cuerpo, esto es, en las reacciones de carácter físico-químico que ocurren a nivel celular. Por su comportamiento orgánico, se les considera como enzimas.

Es un mito aquello de que las vitaminas engordan; su consumo no guarda relación directa con el aumento de peso de una persona. Lo que no deja de ser cierto es que, al asumir el rol de enzimas y participar en procesos metabólicos y de síntesis, benefician y elevan la capacidad de absorción de sustancias nutritivas que promueven estados saludables.

Las vitaminas son nada más que el resultado de la mezcla de varios compuestos; carecen de cualquier valor energético. Sin embargo, la producción de estas sustancias le resulta difícil al organismo, razón por la cual el cuerpo debe obtenerlas de fuentes externas; es decir, a través de la ingestión de alimentos y bebidas.

A pesar de su carencia energética, las vitaminas aportan al cuerpo de los seres vivos incontables beneficios; además de ser elementos relevantes en el crecimiento apropiado de dichos seres, estos micronutrientes sirven de agentes catalizadores de importantes procesos que tienen lugar en el organismo.

Son trece las vitaminas más importantes que exige el cuerpo humano y a cada una de ellas corresponde una función en particular. La insuficiencia o falta de una de estas en el organismo puede dar lugar, cuando menos, a complicaciones de tanta peligrosidad que harían desembocar en daños severos al cuerpo y a la salud.

¿Cómo actúan las vitaminas en el organismo?

Las vitaminas están incapacitadas para producir materia o energía; pero participan en funciones de suma importancia para el mantenimiento de la vida de los seres humanos. Funciones en estrecha relación con la fabricación de diversos elementos, tales como hormonas, células sanguíneas, material genético y neurotransmisores.

Además, las vitaminas actúan en los procesos metabólicos que tienen lugar en el cuerpo humano y aceleran las reacciones químicas que allí ocurren. De no ser por esta participación, el proceso metabólico perdería interés biológico al desarrollarse muy lentamente.

Tipos de vitaminas

Dos grandes grupos forman las vitaminas, a saber: vitaminas hidrosolubles y vitaminas liposolubles. Esta clasificación depende del medio en el cual se disuelven estas sustancias; por ello, atendiendo a sus nombres, se deduce que el primer grupo se hace soluble en agua, en tanto que el segundo lo hace en grasas y aceites.

Esta clasificación arropa un total de trece vitaminas de gran importancia para el organismo. Solo cuatro de ellas forman parte del grupo liposoluble y son: la vitamina A, la vitamina D, la vitamina E y la vitamina K. Más adelante se verá qué funciones desarrollan en el cuerpo humano y qué beneficios brindan, en especial, a las mujeres embarazadas.

¿Dónde se encuentran las vitaminas?

Las vitaminas se encuentran, en su estado natural y aunque en cantidades muy pequeñas, en la mayoría de los alimentos, salvo en aquellos refinados, es decir, comestibles que han sido sometidos a procesos físicos o químicos con el objeto de modificarlos, eliminando con estos métodos parte de sus componentes, incluidas las fibras y, en ocasiones, hasta las vitaminas.

Cereales, legumbres, verduras, frutas, tubérculos, semillas, carnes rojas, carnes blancas, pescados, leche, quesos, embutidos; todos ellos son fuente segura de las vitaminas y minerales que el organismo requiere constantemente para el desarrollo saludable de cuerpo y de la mente.

De allí que sea muy importante para la mujer embarazada la ingestión de una dieta balanceada, preferiblemente compuesta por alimentos de origen natural, la cual le permita apropiarse de los nutrientes y vitaminas tan necesarias, que les son imposibles de sintetizar o de producir por sí mismo al cuerpo humano.

Fuentes alternativas de vitaminas: complementos alimenticios

Además de las fuentes que ofrece la naturaleza, en los últimos años la ciencia, la tecnología y la industria han aunado esfuerzos con el objeto de crear y producir alternativas efectivas consistentes en suplementos alimenticios, los cuales influyen de manera muy diversa en el organismo.

Si bien deportistas y personas con insuficiencia vitamínica han sido el objetivo y la razón primordial de estas iniciativas, llevadas a cabo con propósitos comerciales y de salud, el mercado de estos productos ha logrado captar colectivos ansiosos de conservarse en forma, de lucir mejor y de lograr mantenerse fuertes y sanos, más allá de la ejercitación física.

No obstante, siempre se oyen voces que se pronuncian en contra del consumo de estas elaboraciones artificiales, atribuyéndoles cualidades negativas, por lo que cualquier persona que se disponga a usarlos, especialmente si es mujer en período de gestación, debe contar con el asesoramiento de un especialista, médico o nutricionista, que la oriente en tal sentido.

Vitaminas y suplementos alimenticios

Los suplementos alimenticios no son una idea reciente, a pesar de que el auge de los mismos se haya incrementado en los últimos años. Desde los tiempos antiguos, ha sido práctica común la implementación de dietas especiales las cuales permitían a griegos y romanos incrementar la fuerza y el poder necesarios en sus actividades bélicas y deportivas.

Con el objeto de lograr un mayor rendimiento, el más alto posible, atletas de los juegos dedicados al dios Olimpo usaban dietas distintas a las de la gente común; otro tanto hacían los gladiadores antes de salir a la arena del Coliseo Romano; dietas ricas en grasas, azúcares, proteínas: todo lo que les permitiera estar física y mentalmente por encima de los demás.

En la actualidad, el mercado mundial se halla repleto de productos comerciales saturados de vitaminas y minerales complementarios de la dieta diaria. Ya no se comen dos kilos de carne y se toma completa una jarra de vino como hacían griegos y romanos para incrementar sus energías; ahora basta una pastilla, una píldora o una infusión, y asunto resuelto.

¿Qué son los suplementos alimenticios?

Básicamente, los suplementos alimenticios son solo elementos recargados de nutrientes, esto es, vitaminas, minerales y aminoácidos, que completan la proporción de esas sustancias cuando el total en el consumo diario de alimentos es insuficiente debido a, entre otras cosas,  enfermedades que atacan el cuerpo, dietas poco nutritivas y aún otras menos balanceadas.

Esta situación obliga a las personas afectadas por la deficiencia de vitaminas al consumo de fórmulas comerciales, elaboradas a través de procesos artesanales o industriales e ingeridos con el objeto de superar el déficit vitamínico y de minerales.

Hierbas o extractos de éstas, pastillas, infusiones, cápsulas, aceites o cualquier otra forma conveniente, dan cuerpo a los suplementos alimenticios que se hallan en las estanterías de farmacias, abastos y supermercados, con la promesa de corregir las alteraciones orgánicas.

Es preciso entender que no todos los suplementos alimenticios son de procedencia artificial. Piénsese, por ejemplo, en la clara de huevo, fuente de proteínas y otros nutrimentos tales como sodio,  niacina, calcio, riboflavina, hierro, vitamina B12, ácido fólico, de gran valor e importancia durante el estado de gravidez y que deriva de una fuente totalmente natural.

De hecho, el huevo posee cualidades que ponen de manifiesto su gran beneficio en las embarazadas, pues este alimento contiene nutrientes que son exigidos en la manutención de un nuevo ser; aportando además azufre y selenio, sustancias que permiten al organismo de la embarazada eliminar de su cuerpo materias tóxicas como mercurio y plomo.

El origen de los suplementos alimenticios como se ha visto, puede hallarse, en su forma más simple, en la propia naturaleza. Mares, ríos, campos y montañas, bien pueden ser proveedores de estos complementos. Cuando faltan, el hombre ya ha tomado previsiones, creando fórmulas a partir de los aportes de su medio ambiente, con el objeto de suplir las deficiencias.

Funciones que cumplen las vitaminas en el organismo

El papel que cumplen las vitaminas en el organismo es muy diverso, dependiendo siempre del tipo de vitamina en cuestión. En principio, se ha de reseñar que estas sustancias son capaces de cambiar su estructura a nivel molecular, convirtiéndose en moléculas activas, para así ejercer diferentes funciones.

A manera de ejemplo, se enumeran a continuación funciones relacionadas con algunas de las vitaminas recomendadas para las embarazadas.

Entre ellas están: constituir parte de los pigmentos visuales, intervenir en el proceso embrionario y en la multiplicación de las células, ser antioxidantes, absorber el calcio dietético a nivel intestinal, incrementar la absorción de fósforo, activar los factores de coagulación y regular las sales depositadas en los huesos, en particular el calcio.

Carencia de vitaminas y salud

Es bien sabido por todos que tanto las carencias como los excesos son perjudiciales. Si a una planta le falta el agua con frecuencia, puede llegar a morir; no obstante, si se riega con demasiada continuidad, el exceso del vital líquido también la puede perjudicar. Entonces, tiene que haber un justo equilibrio al momento de proporcionarles el agua.

Lo mismo ocurre con las vitaminas. Aun siendo esenciales, el ser humano debe mantener un consumo ponderado de ellas. Si no hay una suficiente provisión de vitaminas, se puede sufrir de avitaminosis; por el contrario, un consumo excesivo de estas sustancias conduce a la hipervitaminosis. Ninguna de las dos condiciones es provechosa para el organismo.

Aunque las exigencias vitamínicas diarias no son muy altas, en el caso de las embarazadas, la situación es, por lógica, diferente. El proceso de gestación de un nuevo ser genera desgastes en el organismo de la mujer: proteínas, minerales y vitaminas indispensables que forman parte del cuerpo de la madre pasan a formar parte del bebé en el proceso de gestación.

Es por ello que la mujer en estado de embarazo demanda provisión extra de estos elementos. Hay ocasiones en las que los alimentos no aportan la suficiente cantidad de vitaminas, lo cual obliga al consumo controlado de suplementos alimenticios ricos en ellas, para compensar las insuficiencias. Se insiste en que solo el especialista haga las recomendaciones requeridas.

Vitaminas liposolubles y su papel en el embarazo

Ya se dijo que las vitaminas liposolubles se disuelven en sustancias grasas y aceites; el hígado y los tejidos adiposos del cuerpo son almacenes predilectos para estas sustancias. Por lo tanto, en estas partes de la constitución humana será posible encontrar reservas vitamínicas que servirán a corto y a largo plazo a las funciones del organismo.

Ahora bien, del grupo de las liposolubles son tal vez la vitamina A y la vitamina D las que, por su función en el organismo, juegan el rol más importante durante el embarazo; ello no quiere decir que pueda prescindirse del resto, es decir, de las vitaminas E y K.

Para un crecimiento normal, se requiere de aportes de vitamina A, cualquiera sea su forma; ésta influye también  en la reproducción, en el desarrollo del feto, en la visión y en la respuesta inmune. No obstante, la mujer en estado de gravidez debe controlar los niveles de vitamina A. Su exceso o su deficiencia pueden ser causantes de deformaciones del bebé.

En cuanto a la vitamina D, considerada una hormona por actuar sobre muchos tejidos regulando el metabolismo del calcio; se le considera importante durante el embarazo porque mantiene los niveles adecuados de esa sustancia, incrementando la movilización de dicho calcio entre los tejidos; además, aumenta las reservas fósforo en el hueso.

¿Cuánta vitamina tomar?

Ya se ha dicho que los requerimientos diarios de vitaminas no son muy altos; nada que una buena dieta balanceada no pueda satisfacer.

Sin embargo, en el momento en que se haga necesario el consumo de cantidades extras, en razón de alguna circunstancia, no debe olvidarse que el empleo de cada vitamina responde a una cantidad determinada y precisa.

Las necesidades varían de un ser a otro, considerando aspectos como edad, sexo, ocupación, entorno y, en el caso de la mujer, si ésta está embarazada o lactando, su cuerpo exigirá cantidades mayores.

Lógicamente, será el especialista, luego de estudios clínicos realizados a la persona, quien determine los tipos y las cantidades requeridas de vitaminas.

¿Embarazada? Tu cuerpo requiere más vitaminas

Hay circunstancias que determinan un menor o mayor consumo de nutrientes, minerales y vitaminas. La infancia, el crecimiento, los estudios, el tipo de trabajo, el sedentarismo, el embarazo, la lactancia, las actividades deportivas, son situaciones que establecen la cantidad y la calidad de nutrientes necesarios para estar en forma, es decir, para estar sanos.

Si la mujer embarazada consume alimentos sustanciosos, variados y balanceados, tendrá aseguradas la mayor parte de las vitaminas necesarias en su proceso de gestación. Los requerimientos de suplementos alimenticios y de otros nutrientes serán mínimos; en estos casos, se recomienda de manera especial la administración de ácido fólico y yodo.

La absorción de estos dos minerales, a nivel celular, es bastante dificultosa. No obstante, se ha comprobado que ellos son capaces de reducir el peligro de tener un parto prematuro o de que el bebé presente bajo peso al nacer. Además, evitan defectos de nacimiento, tanto en el cerebro como en la columna vertebral.

Junto a la recomendable y sana abstinencia de alcohol y tabaco, la ingesta de alimentos puede ser complementada con un grupo de vitaminas consideradas prenatales, en conjunción con una selección de minerales. Se considerarían en este grupo las vitaminas A, C, D, E, K y los minerales hierro, magnesio y calcio, junto al ácido fólico (una forma de vitamina B).

Una vez más, no importa cuál sea tu condición, edad, ocupación o estado de salud. Es al especialista (nutricionista, médico general, ginecólogo), a quien compete establecer el tipo y la cantidad de complementos vitamínicos que debes consumir para gozar de una vida saludable, plena y feliz.

La situación se torna más delicada y los cuidados han de ser mayores cuando la mujer atraviesa por un período de gestación. No debe olvidarse que los componentes de los alimentos y bebidas ingeridos pasan a formar parte del torrente sanguíneo del niño y que influirán directamente en su desarrollo, formación y crecimiento.

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