Hombre y mujer sonríe mientras se observan

Vida sexual: un mundo amplio e ilimitado

Vida sexual: un mundo amplio e ilimitado

Última actualización: 04-01-2019. Equipo Nutricioni

La vida, de manera natural, comienza en el acto sexual y con el acto sexual; al menos, la del ser humano y la de muchos animales pluricelulares.

Pero no se puede afirmar en qué momento se inicia la vida sexual; se desconoce cuál es el instante preciso en el que se toma conciencia de ella.

No se sabe a ciencia cierta a qué edad el individuo descubre la complacencia que el sexo puede aportarle.

Es posible que la vida sexual se inicie en solitario, en el momento mismo cuando el sujeto descubre las posibilidades satisfactorias que genera la manipulación de sus genitales.

La vida sexual no involucra obligatoriamente a dos o más seres; esta puede ocurrir sin la inclusión de otra persona; por lo que es viable una vida sexual en solitario.

Sexo, vida sexual y reproducción

Desde el punto de vista biológico, la palabra ‘sexo’ se relaciona con las características físicas de un individuo; es decir, las particularidades que lo definen como perteneciente al ‘género’ masculino o femenino.

Las vidas en cada uno de estos ‘géneros’ tienden a ser diferentes en todas sus formas. Entre los humanos, la familia, la sociedad, la escuela, la religión y hasta el sistema político, imponen una serie de valores que determinan el comportamiento sexual de cada género.

Hombre y mujer sonríe mientras se observan

Cuando se trata de una relación entre dos, la expresión sexo adquiere el significado de copulación, la cual puede ocurrir entre individuos de sexos opuestos o entre individuos de un mismo sexo.

Esta copulación, cuando se trata de seres de sexos opuestos, puede tener un doble carácter. En ocasiones tiene un carácter reproductivo, el cual lleva consigo cierto placer que es inseparable del acto mismo.

Sin embargo, desde hace algunos años se han implementado métodos de reproducción, tanto humana como animal, en los que se sustituye la copulación, coito o acto sexual, que viene a ser la forma más natural de fecundación.

En otras oportunidades, el acto sexual se ejecuta solo por puro gusto, por el gozo o satisfacción física y emocional que ofrece el coito.

El acto sexual es inherente a la vida sexual

Toda vida sexual implica, por naturaleza, actividad sexual; independientemente de si esta actividad se realiza en soledad o acompañado.

Cuando la actividad sexual se lleva a cabo en solitario, se le cataloga como autoerotismo. El individuo satisface su libido en un plano íntimo, sin la intervención o el contacto de una segunda persona.

Hay otros términos que definen el autoerotismo: masturbación y onanismo, con raíces este último en la tradición judeocristiana.

De acuerdo con el concepto religioso judeocristiano, el onanismo es un acto aborrecible, por cuanto su práctica ha sido condenada por el mismo Dios, Jehová o Yahvé.

Todo nace de la perversión, siempre bajo el concepto religioso mencionado, de un personaje bíblico de nombre Onán, quien casado con su cuñada, una vez muerto su hermano Er, eyaculaba fuera de los genitales de la viuda.

Lo hacía porque de engendrar un hijo con su cuñada, ahora su mujer, ese niño sería considerado hijo del difunto y Onán perdería los derechos sobre las posesiones que había dejado su hermano al morir.

Pese a su origen, la palabra onanismo es usada actualmente como sinónimo de autoerotismo o masturbación.

Tal vez por influencia del concepto judeocristiano inicial, aún después de más de dos mil años, la masturbación sigue considerándose un tabú y se le mira como objeto de bochorno; a pesar de lo evolucionado de ciertos conceptos sexuales hoy por hoy.

Masturbación: ¿una vida sexual en solitario?

Desde mucho antes del nacimiento, el ser humano tiene necesidades. La alimentación es tal vez una de esas primeras manifestaciones, la cual es satisfecha por el organismo de la madre a través del cordón umbilical.

A lo largo de su vida, el hombre irá enfrentando una serie de necesidades que tienen que ver, por una parte, con sus pulsiones o impulsos psíquicos que se generan en lo interno del ser; y, por la otra,  las que nacen de las relaciones dentro del grupo familiar o social.

El sexo forma parte de ese grupo de pulsiones y una de las formas de canalizar la pulsión sexual es recurriendo a la masturbación.

Se considera que la masturbación u onanismo, es una acción tan común como la de satisfacer otras necesidades del cuerpo: alimentarse, tomar agua, orinar.

Aunque en el caso de la masturbación se tienden a saciar exigencias que van más allá de lo físico, para ubicarse en el plano de lo emocional, del placer.

Existen múltiples motivos por los que el ser humano recurre a la masturbación. Por ejemplo:

  1. Las razones del onanismo pueden responder a la necesidad de satisfacción y de placer del individuo en situaciones de soledad, cuando es imposible el acto sexual con otra persona.
  2. Hay otras situaciones en las que el individuo, aun teniendo pareja, recurre al onanismo: enfermedad, bien sea propia o de la otra persona. En estos casos, esa otra persona puede estar presente o no en el momento del acto de masturbación.
  3. Ciertas parejas limitan su acto sexual a la masturbación para evitar, por ejemplo, un embarazo no deseado. Esto ocurre generalmente durante el noviazgo; cuando no se desea asumir un compromiso.
  4. Existen ocasiones en las que un grupo de individuos, por puro placer o fetichismo, se reúnen y limitan sus relaciones sexuales solo a prácticas de masturbación.
  5. Ciertas condiciones psíquicas o trastornos de tipo mental inducen a la persona a actos de masturbación.

Beneficios que ofrece la masturbación

El impulso o deseo sexual es algo arraigado a la naturaleza del ser humano desde antes de nacer; así lo demuestran ecosonogramas realizados a gestantes donde se ha observado que se autoestimulan.

La sexualidad genera curiosidad y es normal que desde temprana edad ya el individuo experimente con su propio cuerpo y reconozca sensaciones que le brindan placer.

No es secreto para nadie que la mayoría de los seres humanos han llegado a su primera experiencia sexual por medio de este proceso de exploración, el cual termina en una acción masturbatoria.

Desde muy temprana edad, acaso al inicio de la pubertad, el niño recurre al placer que le produce tocar su propio cuerpo, lo cual es fuente de una serie de beneficios que tienen que ver con:

  1. El aprendizaje que se logra en cuanto a lo que representan los órganos genitales y del disfrute de la excitación propia por medio de la obtención del órgasmo.
  2. Los reflejos de la erección y la eyaculación en el hombre se mantienen en  normal y buen funcionamiento. En general, ocurre con todo el sistema sexual.
  3. En las mujeres, la práctica de la masturbación permite que la vagina se mantenga lubricada y saludable. A algunas, el orgasmo les ayuda a calmar la tensión menstrual y la congestión que ocurre en la zona pelviana.
  4. Aunque posteriormente, debido a los patrones impuestos, se sienta culpa y se renuncie a la masturbación, este acto beneficia un redescubrimiento del propio cuerpo, a la vez que se obtiene goce y satisfacción.
  5. La masturbación permite la preparación del individuo para las posteriores relaciones sexuales en pareja; aun cuando hacerlo en solitario representa un medio que inspira libertad sexual.
  6. Es posible por medio de la masturbación obtener un amplio aprendizaje del erotismo personal e individual; qué agrada, qué satisface, qué se necesita como individuo, son interrogantes que reciben respuesta con el onanismo. Se amplía el conocimiento propio.
  7. La masturbación permite la autocomplacencia y revela el amor de la persona por sí mismo, sin llegar al egoísmo. Física, mental y emocionalmente, el ser se siente liberado.
  8. Relajación y alivio de tensiones psicológicas, sexuales y fisiológicas, son consecuencias positivas del autoerotismo.

La masturbación en solitario o en parejas

La  masturbación puede ser una opción que aporte beneficios a las relaciones de pareja, siempre y cuando ambos integrantes asuman compromiso y responsabilidad en lo que concierne a dar satisfacción a sus requerimientos sexuales individuales en forma ocasional.

De esta manera, la masturbación pasa a representar una opción adicional para el disfrute y la complacencia, a la vez que el repertorio sexual se hace más amplio.

No siempre el deseo sexual de una persona se halla al mismo nivel que el de la pareja. La masturbación puede intermediar sirviendo de alivio a la carga que significa tener que responder con la misma intensidad con la que actúa el otro miembro.

Hombre y mujer con lentes y camisa de cuadro, con expresiones de sorprendidos

También puede ser una oportunidad de enseñanza-aprendizaje, lo que evitaría frustración e incomodidad provocada por la necesidad de adivinar lo que el otro desea; quien sabe puede enseñar a quien desconoce y, en ocasiones, a conocerse a sí mismo.

Son muchas las mujeres que no han llegado a experimentar el placer de un orgasmo. Libre de presiones, de la obligación de fingir ante su pareja, la masturbación puede influir en el incremento de la estimulación sexual y disfrutar de la actividad autoerótica.

No obstante, el goce pleno solo se logra si se dejan a un lado las ataduras de conceptos impuestos por valores que ven la masturbación como un acto aborrecible y pecaminoso.

En lo que al sexo respecta, cobra valor aquel viejo pensamiento de ‘conócete a ti mismo’; el descubrimiento del propio ser puede ofrecer satisfacciones que de otra forma no se lograrían.

La masturbación, onanismo, autoerotismo, autosatisfacción, o como se le quiera llamar, forma parte de la vida sexual del ser humano; es un acto más, que como se ha visto, no tiene por qué ser únicamente acto en solitario.

La normalidad en la vida sexual

Cada día es más difícil determinar qué es una vida sexual ‘normal’. Ante tantas variables y situaciones que presenta el mundo moderno, el panorama aparece complicado.

Para la civilización occidental, el concepto de vida sexual normal está relacionado tradicionalmente con las normas y principios establecidos en el libro sagrado, la Biblia.

Sin embargo, la sexualidad, como manifestación del sexo en cuanto a género, es un concepto en el cual las opiniones son divergentes, tanto en el comportamiento y la actitud que asumen ante el sexo, como por la práctica que las personas hacen de este.

Lo ‘normal’ y lo ‘anormal’ son estimaciones basados en las costumbres, la formación y los valores que cada quien maneja respecto a cómo debe ser la vida sexual.

Para muchas parejas, la norma es practicar el sexo a diario. Otras, en cambio, se conforman con el acto sexual una vez por semana, o solo una vez en un mes; quizá sean estos últimos quienes tildan de lujuriosos a quienes tienen la posibilidad de hacer lo que ellos no pueden.

Las opiniones difieren también en cuanto a las prácticas sexuales. Hay quienes ven el sexo oral como repudiable o asqueroso; sin embargo, hay parejas para las cuales el uso de la boca o la lengua en la práctica sexual aviva la llama y hace el acto más placentero.

La relatividad ronda, entonces, el concepto de lo que es ‘normal’ en el sexo y lo que no lo es. Cada pareja tomará su decisión con base en el criterio mutuo y al placer que sientan experimentando determinadas acciones.

Vida sexual, el paso de los años y las enfermedades

El paso de los años tiende a provocar cambios en la respuesta y la práctica sexual. Sufren transformaciones en tanto transcurre el tiempo; pero no desaparecen.

Es desde todo punto de vista normal que una persona manifieste interés por el sexo a lo largo de toda su vida. Las creencias de que el deseo sexual muere con la edad, son un mito en gran medida de los casos.

El sexo no es solo para los jóvenes, como mucha gente cree. Tampoco es cierto que las personas mayores pierdan totalmente el interés y la suficiencia para llevar a cabo una relación sexual placentera.

Son muchos los hombres y mujeres cuya capacidad sexual se extiende en el tiempo; a pesar de los años, siguen siendo activos sexualmente y lo harán hasta el final de sus días.

La vida sexual de algunas mujeres se ve afectada con la edad; muchos de los cambios ocurren aun antes de que lleguen a la menopausia.

Cambios que tienen que ver con la reducción del apetito sexual, así como transformaciones de carácter biológico, como la resequedad de la vagina, que pueden llegar a empeorar mientras transcurre la menopausia y después de ella.

La realidad es que esta situación suscita ansiedad, tensión y múltiples problemas, cuando no hay comunicación franca y abierta entre los miembros de la pareja.

La menopausia no es una dificultad que deba ser enfrentada solo por la mujer; el hombre debe asumirla y comprenderla.

En otras ocasiones, la vida sexual de la pareja puede verse influenciada de manera negativa a causa de enfermedades  y de los tratamientos administrados en estos casos. Suele ocurrir que ocasionan dificultades sexuales o empeoran las que ya existían.

Afortunadamente, los síntomas pueden ser tratados en su gran mayoría y corregidas las alteraciones que pudieran haber provocado.

En estos casos puede recurrirse a un suplemento especializado como Extralib Hombre, el cual contiene ingredientes que ayudan a incrementar la libido.

Medicamentos, terapias sexológicas y psicológicas, cirugías y diversos tratamientos, se cuentan entre las herramientas de las que se puede echar mano para tratar y remediar muchos de los problemas de la vida sexual de las parejas.

A manera de ejemplo, sucede en muchas ocasiones que una persona enferma de cáncer, por su misma condición de salud, pierde la motivación o el impulso hacia las relaciones sexuales.

La preocupación que genera el estado de salud sobrepasa el interés de la persona por todo lo demás; y de ello no escapa la actividad sexual.

Confusión, temores, dudas, desasosiego, ansiedad, incertidumbre, son algunos de los sentimientos que genera una enfermedad tan grave como el cáncer.

No obstante, en la misma medida en que la enfermedad remite y la persona vuelve a sus labores ordinarias, a su vida normal, retornan los impulsos sexuales, la motivación.

Tratándose de los hombres, el apoyo de un producto como Extralib Hombre facilita la recuperación al proveer mejor circulación sanguínea; de esta manera, se logran erecciones más grandes y duraderas al haber un mayor flujo sanguíneo en el pene.

La falta de sexo quebranta la estabilidad de la pareja

La vida sexual en pareja no siempre es todo lo mejor que se pudiera desear. Hay factores que terminan alterando el curso de felicidad que se inicia con el enamoramiento.

Hombre despierto con los brazos entrelazados mientras al lado duerme una mujer

La pareja vive tres fases: la primera, de enamoramiento y noviazgo; una segunda, la luna de miel o de recién casados y una tercera, que inicia con la vida en pareja propiamente dicha.

La primera y segunda fases tienden a ser ‘perfectas’; cada integrante de la pareja deja pasar muchas cosas, o simplemente no las ve, las que luego de un tiempo de vida juntos le parecerán desagradables.

Elementos como la falta de comunicación (la comunicación es fundamental), el aburrimiento,  o el estrés, determinan lo rutinaria que puede volverse la vida en pareja; sobre todo, la vida sexual.

El trabajo, las ocupaciones, las relaciones sociales a veces insoslayables, conducen a una disminución en la cantidad de encuentros sexuales. Cuando el sexo se lleva a cabo, resulta monótono e insatisfactorio.

No obstante, hay que subrayar que la estabilidad y persistencia de la relación se fundamentan, entre otras cosas, en una vida sexual plena y satisfactoria para ambos miembros de la pareja.

¿Qué hacer para lograr una vida sexual saludable en pareja?

Finalmente, la vida sexual plena, saludable y satisfactoria en pareja es posible si se comienza por el respeto al otro, a su individualidad.

Aunque complejo, es posible lograr un punto intermedio en el cual ambas personas se sientan compensadas; para ello debe privar la comunicación.

Hay otras cosas que se pueden implementar para salir adelante como pareja gananciosa. Por ejemplo:

  • Evitar la eyaculación precoz: hay hombres en los que la eyaculación ocurre demasiado pronto, lo cual deja a la pareja en un limbo sexual, es decir, insatisfecha. El tiempo para la eyaculación se puede prolongar consumiendo Extralib Hombre.
  • La intimidad reclama sus minutos al día: disfrutar del acto sexual puede hacerse en cualquier momento. Sin embargo, debe ser una parte del día en la que ambos tengan la disposición y las ganas de realizarlo.
  • Incentivar la comunicación: la comunicación en la pareja debe ser a todo nivel; eso incluye la actividad sexual.

No hacen falta palabras: puede llevarse a cabo esa comunicación en la que solo se expresen los cuerpos y la intensidad que se logre en cada roce, en cada caricia.

  • Ración de ejercicio físico combinado con descanso: el ejercicio físico permite liberar endorfinas u hormonas de la felicidad. Relajamiento físico y mental favorecen la relación sexual.

Pero además, también conviene descansar apropiadamente y dormir completo. El cansancio y el estrés conllevan muchas veces la pérdida del apetito sexual.

  • Alimentación saludable: una buena vida sexual requiere de sana y excelente alimentación. En el hombre, la hipercolesterolemia y la hipertensión arterial pueden provocar disfunción eréctil. 

No obstante, Extralib Hombre puede incrementar la erección y el tiempo de su duración al aumentar la energía sexual y la resistencia.

  • Sin preliminares la relación sexual puede fallar: la excitación en el hombre siempre es mayor que en la mujer; esta suele requerir de más tiempo y de juegos previos que le permitan alcanzar el orgasmo.
  • El romanticismo enciende la mecha: la expresión oral que acompaña al juego sexual, la frase que roza el oído, el murmullo que taladra el cerebro, son herramientas que estimulan a la pareja y enriquecen su vida sexual.
  • Algo de espontaneidad nutre la vida sexual de la pareja: un roce ‘sin querer’ o una propuesta incitante a cualquier hora del día, pueden conducir a una relación satisfactoria sin ser el resultado de un compromiso o un ‘porque sí’.
  • Algo de imaginación imprime variedad al acto sexual: uno de los mayores enemigos de la relación de pareja es la rutina en la que se pueda caer.
  • Ser proactivos sexualmente:  esto implica tomar iniciativas que pueden sorprender gratamente a la otra persona. En la relación, es conveniente que cada quien se tome su momento para proponer y no dejar las decisiones siempre a cargo del otro.

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