Ilustración de trastornos autoinmunes en el cuerpo humano

Superalimentos contra enfermedades inmunológicas

Superalimentos contra enfermedades inmunológicas

Última actualización: 08-01-2019 por Editor Walther.

Las enfermedades inmunológicas han constituido, a nivel de la medicina, un grave problema de conocimiento para la humanidad, desde tiempos ancestrales.

Nos referimos al hecho de que, ya en textos antiguos, como los libros del Antiguo Testamento de la Biblia, algunas crónicas egipcias, e incluso, los escritos de Flavio Josefo, de la epoca de Jesus de Nazareth; se describen signos en enfermos, que son compatibles con estas enfermedades.

Muchas de ellas tomadas como impuras ante la ley judía y, siempre, como castigo divino, debido a los estigmas que muchas dejaban en la piel; como el vitíligo y la psoriasis.

Otras se confundieron con enfermedades muy detestables a los ojos de la religión, como la lepra, las llagas y los trastornos epilépticos o demoníacos, según la época.

El problema radicó, en que estas patologías requieren de un desarrollo científico de la sociedad, para poder entender cómo es que se dan los daños a nivel microscópico y los mecanismos por lo que aparecen estas lesiones o manifestaciones.

Esto hizo que durante mucho tiempo las patologías inmunes fueran prácticamente desconocidas y que estas no fueran relacionadas con el daño de un solo sistema orgánico.

Y es que él engloba, una variedad de estructuras complejas, de funciones diferentes, que las hace complicadas de entender.

El sistema inmune es un conglomerado de órganos y estructuras que trabajan en conjunto para mantener la defensa del cuerpo contra las agresiones del medio.

Comprende desde órganos, hasta células y proteínas que transportan sustancias neutralizantes.

El trabajo entre sí, se da por secreción de hormonas y por medio de impulsos nerviosos. Todo un complicado funcionamiento.

Ahora que está casi por completo estudiado su mecanismo de acción, es cuando se comienzan a relacionar entre sí diversas enfermedades cuyo origen común en verdad, es la disfunción de este complicado sistema.

Enfermedades inmunológicas, un problema de salud pública

Lo que sí parece ser el mecanismo conector que produce la sintomatología en general de estas enfermedades, es el desconocimiento del tejido propio de parte del sistema inmune.

Ilustración de trastornos autoinmunes en el cuerpo humanoAquí los daños van a darse, dependiendo del tejido u órgano que es desconocido por la inmunidad de la persona.

De allí que se presentan múltiples formas clínicas y un igual número de patologías que afectan a cada vez más personas en el mundo.

El origen, a pesar de los estudios numerosos, aún no está claro; pero al menos se conoce la fisiopatología en gran manera.

Son estas enfermedades, entonces, un problema de salud pública, pues, ya están siendo detectadas y diagnosticadas en gran número de habitantes.

Según la Organización Mundial de la salud, OMS, se han descrito más de 80 tipos de enfermedades autoinmunes, hasta los momentos.

Afectan hasta al 7% de la población, de la cual, el 90% son mujeres jóvenes y con factores de ansiedad y estrés agregados.

Así mismo, según los estudios y las estadísticas publicadas, la gran mayoría de estos pacientes vienen con una historia familiar positiva para estas afecciones..

Estas alteraciones genéticas, han sido descritas como alteraciones familiares a nivel de una proteína que está en la superficie de todas las células corporales de un individuo, con características que comparten la familia; el HLA o antígeno leucocitario humano.

Pero sin extendernos en este complejo campo, anotaremos como factores predisponentes, la historia o genética familiar en las proteínas de la pared celular, los trastornos hormonales y  factores ambientales.

Los factores ambientales incluyen desde exposición no controlada al sol, hasta infecciones a repetición y medicación prolongada.

La alimentación, es un factor que se ha estudiado como predisponente en estas patologías, al igual que algunas razas y la ocurrencia de traumatismos anteriores.

Las causas en sí no son conocidas

Estos factores predisponen la aparición de esta enfermedades, pero las causas, en sí, no son conocidas aún.

El hecho de desconocer tejidos que forman parte del organismo mismo, hace que el ataque severo, la neutralización, la destrucción celular y por supuesto, la inflamación que provee el sistema inmunológico, se de en vasos y órganos normales, dañandolos.

La sintomatología dependerá del órgano atacado o de la extensión del tejido involucrado.

Estos mecanismos originan deformidad, enrojecimiento, inflamación del tejido; dolor con incapacidad para la movilización o funcionamiento del órgano atacado, y más.

Hay manifestaciones específicas para las diferentes enfermedades y las hay en general, como es el dolor, la fiebre moderada, cansancio o fatiga; la pérdida de peso, y por supuesto, los síntomas de desánimo, depresión e impotencia ante un padecimiento así.

Y es que estos padecimientos son crónicos; una vez que aparecen, sólo pueden ser controlados con medicación prácticamente sintomática.

Cursan con períodos de crisis y exacerbación de los síntomas, y el deterioro es progresivo; disminuyendo en gran cuantía la calidad de vida del individuo que los padece.

Por otra parte, la medicación que la medicina tradicional posee ,y que antes hemos descrito como sintomática; mejora momentáneamente;pero depende de dosificaciones elevadas la mayoría de las veces.

Esta medicación, que generalmente es hormonal, tipo esteroidea, y sus altas dosificaciones; traen igualmente complicaciones en los órganos y en el sistema nervioso, que a la larga, agregan mayor malestar y más problemas crónicos.

El sistema inmunológico como un todo complejo

Nuestro sistema inmunológico son una serie de tejidos y órganos que en el cuerpo humano, se encargan de neutralizar los agentes tóxicos y productores de enfermedad que entran a él.

Estos van, desde la piel, que es el órgano protector por excelencia; hasta los órganos productores de linfocitos o células blancas, encargadas de comerse, literalmente hablando, las moléculas o bacterias y virus, que van a dañar al organismo.

Incluyen las vías por las cuales estas células viajan desde donde son creadas, hasta los órganos donde se maduran para hacerse efectivos o funcionantes.

Estas vías incluyen todas las vías linfáticas o vasos linfáticos y los vasos sanguíneos.

Las células, que son las responsables de encarar a los enemigos, bien sea comiendoselas, o creando sustancias capaces de neutralizarlas, como son los anticuerpos.

Y diferentes grupos de tejidos distribuidos estratégicamente en el organismo, que están en alerta para atacar; generalmente en entradas al cuerpo humano.

Aquí tenemos las amígdalas de la boca; y los tejidos en el intestino, como son el apéndice y las placas de Peyer, capaces de controlar la proliferación de tóxicos o bacterias, en el intestino.

El sistema inmune humano amerita que estén sanos tantos los órganos productores de células blancas como el Timo y la médula ósea; sus vías arteriales, venosas y linfáticas; la piel, como barrera protectora; para ejercer su función a plenitud.

Cuando existen problemas de producción de estas células, tanto en cantidad como en calidad; así como trastornos en la maduración de las mismas; se dan estas enfermedades.

Si la función de linfocitos no permite reconocer como propio un tejido u órgano del cuerpo humano lo considerará extraño y lo atacará.

Así, cualquier factor que altere el funcionamiento del sistema, ocasionará un trastorno inmunológico.

Cómo se dan estas enfermedades inmunológicas

Por lógica, cuando un organismo entra y el cuerpo ataca, se producen las enfermedades inflamatorias propias del ataque inmune. Esto es, un riesgo o consecuencia normal ante una infección.

Igualmente, ocurren las llamadas alergias, con la sintomatología que las caracterizan. Aquí el enrojecimiento, calor, inflamación, picazón y aumento de la secreción en mucosas implicadas, son consecuencias normales.

Pero, si el problema radica en una mala producción linfocitaria, bien sea, pocas cantidades o que no funcionan, o que no maduran; ocurren los trastornos de inmunidad suprimida o inmunosupresión.

Aquí, vemos los causados por tratamientos que detienen la producción inmunológica y que son necesarios en pacientes trasplantados, con terapias contra el cáncer, y los provocados por daño leucocitario, como en el VIH.

Ante el fallo de cualquier órgano o componente inmunitario, se dan estos trastornos por inmunodeficiencia.

El SIDA, es el mejor exponente de esto, y cuyas causas son tan variables y múltiples que se le considera síndrome. Las infecciones a repetición deben ser signos de alarma para detectar estas fallas inmunes.

Ahora bien, cuando el sistema inmunológico, no reconoce algún tejido u órgano del propio organismo, se desarrollan las enfermedades autoinmunes, que son las que básicamente hemos tratado aquí.

Ellas son de difícil diagnóstico y tratamiento; pero, una detección precóz, nos ayudará a que los tratamientos médicos actúen con mayor efectividad, dando una calidad de vida superior al indicado en etapas crónicas.

Las señales que hay que tomar en cuenta en este caso son las que comentamos: debilidad general, fatiga, fiebres moderadas y dolores musculares.

Tres signos a tomar en cuenta son, la sensibilidad exagerada a la luz solar, o fotosensibilidad; la aparición de manchas rojizas u otros tipos de lesiones en piel, como descamaciones; y por último, pérdida del pelo, en cualquiera de sus formas.

Ilustración 3D de células del sistema inmunológico que atacan un virus del VIH.

Enfermedades inmunológicas y personalidad social

Como dijimos, la OMS, estima en más de 80 el número de enfermedades inmunológicas, por lo que vamos a tratar algunas de ellas;

También debemos recalcar que, cada año el número de casos de estas patologías es mayor y que además pueden presentarse varias en un solo paciente.

Por otro lado, es bueno destacar que estudiosos han visto una relación entre el desarrollo del sistema inmune del hombre con su capacidad de socializar.

Esto ha estado soportado por estudios de la neurociencia, donde se relaciona al sistema inmunitario con la personalidad social.

Debido a que el asiento de esta personalidad está en el lóbulo prefrontal del cerebro, y el desarrollo de éste está estimulado por el sistema inmune, se piensa que, en la medida en que se desarrolló la inmunidad humana, igual pasó con la socialización de la raza.

Estudios de la Universidad de Virginia en los Estados Unidos, en los que se estimularon la socialización en ratones, con la inyección de una sustancia inmune, el Interferón gamma, que estimula la respuesta inmune contra patógenos.

Los ratones cuyo comportamiento era similar al autismo, reaccionaron teniendo mejoría evidente, volviéndose más sociables que el resto.

El asunto de esta relación, es que si el hombre en la medida en que desarrolló inmunidad pudo relacionarse más con los otros, o al contrario, si en la medida en que fue relacionándose, fue adquiriendo mayor inmunidad.

Algunas enfermedades inmunes frecuentes

Entre las más conocidas por la población a través de artículos y publicaciones tenemos:

  • Lupus Eritematoso Sistémico:

Dentro de todas, la más representativa. Aquí el ataque es contra el tejido conectivo de muchos órganos. Las articulaciones presentan una notable inflamación, junto con la que evidencian algunos órganos como los riñones.

Lo característico son las manchas rojizas en la cara en forma de mariposa, entre nariz y las mejillas.

Hay malestar general, fatiga, debilidad con toque neurológico, debido a que se afectan órganos como los del sistema nervioso, hígado, páncreas, pulmones y corazón.

Se estima que afecta a 50 de cada 100.000 habitantes, con una sobrevida de 10 años.

  • Artritis Reumatoidea:

En esta, el ataque inmune es contra la cápsula que contiene el líquido sinovial, o el aceite que permite la movilidad de las articulaciones.

Esto provoca una inflamación en las articulaciones que impide la movilidad normal del área del cuerpo.

Es muy dolorosa y llega a la deformidad en manos, miembros superiores y en los pies.

Conjuntamente presentan, malestar general, fiebres ocasionales, fatiga, cansancio, rigidez, principalmente en las mañanas, y pérdida de la fuerza muscular.

Se cree que la padecen del 0.5% al 1% de la población mundial. Uno de los pocos casos de artritis donde se recomienda el reposo y la poca movilidad articular.

  • Esclerosis Sistémica:

Esta enfermedad consiste en la producción por parte del sistema inmune, de tejido de cicatrización en múltiples órganos y hasta en la piel.

Puede presentarse como un ataque al mismo tejido conectivo y la fibrosis se genera en vasos sanguíneos, articulaciones, órganos y hasta en el sistema nervioso.

Se ha relacionado su incidencia a la exposición a hidrocarburos aromáticos y a otras sustancias químicas.

Hay engrosamiento de la piel, deformidad articular, trastornos respiratorios y digestivos; y todo debido a la rigidez de los tejidos.

Otros trastornos en la glándula tiroides y diabetes

Estos trastornos pueden mejorar notablemente en sus síntomas al indicar precozmente un preparado con plantas como el Diurherbal.

Entre otras enfermedades bastante comunes, tenemos:

  • Enfermedad de Graves Basedow:

Aquí el ataque es a la glándula tiroidea, hay un crecimiento llamado Bocio, con una exagerada producción hormonal, lo que trae como consecuencia un hipertiroidismo.

Todo se altera; el comportamiento es hiperkinético, hay ojos saltones y el aparato cardiovascular trabaja a ritmos acelerados.

  • Tiroiditis de Hashimoto:

Igualmente el ataque es contra la tiroides, pero esta vez produce un hipotiroidismo bastante acentuado .

La glándula se encoge o atrofia, provocando un enlentecimiento de las acciones corporales, incluido el comportamiento.

La somnolencia, apatía y fatiga, son importantes en esta patología inmune.

  • Diabetes Mellitus tipo 1:

Anteriormente considerada una forma de diabetes, prácticamente del nacimiento, donde el único tratamiento posible es la insulina.

Hoy en día, investigaciones aún no claras del todo, advierten que es producida por ataque del sistema inmunológico a las células productoras de insulina en el páncreas.

Es una enfermedad aparatosa con muchos daños orgánicos importantes.

  • Enfermedad de Addison:

El daño inmune es a las glándulas suprarrenales, por lo que ocurre una destrucción de las mismas, ocasionando baja producción de estas hormonas.

Las manifestaciones clínicas son acentuadas a nivel del aparato cardiovascular, con crisis de hipotensión arterial, debilidad y fatiga.

Hay cambios incluso en la coloración de la piel, la cual se torna oscura.

  • Esclerosis Múltiple:

Con esta patología ocurre lo mismo que en la Esclerosis Sistémica, pero el tejido cicatricial y la pérdida de la elasticidad ocurre en el tejido nervioso, incapacidad sensorial y en el área motora al paciente.

El ataque es a la capa que envuelve los nervios, la mielina, por lo que a la larga, prácticamente todas las áreas nerviosas son afectadas, incluyendo la memoria y el pensamiento.

Un aporte con superalimentos y otras sugerencias

El tratamiento de estas enfermedades inmunológicas es netamente médico; esto no es discutible.

Las razones poderosas son, el daño en los tejidos y la baja calidad de vida que provocan al sufrir alguna o varias de estas afecciones.

Sin embargo, al conocer estas patologías y los factores predisponentes, es fácil advertir que una serie de medidas que incluyen, tranquilidad, aporte de vitaminas y minerales; y la alimentación, pueden hacer la diferencia.

Existen preparados o productos naturales que van fortaleciendo al sistema inmune y lo preparan para dar una respuesta adecuada y sana ante los ataques del medio ambiente. Muchos de ellos están en combinaciones en el mercado como el Diurherbal.

Estos, junto a una alimentación sana, baja en tóxicos, con un control en la ingesta de azúcares refinados y productos enlatados con conservantes, estimularía mucho menos al sistema inmune.

La dieta debe ser contentiva de vitaminas, minerales, probióticos y grasas ricas en omegas. Sobre todo con soporte de alimentos vegetales que sean orgánicos, depurativos y con poca cocción.

Los superalimentos han sido descritos, según la Clínica Mayo, con tres características: Ricos en antioxidantes y fitonutrientes; con excelente aporte vitamínico y de minerales; y por último, con bajo contenido calórico.

Muchos de ellos los encontramos en el Diurherbal, que ya hemos reseñado y en otros productos combinados del mercado.

Entre estos alimentos tenemos plantas como el Maca, la Uña de Gato, el Buchu, el Corn Silk y las Bayas de Enebro. Estos excelentes dadores de antioxidantes, estimulan el funcionamiento orgánico en general, y generan salud y bienestar.

Otras como el Diente de León, el té verde, la Centella Asiática y la Cola de Caballo, son buenos depurativos que disminuyen la posibilidad de exponer a tóxicos el organismo.

Sus efectos antiinflamatorios son un claro ejemplo de que actúan modulando el sistema inmune.

Vaso de vidrio con agua y frutas adentros. Detrás cesta con fresas

Frutas y especias como superalimentos

Dentro de las frutas que actúan como superalimentos, las que más favorecen el funcionamiento inmunológico son, la sandía, la manzana, especialmente con su derivado, la sidra de manzana.

Las fresas, uvas y arándanos, prácticamente son bombas de antioxidantes, fitoquímicos y fibras.

Otras plantas importantes que están siendo indicadas como superalimentos para fortalecer la inmunidad son, la Moringa, el Acai, las semillas de Chía, las de Cáñamo y el Camu Camu.

Estos vegetales aportan un gran beneficio antiinflamatorio, depurativos, digestivos y con gran aporte de nutrientes.

Por último tenemos algunos alimentos de uso en la cocina como saborizantes, que son igualmente considerados en este renglón y que fortalecen el sistema inmunitario, son el Ajo, el Pimiento, el Ají picante y el Jengibre.

La Cúrcuma es usada como desinflamante desde hace muchos años y realiza un aporte de fitoquímicos poderosos.

Son muchos los considerados superalimentos que se indican para prevenir los trastornos inmunes, también para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.

Estos pueden administrarse como parte de la alimentación y, en caso de no poder hacerlo en forma natural, es posible ingerirlos en preparados que en medicina naturista se consiguen combinados y muy completos, como el Diurherbal  que contiene gran parte de ellos.

No podemos olvidar mencionar, que debemos estar pendientes para acudir al médico en caso de que tengamos una historia familiar positiva para estas enfermedades inmunológicas.

Que la salud mental es un norte que debemos tener para fortalecer el sistema inmune, por lo que practicar actividades que fortalezcan el yo interno es vital en estos casos.

Mantenernos hidratados, con buen aporte de sol, en horas adecuadas; descansados con un sueño reparador; alejará el fantasma de tener estas afecciones tan dañinas y molestas.

Un organismo limpio y nutrido es un oasis de tranquilidad para los órganos de defensa del cuerpo.

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