Tipos de estrés: aprende a reconocerlos y a eliminarlos de tu vida

Tipos de estrés: aprende a reconocerlos y a eliminarlos de tu vida

Última actualización: 14-03-2019. Equipo Nutricioni

Son muchos los eventos que pueden generar estrés. Tanto positivos como negativos. Cualquier evento que nos saque de la rutina y requiera de nosotros respuestas rápidas para solucionar conflictos.

Algunos pueden ser temporales mientras que otros pueden mantenerse en el tiempo creando un ambiente interno muy negativo para el organismo.

Mujer estresada que muestra una prueba de embarazo positiva a un compañero de cuarto mientras está sentada en el sofá en casa

Nuestra forma de interpretar esos eventos también influye en el efecto que genera sobre nuestra salud. Así lo que para una persona puede ser estimulante y divertido, para otra puede ser causa de alergias, dolores, eczemas y hasta pérdida temporal de la conciencia.

Existe un estrés mental y también un estrés físico, el exceso de cansancio que todos alguna vez hemos experimentado. Por diversas situaciones no le damos al cuerpo su merecido descanso exponiéndolo a enfermedades crónicas.

Debes comenzar a ponerle freno a este flagelo cuando tu capacidad de concentración y de descanso o sueño se ven interrumpidas. O si comienzas a presentar cuadros clínicos patológicos resultantes del estrés en tu vida.

Es de hacer notar, que el cuerpo toma cualquier elemento estresante ya sea emocional, o físico, como amenaza  vital. Es decir que se activará tu instinto de supervivencia y pondrás en funcionamiento mecanismos para preservar la vida.

Entre estos están la hipertensión arterial  sudoración e hiperventilación, segregación de las llamadas  hormonas del estrés, entre muchos otros.

Existen diferentes tipos de estrés. Debes aprender a distinguirlos para saber cómo enfrentarlos. En todos ellos el tipo de alimentos que consumimos es clave para poder sobrellevar sus demandas y exigencias tanto físicas como mentales.

Si el estrés en tu vida es permanente necesitarás un complemento vitamínico que te permita sobrellevar la situación. BioCestrés aligera tu carga, inyectándote la energía que necesitas para liberarte de la toxinas que produce el estrés.

Tipos de estrés

Estrés cotidiano: Existen eventos de corta duración que nos demandan reacciones rápidas en nuestro diario vivir. El trayecto hasta el lugar de trabajo. Las relaciones interpersonales con nuestra familia o colegas. Estos son factores de estrés diario que pueden considerarse hasta cierto punto normales.   

Las reacciones fisiológicas que se manifiestan no se consideran patológicas, dado que no desencadenan síntomas de enfermedad. Sólo son la respuesta adaptativa al momento de estrés.

Estrés patológico: Cuando los eventos estresantes se prolongan en el tiempo y se convierten en conflictos sin resolver. Dejamos ciclos abiertos que nuestro cerebro interpreta como una amenaza persistente.

Esto comienza a generar respuestas fisiológicas patológicas. Comenzamos a enfermar por causa del estrés. Este puede ser desencadenado por situaciones de crisis social, familiar, económica la mayoría de las veces.

Estrés post-traumático: Cuando se vive un suceso que deja graves traumas psicológicos (una catástrofe natural, un hecho delictivo), se presentan síntomas específicos que nos indican que estamos ante un estrés post-traumático.

La persona puede tener pensamientos recurrentes sobre el hecho ya vivido, se desencadenan reacciones de pánico ante lugares o personas similares a las involucradas en el hecho. En este caso es necesaria la intervención psicológica.

Estrés laboral: Cuando la actividad laboral se ve plagada de sobre exigencias difíciles de satisfacer, de relaciones interpersonales nocivas. O el ritmo de trabajo sobrepasa la capacidad física del empleado, se presenta el estrés laboral.

En los peores casos el acoso laboral desencadena reacciones físicas que llegan a ser incapacitantes para el trabajador.

También las condiciones físicas del espacio de trabajo pueden causar estrés. Mala iluminación, poco espacio, ambientes mal diferenciados que entorpezcan las tareas.

El más común de todos es el ruido excesivo. La exposición diaria a un lugar lleno de contaminación sónica causa no sólo estrés sino problemas auditivos a futuro.

¿Qué le pasa a mi cuerpo cuando está bajo estrés?

Cuando estamos bajo amenaza (real o no), el cuerpo se pone en acción para garantizar que superemos el reto en cuestión. Desarrolla mecanismos que dependen sobre todo del sistema nervioso vegetativo (el que controla las reacciones fisiológicas involuntarias).

Como primera reacción está la respuesta de lucha o huida, que acelera el pulso, los latidos del corazón, la respiración y aumenta la tensión muscular. El sistema nervioso neurovegetativo también acelera o ralentiza el movimiento intestinal.

Estos mecanismos no pueden mantenerse activados permanentemente porque agotan las reservas de energía del cuerpo. También las defensas del sistema inmunológico.

De mantenerse el sistema nervioso en este estado de alerta permanente podrían ocurrir  lesiones irreparables en el cerebro como

Atrofia de las dendritas: Las ramificaciones de las dendritas de algunas neuronas podrían retraerse o recogerse. Cuando terminan las situaciones de estrés, se podrían distender nuevamente.

Toxicidad neuronal: las neuronas del hipocampo (región cerebral) pueden morir si se mantienen altos niveles de GC (glococorticoides).

Agravamiento de daños neuronales: cuando las personas viven situaciones como los ACV, apoplejías, falta de oxígeno (hipoxia o anoxia) ya ocurre un daño neuronal. Pero si además existen altos niveles de GC en la sangre, esas neuronas dañadas difícilmente podrán llegar a recuperarse.

Otra consecuencia fisiológica del estrés es la presencia de glucocorticoides en la sangre (adrenalina, noradrenalina, cortisol y encefalina).

También aumenta la capacidad de coagulación de la sangre, por ende hay mayor riesgo de ACV.

Por eso es tan importante contar con un aliado en el restablecimiento de tu equilibrio ante situaciones de estrés. BioCestrés previene de manera eficaz todas estas complicaciones. Ya que contiene vitaminas que contrarrestan los efectos tóxicos de las hormonas del estrés en tu cuerpo.

Mi cerebro y el estrés

Los agentes estresores se perciben por medio de los sentidos. Ellos nos dan la primera señal de alarma. Luego de esto el cerebro comienza a realizar procesos neuroquímicos para lograr una respuesta adaptativa factor estresante y así poder enfrentarlo.

Cuando el cerebro comienza a secretar hormonas del estrés, ocurren cambios en las neuronas, en la zona cortical y límbica. Estos cambios permiten que surjan otras conexiones que a su vez abren nuevas rutas para dar respuesta al estímulo.

Una vez lograda la respuesta la activación inicial se estabiliza. Pero si las reacciones surgidas hasta el momento no funcionan se produce una respuesta de estrés descontrolada. Esta hace que la activación prolongada de las zonas cerebrales estimule las glándulas suprarrenales en la secreción de cortisona.

Su acción sobre el organismo tiene consecuencias importantes que desembocan en problemas de salud crónicos.

La afectación del cerebro durante el estrés no sólo se manifiesta en desequilibrios químicos, sino en reacciones emocionales y psicológicas.

Cuando mantenemos una situación de estrés constante en nuestra vida podemos sentirnos abrumados. Debido a la falta de control sobre la situación. Esto nos impide relajarnos o concentrarnos en nuestras tareas diarias.

A la larga generará un sentimiento de frustración, impotencia, baja autoestima. En ocasiones podríamos salirnos de control reaccionando de forma temperamental, con cambios de ánimo inesperados.

Un poderoso reconstituyente de tu estado de ánimo es BioCestrés. Las vitaminas B y C favorecen la oxigenación cerebral. Esto te dará más herramientas para hacer frente a cualquier estímulo que tu cuerpo pueda interpretar como amenazante.

El tipo más común de estrés: estrés psicológico

Como seres sociales que somos, existe una gran cantidad de factores estresantes relacionados con las interacciones sociales y con las expectativas que podamos tener sobre nuestro propio desempeño en la vida.

A veces las exigencias de nuestro contexto sociocultural nos resultan demasiado altas y no nos sentimos capaces de satisfacer esa demanda.

Esta es la causa más frecuente de estrés y la que más fácilmente puede salirse de control, generando un estrés crónico.

El no haber culminado o logrado alguna meta, ya sea de estudios, personal o familiar. Los duelos de familiares cercanos o amigos contemporáneos. El vivir cambios bruscos en cuanto a  organización social o económica. Los choques culturales.

Si no contamos con el repertorio conductual adecuado para sobreponernos a cualquiera de estos factores, fácilmente se convertirán en una sobrecarga para nuestro cerebro. La crianza, el entorno, la religión, pueden influenciar la manera en que percibimos nuestro papel en la sociedad.

Existen también actitudes mentales como el no centrarse en el presente sino adelantarse a los acontecimientos esperando siempre lo peor. Esto nos generan un exceso de información que no somos capaces de priorizar.

Por tanto el cerebro se sobrecarga de información que no puede procesar ni controlar. Así el ser humano está en capacidad de autogenerarse un estrés psicológico basado en el  miedo a amenazas inexistentes.

Conviene entonces saber reconocer cuáles son esos factores sociales que nos estresan y cómo darles respuesta para no poner en riesgo nuestra salud.

También es muy beneficioso para la salud contar con algún complemento vitamínico que provea al cerebro de esos componentes que necesita. Las vitaminas B y C son indispensables en los procesos de homeostasis celular.

En BioCestrés encontrarás ese refuerzo extra que evitará que caigas en el agotamiento físico y mental producto del estrés.

Cuando el estrés produce enfermedad. Respira y despójate del estrés

Respira, muy profunda y calmadamente. Siempre que la frustración te invada. Es bueno expresar las emociones y pensamientos, pero de manera asertiva.

Esto implica conocernos, saber cuál es nuestro tipo de personalidad y cuáles pueden ser nuestros principales estresores. Por un lado podemos tomar la opción de prepararnos de antemano para su llegada.

Por otro, si nos sorprenden sin aviso, respira.

¿Por qué respirar? Cómo ya sabes la respuesta al estrés acelera tu respiración, se hace más corta. Esto reduce la cantidad de oxígeno que entra a tu cuerpo y sobre todo a tu cerebro.

Sin darte cuenta eliminas la posibilidad de mejorar tu respuesta. Debes encontrar la forma de ser consciente de tu patrón de respiración durante la situación problemática.

Así el torrente sanguíneo se desintoxicará y tus órganos podrán funcionar de manera más equilibrada.

Respirando lentamente también reduces la posibilidad de estar creando la predisposición para desarrollar cierto tipo de enfermedades, sobre todo cardíacas o mentales.

Acerca de esto, debes saber que el estrés crónico no tratado puede conducirte a trastornos de ansiedad. Estos se clasifican como patología psiquiátrica.

Si es así en algún momento precisarás de medicamentos para dormir, para mantenerte alerta, para desempeñar tus tareas diarias. En fin, para poder desarrollar tu vida de la manera más normal posible.

Entre los más comunes se encuentran: los trastornos de pánico, las fobias a objetos, animales o incluso la fobia social. Todos estos son incapacitantes. Impiden a la persona que los padece un óptimo desarrollo de su personalidad en los ámbitos laboral, familiar y social.

¿Existe algún tratamiento para el estrés?

Sin duda no existen recetas para evitar situaciones estresantes en la vida. Lo más recomendable es seguir rutinas de vida saludables, sobre todo en lo que respecta a alimentación y ejercicio. Consumir agua frecuentemente también nos mantiene oxigenados y mejor preparados para encarar el estrés.

En cuanto a herramientas de tipo psicológico, es fundamental saber que gran parte del poder que puede tener un factor estresante se lo damos nosotros a través del pensamiento pesimista.

Esto no quiere decir que debemos tener expectativas poco realistas sobre los posibles desenlaces de la situación. Al contrario, mientras más realistas más acertada será nuestra respuesta.

Pero conviene no dejarse abrumar por sensaciones de desesperanza y rabia. Esto causa un efecto de prolongación del estado de estrés que existe sólo en nuestra mente. A pesar de que el evento estresante ya haya terminado lo mantenemos vivo en el recuerdo.

Esto es mucho más perjudicial para la salud que el ser atacado por un animal salvaje en plena selva.

Existen terapias como la acupuntura, auriculoterapia, fitoterapia e incluso la risoterapia, que promueven la producción de endorfinas. Otros opinan que alimentos como el café o el chocolate ejercen el mismo efecto.

También es bueno mantener un hobbie, que puede incluir o no el contacto social. A veces es bueno compartir pero si las conversaciones te cargan de más preocupación es tiempo de retirarse a un lugar tranquilo y simplemente admirar el paisaje.

El escuchar música relajante, ir a una galería, caminar por un lugar de la ciudad que nos guste, son cosas muy sencillas, pero de gran valor.

El ajetreo del día a día hace que perdamos nuestra perspectiva y vayamos cayendo en el abismo sin fondo del estrés. No pierdas ese momento especial sólo para ti. Recuerda que puede ser clave en tu salud no sólo física sino mental.

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