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Una vejez sana: cómo vivir plenamente los años dorados

Una vejez sana: cómo vivir plenamente los años dorados

Última actualización: 09-01-2019. Equipo Nutricioni

El término vejez, etimológicamente viene del latín vetus, que quiere decir ‘viejo’. Se dice que alguien está viejo cuando está avanzado en edad. Y el mismo término se aplica a lo que no es reciente no está nuevo.

A esta etapa de la vida también se le llama senectud o edad senil y no hay una edad específica en la que pueda comenzar. Se considera de forma general que esta etapa comienza a los 70 años.

A nivel social, este grupo de la población es conocido como de la tercera edad, cuyos integrantes a esas alturas ya suelen estar jubilados. Es decir, ya no forman parte de la población económicamente activa porque no laboran. La mayoría, ya a esa edad, son abuelos.

Este grupo de la tercera edad, debido a los avances en la ciencia y en los países desarrollados ha crecido en número, porque ha crecido su expectativa de vida. A la vez que ha bajado la tasa de natalidad en estos mismos países.

Este grupo de la población, como ya no pertenecen al mercado de trabajo, necesitan ayudas estatales para mantener su calidad de vida.

Estas ayudas en los países del tercer mundo suelen ser insuficientes, provocándoles penurias.

Todo esto aunado al hecho que en esta etapa suelen aparecer trastornos como la osteoporosis, la artrosis y enfermedades como el mal de Alzheimer.

Llegar a la tercera edad implica aceptar que ya no se juega parte activa en la sociedad, no se trabaja, y se está disminuido mental y físicamente. Para afrontar este panorama hay una serie de tips:

  • Asimile y acepte los cambios que vienen con esta edad
  • Busque actividades donde pueda interactuar con otros semejantes
  • Busque actividades donde pueda sentirse útil
  • Goce de las experiencias que tal vez algún día quiso disfrutar; por ejemplo: viajar y conocer otros lugares.

Características de una persona mayor

Hay ciertos países como Japón, donde el hecho de ser anciano es sinónimo de respeto y consideración, adquiriendo un estatus en la sociedad.

A diferencia de otros países donde su sola presencia provoca molestias; no tienen oportunidad de trabajo y su capacidad de socialización y actividad social es mínima.

Las enfermedades asociadas a la tercera edad, como diabetes, cataratas y osteoporosis, son más recurrentes en los países subdesarrollados. Una clasificación de este tipo de población es:

Persona mayor autónoma: son aquellos con 65 años o menos sanas, o con enfermedades crónicas pero no incapacitantes.

Persona mayor frágil con alto riesgo de dependencia: la persona es potencialmente dependiente, no lo es aún; la condición puede revertirse o se mantiene autónomo gracias a una intervención.

Persona geriátrica: debe cumplir al menos tres de estas condiciones: más de 75 años; con más de una patología; alta dependencia; disminuido mentalmente o, su estado de salud ocasiona un problema social.

El envejecimiento físico ocasiona algo que se conoce como fragilidad, que es una disminución sistémico-fisiológica en presencia del estrés. Esto trae como consecuencia:

  • Baja resistencia y pérdida de masa muscular
  • La persona se vuelve más vulnerable
  • Alto riesgo de incapacidad

Cuando hablamos de una persona anciana de condición frágil, dicha persona tiene estas características:

  • Su edad está por encima de los 80 años
  • Sufre de múltiples dolencias que se hacen crónicas
  • Cognitivamente disminuido
  • Con problemas de depresión
  • Consume tres o más fármacos
  • Ingresa varias veces al hospital
  • Generalmente vive solo

La vejez en tres fases

En esta etapa de la vida nuestras mejores capacidades pueden quedar disminuidas, pero nuestra madurez psicológica queda consolidada.

Pero, a la vez nos enfrentamos con la incomprensión de la mayoría de los adultos que no están en esta parte de la población. La gente tiende a englobar a los ancianos en una misma categoría; no es lo mismo una persona con 70 años que con 90.

La tercera edad o senectud es un camino vital que está lleno de múltiples etapas, gracias al aumento en la expectativa de vida.

Puede ser un camino bastante largo donde se desarrollan varias características humanas desglosadas así:

55 a 65 años (pre-vejez): Es, si se quiere, la antesala en la que algunas funciones físicas van disminuyendo y ya la persona no trabaja o desarrolla actividades igual que antes.

Hay un cambio en la forma de pensar, tornando a ser un poco melancólico. Se acentúan las comparaciones entre el pasado y el presente.

Aquellas familias donde los hijos se van a hacer su propia vida, viven lo que se llama el síndrome del nido vacío, que puede traer soledad y aburrimiento.

65 a 79 años (vejez): Aquí se acentúa el decaimiento de las funciones biológicas y una forma de pensar basada en una crítica del pasado y un ir y venir de recuerdos.

Los huesos se debilitan ocasionando dolor; puede haber problemas digestivos y podría aparecer el cáncer.

La visión y la audición se deterioran produciendo el riesgo de aislamiento, ya que les cuesta hasta participar de una conversación.

A los 75 años ya la persona llena el perfil de paciente geriátrico siempre y cuando sufran de una dolencia incapacitante. Declina la agilidad mental.

80 años y más (anciano): Los huesos son muy frágiles y la persona es muy proclive a perder su autonomía; se acentúan los problemas físicos.

El aislamiento es más marcado porque su círculo de amistades va desapareciendo. Su falta de autonomía le impide salir más a menudo de casa, invirtiendo su tiempo en la contemplación, la lectura o la jardinería.

La sexualidad en la tercera edad

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El ser humano es un ser sexuado, nos excitamos, sentimos deseos y placer sexual. La sexualidad es un tipo de motivación de origen básico y dirige la conducta del individuo.

Contrario a lo que muchos piensan, en la tercera edad no se pierde el deseo sexual, más bien adquiere mucho contenido afectivo. Extralib Hombre permite aumentar la libido, favoreciendo la respuesta sexual.

Aún así, se puede dar el caso que el individuo pierda a su pareja, que es también su compañera sexual, produciéndose un tipo de soledad amorosa-sexual. Esto le hace tener que esperar por nuevos vínculos para poder llenar ese vacío.

Socialmente se asume que los adultos mayores ya no tienen vida sexual, porque sus capacidades fisiológicas están disminuidas o pierden ya el interés. Esto es falso: el adulto mayor mantiene placer sexual a nivel fisiológico.

El adulto mayor mantiene interés y deseo sexual, sólo que con algunas limitaciones físicas para llevarlo a cabo. Extralib Hombre Incrementa los niveles de testosterona, ayudando a aumentar la potencia sexual y el vigor en el hombre.

En la tercera edad se mantiene el interés por satisfacer los deseos sexuales. Con base en esto, hay algunos factores a tener en cuenta:

La fisiología sexual: En nuestra vida se producen cambios a nivel anatómico y fisiológico. Dichos cambios comienzan a los 30 años, se acentúan a partir de los 50 años y son más notorios a partir de los 60 años.

A esta edad los cambios son a nivel anatómico, fisiológico, en la silueta corporal y en la respuesta a nivel sexual. Extralib Hombre ayuda a restaurar el deseo sexual y disipar la fatiga, propiciando relaciones más satisfactorias.

En mujeres: Sus cambios comienzan con la menopausia, entre los 45 años y 50 años de edad.

Su cuerpo produce menos estrógenos y se reduce su capacidad de luchar contra infecciones de tipo vaginal.

Los cambios más notorios se dan a nivel de la figura: la piel envejece, hay menos turgencia en los senos y la grasa corporal se distribuye de otra manera.

En los hombres: Disminuye la producción de testosterona, el tamaño de los testículos, la producción de esperma y fuerza en la erección.

Pasa más tiempo para lograr la erección y el orgasmo. Igual que ocurre con las mujeres, estos cambios no inciden en el disfrute del goce sexual.

Extralib Hombre brinda al hombre sus efectos sobre varios órganos que participan en los procesos metabólicos, permitiendo despertar el deseo sexual y mejorar sus erecciones.

¿Cómo disfrutar la vejez?

La aceptación: Es asumir nuestra edad cronológica y limitaciones. En la actual dinámica social impera la cultura de la belleza y el dinamismo, cosa que ya a esas alturas no se tiene.

Esto viene acompañado del entorno en el que vive el anciano, donde, por su condición, deben ser cuidados y protegidos por ser tales.

La clave: no ponerles metas que no puedan lograr ni tampoco relegarlos a un rincón como jarrones chinos.

La actividad: Cuando hablamos de actividad no nos referimos solo al trabajo como medio de ganarse la vida. Nos referimos a que la persona puede no tener trabajo pero no pude estar sin actividad.

El hombre necesita sentirse útil, y los abuelos, más. Aquí se puede lograr una buena dupla abuelo-nieto, donde el abuelo puede sentirse útil, lógicamente sin que el nieto abuse de su espíritu de colaboración.

Otra actividad enriquecedora es el trabajo en organizaciones benéficas y caritativas.

Sin miedo a la muerte: El anciano o adulto mayor no puede sustraerse del misterio de la muerte, pero tampoco vivir pensando en ella.

Lo mejor es vivir y disfrutar el presente, consciente de la realidad. Esto le proporcionará vivir cada día una buena vejez.

Equilibrio psíquico: Es la forma como los psicólogos determinan que el anciano compensa esa sensación del poco tiempo que queda de vida.

Pueden empezar a llevar una vida más mística, volverse más solidarios y hasta más tolerantes. Esto para ellos es necesario y desde esa perspectiva hay que comprenderlo.

Sacar lo positivo de esa etapa: Los ancianos que saben llevar los aspectos arriba mencionados, transmiten paz y serenidad.

Su experiencia de vida les da una perspectiva en la que pueden volverse más solidarios y comprensivos. Así, podrán descubrir lo positivo de sus años dorados.

El tiempo libre en la tercera edad

El tiempo libre o tiempo de ocio debe verse como un privilegio, sobre todo en la tercera edad. Cuando llega la jubilación, el tiempo libre que escaseaba ahora sobra, y es disfrutado a plenitud apenas llega, como una recompensa merecida.

En una sociedad y un mundo acelerado esto es un acontecimiento que merece la pena.

Pero, la moneda tiene otra cara: la llegada de la jubilación implica un dejo de tristeza e intranquilidad, porque jubilación implica ancianidad, casi que nos sentimos inservibles.

En algunas sociedades, el tener un empleo tiene mucho de religiosidad.

La palabra ocio viene del latín otium y significa reposo, pero eso no quiere decir inactividad.

Simplemente es la etapa en que se emplea el tiempo en cosas y actividades agradables. Implica satisfacción y disfrute y eso constituye más que un regalo.

Hay algunos prejuicios que acompañan el hecho de estar jubilado, pero eso debe cambiar.

La tercera edad no es obstáculo para ejercer una actividad que nos proporcione placer.

En ese sentido la actitud que se asuma es importante; no importa tanto en qué empleamos el tiempo, sino el disfrute que obtenemos de ello.

Tampoco implica que debamos estar todo el día sin hacer nada, sino hallar actividades que demanden cierto esfuerzo y logro de metas.

No hay que obsesionarse por el paso de los años, que a todas luces es inevitable. Es emplear ese tiempo en cosas que nos sigan enriqueciendo.

Por ejemplo: aprender nuevas tecnologías, participar en actividades de voluntariado, aficionarse a la lectura. Y hasta hacer lagun payasada que nos brinde horas de alegría y satisfacción.

La edad no te hace viejo

La edad en sí misma no hace viejo a nadie; se dice que un individuo es anciano si tiene más de 80 años de edad. Pero hay ejemplos de personas que superan esta edad en óptimas condiciones anímicas y físicas.

Al contrario, también hay ejemplos de que antes de esa edad ya se sufren unas cuantas dolencias limitantes. Por lo tanto, no se podrían englobar a ambos grupos en una misma categoría.

Debemos tener en cuenta que la edad cronológica influye en la salud, pero la biológica más todavía. La cronológica se refiere al tiempo vivido; la biológica, al estado de su organismo y sus funciones.

Dicen algunos médicos que la edad de una persona son su corazón y sus venas, pero también pueden ser otros órganos del cuerpo. Pero lo cierto es que la edad biológica tiene mucho que ver con el estilo de vida, personal o familiar.

Hay dos tipos de edades que son determinantes: la edad social y la edad psicológica.

La primera tiene que ver con nuestras relaciones interpersonales; somos agentes sociales y es necesario que nos relacionemos con otros.

La psicológica alude a creencias y actitudes: si te consideras un viejo, de esa manera te comportarás.

No quiere decir que siempre te vas a considerar joven y comportarte como tal, se trata de no asociar la vejez a una etapa sin ningún tipo de oportunidades.

Lo que hay que tratar es de no pasar la vejez completamente solo, eso acarrea una serie de problemas. Pasar la ancianidad en compañía es sinónimo de una buena edad social.

Hacer actividades grupales, compartir afinidades y gustos con otros, es una de las partes positivas del envejecimiento activo.

No todos llegamos a la vejez con la misma rapidez. Si logramos retrasar los efectos de la senectud, terminaremos por entender que la edad no nos hace viejos.

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