Usa tus pensamientos para ser feliz

Usa tus pensamientos para ser feliz

Última actualización: 30-11-2018 por Editor Pedro.

Podemos utilizar nuestros pensamientos como estrategia para alcanzar la felicidad, y de hecho psicólogos y especialistas están estudiando más a fondo cómo el pensamiento puede ser una estrategia de autoayuda motivacional.

Primero,  demos forma a lo que es el pensamiento: empecemos por concebir que se trata de un proceso, éste ocurre en el cerebro por lo que es un proceso psíquico, el resultado de este proceso es la formación de conceptos.

Los conceptos son el esquema mental que le atribuimos a todo lo que ingresa a través de nuestros sentidos y esta información se transforma de sensaciones en percepciones.

De ahí entonces nuestra psique relaciona distintas percepciones y las acumula creando asociaciones entre distintos conceptos, esos conceptos entonces desarrollan “bibliotecas infinitas” en nuestra conciencia existencial, y las va llenando ilimitadamente y expandiéndolas a cada instante con capas y capas de conceptos ligados unos a otros que desarrollan así la mente humana.

En el curso del pensamiento intervienen la memoria, es decir nuestra capacidad de evocar conceptos,  la inteligencia, facultad un poco más compleja que se vale de todos los recursos psíquicos para plantearse problemas y soluciones, para transformar y adaptar el medio según la necesidad.

También particpan las funciones emocionales, la imaginación que es la habilidad de utilizar los conceptos y diseñar otros bien sean productivos o fantasiosos, y por último las motivaciones personales.

Existen dos tipos de pensamientos o razonamientos:

El pensamiento concreto: es el que se forma basado en principios e imágenes, trabaja con la información directamente obtenida, específica y concreta. Tanto puede ser usada en tiempo real como haber estado guardada en la memoria.

El pensamiento abstracto: este es un razonamiento orientado a discurrir sobre contenidos conceptuales.

Las personas combinamos ambos tipos de pensamientos, tal que nuestro razonamiento también puede ser mixto.

Pensar es entonces, el acto de crear  pensamientos, utilizar todo aprendizaje que hemos obtenido de las cosas que hemos visto, oído, sentido, probado y palpado hasta el momento presente. Asimismo, es construir, imaginar, considerar o discurrir, reflexionar, examinar con cuidado estas experiencias para formar un dictamen o una conclusión.

Nuestros pensamientos determinan cuán felices somos y seremos

Esto es una afirmación, efectivamente nuestro pensamiento determina cuán felices podemos sentirnos.

Y es que, análogamente al conocido refrán que nos recuerda que “somos lo que comemos” entonces seguramente podemos agregar otro:”sentimos lo que pensamos”. Visto así, es de rápida deducción el hecho de que nuestros pensamientos negativos nos debilitan.

La científica y periodista americana Jo Marchant, escritora del libro “Cure” que trata acerca de los pensamientos curativos, afirma que , tras sus investigaciones y estudios, la mente y los pensamientos tienen el poder de mejorar la salud de las personas, incluso hasta determinar el nivel de dolor que se siente.

En sus experiencias ha utilizado lo que se denomina “placebo honesto” en el cual la persona consume pastillas, las cuales tiene en el organismo un efecto nulo, y está consciente de ello, y aun así han visto mejoras en sus padecimientos.

Entonces si nuestros pensamientos, que provienen de la percepción que tenemos del mundo que nos rodea y de las conclusiones cualitativas y cuantitativas que sobre estas informaciones hemos realizado, es lógico pensar que podemos formar y transformar nuestros pensamientos para ser feliz.

Esto es especialmente cierto respecto al pensamiento abstracto, el cual moldeamos y que no necesariamente son razones absolutas puesto que es la forma que le damos a lo que percibimos.

Entonces tenemos la capacidad de construir ideas que tengan más relación con estados de ánimo positivos, y que funcionalmente nos sirvan para sentirnos mejor independientemente de las circunstancias.

Es posible bajo estas premisas, que por ejemplo, ante una situación de estrés tomemos un espacio temporal y físico para meditar en cuanto a lo que está ocurriendo.

Es ahí en donde vamos a trabajar el pensamiento positivo, que al principio tal vez resultara un tanto difícil por lo cargado que estará nuestro sistema de percepciones negativas.

Es importante esta separación momentánea del suceso para que podamos entrenar a nuestros pensamientos hasta que en un punto, cuando hayamos ejercitado una y otra vez ya seamos capaces de mantener la situación bajo control gracias a nuestro pensamiento.

El cerebro produce la felicidad

Es el cerebro el que produce los sentimientos y luego el organismo responde de acuerdo a los estímulos y los procesos que el cerebro ha desarrollado. Esto ocurre en un complejo sistema de acciones y reacciones a nivel eléctrico y químico dentro del cerebro. El desarrollo  de todos esos procesos está siendo cada vez más estudiado por los expertos.

Según un artículo publicado en la revista del Reino Unido “Current Biology” acerca de las investigaciones de un grupo de científicos de la Universidad de Columbia, ocurre un flash en el tiempo cuando el cerebro transforma un pensamiento inconsciente en consciente, y ahí es cuando la persona se da cuenta de la información.

Aunque nuestro cerebro está procesando gran cantidad de pensamientos continuamente, no somos conscientes de ello porque ocurren a un nivel subyacente y no es sino hasta que la información recogida por el cerebro alcanza un nivel crítico que el sentimiento penetra la conciencia.

Existen tres grandes regiones cerebrales que trabajan a distintos niveles para producir el comportamiento:

Troncoencéfalo: es la parte primitiva que regula las funciones básicas del cuerpo que ocurren de modo espontáneo y no a voluntad de la persona como la respiración, los latidos, el metabolismo, la digestión.

Sistema límbico: está por encima del troncoencéfalo, se relaciona con la memoria y el aprendizaje. En esta zona se halla la amígdala que es la sede de las emociones.

Neocórtex: es la zona más amplia, es el resto del cerebro y es aquí donde están el procesamiento de los sentimientos, el lenguaje, las actividades cognitivas, las expresiones creativas, el análisis, y todas las demás cualidades de inteligencia que nos diferencian del resto de los seres vivos.

Una parte del cerebro llamada tálamo, recibe la información sensorial y la envía al Neocórtex el cual, junto a los lóbulos prefrontales del cerebro los procesa y canaliza señales hacia el sistema límbico, en el cual se alojan el hipotálamo, la amígdala y la hipófisis.

Estos se encargan de activar respuestas hormonales que se dirigen al torrente sanguíneo y activan otros órganos del cuerpo y provocan diversas reacciones como aumento en los latidos cardíacos, respuestas viscerales, emociones de paz, relajación, rabia, éxtasis, alegría, depresión, y toda una variedad de sentimientos y sensaciones.

Así pues, a grandes rasgos podemos ver que es nuestro cerebro el autor de nuestras emociones y sentimientos.

La felicidad implica la producción de tres hormonas muy importantes y que dan sensación de alegría, euforia, paz, motivación, positivismo, relajación y tranquilidad, estas son la dopamina, la serotonina y la endorfina.

Estas se liberan a través del sistema límbico cuando la persona practica algún deporte, oye música, comparte con amistades o familiares e incluso con el simple hecho de tener memorias  y pensamientos donde haya experimentado momentos felices.

Situaciones que influyen en nuestros pensamientos negativamente

Es inevitable pasar por momentos desagradables. Y no es posible vivir únicamente situaciones felices. Tanto un extremo como el otro forman parte de la vida. Nuestra actitud ante ellos es lo que determinará cómo y en qué medida esos momentos nos afectarán, y también cómo manejaremos el impacto de esas situaciones en nuestro ser.

A veces nos puede resultar difícil evitar los momentos de estrés, sin embargo hay actitudes positivas que podemos instaurar en nuestro sistema de estrategias ante esos eventos que están fuera de nuestro control.

Por ejemplo, si estamos en una reunión bien sea de amistades o familiares, es muy seguro que haya alguien con quien no compaginemos tanto. Entonces puede resultar de gran ayuda enfocar nuestros pensamientos en buscar sus rasgos positivos y evitar darle importancia  esas cosas de la persona que se han desconectado de nosotros.

De otro modo, estaríamos incómodos en todo momento con su simple presencia, aun y cuando no se produzca un acercamiento.

Un ejemplo de una situación un poco más difícil  se suscita cuando estamos atravesando un problema de salud. Estar enfermos nos produce simultáneamente decaimiento físico y también mental, nos debilita en todos los aspectos, podemos sentir que baja nuestro desempeño o nos paraliza.

Frente a este problema, debemos armarnos de fortaleza espiritual y ser consecuentes con nuestro estado sin caer en la autocompasión, más aún debemos motivarnos a pensar que pronto habremos de mejorar, concentrarnos en la cura más que en la enfermedad, y algo que fortalece el alma es hacer uso de la fe en tan duras situaciones.

Todos los agentes externos a nosotros mismos, pero que nos pueden preocupar, y que tienen la capacidad de influir directamente en nuestro ritmo de vida, casi en su totalidad escapan de nuestro control. Dado esto, debemos comprender que ya no está en el exterior la búsqueda de equilibrio, tanto como lo está a lo interno, en nuestros pensamientos.

Aceptar lo que no podemos cambiar

Según el modo en que hayamos sido educados, nuestra personalidad,  los eventos que hayan marcado nuestra vida, los conceptos que hayamos ensamblado en nuestra mente, los deseos que tengamos y rasgos similares, vamos a reaccionar ante aquellas realidades que no podemos controlar. Muchas veces nos resistimos firmemente a aceptar que no podemos cambiar las cosas.

Esta resistencia puede ocurrir en el plano inconsciente, porque damos por sentado que nuestra potestad abarca todas las cosas y situaciones y las podemos ajustar a nuestro interés o al de terceros, incluso esta firme creencia la podemos ejercitar individualmente o en grupos de personas.

Lo cierto es, que para poder lograr un equilibrio de pensamientos, es sano y beneficioso para nuestro organismo, y para nuestra felicidad entender que en un plano universal, el mecanismo del tiempo y del espacio exige la combinación de múltiples e infinitos factores para que todo marche en sincronía.

Un pensamiento saludable es comprender que todo lo que ocurre a nuestro alrededor pasa, por la orquestación de un sin número de eventos relacionados unos con otros, y que a su vez nuestras acciones forman parte en mayor o menor grado de esta sinfonía interminable.

Más interesante resulta aún, visualizar nuestras acciones dentro de este ciclo a fin de identificar cual es el verdadero aporte que realizamos en el.

El deseo de tener control en todo puede surgir por trazarnos metas irreales, y no lograrlas deriva en frustración.

La frustración nos trae ansiedad, pesimismo, sentimientos de derrota o incapacidad, puede bajar la autoestima, y todos estos sentimientos ocasionan cansancio físico, dolores musculares, tensión alta, migrañas, sueño intranquilo, problemas digestivos, inapetencia  o al contrario incontrolables deseos de comer, incrementa el mal hábito en los fumadores, y otra serie de problemas mucho más severos.

Pero en cambio, estrategias como delegar responsabilidades, organizar mejor las tareas, tomar pequeños descansos de 20 minutos entre las actividades cotidianas, respetar nuestro ritmo y velocidad propios, y trazarnos varias metas a corto plazo en lugar de una meta gigantesca a largo plazo.

Otras son comer con gratitud los alimentos cualesquiera que estos sean, aceptarnos físicamente, reconocer nuestras debilidades para transformarlas en fortalezas ,y muchas otras en esta misma corriente. Estas estrategias son generadoras  inmediatas de pensamientos positivos, nos motivarán y tendremos más espacios felices en el día a día.

Organizar nuestros pensamientos deriva en mayor felicidad

Se debe comenzar por separar las ideas negativas de las positivas. Hay que realizar un saneamiento mental. Es algo parecido a ordenar la habitación, es la habitación de nuestra conciencia.

Debemos registrar a fondo todo lo que nos puede estar causando molestias. Desempolvar viejos conceptos en desuso, tirar al bote del olvido todo aquello que no nos sirve y dejar de acumular.

Mantener un recuerdo negativo de rencillas, disgustos, amarguras o desengaños es perdida de felicidad, es como  tener termitas en la conciencia que la van a carcomer y en algún momento desplomaran toda la estructura.

En su lugar debemos sustituir esos pensamientos por aquellos recuerdos más alegres y felices;  evocarlos con alguna frecuencia ayuda mucho a ejercitar el músculo de la felicidad.

Luego que haya comenzado este proceso de separación de ideas, no debe detenerlo. De hecho será una estrategia constante mantener el orden en la mente. Ya que usted va a continuar acumulando vivencias, de preferencia archive las positivas y olvídese de las negativas.

Algunas de las experiencias negativas le han de servir de aprendizaje, por lo que usted guardará la experiencia pero desechara el sentimiento negativo que esto le causó, selectivamente.

Procure, al final de cada día hacer un repaso mental de los detalles agradables que pudo percibir, y si al principio recuerda muy pocos o ninguno, entonces al día siguiente usted puede y debe buscarlos.

Son cosas simples en las que se va a fijar como recibir un saludo grato en el quiosco de revistas, la caballerosidad de un joven con una dama, una taza de un buen café, encontrar un pequeño objeto perdido en el trabajo, el coro de una canción que escucho en el metro, la buena calificación que obtuvo su hijo en la escuela, calmar la sed con un buen vaso de agua.

Ccosas tan sencillas que parecen insignificantes pero al percatarnos de ellas nos damos cuenta que hay muchos motivos para alegrarse y estar feliz.

Cómo apoyar a nuestro cerebro para generar calma y felicidad

Nuestro cerebro es, como ya hemos visto, el controlador y diseñador de todo lo que ocurre en nuestro cuerpo y de lo que sentimos. Trabaja arduamente 24/7 y necesita nutrientes para realizar sus funciones y procesos.

El trabajo excesivo al que lo sometemos bajo situaciones de estrés y la falta de descanso son serios agravantes, ya que el cerebro para protegerse minimiza sus operaciones cuando ya está sobrecargado y varias partes del sistema fallan en vista del cese de algunas funciones. Entonces ya el colapso es inminente.

Nuestro cerebro requiere apoyo. Debemos educar nuestra conciencia en brindarle asistencia constante a nuestro órgano más importante para que pueda trabajar correctamente. No basta solo con dedicarnos un tiempo más de sueño.

Es importante no recargar nuestro cerebro con pensamientos negativos, resulta imperativo eliminar el tabaco, el alcohol y otras sustancias.

La alimentación sana y balanceada es fundamental, no solamente para el cuerpo en general, la circulación, el sistema digestivo y músculo-esquelético, también  para el cerebro es vital.

Una dieta para alimentar nuestro cerebro debe ser baja en grasas, contener muchos vegetales verdes ya que estos son altos es hierro, mientras más verdes más hierro contienen y este mineral ayuda en la oxigenación.  

La cúrcuma, especia que contiene curcumina, es una aliada eficaz en el proceso de neurogénesis, que no es más que la regeneración de las células cerebrales.

El consumo de alimentos  que contienen el ácido graso Omega-3es muy importante ya que este es imprescindible pues previene varias enfermedades relacionadas con el flujo arterial, y se puede consumir desde alimentos como la linaza, peces como la caballa, el salmón, atún, arenque, sardinas, merluza, ostras, anchoas ,las  nueces, etc.

Entre los suplementos alimenticios está NervSoport, este contiene las más importantes vitaminas del complejo B, como la tiamina, riboflavina, piridoxina, acido fólico, y la cianocobalamina.

Su importancia está en que ayudan mucho en la conducción de los impulsos nerviosos, también son vitales para la médula ósea, transforman los alimentos en energía.

Son vitales en la regeneración de las células del organismo, protegen contra varios tipos de cáncer, contra daños en el ADN problemas cerebrales importantes como Alzheimer y demencia, problemas circulatorios, son antiinflamatorias,  y múltiples otros beneficios.

También el NervSoport incluye componentes herbales como la manzanilla, la raíz de Ashawagandha, y la hierba de San Juan. Se sabe que la manzanilla es relajante, por esta razón el NervSoport ayuda a mantenerse libre de estrés.

La Ashawagandha o Ginseng Indio tiene propiedades que combaten el cáncer, la inflamación, la hipertensión y el estrés, entre otros beneficios.

Por último, la hierba de San Juan, se prescribe ampliamente en países como Alemania, por ser muy eficaz en tratamientos contra la depresión moderada y la ansiedad.

Tiene a su alcance múltiples herramientas para sentirse bien. Desde la autoayuda a través del control de sus pensamientos, la motivación personal,  pasando por una sana alimentación e incluyendo el suplemento NervSoport para reactivar y nutrir su mente. Recuerde, sus pensamientos transformarán su vida.

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