Vitamina D, sol y cáncer: vida y prevención

Vitamina D, sol y cáncer: vida y prevención

Última actualización: 02-12-2018. Equipo Nutricioni

Hablar de vitaminas es hablar de buena salud, de vigor, de fortaleza.

Si es de la vitamina D, específicamente, siempre se le asociará con los huesos, con la dentición; con la leche enriquecida con este micronutriente que por más de un siglo ha alimentado a la humanidad.

Siempre que se piensa en el sol, se hace en términos de dador de vida, de fuente de energía, de centro del universo terrestre.

En fin, nunca se piensa en que el astro rey pudiera disponer algún tipo de perjuicio al hombre y éste la encara sin ningún tipo de temor.

Si se habla de cáncer, los nervios tienden a crisparse. Desde hace muchos años, el cáncer se ha constituido en un mal del cual el hombre no ha podido librarse totalmente.

Muchas son las batallas que se le han ganado al cáncer; pero en la guerra contra esta fatalidad aún quedan muchas batallas.

Ahora bien, ¿cómo conjugar estos tres elementos en un mismo texto? ¿Cuál es la relación que guardan vitamina D, sol y cáncer?; ¿son opuestos?; ¿se complementan? ¿De qué manera benefician o perjudican al ser humano?

¿Qué es la vitamina D?

El organismo cuenta con una serie de sustancias de actividad hormonal muy limitada; son consideradas prohormonas, puesto que pueden ser convertidas por el cuerpo en hormonas.

Este grupo de prohormonas solubles en grasa forman, simplemente, la vitamina D.

La vitamina D es un micronutriente fundamental para el organismo, puesto que participa en el proceso de formación de huesos y dientes. Además, ayuda a conservar un sistema inmunológico resistente.

La presencia de la vitamina D en el organismo le permite al cuerpo hacer uso del calcio y del fósforo, lo que contribuye al fortalecimiento del sistema óseo y de la dentadura, evitando entre otras cosas el raquitismo en niños, la osteomalacia en adultos y las caries dentales.

La vitamina D se presenta en dos formas:

  1. Vitamina D2 o ergocalciferol.
  2. Vitamina D3 o colecalciferol.

La vitamina D2 es producida de manera natural por las plantas; en tanto que la vitamina D3 la produce naturalmente el cuerpo cuando la piel es expuesta a los rayos ultravioletas presentes en la luz que procede del sol.

Ambas formas de la vitamina D terminan convirtiéndose en una sustancia conocida como  25-hidroxivitamina D; esta conversión se da en el hígado.

La sustancia se convierte luego en 1,25-dehidroxivitamina D o calcitriol, después de haber llegado por medio de la sangre a los riñones.

El calcitriol es, finalmente, la forma activa de la vitamina D en el organismo.

Las funciones de la vitamina D son:

  1. Incrementa la absorción de calcio y fósforo a nivel intestinal.
  2. Favorece el mantenimiento del nivel de calcio en sangre.
  3. Colabora en la formación y mantenimiento óseo y dental.
  4. Interviene en el crecimiento celular y,
  5. Juega papel importante en la transmisión de impulsos nerviosos al músculo.
  6. Participa en la coagulación de la sangre.

Ilustración del icono ortopédico y esquelético de los huesos humanos fondo blanco

El sol y el cuerpo como fuentes de vitamina D

Normalmente, las personas obtienen algo de vitamina D necesaria al exponer su cuerpo al sol, como ya se dijo; por eso, es raro que haya personas con deficiencia de esta vitamina.

No obstante, los estudios demuestran que una de cada siete personas tiene insuficiencia de vitamina D.

La comida puede ser fuente de vitamina D, pero también se puede sintetizar mediante la luz del sol; es decir, que el cuerpo tiene la capacidad para fotosintetizar este micronutriente, siendo el único caso de este tipo en el organismo.

Mujer y hombre joven toman un poco de sol, ideal para conseguir Vitamina D

Se puede cubrir hasta un 90% de las necesidades de vitamina D exponiéndose al sol; pero hay casos en los que no sucede así.

No todas las personas pueden estar al sol todo el año en algunos países; además, con la edad, se pierde la capacidad de fotosintetizarla.

Deficiencias de vitamina D y alimentos que la contienen

La leche, los jugos y los cereales son alimentos fortificados con vitamina D; de allí que representen una de las fuentes más seguras, aparte de las oportunidades que brinda la exposición a los rayos ultravioletas de la luz solar para obtenerla.

Aunque son pocos los alimentos que la contienen en forma natural, la vitamina D se halla en la carne de pescados azules y grasos, en el aceite de hígado de bacalao, en la leche y sus derivados, en el hígado de res, en algunas setas y en los huevos.

Entre los pescados se cuentan el salmón, el bagre, las sardinas, el arenque, la caballa, ostras y trucha arcoíris. Una última alternativa para obtener la vitamina D son los complementos alimenticios.

Es posible encontrar personas que sufran de deficiencia de vitamina D a pesar de que ésta puede ser sintetizada por la piel y consumida en algunos alimentos. Entre esas personas se pueden mencionar:

  • Los ancianos, debido a procesos degenerativos de la piel, producto del paso de los años.
  • Las personas obesas, debido a las capas de grasa que tienen debajo de la piel.
  • Personas de piel oscura, por absorber menos cantidad de luz.
  • Las personas que utilizan protectores solares, en algunos casos, debido a la fórmula del producto que usen.

Niño obeso mirando con cara de tristeza

Consecuencias de la deficiencia de vitamina D

En los adultos la deficiencia de vitamina D puede generar toda una serie de enfermedades que afectan desde los huesos hasta órganos como los ovarios, el colon, el pecho y la próstata, además de enfermedades cardiovasculares y mentales.

Algunos de los padecimientos más comunes en personas adultas son:

  • Osteoporosis: se caracteriza por huesos débiles, rayando en la fragilidad. El déficit de vitamina D impide la absorción de calcio y fósforo, fundamentales para la fortaleza de los huesos.
  • Osteomalacia: otra enfermedad causante de debilidad en el sistema óseo; similar al raquitismo en los niños.
  • Hipocalcemia: la sangre evidencia bajas concentraciones de calcio.

Además, enfermedades crónicas como cáncer de mamas, de ovario de colon y de próstata parecen estar asociadas a una falta de vitamina D en el organismo; a lo cual se suman dolor crónico, fatiga crónica, debilidad muscular,

También se mencionan como consecuencia del déficit de la vitamina D:

  • Esclerosis múltiple.
  • Hipertensión arterial.
  • Depresión.
  • Esquizofrenia.
  • Artritis reumatoide.
  • Tuberculosis.
  • Enfermedades del corazón.
  • Desórdenes afectivos estacionales.
  • Psoriasis.

La hipovitaminosis D se hace manifiesta en los niños a través del raquitismo, caracterizado por deficiencia en el crecimiento, demora en la salida y crecimiento de los dientes, debilidad general, deformidades irreversibles en los huesos y cráneo muy blando en los infantes.

Exceso en el consumo de vitamina D

En forma natural, difícilmente una persona puede llegar a tener niveles excesivos de vitamina D hasta el punto de que causen toxicidad.

Se puede medir su estado en el organismo a través de un examen de sangre que determine la cantidad de 25-hidroxivitamina D presente.

Demasiada vitamina D puede resultar perjudicial, ya que como se recordará, ésta participa en la absorción de calcio y las concentraciones de este elemento pueden aumentar en el organismo y provocar calcinosis e hipercalcemia, si hay un excesivo nivel del micronutriente.

La calcinosis se manifiesta como un elevado depósito de sales de calcio en tejidos blandos como los pulmones, los riñones o el corazón.

La hipercalcemia tiene que ver con altas concentraciones de calcio en el torrente sanguíneo.

La toxicidad por vitamina D no se genera por el consumo de alimentos que la contengan ni por la exposición del cuerpo a la luz del sol; es más probable que esta toxicidad sea producto del consumo descontrolado de complementos alimenticios fortificados con ella.

No es para nada recomendable el consumo de vitamina D sin el control de un especialista en salud.

Medico mujer midiendo la estatura de un niño

Recurrir a suplementos vitamínicos contentivos de este micronutriente solo debe hacerse en los casos en que exámenes de laboratorio demuestren su deficiencia.

De acuerdo con los análisis clínicos, el médico determinará las dosis necesarias para suplir el déficit de vitamina D. De otra forma, el exceso podría ser tan perjudicial como la deficiencia.

El exceso de vitamina D puede derivar en la formación de cálculos renales o conducir al sufrimiento de arteriosclerosis, debido a que el calcio tiende a acumularse en las arterias y en los órganos blandos.

Los síntomas más notables son:

  1. Calcio en la sangre elevado.
  2. Irritabilidad.
  3. Fatiga.
  4. Dolor de huesos.
  5. Debilidades musculoesqueléticas.
  6. Daño al riñón.
  7. Náuseas y vómitos.

Vitamina D y cáncer

La aproximación entre vitamina D y cáncer pasa por la relación de ambos con el sol.

No es que la vitamina D cause cáncer o que, como todo el mundo desearía, esta hormona pueda ayudar a curarlo. No se trata de nada de eso.

Recuérdese que bajo la influencia de los rayos solares es posible sintetizar vitamina D en el organismo y si bien es cierto que la exposición excesiva a la luz solar no provoca toxicidad, no es menos verdad que reviste algunos peligros para la salud.

Al intentar incrementar la síntesis de vitamina D en el organismo bajo la luz del sol, se corre el peligro de sufrir de cáncer de piel. Aunque hay que señalar que en los últimos años la comunidad científica y los médicos han asumido criterios divergentes.

Se han trabado médicos y científicos en una controversia acerca de los beneficios y los perjuicios a consecuencia de la acción ejercida por los rayos ultravioletas en el cuerpo humano.

Nadie duda de los beneficios que brinda el sol a la humanidad y, en general, a la vida animal y vegetal en el planeta Tierra. Pero como todo en este mundo, el sol guarda una parte no tan clara como su luz; el exceso de su influjo puede ser perjudicial.

La luz del sol que llega a la Tierra es una combinación de ondas; unas visibles y otras invisibles. Estas ondas, también, se caracterizan por ser unas largas, como las ondas de radio, y otras son cortas.

Las ondas largas no causan ningún daño a las personas. Pero hay ondas cortas, que vienen en forma de luz ultravioleta, que sí pueden ser perjudiciales para el ser humano.

A su vez, la luz ultravioleta está formada por rayos largos (rayos UVA) y por rayos cortos (rayos UVB).

Los rayos ultra violeta B causan quemaduras si la piel se expone mucho tiempo a ellos; pero  los rayos ultra violeta A también pueden ser perjudiciales.

Al invadir las células de la piel, los rayos ultra violeta alteran sus delicados procesos y perjudican su crecimiento y su forma.

Los efectos de los rayos ultra violeta son verificables en el arrugamiento y en la pérdida de elasticidad de la piel, su engrosamiento y su aspecto correoso o, por el contrario, su adelgazamiento al grosor de un papel de seda, todo lo cual que llega a ocurrir con el tiempo.

Pero el mayor peligro que corre la piel bajo la incidencia de la luz ultravioleta procedente del sol lo representa el cáncer que puede llegar a afectarla.

Beneficios de exponerse a la luz solar

Entre los beneficios directos e indirectos que proporciona la luz del sol, aparte de posibilidad de sintetizar la vitamina D, se pueden mencionar:

  • El ser humano requiere estar despierto de día y poder dormir profundamente por las noches. La luz solar contribuye a mantener en el sendero correcto los patrones de sueño controlando el reloj interno del cuerpo y regulando el ciclo circadiano de luz y oscuridad.
  • Antes de la aparición de los antibióticos, se aplicaba la helioterapia para tratar enfermedades de tipo infeccioso, como la tuberculosis, basados en el poder curativo de la luz del sol contra todo tipo de enfermedades.
  • Gracias a la luz del sol es posible procesar la vitamina D; pero esta influye en la absorción de calcio y magnesio, lo que fortalece el sistema óseo.
  • Entre otras cosas, se ha asociado a la vitamina D con enfermedades de tipo mental; parece actuar positivamente en casos de desórdenes afectivos estacionales, depresión y es posible que también en la esquizofrenia.
  • La vitamina D actúa además en el fortalecimiento de la masa muscular; otro beneficio indirecto del aprovechamiento de la energía del sol.

Representación de una playa y arena, debido que es el medio donde obtenemos vitamina D

Cáncer de piel: señales de mucho cuidado

Los primeros signos de un cáncer de piel pueden estar representados por pequeñas manchas. En ocasiones, el mal puede extenderse a tejidos más profundos, llegando a invadir otros órganos del cuerpo.

Además de las manchas, debe atenderse la aparición repentina de muchos lunares o de lunares planos, grandes, de forma irregular.

En todo caso, debe prestarse atención a los cambios que en su aspecto puedan sufrir tanto manchas como lunares: el color, el tamaño, la textura.

Los tipos de cáncer de piel más comunes son el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide.

No hay edad para esos tipos de cáncer; pueden observarse tanto en jóvenes como en personas de edad avanzada. Rara vez causan la muerte de quien los padece.

Otro tipo de cáncer, menos común pero más grave, es el melanoma. Su origen está en las células que dan color a la piel. Inicialmente, compromete solo la capa superior de la piel.

Es significativo que las quemaduras sufridas en la infancia aumentan el riesgo de sufrirlo.

Hay que empezar por decir que la exposición excesiva a la luz del sol aumenta el riesgo de sufrir de cáncer de piel, uno de los tipos más comunes, sobre todo en las poblaciones y grupos étnicos de piel clara.

Al ingresar a las células de la piel, la luz ultravioleta puede dañar el material genético contenido en ella; es decir, causa cambios radicales en el ADN celular. Puede hacer crecer el tamaño de la célula y aumentar el ritmo de su reproducción.

El crecimiento desmesurado de la reproducción celular, y el de su tamaño, pueden dar lugar a tumores u otras lesiones en la piel que podrían tener carácter maligno (ser cancerosos); o carecer de cualidades perjudiciales y ser totalmente inofensivos o benignos.

Medidas a adoptar para evitar el cáncer de piel

Sabido es que, de acuerdo con ciertos criterios, un factor de riesgo de melanoma es estar expuesto durante mucho tiempo a la luz del sol, a los rayos ultravioleta que trae consigo esta excelente fuente de energía natural.

No representa la mejor decisión el quemar todo el cuerpo durante un fin de semana en la playa o en cualquier lugar que sea.

Mujer obesa acostado sobre un pajar recibiendo sol

De sabios es evitar en lo posible las quemaduras solares. Una vez que la piel tome un ligero color rosado, lo recomendable es cubrirse con ropas adecuadas.

No se piense que las personas pueden evitar los riesgos de cáncer de piel acudiendo a centros de bronceado y sometiéndose a los rayos ultravioleta A provenientes de máquinas. El peligro sigue siendo el mismo; la piel puede resultar afectada.

Hay quienes opinan que se puede disfrutar del sol sin ningún riesgo si se usa un protector solar. No obstante, hay que tomar en cuenta una serie de variables para que resulte cierta esta afirmación.

Son medidas relativamente sencillas las que hay que adoptar para proteger la piel de los rayos ultra violeta, y sus consecuencias, y poder disfrutar plenamente del sol:

  • Procurar que la exposición a la luz solar, o a la de lámparas bronceadoras, no sea muy prolongada.
  • De ser posible, en un día de campo o de playa, mantenerse en lugares sombreados, antes que a plena luz solar.
  • Vestir ropas que protejan de la incidencia de los rayos ultra violeta.
  • Usar gafas, puesto que el sol también puede dañar los ojos.
  • Aplicarse protector solar en las horas del día en que la luz solar es más intensa; esto es, entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde.
  • La protección de la piel debe comenzar desde los primeros años de vida; evitar que los niños se sobreexpongan a la radiación solar.

La piel y el paso de los años

El cuerpo del ser humano fue concebido con toda la intención de aprovechar la luz del sol. Sin embargo, debe tomarse en consideración el hecho de que todo debe hacerse con moderación.

Una comida puede ser muy saludable; pero en exceso, es capaz de matar.

Lo mismo ocurre con la luz proveniente del sol; a pesar de lo beneficiosa que puede llegar a ser, existe el riesgo de sufrir daños en el organismo por una exposición desmedida al influjo de los rayos ultravioleta que la componen.

Opina el Dr. Barnett S. Kramer, experto en prevención del cáncer, que: "Cuanto más se expone al sol, antes envejece su piel". Con el aumento de la edad, la piel encuentra dificultades para repararse a sí misma.

La piel posee formas de advertir o reparar el daño causado en su capa más externa. De forma constante, esta capa arroja las células muertas y las reemplaza con células nuevas.

Retrato de una mujer con una nueva piel lisa después de tratamiento, en fondo amarillo

Es fácil advertir esto en los casos en los que se sufre de quemaduras por exposición a un fuerte sol.

En pocas semanas, esa capa que ha sido consumida por la fuerza de los rayos solares del día de playa o de campo desaparece y la piel poco a poco retorna a su estado natural, recuperando la textura y el color que tenía antes de la quemada.

El envejecimiento de la persona tiene como una de sus consecuencias que la piel pierda la capacidad innata de repararse a sí misma; es entonces cuando disminuye su elasticidad y  puede desarrollar líneas “de expresión” y arrugas debido al influjo de los rayos ultravioleta.

Pero quizá las arrugas de nuestra piel puedan ser compensadas por el brillo de nuestros ojos, por haber disfrutado con juicio y alegría muchos días soleados.

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