Hermosa pareja se abraza mientras pasan tiempo juntos en la cama en casa

Sexualidad y sexo: tan naturales como desconocidos

Sexualidad y sexo: tan naturales como desconocidos

Última actualización: 04-11-2018 por Editor Walther.

Hermosa pareja se abraza mientras pasan tiempo juntos en la cama en casa

La  sexualidad y el sexo  son palabras comunes  que siguen generando diferentes reacciones.  

Provocan  desde  risas y  chistes hasta  los más profundos silencios, pero nunca causan desinterés.

Son fundamentales en nuestras vidas por cuanto nacemos con ellos, venimos con sexo y ejercemos sexualidad.

Unas personas los practican de manera natural, con gozo pleno y otras, cargando una pesada maleta de mitos sexuales.

Sexo, concepto comúnmente mal utilizado, se refiere al conjunto de características orgánicas que poseemos y que nos permiten identificarnos como varón o hembra.

No  hay carga valorativa y no podemos desprendernos de él.

La  Sexualidad  es un concepto muy vinculado al sexo y se refiere al conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas que caracterizan a cada sexo.

También  hace referencia al apetito sexual o placer carnal;  se suman a este concepto las emociones.

Entonces  entendemos  cuando hablamos  de sexualidad y sexo, que  no sólo hablamos de instinto sino de erotismo, intimidad y placer.

Todas estas cualidades son necesarias para el desarrollo integral del ser humano y para llevar una vida saludable.

Pensamientos,  deseos, acciones  y fantasías, son expresiones naturales  de  un individuo sexuado. Esto nos abre todo un mundo de posibilidades para manifestar la sexualidad.

Es importante hacer referencia a los cuatro aspectos principales de la sexualidad: el biológico, el psicológico, el social y ético.

Los aspectos social y ético son responsables, en muchos casos, de la mala interpretación que unas personas hacen acerca de su sexualidad.

Determinan la forma cómo percibimos lo sexual, incluyendo factores religiosos y espirituales.

Estos se constituyen lamentablemente en grandes frenos o titanes para la comprensión natural del tema. Por añadidura y en consecuencia, pueden ser frenos también del ejercicio sano y pleno de la sexualidad.

El erotismo, la vinculación afectiva, la reproductividad y el sexo genético y físico, son sellos de la vida sexual.

Todos tenemos la capacidad de sentir excitación, deseo, orgasmo y placer, que nos llevan a un encuentro pleno con el ser amado.

La capacidad de sentir, amar o enamorarse, viene vinculada a la sexualidad. Sin embargo siendo tan natural, está rodeada de mitos que veremos a continuación.

Mitos que opacan la práctica de la sexualidad

Si bien es cierto que la manifestación de la sexualidad depende de la etapa del desarrollo en que se encuentre el individuo, existen muchos mitos acerca de ella.

Uno de los más comunes es el de la edad, sugiriendo que a medida que avanzan los años, el deseo, la pasión o el erotismo, van disminuyendo o desaparecen.

Las emociones básicas del ser humano, tan naturales como la vida sexual pueden ser manifestadas con comportamientos sexuales autoeróticos (masturbación). También por actos heteroeróticos que suelen ser a su vez heterosexuales.

La expresión sexual no tiene condiciones supuestas ni un orden de aparición y manifestación estricto. Esto tiene que ver con el significado que cada individuo le dé al hecho sexual y a la etapa del desarrollo en que se encuentre la persona.

No es lo mismo hablar de sexo y sexualidad en la fase de la adolescencia, que en la etapa  adulta, donde hay influencias contundentes en el comportamiento sexual.

Entre estas influencias tenemos la experiencia, la cultura, la educación y la inteligencia emocional,  mucho más allá del impulso biológico.

La sexualidad y el sexo son multidimensionales, por lo tanto se alimentan de muchas fuentes: sensaciones, imágenes, saberes, lenguaje, valores personales, culturales y religiosos, olores y sabores.

Igualmente se nutren de otras fuentes que se combinan, haciendo posible que cada persona viva una experiencia de su sexualidad única.

Las relaciones sexuales, en todos sus detalles, nunca han sido consideradas como un tema de conversación entre personas “educadas”; en esto radica el mito.

Debido a que es un asunto personal y privado, difícilmente se presta a la observación directa y detenida por parte de los científicos inquisitivos.

La naturaleza exacta de los cambios y fenómenos físicos que acompañan a tan importante proceso, ha constituido un misterio inquietante, aún hoy en día.

Imagen en primer plano de hombre y mujer mayor, abrazados. Fondo un parque

El papel de la sensualidad en la sexualidad y el sexo

Si tuviéramos que poner en palabras qué es lo que nos atrae de nuestra pareja, de la persona  elegida para compartir los momentos íntimos, haríamos una lista.

Incluiríamos cualidades físicas, psíquicas y espirituales que conocemos y podemos identificar; nos tiene robado el corazón.

Sin duda, comprobaríamos que también nos atrae con fuerza algo muy difícil de definir con palabras. Ese “no sé qué” y no es más que la sensualidad que domina nuestra relación amorosa con una ternura casi inconsciente y muy profunda.

Es la esencia básica de la comunicación física de nuestros sentimientos amorosos.

En las parejas más sólidas y felices, donde la relación ha alcanzado un estado de madurez, esta forma de comunicación emocional está siempre presente. Pero en muchas parejas la relación cotidiana ha perdido ese ingrediente sensual.

Esta sensación aparece cuando la rutina ha invadido las formas de comunicación emocional. La rutina conduce al hastío, de manera que muchas veces se abandona todo tipo de relación sexual y se acaba por creer que la relación murió.

La edad es otro factor que influye en la disminución de la respuesta sexual en hombres y mujeres, básicamente por una mengua de las hormonas del sexo.

Sin embargo, la mayoría de los terapeutas sexuales y de pareja opinan que lo que ocurre  en estas situaciones es que la pareja abandonó la práctica del cortejo.

Este hecho se debe a que muchas parejas, tras haber encontrado una forma de hacer el amor suficientemente satisfactoria, creen ya saber lo que le gusta al otro.

Pero cuando el único objetivo es comunicarnos con nuestros cinco sentidos, divirtiéndonos y disfrutando a la vez, se abre un campo nuevo de experiencia.

Esta forma de ser o nueva actitud se presentará sin tabúes, mitos, prisas ni prejuicios. Hay numerosos juegos y situaciones que podemos crear para vivir nuestra sensualidad a fondo.

Se trata de experiencias puramente eróticas, sin que necesariamente medie el sexo explícito en ello. Quizás, sin proponérselo, nuestra experiencia sensual acabe en una relación sexual.

Si es así, estaremos más dispuestos, ya que la sensualidad sin complejos es sin duda, el mejor afrodisíaco.

Imagen en primer plano representando la intimidad sexual

El acto sexual: del coito al orgasmo

El acto sexual o coito, consiste en la introducción del pene en la vagina en el transcurso de un tiempo de excitación sexual.

Es seguido por movimientos de los cuerpos de los dos participantes, que provocan una mayor excitación hasta alcanzar el orgasmo. El hombre eyacula semen durante el orgasmo; la mujer se ve sometida a fenómenos más sutiles.

El orgasmo es un abrumador sentimiento de intenso placer fundamentalmente centrado  en el área genital, desde donde se extiende a todo el cuerpo.

Durante el acto sexual se verifica un incremento de la presión sanguínea, del ritmo cardíaco y del respiratorio, así como otros cambios fisiológicos.

Con el orgasmo se da una descarga de la tensión que ha ido aumentando y el cuerpo recupera gradualmente su estado normal.

El comportamiento durante la fase de excitación previa al coito puede tomar diversas  formas, pero generalmente es desencadenado por estímulos visuales.

El contacto físico, el tacto y besos en las zonas erógenas, así como incentivos verbales, provocan de forma progresiva un aumento de la excitación sexual.

La imaginación es otro aspecto que juega un papel importante dentro del ejercicio de la sexualidad y del sexo. Uno de los productos de la imaginación que más surgen de una u otra forma, son las fantasías sexuales.

Las  fantasías sexuales son  una alternativa para explorar  otras dimensiones del placer,  por cuanto son viajes de  la mente a los sitios menos explorados.

Tal vez a situaciones que en realidad jamás se concretarán, pero que inyectan una explosión de emociones al momento de vivir una experiencia sexual.  Esta potencia sexual puede desbordarse ya sea en solitario o en compañía.

Es  propicio  aclarar que  es frecuente pensar  que es lo mismo fantasía sexual y  deseo sexual.  

Ambos   conceptos  se desarrollan   en el   mismo   contexto  de la sexualidad. Sin embargo, la primera se refiere a una situación ficticia, mientras que la segunda es el anticipo de una situación real.

Las  fantasías  son una herramienta  para combatir la monotonía, su número  es ilimitado  y su marco, privado  e íntimo; se puede incluso compartir. Aunque muchas de ellas jamás se dejarán conocer.

Hombre y mujer en el juego previo de sexo

El ansiado orgasmo en los hombres y las mujeres

En  los hombres,  el primer signo  de estimulación sexual  es la erección del pene. A lo largo del pene y extendiéndose hacia atrás hasta la pelvis, bajo los huesos púbicos, están dispuestas tres columnas de esponjoso tejido eréctil.

A cada lado, sobre la uretra, se hallan los cuerpos cavernosos y debajo de ellos el cuerpo esponjoso, que se continúa con el glande. Estos tejidos poseen una enorme capacidad para recibir sangre.

Durante la excitación sexual, que puede ser inducida por una gran variedad de estímulos, se  produce un notable aumento de la sangre que entra en el pene. Toda esta sangre viene desde el sistema arterial y la contracción de los músculos que rodean la base del pene, limitan el regreso de la sangre a la venas.

Bajo esta presión los tejidos se hinchan de sangre y el pene se alarga y ensancha, rígido y erecto. El tamaño del pene en erección no guarda relación con la talla o estatura general del individuo, ni se relaciona con la longitud del pene fláccido.

En el caso de la mujer, el primer signo de excitación sexual, comparable a la erección del hombre, es la secreción de un fluido que lubrica la vagina.

Las paredes de la vagina se congestionan con la llegada de sangre y toman un color rojizo intenso. En respuesta a la estimulación sexual inicial, los pechos, los pezones y el clítoris incrementan su tamaño.

El clítoris, ese pequeño órgano ubicado cerca al arco púbico, está envuelto en una capucha de tejido, en forma análoga al pene.

En la fase de excitación, seguida por la introducción del pene en la vagina, viene una fase de meseta que precede al orgasmo. La duración varía dependiendo de factores como la edad, las condiciones físicas y la experiencia sexual.

Los hombres experimentan una serie de contracciones violentas de la uretra a lo largo de toda la longitud del pene. De estas contracciones resulta la eyaculación del semen.

En   el orgasmo   femenino, la vagina   también sufre poderosas   contracciones. El útero se eleva y experimenta impulsos contráctiles, hasta lograr un poco después, el ansiado orgasmo.

Mujer y hombre acostados, mientras la mujer levanta la sabana con cara de insatisfacción

Pero ¿qué pasa cuando no logramos el orgasmo?

La disfunción eréctil, más que una simple dificultad para lograr o mantener una erección,  puede ser una ventana a varias enfermedades que están ocultas.

La salud del hombre se ve reflejada en su función sexual y de presentar algún problema, es un llamado para acudir al médico.

La disfunción eréctil puede ser el primer síntoma de otros padecimientos, que pueden variar desde la diabetes, hipertensión, déficit de testosterona y obesidad.

Es importante que el paciente y sus síntomas se vean de manera global, como un todo, porque cualquiera de estos episodios pueden estar relacionados.

Una de las causas de los problemas de erección suele ser la deficiencia de testosterona, conocida como hipogonadismo. Se manifiesta con síntomas como disminución de la libido, ánimo depresivo, cambios de humor y fatiga.

Además puede identificarse por una reducción de la densidad mineral ósea y muscular del individuo.

Si un hombre presenta ambas condiciones, es decir, disfunción eréctil y deficiencia de testosterona, es casi seguro que tenga problemas metabólicos.

En el caso de las mujeres, muchos problemas pueden estar asociados al impedimento de que una mujer logre disfrutar a plenitud sus relaciones sexuales.

Entre ellos están disminución del deseo sexual, imposibilidad de excitarse, dificultad para llegar al orgasmo y dolor en las relaciones sexuales.

Las causas de estos problemas pueden ser físicas o psicológicas. Entre las causas físicas están la diabetes, problemas cardíacos, nerviosos y hormonales.

El uso de ciertos fármacos puede igualmente influir en la baja respuesta sexual, desde el deseo hasta la práctica sexual en sí.

Dentro de las causas psicológicas, los niveles de estrés ocasionados por las tensiones y ansiedades laborales, son determinantes.

Por otra parte, la depresión, los disgustos matrimoniales o familiares, así como los traumas sexuales, bajan la libido femenina.

Hombres y mujeres deberán acudir al especialista para encontrar soluciones.

Hombre joven realizando ejercicios abdominales encima de una pelota. Fondo blanco

El ejercicio: terapéutica para el sexo y la sexualidad

El ejercicio físico, en general, es beneficioso para nuestros órganos vitales, esos que  proveen oxígeno y nutrientes a todos nuestros aparatos y sistemas.

Corazón y pulmones son los primeros entrenados, reforzados y acondicionados, lo cual amplía su espectro a los vasos sanguíneos para beneficiar todo el organismo.

De esta manera, los tejidos que componen la estructura de nuestros órganos sexuales, se mantienen en un excelente estado de salud.

Incremento del flujo sanguíneo, vasodilatación, vasocongestión y vasoconstricción son los principales eventos vasculares y hemodinámicos del ciclo sexual humano.

Aumentos en la frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y presión arterial, se experimentan en la evolución de la fisiología de la respuesta sexual.

La musculatura de la pelvis, en especial el piso pélvico, actúa activamente en todo el ciclo sexual. De esta manera se completa la rigidez de la erección del pene en el hombre y la contracción espasmódica de los músculos de la vagina en la mujer.

A ello se suma el esfuerzo de algunos músculos de los miembros superiores, inferiores y de la cadera al realizar movimientos y adoptar ciertas posiciones. La respuesta sexual humana tiene un gasto calórico de aproximadamente 150 calorías.

Por todas las acciones adicionales que pueden llevarse a cabo durante el contacto sexual en pareja, se requiere de fuerza y resistencia muscular. Además hay un alto consumo de nutrientes y oxígeno en los órganos vitales y en los músculos.

El entrenamiento de la musculatura pélvica es ampliamente recomendable.

En el caso de las mujeres, facilita el roce de la mucosa vaginal con el pene y el aumento del  placer  del  orgasmo  al contraerse,  durante esta fase del ciclo sexual. En los hombres, completa la erección y ayuda a la expulsión del semen durante la eyaculación.

No  olvidemos  que toda rutina  de ejercicios deberá  acompañarse de una adecuada

alimentación.

Energía y poder en la sexualidad y el sexo

Hemos hablado de sexualidad, sexo, sensualidad, coito, orgasmos, mitos, y disfunciones sexuales. También hemos recalcado la importancia fundamental que tienen el ejercicio y una alimentación balanceada, para una óptima vida sexual.

Podemos dotar también a nuestro cuerpo de una variedad de nutrientes naturales que  nos proporcionen energía y poder, en un acto sexual pleno y satisfactorio.

Y es precisamente lo que conseguimos en la ProEnergía, una fórmula sin calorías que amplía la vitalidad sexual, proporcionándonos más energía y resistencia.

Esta receta combina las principales vitaminas del complejo B, tales como tiamina, riboflavina,  niacinamida, Piridoxina, Cianocobalamina, biotina y ácido fólico.

La acción vitamínica de la ProEnergía brinda una dosis extra de energía, ayudando a equilibrar el azúcar en la sangre y repotenciando nuestro sistema inmunológico. Contiene también minerales como el Ácido pantoténico y el óxido de Magnesio.

Durante la actividad sexual, la mente, los pensamientos y una actitud abierta, son  fundamentales; pero sin duda alguna los músculos tienen un protagonismo radical.

La ProEnergía nos compensa con un aporte importantísimo de L-Taurina, aminoácido esencial para el aumento del tejido muscular.

Esta  mezcla  amplía su  acción con una serie de ingredientes naturales de milenaria y reconocida  acción en el mejoramiento de la memoria y la función cognitiva. Entre ellos tenemos la famosa raíz de ginseng y el alga espirulina.

Otras  hierbas  que potencian  la función energizante  y vitalizante de la ProEnergía  son: Acai Fruit, Cafeína anhidra, Tongkat Ali Root,  American Ginseng Root Powder, Raíz de Rhodiola rosea y Maca Root Powder.

Como dice el sabio refrán: hay que darle al cuerpo lo que él pida; nada mejor que un plus de nutrientes activos en la ProEnergía y su presentación en cápsulas.

Con ello lograremos lo que toda pareja quiere: fortalecer su relación con una vida sexual sana y activa. Les deseamos buen sexo.

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