Joven sosteniendo su cuello en dolor. Concepto médico, columna vertebral

Trata efectivamente el dolor óseo con estas recomendaciones

Trata efectivamente el dolor óseo con estas recomendaciones

Última actualización: 15-02-2019. Equipo Nutricioni

El dolor óseo suele ser menos común comparado con el dolor muscular y el dolor de las articulaciones, y por lo general se presenta después de una fractura.

Dependiendo la gravedad, puede manifestarse ya sea como un síntoma leve que cesa después de un rato, hasta algo más complejo que necesita ser tratado médicamente.

Entre las diferentes causas que pueden llegar a manifestar el dolor óseo tenemos la osteoporosis, la artritis, la osteomielitis y la fractura de hueso.

El consumo de medicamentos utilizados para tratar la osteoporosis, el cáncer y hormonales, pueden llegar a manifestar dolor en los huesos.

Otras causas más serias pueden ser el cáncer en los huesos, cáncer en la sangre, la la anemia drepanocítica, etc.

Por lo general, el dolor que suele manifestarse en uno o varios huesos es profundo y penetrante y su manera de ser es debido a su causa.

Cuando el dolor es producción por afecciones como la osteoporosis llega afectar seriamente la estructura ósea, causando problemas de movilidad y deterioro en la calidad de vida.

Otra afección suele ser el mieloma que manifiesta dolor óseo, limitación en la movilidad y reducir los niveles de calidad de vida llegando a utilizar material ortopédico.

Articagos contiene una cantidad considerable de nutrientes que ayudan a nuestros huesos a que se fortalezcan y aceleren su sanación del desgaste y lesiones.

Las zonas de los huesos en donde se manifiestan a menudo dolor óseo son los huesos largos como el fémur y el húmero, la pelvis y las vértebras de la columna.

Medidas a tener en cuenta cuando padecemos de dolor óseo

dolor de espalda fuerte, Hombre de negocios milenario cansado que sufre de dolor de espalda que siente mal, sentado en el escritorio de oficina dentro. Tener dolor de espalda, estar sentado frente a la computadora durante mucho tiempo, trabajo sedentario y mala postura.

Cuando nuestros huesos comienzan a padecer dolor es importante acudir a un médico especializado, quien nos ayudará a ubicar la causa que lo provoca.

Si la persona se adolece por consecuencia de un tratamiento médico, lo mejor es pedir un cambio en los fármacos para llegar a experimentar mejoría.

Consumir medicamentos de venta libre como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden ser una buena opción en primer lugar para aliviar las dolencias óseas.

También el empleo de ciertos métodos complementarios puede llegar a manifestar un alivio en las zonas afectadas como masajes, acupuntura, quiropráctica, etc.

Otras recomendaciones que se pueden emplear para alivio del dolor leve en los huesos, es la utilización de compresas frías y calientes en la zona afectada.

El uso de las compresas frías suele ser muy efectivo para disminuir la inflación que puede presentarse, las compresas calientes aminora los espasmos en los músculos.

Es muy recomendable que mantengamos un peso corporal adecuado evitando el sobrepeso, tus huesos y articulaciones te lo agradecerán.

Contar siempre con una buena alimentación en donde siempre este presente tanto el calcio como la vitamina D, mantendrán más fuerte la estructura ósea del cuerpo.

Ten presente que la práctica regular de ejercicios ayudarán a que nuestros huesos sean más fuertes y su movilidad sea siempre óptima.

Si nos referimos al tratamiento médico, recordamos que estos dependen de la causa por la cual se manifiestan los dolores en los huesos.

Aunque en el tema del dolor el médico recetará analgésicos de venta libre como el ibuprofeno para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Cuando el panorama del dolor es más serio el especialista recomendará el uso de fármacos a base de drogas más fuertes que brindan un alivio al dolor óseo.

¿Qué hacer para evitar que el dolor óseo se agrave?

En esta parte es muy importante haber acudido al doctor quien nos ayudará a ubicar la naturaleza del dolor, y de esta manera aplicar una serie de recomendaciones.

Algo que sucede muy a menudo en personas que padecen de diferentes dolores es que pocas veces van al baño, por eso hay que aumentar la actividad intestinal.

Esto sucede a veces por consecuencia del consumo de ciertos analgésicos que llegan a manifestar estreñimiento.

Podemos tratar esto si aumentamos el consumo de frutas ya sean frescas o secas, el consumo de sus jugos beneficiaran a que nuestro intestino sea más activo.

No descuidar el consumo de líquidos durante el día, es necesario que nuestro intestino este en constante movimiento.

Se debe consumir por lo menos 2 litros de agua al día, para así evitar que nuestro cuerpo se deshidrate y no permitir la aparición del estreñimiento.

Algo que debemos tener en cuenta es la actividad física, mantente activo siempre y cuando el dolor no sea una causa mayor de obstáculo.

El desarrollo de ciertos ejercicios hace que nuestros huesos manifiesten una mayor capacidad de reparo, así como el fortalecimiento de la estructura ósea.

Siempre y cuando el dolor te deje procura desempeñar ejercicios como la caminata, el nado o alguna disciplina aeróbica beneficiara al funcionamiento del cuerpo.

Es recomendable pedir asesoría a un especialista para que nos recomiende qué ejercicios nos pueda llegar a favorecer dependiendo la complicación.

Si el dolor óseo manifiesta dificultad en el movimiento físico, lo mejor es contar con la ayuda de dispositivos ortopédicos como el bastón o la muleta.

Si la intensidad del dolor es molesta se puede emplear técnicas de respiración profunda, de esta manera se consigue una buena oxigenación y se puede soportar el dolor.

Esto también ayudar a aliviar la ansiedad que los dolores suelen manifestar.

Es bueno apartarse a un sitio tranquilo y adoptando una postura cómoda, con los ojos cerrados respire a profundidad pausadamente.

La utilización de medicamentos para este mal

Aunque estos pueden llegar a variar dependiendo el problema que lo haya manifestado, lo cierto es que existe un amplio listado de medicinas que alivian el dolor óseo.

Tal es el caso de los antibióticos que son utilizados para combatir la osteomielitis, esta llega a manifestar dolor en los huesos.

Las presentaciones más comunes son en comprimidos o inyectados. Hay que tener en cuenta que se debe cumplir el tratamiento completo y no dejarlo al sentir síntomas de alivios.

Los antidepresivos también suelen usarse en estos casos sobre todo en pacientes adultos, cuando alguien experimenta un dolor por mucho tiempo tiende a deprimirse.

Este cuadro depresivo suele complicar aún más la intensidad del dolor, esta clase de medicamentos llegan a bloquear señales nerviosas producidas por los neurotransmisores.

De esta manera, pueden ser aliviados los problemas de la depresión. Los antidepresivos también calman al dolor de los huesos.

Articagos interviene en una mayor producción de colágeno gracias a su componente metilsulfonilmetano, que acelera la reparación y el fortalecimiento de los huesos.

Otra opción que es utilizada para tratar los dolores crónicos en los huesos son los anticonvulsivos, estos se relacionan con dolor nervioso en personas adultas.

Estos dolores en los nervios llegan afectar los huesos causando gran malestar, sobre todo cuando estos se llegan a irritar.

La mayoría de las veces esta clase de fármacos son utilizados en combinación con otras medicinas y así poder tratar diferentes síntomas.

Los bisfosfonatos son utilizados para tratar los problemas de desgaste óseo producto de la osteoporosis.

También son utilizadas para evitar el deterioro en los huesos por consecuencia de células cancerígenas.

Al detener el proceso degenerativo de estas afecciones se ataca de manera directa la causa que genera el dolor óseo.

Dolor óseo: ejemplo de sus diferentes causas

Lesión en la columna vertebral dolor en concepto de región sacra y cervical

Ya hemos dicho que este tipo de dolor puede ser tratado de diferentes formas dependiendo la causa que lo haya manifestado.

A continuación, presentaremos cómo tratar el dolor óseo dependiendo las causas que lo hayan manifestado.

La naturaleza del dolor de los huesos puede ser causa de una afección, una lesión o consecuencia de un cáncer.

Un ejemplo que se puede mencionar es la artralgia, enfermedad que llega afectar no solamente los huesos sino también las articulaciones manifestando un dolor intenso.

Esto puede ser causado por el sobreesfuerzo de las articulaciones o de los huesos, lesiones, fracturas, efectos de enfermedades degenerativas, etc.

Algunos síntomas que manifiesta es la dificultad de movimiento, dolor en los huesos que tiende a variar, fiebre, cansancio, piel enrojecida, etc.

Esta afección se puede tratar utilizando antibióticos, realizar ejercicios físicos, una alimentación adecuada para perder peso, masajes, entre otros.

Otro ejemplo que podemos mencionar es el dolor de rodilla producto de una lesión, ya sea por un golpe recibido o por un mal movimiento.

Al ser una de las articulaciones más complejas del cuerpo dependiendo la gravedad del daño puede llegar a obstaculizar el movimiento.

La radiografía mostrará cuan lesionada esta la rodilla y el médico dispondrá si se inmoviliza a través de un yeso o con una venda o herramienta ortopédica.

La medicación será enfocada en el aceleramiento de la curación del hueso y alivio del dolor producto de la fractura, por lo general de analgésicos.

Si la causa es un cáncer que afecta el hueso este debe ser tratado empleando las terapias más efectivas que son la radioterapia externa y medicinas para tratar el cáncer.

También son empleados los bifosfonatos, los analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos.

Nuestra alimentación: importancia para nuestros huesos

Aparte de lo ya nombrado debemos entender que la salud de nuestros huesos depende también en la manera de cómo nos alimentemos.

Cuando tomamos importancia a este punto nuestros huesos pueden fortalecerse y evitar ciertas complicaciones que los llegan a debilitar.

La población más vulnerable en este campo son las que tienen una edad superior a los 45 años, en especial las mujeres que suelen tener mayor pérdida ósea.

Articagos ofrece un buen aporte nutricional a nuestros cuerpo y al organismo, entre los cuales destaca las vitaminas A, C, B1, B2, B3, B6, B9, B12 y E.

Entre los alimentos que debemos consumir tenemos lo que posean mayor índice de calcio y de vitamina D, necesarios para fortalecer nuestros huesos.

La leche y sus derivados: un solo vaso de leche posee calcio y las vitaminas A, B y D. tanto el calcio como la vitamina A intervienen en el crecimiento óseo.

La vitamina B tiene la particularidad de cuidar el buen funcionamiento del sistema circulatorio y del corazón.

La vitamina D juega el papel de facilitador para que tanto el calcio como el fósforo sean más fácilmente absorbidos, beneficiando nuestros dientes y huesos.

La sardina: este pescado destaca gracias a su alto contenido de omega 3 y de vitamina D, necesaria para mantener en alto la salud de los huesos.

Es un buen alimento para las mujeres embarazadas ya que les aporta mucha vitamina B12, gracias a la presencia del magnesio nos dan más energía y fortaleza a los huesos.

La soja: es un alimento de origen vegetal que puede ser encontrado en productos como el tofu, miso, leche y yogures.

Es muy rica en diferentes tipos de vitamina B, calcio, potasio, magnesio y fósforo muchos de estos favorecen a nuestros huesos.

Al consumirlo nuestro cuerpo levanta un escudo que protege a nuestros huesos de padecer osteoporosis, regula el colesterol y rejuvenece nuestras células y la piel.

Otras opciones alimenticias para favorecer nuestros huesos

Continuando con esos alimentos que nos conviene consumir para proteger la salud de nuestros huesos y evitar ciertas afecciones que ponen en riesgo nuestra salud.

 De una manera natural y efectiva Articagos nos aporta numerosos nutrientes que garantizan la salud de los tejidos, articulaciones y los huesos.

Entre los alimentos más nutritivos para nuestros huesos tenemos:

Las espinacas: estas hortalizas contienen la presencia de nutrientes como la vitamina K, A, B2, B6, C, además de minerales como el zinc, potasio, potasio y magnesio.

Le proveen a nuestro cuerpo flavonoides que hacen el trabajo de antioxidantes, fortalece la salud de los huesos, dientes y uñas.

Además benefician a las mujeres cuando están en la menstruación gracias al aporte de hierro y combate con el estreñimiento y la presión arterial alta.

Los frutos secos: es una excelente opción para aquellas personas que son intolerantes a la lactosa, ya que aportan mucho calcio a nuestro cuerpo.

Sus propiedades favorecen al cuidado, protección y desarrollo de los huesos y mantiene a raya a la osteoporosis.

Tiene un alto porcentaje de hierro, lo que la hace muy efectiva para tratar la anemia, reduce el porcentaje de padecer arteriosclerosis y muy efectivo para la artritis.

Las legumbres: ellas destacan porque con solo 100 gramos ellas nos aportan una cantidad superior a los 28 gramos de proteínas.

Son ricas en vitaminas B6 y B12 además de yodo, calcio, magnesio y fósforo muy necesarios para garantizar un correcto funcionamiento de los huesos.

Son muy efectivas para estabilizar los niveles de colesterol, niveles de azúcar en la sangre y tratar los problemas de anemia.

Los huevos: aquí destacaremos la yema del huevo por ser esta más sana que la yema.

Muy rica en vitaminas y minerales tales como las vitaminas B1, B2, B6, B12, B9, A, E y  D así como el hierro, potasio, fósforo y magnesio.

Al ser consumido este beneficia la salud y el buen funcionamiento de los huesos, así como también la actividad cardiaca.

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