¿Tienes grasa abdominal? Origen, consecuencias y tratamiento

¿Tienes grasa abdominal? Origen, consecuencias y tratamiento

Última actualización: 07-01-2019. Equipo Nutricioni

Aunque generalmente las grasas son vinculadas con trastornos de obesidad o hipertensión, ellas constituyen uno de los nutrientes básicos para nuestro cuerpo y su buen funcionamiento.

Entre otras cosas, las grasas aportan la energía necesaria cuando hacemos alguna actividad física sostenida durante el día.

Ella varía en distintos tipos y de acuerdo con ello tienen distintas funciones en el organismo desde transportar vitaminas hasta mantener el cuerpo en calor.

Las grasas provienen de distintos tipos de alimentos y conocer los tipos y orígenes nos ayudará a equilibrar mejor su consumo en nuestra dieta diaria.

En especial debemos cuidar aquellos alimentos cuyas grasas suben los niveles de colesterol, pues podrían causas hipertensión y hasta un infarto al corazón.

Otras grasas son muy buenas para el organismo y debemos consumirlas, aunque siempre de forma equilibrada. Existen distintos tipos de dietas, y algunas son ricas en grasas buenas para el organismo.

Así, el factor alimenticio es una de los principales que debemos cuidar para no exponer nuestro cuerpo a los efectos nocivos de las grasas. Incluir las grasas adecuadas en proporciones saludables y combinarlas con vegetales y frutas en las comidas diarias es un arte que debemos aprender y mantener.

Además siempre podremos incluir suplementos naturales para complementar la dieta. Te recomiendo Frambuesa Anticrón, un potente complejo de extractos de frambruesa roja que tiene efectos directos sobre nuestro organismo contra los efectos nocivos de las grasas.

Te permitirá reducir los niveles de colesterol y quemar con mayor facilidad las grasas que consumas. Asimismo permite equilibrar la presión arterial cuando ella aumenta más de la medida normal.

Finalmente tiene un potente efecto antioxidante para tu corazón que le permitirá prevenir y combatir enfermedades cardíacas.

Existen especialistas médicos en nutrición que siempre están al alcance para consultar cuál es la dieta más adecuada a nuestro estilo de vida y los requerimientos de nuestro cuerpo.

Otra herramienta poderosa a la mano es el Internet y la posibilidad de buscar información adecuada para conocer más sobre las grasas y tomar decisiones acertadas. En especial páginas con información fidedigna y confiable para poder tener un conocimiento saludable.

Las grasas y sus tipos

Revisemos qué son las grasas con más detalles y cuáles son los tipos en que ella se presenta en la naturaleza. Ello nos dará herramientas importantes para poder combinar de forma equilibrada el consumo de las grasas que nuestro cuerpo requiere en su funcionamiento diario.

Químicamente las grasas son un tipo de compuesto orgánico conformada por átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno. De acuerdo con la estructura química de las grasas, en especial de los enlaces moleculares de las mismas (dobles o triples) así como su estructura podemos distinguir entre grasas saturadas y grasas insaturadas.

Las grasas insaturadas están formadas por ácidos grasos insaturados. Cuando ellas se encuentran a temperatura ambiente se presentan en estado líquido, por lo que se les conocen comúnmente como aceites. Así la mayoría de aceites vegetales contienen grasas insaturadas.

A su vez las grasas insaturadas las podemos dividir en dos categorías. Las monoinsaturadas y las poliinsaturadas. Estas grasas son consideradas buenas para el organismo puesto que tienen ciertos nutrientes esenciales que solamente ellas aportan en su ingestión directa.

Las grasas saturadas son aquellas formadas por ácidos grasos saturados, cuya cadena molecular es más larga (al menos ocho átomos de carbono).

A diferencia de las grasas insaturadas, las saturadas se presentan en estado sólido cuando se hallan a temperatura ambiente. En su mayoría las grasas saturadas son de origen animal, aunque existen en algunos alimentos de origen vegetal.

Existe una tercera categoría denominada grasas trans que se obtiene en el proceso de hidrogenación de las grasas insaturadas.

Debido a este proceso los ácidos grasos insaturados pasan a ser saturados, pero debido a su forma molecular se les llama grasas trans o ácidos grasos trans.

Todas estas grasas están presentes de forma cotidiana en nuestra dieta. Por ello es importante conocer cómo mantener los niveles correctos en el organismo y desechar las que no necesitemos. Para este propósito el suplemento Frambuesa Anticrón te será de gran ayuda. En efecto se trata de un concentrado de extractos de frambruesa roja que te ayudará a equilibrar grasas como el colesterol, así como a quemar aquellas que tu cuerpo no necesita.

Las grasas en nuestro cuerpo

Manos de nutricionista midiendo grasa corporal a paciente

Las grasas son necesarias para nuestro organismo. En efecto, ellas son el principal nutriente que más aportes energético realiza al cuerpo, aproximadamente unas 9 kilocalorías por gramo, el doble de los hidratos de carbono y las proteínas.

Además son ellas las que permite transportar las vitaminas liposolubles, es decir, aquellas que se disuelven en la grasa. Estas son las vitaminas A, D, E, K y los carotenoides. De allí que sean indispensables para la correcta asimilación de las mismas.

Las grasas también aportan ácidos grasos esenciales para el organismo, como el omega 3 y el omega 6.

Ahora bien, debido a que las grasas no se disuelven en agua, ellas necesitan combinarse con otras substancias para poder ser transportadas por la sangre. Así las grasas se combinan con las proteínas formando moléculas conocidas como lipoproteínas.

Existen al menos tres tipos de estas lipoproteínas:

  • LDL o lipoproteína de baja densidad, también conocida como colesterol “malo”.
  • HDL o lipoproteína de alta intensidad, popularmente llamado colesterol “bueno”
  • Triglicéridos

Los tres tipos de grasas mencionados funcionan como aportes energéticos para el cuerpo. En el caso de los triglicéridos, es un tipo de lípido que se puede almacenar en el tejido adiposo para ser utilizado cuando el cuerpo lo necesite. Se trata de una reserva energética del organismo.

Los niveles de estas grasas en el cuerpo varían de acuerdo a lo que consumamos y cómo nos alimentemos.

En el caso de las grasas monoinsaturadas ellas ayudan a reducir el colesterol malo y elevan los niveles de colesterol bueno. Estas grasas las encontramos principalmente en los frutos secos, los aceites de oliva y canola, y el aguacate.

Por su parte, las grasas poliinsaturadas tienen efectos de acuerdo a la serie a la que pertenezcan. Si son ácidos grasos omega 6 reducirán los niveles tanto de HDL como de LDL.

Por su parte, las grasas poliinsaturadas de la serie omega 3 tiene un efecto más moderado, pero disminuyen los niveles de triglicéridos. Se encuentran en los aceites de semillas y cereales, y el omega 3 también en los pescados.

Grasas trans y saturadas en el cuerpo

En el caso de las grasas saturadas aumenta el colesterol total más que ningún otro alimento, lo que puede causar desproporciones dañinas para el organismo. Por ejemplo aumenta el riesgo de hipertensión porque acumula el colesterol en las arterias. También puede tener efecto trombogénico.

Las grasas saturadas están presentes especialmente en los animales y los productos derivados como el tocino o las carnes. También están presentes en la manteca de cacao, en la manteca vegetal y la mantequilla.

Los aceites de coco y de palma también poseen grasas saturadas de alto riesgo para el organismo. En el caso de las grasas trans son aún de mayor peligrosidad que las grasas saturadas.

Ellas aumenta exponencialmente el colesterol malo (LDL) a la vez que reduce la presencia de colesterol bueno (HDL) por lo que aumenta el riesgo de enfermedades circulatorias, en el corazón, accidentes cerebro vasculares, entre otras.

Muchos alimentos empaquetados y enlatados utilizan grasas trans para conservar el producto. La industria pastelera, los productos de aperitivos fritos (papas, plátanos, etc) y la margarina contienen estas grasas altamente dañinas para el cuerpo.

El control de las grasas que provocan daños en nuestro sistema circulatorio es esencial para gozar de una buena salud presente y futura. Existen distintos mecanismos para ello. Uno de ellos es integrar a tus hábitos saludables el consumo de Frambuesa Anticrón un potente complejo de extractos naturales altamente beneficiosos para tu organismo. ¿A qué me refiero?

  • Te ayudará a mantener los niveles de colesterol en condiciones normales y óptimas para tu cuerpo.
  • Aporta elementos antioxidantes para el corazón, lo que le brindará protección frente a enfermedades que pudiesen atacarlo.
  • Puede ayudarte a quemar con mayor facilidad aquellas grasas que tu cuerpo no necesita, para que no se acumulen en el cuerpo de manera perjudicial.
  • Regula la presión arterial lo que permitirá controlar el desarrollo de hipertensión y prevenir esta afección

Todos estos beneficios están a tu alcance, además, se trata de un complejo natural que no tendrá algún efecto secundario que pueda interferir con el buen funcionamiento de tu organismo o con tus actividades cotidianas.

La acumulación de grasa abdominal

Mujer obesa tocando su abdomen

Cuando hablamos de grasa en el cuerpo, se trata de un tipo de tejido conformado por aquellas células que han acumulado lípidos (grasas) en el citoplasma, por lo que se les conoce como adipocitos.

El cuerpo contiene distintos puntos conocidos como depósitos de adipocitos. Así puede localizarse debajo de la piel, en la médula ósea, en las mamas o alrededor de los órganos interno.

Estos tejidos cumplen funciones importantes en el cuerpo, como protección a órganos interno, genera grasa necesaria para el organismo y también puede servir como amortiguador (función mecánica).

Sin embargo cuando se acumula en exceso estos tejidos pueden ser perjudiciales para la salud de la persona.

En el caso de la grasa abdominal es una acumulación de tejido adiposo que se produce entre el estómago, el hígado, el intestino y los riñones. A diferencia de la grasas subcutánea, ella está en forma semilíquida y se ubica por debajo de los músculos.

Una acumulación excesiva de esta grasa produce un tipo de obesidad y constituye un factor de riego importante para ciertas enfermedades.

De allí que ella misma sea un indicador de salud para hacer una evaluación del funcionamiento de nuestro cuerpo.

Este tipo de acumulación de grasas está relacionada con enfermedades como al diabetes, la hipertensión, infartos, enfermedades coronarias, fatiga, entre otras afecciones.

Una de las causas frecuentes de esta acumulación de grasas responde a una conjunción de malos hábitos:

  • Sedentarismo
  • Alimentación con exceso de grasas saturadas y grasas trans
  • Consumo en exceso de carbohidratos
  • Consumo de alcohol
  • Estrés
  • Factores genéticos

Se ha determinado recientemente que incluso personas con gran actividad física, si tienen una dieta con consumo excesivo de grasas saturadas y trans, da lugar inevitablemente a su acumulación abdominal. Al estar allí ubicada esta grasa actúa como un órgano más, es decir, actúa con una actividad metabólica propia.

De allí también que libere ciertas sustancias responsables o asociadas a enfermedades del metabolismo. Es el caso del aumento del colesterol o los triglicéridos, también de la diabetes tipo 2.

Es importante conocer cómo enfrentar la acumulación de grasa abdominal.

Obesidad e hipertensión

La acumulación de grasas en el abdomen puede provocar un tipo obesidad conocida como obesidad central. Ella es un factor de riesgo y causante de enfermedades coronarias, aumento negativo de triglicéridos, descontrol en la presión arterial (hipertensión).

La obesidad central es bastante común en la sociedad occidental. Ello debido al alto consumo de grasas saturadas y grasas trans que afectan negativamente el cuerpo de las personas. El hábito de consumir alcohol también ha hecho extender la obesidad central.

Estudios han demostrado que esta obesidad es causante de fatigas recurrentes en las personas. En muchos casos acusa falta de ánimo y pérdida de autoestima por la apariencia estética negativa que produce su presencia, particularmente en las mujeres.

Además puede presentarse como un factor de incomodidad para el descanso, lo que repercute en la actividad diaria con un cansancio mayor.

Si a ello asociamos los riesgos de hipertensión, observamos lo altamente negativo que resulta la acumulación de grasa visceral. La hipertensión es el aumento desproporcionado de la tensión causada por la sangre durante su paso por las arterias.

Las personas que sufren de hipertensión presentan distintos síntomas que afectan decididamente su vida cotidiana. Mareos, náuseas, visión borrosa, y hasta choques pueden provenir de esta afección si no se controla a tiempo.

Una de las maneras de controlar la hipertensión es recurriendo al consumo de suplemento de origen natural, en especial de extractos como Frambuesa Anticrón. Un potente complemento de tu dieta diaria que aporta excelentes resultados para las personas que tienen tendencias o de hecho sufren hipertensión.

En efecto ayuda a regular de manera natural la presión arterial. Aunado a ello reduce los niveles de colesterol que podrían afectar la circulación sanguínea y su presión.

También es una coadyuvante para quemar grasas, por lo que podrás reducir la acumulación de lípidos en la zona abdominal. Tu corazón también tendrá beneficios, puesto que posee excelentes funciones antioxidantes que previenen enfermedades que pudiesen afectarlo.

De manera que tenemos una potente herramienta de cuidado de nuestra salud que podemos integrar a la vida ajetreada que llevamos en el día a día. Existen otros hábitos importantes.

Hábitos alimenticios saludables

Para mejorar la salud y frenar el exceso de grasas, o eliminar si ya lo tenemos, es menester cambiar ciertos hábitos dados por comunes y tradicionales.

El primero de ellos es el consumo de alimentos cocinados con grasas saturadas, lo que llamamos frituras. Estos son uno de los principales causantes de acumulación negativa de grasas en nuestro cuerpo. Siempre podremos sustituir este hábito para hornear, azar o sancochar los alimentos.

Consumir grasas insaturadas es un buen paso para aumentar nuestro niveles de colesterol bueno y combatir el colesterol malo. Nuestra dieta debe estar equilibrada e incluir alimentos con alto contenido de lípidos poliinsaturados y monosaturados.

Entre ellos: aceites de girasol, canola y oliva. Maní, almendras, avellanas, nueces, arroz (integral), maíz, etc. También la soja (no transgénica), alimentos verdes como la acelga, la espinaca, el pepino y la lechuga. Peces como el atún, la trucha, la sardina, el arenque y el aceite de pescado (bacalao).

En pro de mejorar la dieta, podemos también dejar de consumir aquellos alimentos que contienen grasas saturadas.

Entre ellos: embutidos como el jamón, las salchichas, salchichón, etc. Mateca, matequilla y alimentos preparados con ellas. Leche entera, queso y crema de leche. Las carnes rojas (disminuir su consumo), la mayonesa, el tocino y las comidas rápidas (perros calientes y hamburguesas). También debemos evitar el aceite de palma y los productos que lo contienen como conservante.

Igualmente el azúcar refinada o azúcar blanca y los productos que las contienen en grandes cantidades: dulces, chucherías, refrescos, deben ser eliminadas y sustituidas. Podemos consumir azúcar moscabada (negra), papelón o panela, miel o endulzantes naturales como la planta de estevia.

Las bebidas tenemos limonadas, jugo de papelón, agua de piña, que son más refrescantes y sin los efectos colaterales de las bebidas gaseosas.

Las infusiones de té luego de las comidas, en especial aromáticas como digestivos, ayudan a procesar mejor los alimentos y mejorar la absorción de nutrientes esenciales.

Estos hábitos debemos cultivarlos como parte de nuestra alimentación, incluyendo una buena hidratación diaria para eliminar posibles toxinas y apoyar a nuestro cuerpo en sus funciones básicas.

Combatir la grasa abdominal

Los hábitos anteriores tienen una incidencia directa en la reducción de la grasa abdominal. Sin embargo, existen otros que podemos sumar.

Uno de ellos son los ejercicios cardiovasculares. Este tipo de ejercicios aumentan el HDL y disminuyen el LDL, además de quemar grasas alojadas en el cuerpo que no necesitamos. También controla factores que pueden incidir en la obesidad, como la ansiedad, el estrés y la depresión.

Los ejercicios de este tipo también aumenta y mejorar la irrigación sanguínea. Además te permitirá prevenir enfermedades como la hipertensión o los accidentes cerebrovasculares.

Otra forma de combatir la acumulación de grasas en el abdomen es evitar el sedentarismo. Existen profesiones que implican un alto porcentaje de de sedentarismo para las personas. Esto puede ser contrarrestado integrando rutinas de ejercicios en nuestra vida cotidiana, inscribirnos en un gimnasio o hacer un espacio agradable en casa.

Si no tenemos trabajos de este tipo, podremos disponer de mayor tiempo para evitar el sedentarismo. Rutinas sencillas como caminar diariamente en un parque puede ser de gran utilidad.

Una forma directa de ejercitarse para quemar grasas es hacer abdominales con frecuencia, para tonificar la musculatura del sitio y eliminar la grasa que no necesitamos.

Disminuir al máximo el consumo de alcohol es una práctica que resultará beneficiosa si padecemos de obesidad central o tenemos tendencia a ellos.

El descanso es fundamental para no engordar. Deberíamos descansar al menos ocho horas diarias de manera continua para poder reponer las energías físicas. No descansar puede incidir en la acumulación de grasas en la zona abdominal.

El estrés y la ansiedad son otras enemigas de la buena salud. Practicar yoga o aprender ejercicios de meditación y relajación ayudará a evitar estos males, siempre y cuando no existan patologías o trastornos de fondo.

Un mal hábito que debemos evitar es saltarnos el desayuno. Se ha demostrado que saltar el desayuno puede aumentar el riesgo de padecer obesidad. Además, el comer dulces en horas de la tarde o antes también impacta de manera negativa en nuestro organismo.

Mejorando la salud

El cuidado de la salud debe ser integral. Las grasas son un complemento indispensable para nuestro cuerpo, pero ellas deben ser integradas de manera prudente y equilibrada en nuestras dietas. Conocer qué alimentos tienen grasas saludables y cuáles no es un primer paso.

Lo siguiente es planificar un menú que se adecue a nuestras necesidades y capacidades. Ello requiere de dedicación y concentrarnos en el tiempo para cocinar o integrar adecuadamente los alimentos.

El balance una vez alcanzado debe ser sostenido en el tiempo. De allí que los buenos hábitos para evitar las acumulación de grasas deben convertirse en parte de nuestra vida. Una vida saludable es una vida de personas feliz, menos conflictiva, más proactiva y armoniosa con los demás.

Es un asunto de cuidado desde la infancia hasta la vejez el aprender a cuidar nuestro peso y en especial atender a los signos que pudieran indicarnos que algo va mal, como el exceso de grasa en el abdomen.

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