Ilustración de la anatomia de las glandulas de la garganta

Síntomas de tiroides que pueden afectarte sin que lo sepas

Síntomas de tiroides que pueden afectarte sin que lo sepas

Última actualización: 10-01-2019. Equipo Nutricioni

Adelgazar rápido, engordar lento… con nuestro cuerpo no siempre sucede lo que queremos, y mucho menos cuando queremos, pero no se trata de estar satisfechos o no, sino de ciertos síntomas de la tiroides que nos afectan sin saberlo.

Esta glándula endocrina llamada tiroides, ubicada sobre la tráquea, debajo de la conocida manzana de Adán, pesa alrededor de 15 a 30 gramos.

La conforman dos lóbulos que figuran una especie de mariposa, a ambos lados de la tráquea y unidos por el cuello, con gran importancia en el funcionamiento de nuestro organismo.

Básicamente, la tiroides se encarga de fabricar hormonas y descargarlas al torrente sanguíneo para regularnos el metabolismo.

Además, sensibiliza nuestro organismo a la acción de diversas hormonas, interviniendo en la producción de la T3 (trivodotironina), T3 inversa y la T4 (tiroxina).

Hormonas que reglamentan nuestro metabolismo basal, que es el valor mínimo de energía que las células necesitan para subsistir, y efectuar su trabajo metabólico esencial, como por ejemplo, permitirnos respirar.

Así de fundamental resultan ser, que además pueden afectar nuestro crecimiento, y el nivel de funcionalidad de varios sistemas, además del respiratorio.

Las hormonas tiroideas, afectan prácticamente todos los tejidos del cuerpo, incrementan la termogénesis y el uso del oxígeno, sintetizan varias proteínas, e influyen en el sistema nervioso central.

Por lo general, los trastornos de la tiroides comienzan a presentarse desde los 40 años de edad, y son más frecuentes en mujeres que en hombres.

Cuando se desequilibran sus niveles, prácticamente todos los órganos del cuerpo pueden verse afectados, tanto si son demasiado altos o demasiado bajos.

Al haber una producción excesiva de hormonas, por parte de la tiroides, nuestro metabolismo se acelera, trayéndonos muy serias consecuencias.

Ilustración de la anatomia de las glandulas de la garganta

Cuando la tiroides no funciona como debe

El mal funcionamiento de la tiroides, puede ocasionarnos muy variadas dificultades, que van desde repentinos cambios de ánimo, hasta la manera de almacenar nuestra grasa corporal.

En definitiva, la inestabilidad de la tiroides, puede perturbarnos todo el organismo, pues debido a eso, todo nuestro sistema hormonal se desnivela, y así nuestra calidad de vida.

Son dos los trastornos más destacados, de la glándula tiroides: hipotiroidismo cuando trabaja poco, e hipertiroidismo cuando se esfuerza demasiado, pero no se conocen a ciencia cierta sus causas.

Lo que sí se sabe, es que existe un componente genético y algunos grupos de riesgo, más propensos a desarrollar o no algún desorden en sus actividades.

Así, es usual que las mujeres embarazadas, o en su proceso menopáusico, padezcan uno u otro trastorno.

Ciertos estudios inclusive, refieren el nexo entre la diabetes tipo 1, enfermedades autoinmunes como la artritis, y las alteraciones de la tiroides.

De hecho, se estima que el 50% de las alteraciones tiroideas, pueden originarse por la enfermedad autoinmune.

Lo cual es un dato relevante, en el diagnóstico del hipertiroidismo o hipotiroidismo, además de permitir la escogencia de un tratamiento efectivo, para tratarlo según el caso.

Cuando la tiroides aumenta considerablemente de tamaño, es factible la aparición del bocio, aunque puede tratarse también a un nódulo tiroideo o tumor.

Pero lo cierto es, que una tiroides deteriorada habitualmente por la falta de yodo en la alimentación, perjudica nuestro bienestar, y puede transformarnos sin que voluntariamente intervengamos.

Es por ello, que el hipotiroidismo tiene la facultad de volvernos lánguidos, temerosos, olvidadizos y gorditos.

Mientras que el hipertiroidismo nos mantiene irritables, impacientes, estresados, con un comportamiento impulsivo, agitado y con insomnio.

Un problema de la glándula tiroides, cuenta con tres etapas, la fase subclínica en la cual no tenemos ningún indicio, y los valores de nuestras hormonas son confusos.

Seguidamente observamos la fase evidente, donde la sintomatología es más precisa, aun cuando la vinculamos a los achaques de la vejez o mal dormir.

Luego, la etapa grave, por lo general ocurre tras varios años de haberse manifestado las señales, pero no las hemos tratado.

La lentitud del hipotiroidismo

Tal como ya referimos, el hipotiroidismo se origina cuando la tiroides reduce su trabajo, se vuelve perezosa, dejando de liberar la cantidad normal de hormonas tiroideas, a nuestro organismo.

Este es el trastorno más común, pero perturba el normal equilibrio de nuestras reacciones químicas, pudiendo obedecer a diversos factores.

Dependiendo de las circunstancias, el organismo no registra este tejido, catalogándolo como un cuerpo extraño, y nuestro sistema inmune crea anticuerpos con la intención de aniquilarlo.

A esta condición se le llama tiroiditis de Hashimoto, misma que va dañando gradualmente la tiroides, y produciéndonos cada vez menos hormonas, surgiendo el hipotiroidismo.

Curiosamente, pese a que no existe una aseveración unánime al respecto, algunos expertos aseguran que la intolerancia al gluten, logra perjudicar de esta manera a la glándula tiroides.

Una de sus proteínas, la gliadina, puede ser la causante debido a su similitud con esta glándula, confundiendo a nuestro organismo, y promoviendo su eliminación.

Otro factor que nos genera este desorden, es la poca absorción de yodo a través de la dieta, por la falta de alimentos que lo contengan, o por culpa de nuestro metabolismo.

Tomando en cuenta que este elemento es básico, para la elaboración de hormonas tiroideas, y que debemos contenerlo en las dosis correctas, aunque nuestro organismo no lo produce.

Los medicamentos que nos indican para tratar el hipertiroidismo, tratamientos farmacológicos prolongados, o utilizar sustancias químicas no comunes, también ralentizan el funcionamiento de la tiroides.

En muy pocas ocasiones, el hipotiroidismo difunde síntomas en su etapa temprana,  pero en su fase grave tras un tiempo sin tratarse, son variados los problemas de salud que puede generarnos.

Dolorosas articulaciones, obesidad, enfermedades cardiacas, infertilidad, son sólo algunos ejemplos.

Por fortuna, esta alteración tiroidea puede diagnosticarse mediante pruebas de laboratorio, siendo sencillo, eficaz y muy seguro su tratamiento con hormonas sintéticas.

Hombre con barba presenta zona roja en la garganta

La rapidez del hipertiroidismo

Contrariamente al trastorno anterior, el hipertiroidismo trata de la aceleración con la cual la glándula tiroides, llega a trabajar.

En esas ocasiones, aumenta de tal manera la cantidad de hormonas producidas, que esa cantidad resulta tóxica para el corazón, perjudicándonos gravemente si no lo combatimos.

Aunque no es tan común como el hipotiroidismo, se estima que entre un 8% y 10% de la población lo aqueja, su presencia sí que nos perjudica mucho más.

Comúnmente, el hipertiroidismo es causado por un trastorno autoinmune, como la enfermedad de Graves, siendo como ya expresamos, más habitual en la mujer.

Debido a esta enfermedad, nuestro sistema inmune fabrica anticuerpos contra la hormona TSH, misma que inhibe o incita la actividad de la tiroides.

Como consecuencia, dicha glándula pierde por completo el control, produciéndonos hormonas tiroideas al por mayor.

De allí que necesite más riego, y se agrande, existiendo el bocio además del hipertiroidismo.

Los hipertiroidismos más comunes son el bocio de Graves – Basedow, y el bocio nodular, siendo la primera más frecuente en los jóvenes.

Por su parte, el bocio nodular posee una superficie arrugada, proviene de la excesiva fabricación de hormonas y afecta preponderantemente a las personas de avanzada edad.

Alrededor del 50% de los pacientes con enfermedad de Graves, manifiestan notable mejoría al ingerir medicamentos anti tiroideos.

Mientras que a la población restante, se le aconseja extraerle quirúrgicamente la glándula, o quemársela con yodo radiactivo.

Otra de las posibles causas del hipertiroidismo, es la hinchazón de la glándula en sí, que genera la liberación incontrolada de hormonas tiroideas, por la ruptura de sus células.

Dicho proceso es denominado tiroiditis, estimando que la inflamación de la glándula sea consecuencia de una infección viral, por lo cual los pacientes presentan fiebre y malestar generalizado.

Es relevante destacar, que toda clase de hipertiroidismo debe ser tratado adecuadamente pues de no hacerlo, generaría una delicada crisis tireotóxica, que puede llegar a ser mortal.

Sin embargo, de cumplir con el tratamiento recomendado, es totalmente factible controlar el hipertiroidismo y curarlo.

Los nódulos tiroideos

Los llamados nódulos de la tiroides, tratan de una lesión de esta glándula, formados por el crecimiento de las células que la forman.

Si bien el tenerlos no implica un mal funcionamiento de la tiroides, sí es necesario que consultemos a un médico endocrino, para evaluar la situación.

Su presencia puede confirmarse a través de una ecografía, o por palparnos la garganta percibiendo un pequeño bulto, siendo la primera acción a seguir, descartar que se trate de un cáncer de tiroides.

Afortunadamente, alrededor de un 95% de los nódulos resultan benignos, relegando el cáncer a un 1% o 2% de la población, con una baja agresividad.

Los niños, adultos menores de 20 o mayores de 60 años, son los más propensos a tener nódulos malignos, sobre todo aquellos que han tenido irradiación en cabeza o cuello, o con antecedentes familiares de cáncer de tiroides.

Habida cuenta de malignidad, que el nódulo nos provoque cambios en la voz de manera brusca, nos cueste tragar, se dificulte nuestra respiración, que el nódulo crezca muy rápido.

También refieren un alto peligro, que éste lo sintamos como una masa irregular, dura y fija, o que en el cuello los ganglios los percibamos muy crecidos.

Aún cuando observemos varios nódulos tiroideos, esto no representa una menor probabilidad de tener cáncer, siendo características apreciadas en la ecografía, las que den un indicio o no de su malignidad.

Pero no será hasta realizar una punción de algunos nódulos, y analizar sus células, que se confirme o descarte la presencia del cáncer.

Dependiendo del resultado, el especialista nos indicará el procedimiento a seguir, si es necesaria la extirpación quirúrgica o sólo un control periódico.

Por lo general de ser benigno, su revisión se hará cada 6 o 18 meses, sólo repitiéndose una punción si el nódulo crece, sin que exista un tratamiento para evitar que eso suceda.

En conclusión, este trastorno de la glándula tiroides es bastante frecuente, y una vez presentado, debemos estar atentos a su mantenimiento o evolución, bajo la vigilancia médica.

Señales de daño en la tiroides

Son muy variados los síntomas generados por las alteraciones de ésta glándula, mismos que pueden confundirse, como ya señalamos, con otras patologías, por lo que debemos interpretarlos correctamente para no agravar la condición.

Entre las señales generales, nos encontramos con un notorio impedimento para concentrarnos, y la consecuente fallas de memoria.

Prácticamente notamos como normal, andar siempre con la mente dispersa, sin centrarnos en algún tema por cierto tiempo.

Según el padecimiento, puede atribuirse la falta de concentración al hipertiroidismo, y al hipotiroidismo la falta de memoria.

Un claro síntoma de que la tiroides no funciona bien, es la exagerada caída del cabello, mucho más de lo apreciado en ciertas épocas del año.

Si esta caída es muy cuantiosa, o la apreciamos por larga data, seguramente nuestra tiroides tiene mucho que ver, lo cual podemos confirmar si la pérdida de cabello está acompañada por piel seca y picazón.

El dolor de garganta, o un bulto en esa región, puede ser causado por el mal funcionamiento de la glándula tiroides, ubicada en dicha zona.

También los dolores musculares, e inexplicables calambres frecuentes, indican alteraciones tiroideas, pues la falta de sus hormonas, daña los nervios de los músculos.

Al ellos enviar señales al cerebro, sobre las funciones del resto del cuerpo, éste órgano induce puntadas en el cuerpo y hormigueos.

Pueden causarnos un constante cansancio, somnolencia y la ampliación de las horas de sueño nocturno acostumbradas, pues el hipotiroidismo ralentiza las actividades corporales.

Tanto la falta, como el excedente de hormonas tiroideas en nuestro organismo, nos originan cambios de humor, siendo que el hipertiroidismo nos agita, nos torna irritables y ansiosos.

Pero el hipotiroidismo, nos mantiene tristes o deprimidos, por el desequilibrio de la serotonina en el cerebro.

Además de todo esto, es posible que sintamos a flor de piel, fuertes palpitaciones en muñecas y cuello, presión arterial alta, aumento del colesterol malo, y baja libido.

De presentar una o varias de estas señales, debemos acudir al endocrinólogo lo antes posible, a fin de comenzar la exploratoria correspondiente, y determinar cuál trastorno tiroideo nos puede estar afectando.

Relación entre el peso corporal y la tiroides

En ocasiones nuestro peso corporal varía, aun manteniendo la dieta habitual, justificándolo si hemos realizado algún cambio en la rutina diaria, por mínimo que sea.

Sólo en raras ocasiones lo atribuimos a alguna patología, pero casi nunca, creemos que esto pueda suceder por algún trastorno en el funcionamiento de nuestra glándula tiroides.

Básicamente, al hipotiroidismo evitar la producción de suficientes tiroxinas, nuestro metabolismo basal no es estimulado adecuadamente.

Debido a ello, todo el funcionamiento de nuestro cuerpo se aletarga, consumiendo menos calorías y energía, causándonos un aumento de peso, o haciéndonos muy difícil perderlo.

De igual forma, tendemos a retener líquidos y mantener una apariencia rellenita.

Nuestro colesterol malo se incrementa, por la imposibilidad de nuestro organismo para oxidar las grasas, acumulándose en las venas y arterias.

Pese a ello, es posible que algunos pacientes de hipotiroidismo permanezcan delgados, pero ello es poco frecuente, representando una minoría de casos.

Dado que el hipertiroidismo se debe a la acelerada producción de hormonas, nuestro metabolismo basal también se precipita, gastando más calorías en reposo.

Si no compensamos ese gasto extra mediante la alimentación, perderemos peso, aunque sintamos más apetito de lo usual.

Lo que puede suceder, es que mantengamos nuestro peso, a menos que desbalanceemos nuestra dieta.

Todos los factores involucrados en nuestro peso corporal, metabolismo, apetito, temperatura, los alimentos que nos provocan, y toda nuestra actividad, son bastante complejos, y las hormonas tiroideas son sólo una pequeña parte de este sistema.

A la vez, están regulados por infinidad de hormonas y manifestaciones neurológicas, que trabajan unidas logrando que nuestro peso, no sea una sencilla cuestión de fórmula matemática.

Tomemos en cuenta, que mientras más marcado sea el hipertiroidismo, será mayor la merma de nuestro peso.

Pero ésta puede ser causada por otras condiciones, pues de igual manera la elevada cantidad de hormonas durante la etapa tóxica de la tiroiditis, o cuando ingerimos altas dosis de hormonas tiroideas, pueden hacernos adelgazar.

¿Cómo controlar una tiroides alterada?

Definitivamente una buena alimentación, es la herramienta más eficaz para controlar cualquier trastorno de nuestra tiroides.

El truco principal, es equilibrar la cantidad de calorías que consumimos, en relación a las que gastamos, si las primeras son mayores, resulta evidente que no respetamos el balance.

Vale aclarar, que la tiroxina es nuestro único componente orgánico contentivo de yodo, elemento importante en la formación de hormonas, pues no podemos sintetizarlo naturalmente.

De allí, que debamos incluir alimentos ricos en esta sustancia, como la sal yodada sin excedernos en su dosis, unos 3 gramos diarios son suficientes.

Los ingredientes de color naranja y verde contienen abundante yodo, sobre todo las verduras como berros y espinacas, así como las zanahorias y calabaza.

Estas últimas contienen una buena cantidad de vitamina A, cuya carencia intensifica los efectos de la falta de yodo, sea hipotiroidismo u otra alteración hormonal.

Claro está, los alimentos provenientes del mar, como algas, pescados y mariscos, son extraordinarias fuentes de yodo, además de vitaminas, proteínas, minerales y los ácidos grasos omega 3.

Al contrario de estas comidas, debemos evitar consumir ciertas cosas como hortalizas de la familia de las crucíferas: coles, coliflor, nabos, brócoli, rábanos, nabos, etc…

Tampoco yuca o boniato, pues tienen bociógenos que nos impiden absorber el yodo, siendo necesario que disminuyamos su consumo, y de hacerlo los cocinemos para eliminar esa sustancia.

Adicionalmente, nuestra dieta debe contener cinc, selenio en forma de nueces de Brasil, o vísceras como el hígado, calcio, vitamina D, soya orgánica, todo con mucha moderación.

Los beneficios de todas estas recomendaciones, dependerán de la alteración tiroidea que presentemos, por lo que resulta ideal, asesorarnos con un nutricionista una vez diagnosticados.

Evidentemente, la sana alimentación por sí sola no es suficiente, pues la actividad física siempre es necesaria para optimizar la calidad del flujo sanguíneo.

De esta manera, los nutrientes llegan a todas las áreas de nuestro cuerpo y excretamos las toxinas, desintoxicándonos.

Preferiblemente debemos practicar actividades cardiovasculares y aeróbicas, acompañadas de terapias de meditación, taichi o yoga, para controlar nuestra tiroides, y aliviar los síntomas psicológicos de sus trastornos.

Una alternativa natural

Como ya hemos señalado, los trastornos de la glándula tiroides pueden controlarse con buenos hábitos.

Uno de ellos es el tomar suplementos, que nos permitan metabolizar las sustancias que necesitamos en nuestro cuerpo, para regular el buen funcionamiento de la tiroides.

Encontramos en el mercado el producto Pirigrás, elaborado con ingredientes naturales, para permitirnos mantener esta glándula en su óptimo funcionamiento.

Contiene extracto de guaraná, conocido energizante y estimulante natural, que impulsa a nuestro sistema nervioso a potenciar la liberación de grasa en el flujo sanguíneo, para usarla como energía durante la actividad física.

De esta forma, combate el agotamiento y somnolencia que sentimos por el mal funcionamiento de la tiroides, además de combatir el exceso de peso, al desarrollar nuestro metabolismo.

Esta planta además, potencia nuestra concentración mental, alivia los dolores musculares, reduce el estrés oxidativo de las células, y potencia el sistema cardiovascular.

La yerba mate también está presente en la fórmula de Pirigrás, debido a su poder para disminuir la fatiga, vigorizar el desempeño mental, y combatir el estreñimiento.

Igualmente, esta planta es diurética, motivando la eliminación de líquidos acumulados, entre otros efectos, que combaten éstos y otros síntomas del hipotiroidismo o hipertiroidismo.

Otro componente de Pirigrás es la piridoxina o vitamina B6, que nos ayuda a utilizar las grasas para el incremento de energía, fomentando así la pérdida de peso, y el rendimiento muscular.

Interviene igualmente en la formación de serotonina, equilibrando nuestro estado de ánimo, alivia los calambres, nos fortalece el sistema inmunológico, y memoria.

Pirigrás es particularmente efectivo para perder peso, debido al lento funcionamiento de la tiroides, gracias a que cuenta con la corteza de sauce blanco, entre otros componentes.

Una buena nutrición, actividad física, este suplemento y estar pendiente de nuestro cuerpo, nos permite disfrutar de una buena salud.

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