Síndrome metabólico: peligroso cóctel de padecimientos

Síndrome metabólico: peligroso cóctel de padecimientos

Última actualización: 23-10-2018. Equipo Nutricioni

Hablar de síndrome es hablar de signos, de señales, de síntomas. El síndrome, en sí mismo, no es una enfermedad.

Es como la fiebre, que antes que enfermedad es el indicio de que algo en el organismo no está funcionando como debería.

En este sentido, el síndrome, si es el metabólico, encierra el hecho de que algo en el metabolismo corporal está desajustado, fuera de línea.

Ante estas circunstancias, se hace urgente y necesario aplicar los correctivos convenientes.

Solo el médico especialista establecerá las pautas a seguir en el caso llegar a sufrir de esta condición.

¿Qué es el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico se refiere a un conjunto de factores que implican una variedad de riesgos para el cuerpo, la salud y la vida.

Estos riesgos se expresan en las posibilidades de sufrir enfermedades cardíacas, diabetes y un sinfín de otros daños al organismo.

Lógicamente, el síndrome metabólico tiene que ver con los procesos metabólicos que tienen lugar en el organismo.

Por las consecuencias que acarrea, el síndrome metabólico es algo que debe tomarse prudentemente y atenderlo con premura, puesto que representa una afección de serio peligro para quien lo padece.

Proceso metabólico

El cuerpo humano es una máquina casi perfecta. Tal vez las imperfecciones que pueda evidenciar en ocasiones se deban no a su naturaleza misma, sino a la manera como el individuo haga uso de su propio cuerpo.

Esta cuasi perfección se manifiesta en la forma como se desarrollan los procesos que le dan, y mantienen con vida, al organismo.

Cada parte, cada estructura, requiere de minuciosa atención.

Uno de esos procesos que mantienen la existencia humana es el metabólico.

A nivel celular ocurre toda una serie de acontecimientos, entre los que se pueden mencionar los intercambios de sustancias entre el núcleo de la célula y el torrente sanguíneo.

Conocido como proceso metabólico, este consiste en un conjunto de reacciones físico-químicas que surgen de la interrelación de las células con el medio que les rodea, regulando diversas funciones de los órganos componentes del cuerpo humano.

Proceso metabólico y enfermedades cardiovasculares

El mal funcionamiento del metabolismo concibe toda una gama de males que aquejan persistentemente al organismo.

Quizás, entre todas, son las enfermedades de tipo cardiovascular las que revisten mayor peligrosidad.

Infartos de miocardio y accidentes cerebrales despuntan como dolencias causantes de un gran número de incapacidades y una cantidad de muertes mayor que las que puede producir el cáncer.

Se erigen entonces las enfermedades cardiovasculares, como una amenaza permanente y progresivamente creciente para la salud y la vida, con las consabidas consecuencias que ello reporta tanto en el ámbito familiar como en el laboral.

No obstante, los pacientes de síndrome metabólico cuentan con alternativas de solución para reducir los riesgos de enfermedades cardíacas, cerebrales y de diabetes.

Bajar de peso, comer sano y hacer ejercicios representan el comienzo de la prevención.

Control de las enfermedades cardiovasculares

Llevar control permanente de niveles en sangre de la glucosa, las lipoproteínas y la presión arterial.

Vigilar el peso del cuerpo, especialmente si se sufre de obesidad abdominal.

Seguir fielmente las indicaciones del médico tratante.

Seleccionar cuidadosamente los antihipertensivos, puesto que estos medicamentos pueden influir en formas diversas sobre la insulina.

Causas de las enfermedades cardiovasculares

Pero, ¿cuáles son las causas que ocasionan las enfermedades cardiovasculares?

En respuesta a esta pregunta se dirá que son varios los motivos de su aparición; aunque son muchas las ocasiones en que esta manifestación se hace en forma silenciosa y, por ello, inadvertida hasta que es demasiado tarde.

He aquí algunas de las razones para la aparición de las enfermedades cardiovasculares:

  • Peso excesivo u obesidad.

  • Altos niveles de colesterol en sangre.
  • Triglicéridos altos.
  • Diabetes.
  • Hipertensión arterial.

El surgimiento de estos síntomas debe llamar a la reflexión.

Lo inmediato es buscar orientación médica con la finalidad de descartar o confirmar el síndrome metabólico, tomando en consideración que estas señales pueden ser evidencia de otro tipo de dolencia.

Otras enfermedades del síndrome metabólico

Entre las enfermedades de alto riesgo que aparecen con el síndrome metabólico se pueden mencionar:

  • Diabetes tipo 2.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Ateroesclerosis.
  • Hígado graso.
  • Insuficiencia cardíaca.

Con el objeto de resaltar la gravedad del síndrome metabólico, se describirán las enfermedades enumeradas.

Diabetes tipo 2: la diabetes mellitus o diabetes tipo 2, también forma parte de los factores indicadores del síndrome metabólico.

Es una enfermedad crónica que en años recientes se ha considerado epidemia. Se relaciona directamente con enfermedades coronarias y ateroesclerosis precoz.

Es una dolencia caracterizada por la resistencia celular a la insulina, y en la que las células manifiestan mayor requerimiento de esta hormona para incorporar la glucosa de la sangre a través de su membrana, para poder cumplir sus funciones orgánicas.

En ocasiones, la cantidad de azúcar en la sangre suele sobrepasar la media considerada como normal; es decir, en ayunas debe estar entre 100 y 125 mg/dl; después de comer, los niveles de glucosa en sangre pueden llegar a estar entre 140 y 199 mg/dl.

Más allá de estas medidas se estimará como anormal, sobre todo si esos niveles altos se mantienen así en el tiempo.

De ocurrir, es momento de acudir al médico en procura de un juicio que determine la razón de esta anormalidad y descartar la diabetes como la causante.

Accidente cerebrovascular: ocurre con mucha frecuencia que las personas sienten dolor de cabeza repentino y sin razón aparente.

También padecen, entre otros malestares: confusión mental, debilidad, dificultad para desplazarse. En muchas de estas ocasiones llegan a  pensar que solo son males de la edad.

El desconocimiento y la falta de información especializada les impide asociar todas estas molestias con algo más grave que el paso de los años: un ataque cerebral o accidente cerebrovascular.

Debido a que un coágulo de sangre obstruye una vena en el cerebro, se inicia la muerte de las células encefálicas.

Otra razón del accidente cerebrovascular tiene que ver con derrames ocurridos si un vaso sanguíneo se rompe, dando paso a una hemorragia que inunda el cerebro.

Ante casos como este, se hace urgente recurrir a la asistencia médico-hospitalaria, a diagnóstico que permita solucionar con prontitud la grave situación.

La aterosclerosis: consiste en el aumento del grosor y el endurecimiento de las arterias. Se presenta como un proceso crónico de inflamación de las arterias en distintas partes del cuerpo. Acompaña a esta inflamación la pérdida de elasticidad del vaso sanguíneo afectado.

Puede ocurrir como un proceso que se inicia con la erosión de la arteria, a lo cual siguen la fisura o rotura de las paredes, provocando isquemia o necrosis, en presencia de trombos que aumentan de tamaño con el progreso de la afección.

Se desconocen las raíces precisas de esta enfermedad. No obstante, consumir grasas saturadas, hábitos tabáquicos, hipertensión arterial, sedentarismo, obesidad, triglicéridos y colesterol altos, pueden provocar esta enfermedad.

No se descarta la influencia de factores genéticos.

La prevención de este mal se basa en el cambio radical de aquellos hábitos que afectan la salud: la falta de actividad física, fumar, ingestas con grasas saturadas, entre otras.

El médico especialista determinará qué es lo mejor para el paciente.

Hígado graso o  esteatosis hepática: es una enfermedad que se deriva de la acumulación de grasa en este órgano, lo cual puede ocurrir debido a excesos en la ingesta de alimentos, sobre todo aquellos saturados de grasa, que da lugar a la obesidad central  u obesidad abdominal.

El consumo excesivo y prolongado de alcohol también puede generar la esteatosis hepática.

Esta condición puede dar lugar a patologías más graves que van desde fibrosis o cicatrización del hígado, pasando por cirrosis hepática, hasta cáncer de hígado.

Como se dijo, la obesidad y el consumo de alcohol se constituyen en factores importantes en la aparición de la enfermedad; pero también influye la diabetes tipo 2.

La esteatosis hepática no da muestras de su presencia; cuando lo hace, hay pérdida de peso, fatiga y dolor abdominal.

No hay tratamiento médico para combatir el hígado graso. La alternativa es aminorar los factores de riesgo asumiendo dietas y actividad física que permitan erradicar la obesidad, así como cambiando los hábitos alimenticios y abstenerse de ingerir alcohol.

Insuficiencia cardíaca: cuando el corazón se vuelve incapaz de bombear sangre al resto del cuerpo, se habla de insuficiencia cardíaca.

La falta de esa sangre, rica en oxígeno, afecta todo el organismo, generando respuestas que deben alertar en cuanto a la salud del individuo se refiere.

Hombre obeso en camino hacia el corazón. Ilustración

Afección de tipo crónica, la insuficiencia cardíaca puede afectar uno o ambos lados del corazón; puede ser causada por diferentes razones, entre las que cuenta el síndrome metabólico.

¿Quiénes padecen de síndrome metabólico?

El síndrome metabólico se presenta de manera solapada, silenciosa, porque muchos de los elementos que lo generan, también lo son. Quien la padece, en la mayoría de los casos, hasta desconoce su existencia.

Se cree que el síndrome metabólico tiene carácter genético. Generación tras generación, pueden aparecer sus signos en uno o en todos los miembros de una familia.

Personas con diabetes o con hiperinsulinemia cuentan entre los sujetos con más riesgo de sufrirlo.

Sin embargo, la incidencia de la enfermedad depende de variables como el origen geográfico, la edad, el sexo y la raza; así como de la definición que se use para emitir un concepto del mal.

Generalmente, son los adultos los más afectados por el síndrome metabólico.

¿Cómo se diagnostica el SM?

Ya se expuso que el síndrome metabólico no es una enfermedad, sino un conjunto de factores indicadores de que algo en el organismo no está bien.

Pero a su vez, hay una serie de señales que emite el cuerpo que se convierten en signos de que se está sufriendo esa condición.

Grasa excesiva en el abdomen, elevación de los niveles de glucosa, triglicéridos elevados en la sangre y bajos niveles de HDL (colesterol bueno), solo por nombrar algunos, pueden tomarse como indicadores de la presencia del síndrome en cuestión.

La coincidencia de estos elementos se considera como factores de riesgo del síndrome metabólico; su análisis y seguimiento por el especialista podrá verificarlo, ya que esos mismos factores pueden ser causa o consecuencia de otros padecimientos.

¿Cómo prevenirlo?

Se oye decir que “por la boca muere el pez”; pues parece que no es el único.

El ser humano también muere por la boca, por lo que ingiere, por lo que bebe y, sobre todo, por lo que fuma. Son los hábitos y el estilo de vida los que marcan su nivel de salud y esperanza de vida.

Prevención es la palabra clave; tanto para el que nace con predisposición a sufrir el síndrome metabólico, como para el que por sus mismas costumbres lo ha adquirido durante los años vividos.

Es posible que haya que administrar fórmulas médicas; pero básicamente, la prevención incluye:

  • Cuidados del sistema cardiovascular.
  • Dieta sana y balanceada.
  • Evitar el tabaco.
  • Evitar el alcohol.
  • Ejercicios físicos, que pueden incluir caminatas, natación, deportes.

Personas realizando ejercicios encima de caminadoras

En fin, una vida de buenos y sanos hábitos influirá en el mantenimiento de un cuerpo sano y de una existencia larga y placentera, manteniendo muy alejado el síndrome metabólico.

Obesidad central como factor de riesgo

El síntoma más común de las personas con síndrome metabólico lo constituye la obesidad, en especial, la obesidad central; es decir, aquella en la que el cuerpo acumula grandes porciones de tejido adiposo a la altura del abdomen.

Un individuo obeso, si es varón, presenta un perímetro abdominal de 102 cm o más. En el caso de la mujer, se considera obesidad una cintura de 88 cm o más.

Todo depende de las variables que envuelvan la zona de origen, los años vividos, sexo y raza de la persona.

La obesidad y la inactividad física

Ser obeso no significa que no se pueda practicar ejercicios físicos o algún deporte.

Piense por un momento, por ejemplo, en los luchadores de sumo (aunque su obesidad, según se dice, no afecta sus órganos ni sus huesos).

Pero a una persona común la obesidad le afecta el corazón, los pulmones, el cerebro, la piel, las articulaciones, las venas, etc., derivando todo ello en perjuicio de la calidad de vida.

La inactividad física se convierte en el peor enemigo de la persona obesa.

Es admisible que la obesidad limite la actividad física, pero no la imposibilita, aun cuando genera, además, dolores y daños en la articulaciones, apnea del sueño y complicaciones en la mayoría de los órganos que sostienen la vida.

La presión arterial alta

Aparentemente, la resistencia a la insulina y la hipertensión están estrechamente vinculadas, puesto que hay estudios que demuestran que la diabetes prevalece en mayor número entre individuos que padecen de tensión alta.

Ésta tiene que ver con la fuerza con que la sangre golpea las paredes de los vasos sanguíneos, especialmente de las arterias.

Lo que sí es indudable es que ambas patologías tienen incidencia en el síndrome metabólico o forman parte de los factores que lo provocan.

Bajos niveles de colesterol bueno en la sangre

Para su buen funcionamiento el organismo requiere de un lípido llamado colesterol. Este colesterol es el HDL o lipoproteína de alta densidad, considerado como bueno.

El colesterol bueno difiere del LDL, o colesterol malo, y actúa transportando el colesterol desde los tejidos al hígado; para ello, es preciso decirlo, el HDL se une con una lipoproteína de alta densidad y limpia tejidos y vasos sanguíneos del exceso de colesterol.

Cuando lo niveles de colesterol bueno son bajos en la sangre, aumentan las cantidades de colesterol malo y de triglicéridos en el torrente sanguíneo, lo que trae como consecuencia  altos riesgos expresados en infartos, isquemias, ataques cerebrales y ateroesclerosis, etc.

Síntomas de colesterol alto

Cuando los niveles de colesterol son altos en la sangre, pueden aparecer síntomas muy similares a los de una enfermedad vascular.

El médico tratante, previa observación de exámenes clínicos confirmará o desechará su existencia. Estos síntomas son:

  • Visión borrosa.
  • Pérdida de equilibrio.
  • Mareos.
  • Dolor en el pecho.
  • Entumecimiento de las extremidades.
  • Hinchazón de extremidades.
  • Disfunción sexual.
  • Dolor en las extremidades.

Niveles altos de triglicéridos 

Los triglicéridos están dentro de la categoría de las grasas que produce el cuerpo humano; pero además, es posible hallarlos en los alimentos que se consumen en cada comida.

La ingesta diaria provee al organismo de las energías necesarias para la supervivencia.

Cuando ocurre que hay calorías de sobra, éstas se transforman en triglicéridos que se almacenan en el tejido adiposo para ser usados posteriormente.

En el caso de consumir más calorías de las que el cuerpo realmente requiere, el nivel de triglicéridos puede ser alto.

Una consecuencia de niveles de triglicéridos muy altos es la aparición de enfermedades como la arterosclerosis, con los riesgos que acarrea para la salud cardíaca y cerebral.

La arterosclerosis puede ocasionar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Además, la pancreatitis, enfermedad que consiste en inflamación del páncreas,  también puede deberse a la presencia en sangre de cantidades de triglicéridos que rebasan los necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo,

Síndrome metabólico y prevención

Siendo que el síndrome metabólico no es una enfermedad, tampoco hay cura para él. Sin embargo, existe una serie de recomendaciones comunes a todos los procesos patológicos asociados a él.

Entre las recomendaciones, de carácter preventivo y todas de suma importancia, se cuentan:

  • Ante la aparición de cualquier síntoma sospechoso de síndrome metabólico, debe acudirse sólo a la orientación médica al respecto.
  • No recurrir a la automedicación.
  • Asumir una dieta sana y balanceada.
  • Procurarse un ambiente libre de estrés y de situaciones que lo generen.

  • Abstenerse de consumir alcohol.
  • No fumar.
  • Practicar ejercicios físicos y deportes.

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