Sexo y sexualidad: cara y cruz de una misma moneda

Sexo y sexualidad: cara y cruz de una misma moneda

Última actualización: 26-02-2019. Equipo Nutricioni

Pareja sonriendo mientras la chica sostiene unos globos

Aunque muchos caemos en ese error, sexo y sexualidad distan de ser sinónimos. Incluso desde el campo de la semántica su significado es diferente.

Hay una anécdota popular sobre una pregunta que le hace un niño a su padre sobre el sexo.

Papá, ¿qué es sexo?, el señor totalmente sorprendido empieza a divagar sobre la cigüeña, la semilla sembrada en su mamá y sobre cualquier cosa que había oído quizás de niño sobre esa palabra difícil de explicar.

El niño, en medio de la desesperación de su padre, le vuelve hacer la misma pregunta, pero esta vez señala un cuestionario que decía: marque con una “X” su sexo Varón o Hembra.

El saber popular dentro de su complejidad supo plasmar esta situación sobre la confusión de muchas personas sobre el significado de sexo.

Esa misma sabiduría nos debe llevar a fomentar la tolerancia de algunas formas particulares de sexualidad.

Esto, por supuesto tiene mucho que ver con la formación cultural, social y religiosa a la que se pertenece. En las sociedades judeo cristiana el sexo y la sexualidad son temas muy controvertidos.

Basta recordar que en estas culturas, la iglesia, sobre todo la católica, tuvo mucha influencia inclusive bien entrado el siglo XX en la formación educativa del Estado.

Esta influencia se reflejó en la fijación de valores muy conservadores, donde un comportamiento levemente sexual podría ser pagado con cárcel, azotes y excomulgaciones.

Uno de los siete pecados capitales es la lujuria. Y esta palabra está íntimamente relacionada con la libido, que es precisamente el deseo sexual.

Y fue hasta mediados del siglo XX, que se lleva a cabo la revolución sexual. Sin embargo aún no es santo de devoción de muchas instituciones como la Iglesia.

Pero sin duda es en este siglo donde la industria del entretenimiento, y en especial la televisión y el cine comienza a explotar ese tema pecaminoso del deseo sexual.

No en vano se gastan millones de dólares en publicidad basado en lo que se conoce como la pirámide de necesidades de Maslow.

Sexualidad y la pirámide de necesidades de Maslow

El psicólogo estadounidense Abraham Maslow, considera que una necesidad es un estado de tensión intenso debido a la falta de algo que puede responder a exigencias fisiológicas, a requerimientos superfluos transformados por costumbres en necesarios.

Asegura que para satisfacer las necesidades más complejas y de orden superior es preciso satisfacer las necesidades primitivas o básicas imprescindibles para la vida. Siendo estas necesidades las siguientes:

Necesidades fisiológicas. Se relacionan con la supervivencia y son innatas pues están presentes desde el momento del nacimiento.

Estas necesidades son las más primitivas del ser humano. Si no son cubiertas se corre peligro de muerte. Dentro de estas se encuentra el comer, beber, dormir y la reproducción de la especie, es decir la sexualidad.

No deja de llamar la atención que en la mayoría de los comerciales, sea cual sea el producto, el tema se centra en el sexo, el poder, la satisfacción individualista.

Maslow también habla de otras necesidades: Las de seguridad, relacionadas al temor de perder el control de su vida. Se refiere también a las sociales, que son los aspectos afectivos y de participación social.

Este autor menciona las necesidades de reconocimiento, que son de sentirse apreciados dentro de un grupo. Y por último habla de las necesidades de autorrealización, que consiste en poder desarrollar sus capacidades.

Al conocer estas necesidades humanas, es fácil deducir que todas las campañas publicitarias están diseñadas sobre las necesidades fisiológicas.

Claro que la estrategia es engañar al cerebro que instintivamente buscará satisfacer dicha necesidad, en este caso consumiendo o usando el producto o servicio anunciado.

Ahora bien. ¿Esa promoción se entiende cuando se habla de vender sexo? ¿Es correcto entonces vender sexo? Para responder estas interrogantes en importante   aclarar los conceptos de sexualidad y sexo.

Sexo y sexualidad: dos conceptos, dos propósitos

Ilustración del vector, icono de la charla sobre el sexo en la discusión, el conocimiento sobre la educación sexual.

El sexo es el conjunto de características biológicas o rasgos fisiológicos y anatómicos que diferencia al hombre de la mujer. Es la descripción funcional del funcionamiento mecánico de los aparatos reproductor humanos.

Es decir que es todo lo relacionado con la reproducción del ser humano, los genitales o su conjunto. Se refiere a la estructura y funcionamiento de los aparatos reproductivos del hombre y la mujer.

En el sexo también se incluye los famosos cromosomas XX de las mujeres y los cromosomas YY de los hombres.

En esta categoría también entran los genitales externos femeninos: clítoris, glándulas de Bartolino, labios mayores y menores, monte de Venus y vulva. Así como los internos: vagina, útero, trompas uterinas y ovarios.

En el caso de los hombres, están los genitales externos masculinos: Pene, escroto y bolsa testicular. Los internos masculinos son: canales, conducto, epidídimo, glándulas bulbouretrales, próstata, uretra y vesícula.

El sexo da características secundarias que experimentan tanto el hombre como la mujer: agrandamiento de senos, vello facial, crecimiento de la manzana de Adán.

Por su parte sexualidad tiene una connotación más cultural, más subjetiva. Comprende normas sociales, religión aspectos jurídicos que la regulan además del hecho biológico placentero que el acto sexual lleva.

Sin embargo va mucho más allá de la mera función de reproducción, abarca lo que se conoce como el erotismo.

La sexualidad es sin duda una de las fuentes de mayor placer del ser humano. Esto permite al individuo una comunicación equilibrada con la pareja. Todo esto en un contexto de responsabilidad y afectividad.

Si no sientes ese apetito por la sexualidad, quizás debas buscar estimularla bien sea a través de estímulos físico o vitamínicos. LibiActiv Mujer puede ayudarte a mejorar tu deseo sexual gracias a sus potentes y activos ingredientes.

Pero como ya se dijo antes. La sexualidad es un tema muy polémico  que merece un tratamiento más profundo y detallado.

Sexualidad y sociedad

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La sexualidad es mucho más que  el hecho físico y biológico. Aunque se incluye la anatomía sexual tanto femenina como masculino, también cuentan las condiciones psicológicas y los fenómenos de conductas y emocionales relacionados con el erotismo de los involucrados.

Por tanto la sexualidad es sexo biológico, que puede ser femenino, masculino. La sexualidad es también la identidad de género: niño, niña, hombre, mujer.

La sexualidad involucra la cultura y la educación, así como el entorno donde nos desarrollamos. Es el deseo en pensamiento y fantasía.

Abarca también las relaciones interpersonales, las relaciones humanas y la vida emocional.

En definitiva la sexualidad es el erotismo y acto sexual que expresamos a nuestra pareja. Es pues la suma de todos estos aspectos que le dan características únicas e individuales.

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La sexualidad pues son una gran variedad de reglas y aspecto sociales referidos al comportamiento. Estos son aplicados en los ámbitos familiares y sociales de los que se pueden señalar:

  • La formación de mujeres y hombres.
  • Roles sociales.
  • Obligaciones sociales y familiares.
  • Aceptación del homosexualismo.

La sexualidad, por su carga subjetiva y de alguna manera liberadora frente a la rigidez social, siempre estará influida por la política, la religión, la industria entre otras.

Por ello, en muchos casos el comportamiento sexual se adapta a los roles que la sociedad les permite ejercer.

Por esta razón existen algunos comportamientos soterrados por ser rechazados abierta o veladamente por la sociedad dominante.

Y estos roles se ven presionados por la moral, los intereses comerciales, intereses políticos, la moral y las leyes.

Diferencias entre sexo y sexualidad

Como se ha podido ver, aunque sexo y sexualidad están íntimamente relacionados, no se refieren a lo mismo. Por ello es bueno resumir las diferencias más importantes entre sexualidad y sexo.

La principal diferencia entre sexo y sexualidad es como una especie de contraste  entre el factor biológico y el factor cultural.

Estas palabras se diferencian en su aplicación, como también varía dependiendo de la cultura y formación individual así como también del país de la zona dentro de su país que viva.

Otra diferencia sobresaliente es que el sexo tiene características fisiológicas, físicas así como el comportamiento distintivos entre los géneros involucrados.

Es decir que el macho y la hembra son distinguidos plenamente por su sexo. Lo que implica directamente en la reproducción de la especie.

Mientras que a la sexualidad se debe entender como una comunidad, como identidad con los demás y consigo mismo. Es ser tolerante más allá de los estereotipos, sino entenderse desde la óptica de la diversidad.

Si usas el cuerpo y los órganos genitales de forma mecánica, entonces estás teniendo sexo. Pero si involucras la erótica, estimulas los sentidos y las emociones, así como el disfrute pleno de la libido es sexualidad.

Recuerda consultar a un especialista si tu libido está baja o las energías ya no son iguales a la de tu pareja.

LibiActiv Mujer reimpulsa el deseo sexual perdido por la edad, agotamiento o la falta de estimulación física.

Ten presente que en la sexualidad se permite todo, con la condición que haya confianza y respeto. El que pone los límites en tu sexualidad eres tú mismo.

Otra de las características de estos dos conceptos es que la sexualidad se puede escoger, mientras que con el sexo se nace.

El ser humano no pudieron escoger su sexo al momento de nacer simplemente porque no depende de su voluntad u orientación sexual.

Y decidir cambiar de sexo ya entra en el ámbito de la sexualidad. Pues asume una posición frente a la sociedad y sus instituciones, donde en la mayoría de las iglesias consideran este acto como anti  natural.

Salud y sexualidad

Sin duda que uno de los mejores aliados en el mantenimiento de la salud es la sexualidad. Esto se debe  a los múltiples beneficios que brinda esta actividad placentera.

A continuación se le informamos sobre algunas de las más importantes y efectivas para una vida saludable y feliz.

Protege el corazón evita enfermedades vasculares. Previene la angina de pecho, infarto de miocardio. Además desciende el colesterol total y eleva el colesterol bueno.

Aumenta las defensas. Gracias el incremento de hormonas durante el acto sexual. Esto favorece la segregación de inmunoglobulina, que a su vez protege de catarro y gripe.

Ayuda a adelgazar. El acto sexual es un super ejercicio pues pone en movimiento una buena cantidad de músculos entre ellos el cardíaco. En media hora se pueden quemar 200 calorías.

Alivia el dolor. La segregación de estrógenos disminuye la tensión y los dolores del síndrome premenstrual.

LibiActiv Mujer, gracias a su calidad antiinflamatorio, ayuda a aliviar los dolores producidos por el síndrome premenstrual.

Combate el estrés la ansiedad la y la depresión. La endorfina origina euforia y relajación y la oxitocina sube los niveles de dopamina y serotonina que mejora el ánimo

Disminuye las probabilidades de cáncer de próstata. Según algunos estudios, el hombre que eyacula más de 4 veces por semana reduce el riesgo de cáncer de próstata en un 30%.

Mejora la capacidad olfatoria. La prolactina generada después del sexo, fomenta el desarrollo de neuronas del bulbo olfatorio que permite mejora la captación de olores.

Mejora la calidad del sueño. Las oxitocinas y endorfinas que se liberan durante el sexo sirven como relajante y sedante.

Prejuicios en la sexualidad

Como hemos visto, nuestra sociedad está marcada por prejuicios y mitos que no permite el disfrute pleno de nuestra sexualidad.

En todas las épocas han existido mitos y tabúes con relación a la sexualidad. Entre los temas más difundidos y conflictivos destacan el sexo durante la menstruación,  el tamaño del pene y la masturbación.

Muchas religiones prohíben las relaciones sexuales durante la menstruación. Incluso se llega al extremo de aislar a la mujer para preservar al marido de sus “malos fluidos”.

Actualmente muchas damas se niegan a tener relaciones durante esos días por vergüenza y otras razones inclusive sanitarias.

La menstruación es un proceso natural del cuerpo femenino y lo demás es pura distorsión cultural. Por ende la salud de la pareja no corre ningún peligro de infección o enfermedad.

Otro prejuicio muy incrustado en el imaginario de la sociedad sl el tamaño del pene. Sin embargo anatómicamente el tamaño no tiene ninguna incidencia en la satisfacción sexual de la mujer ni la del hombre.

Esto se desprende de la ubicación de la zona erógena de la mujer y la de los órganos internos femeninos.

La afirmación que la masturbación es perjudicial para la salud es otro mito urbano. Esta consiste en la autosatisfacción sexual que se desarrolla en privado, aunque en ocasiones se incluye en los juegos eróticos de la pareja.

Es muy frecuente en varones jóvenes y se hace menos frecuente a medida que se dispone de posibilidades de tener sexo con una pareja.

La masturbación no es para nada perjudicial para la salud. Lo único es que para una buena experiencia sexual, nada mejor que el intercambio de placeres con una pareja.

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