¿Sabes cuáles son los componentes de la sexualidad? ¡Conócelos!

¿Sabes cuáles son los componentes de la sexualidad? ¡Conócelos!

Última actualización: 04-02-2019. Equipo Nutricioni

Entendemos la sexualidad, como el conjunto de prácticas sensuales o amatorias que sentimos y a las cuales respondemos, de forma particular.

Así como los elementos emocionales y conductuales afines al sexo, que marcan el crecimiento del ser humano.

El desarrollarnos como hombre o mujer, como afloran nuestros sentimientos e interactuamos con quienes nos rodean. Todo esto la conforma.

Todos tenemos la capacidad de sentir deseo sexual y la consecuente necesidad de satisfacerlo. Ya sea para reproducirnos, para crear y mantener vínculos sociales o simplemente por recibir o dar placer.

La práctica sexual representa una importante faceta del ser humano, vigente  durante toda su vida, que abarca e influye en varios aspectos.

En la salud, el sexo genera procesos químicos que aportan beneficios al organismo. A nivel personal genera afectividad, sentimientos, empatía hacia otros y sobre todo, refuerza la personalidad y la auto confianza.

El acto sexual, el placer, el género, la orientación sexual, la sensualidad, la intimidad… todos forman parte del sexo. Entendiéndolo como algo más complejo que sólo las diferencias entre genitales masculinos o femeninos.

En la sexualidad intervienen agentes orgánicos, psíquicos, sociales, legales, culturales, religiosos, espirituales y éticos, presentes en menor o mayor medida en cada persona.

La manera de expresar y de vivir la sexualidad es una decisión personal.

Las fantasías, los pensamientos, los deseos, la actitud frente a ellos y la manera de actuar ante las relaciones con otros, todo  se vivencia, pero no siempre se muestra.

Por ello, no existe una sexualidad única, pues todos esos agentes están presentes en cada individuo pero en mayor o menor medida. Haciéndola diferente para cada quien, marcando su comportamiento y respuesta a los instintos sexuales.

Son precisamente los instintos los que llevan la batuta en la conducta sexual, y la manera de controlarlos o darles rienda suelta.

Va acorde a los preceptos culturales y las elecciones personales, dando lugar a comportamientos sexuales de grandes matices dentro de la sociedad.

Hombre joven empezando a tocar a mujer previo a la relación sexual

De la sexología, sexualidad, erotismo y felicidad

Sin ser sinónimos, se refieren a lo mismo.

Sexología es el estudio metódico y constante del comportamiento sexual del individuo y todo aquello referido a este tema.

La sexualidad es nuestro todo: género, comportamiento, sentimientos, deseos, manifestaciones, pensamientos e instintos. Existimos gracias a la sexualidad.

El erotismo es esa manera especial y pícara en que proyectamos la sexualidad en cada aspecto de nuestro vivir. Va muchísimo más allá del coito o acto sexual en sí.

En una íntima mezcla con la libido (deseo sexual), lo erótico trata sobre lo relacionado al sexo y al amor sensual o carnal.

Al usar el calificativo “erótico”, le asignamos al tema tratado la connotación sexual, de esta manera podemos hablar sobre la pintura erótica o la comida erótica, por ejemplo.

Así pues, se distingue el amor erótico al amor romántico.

El primero es sexual, carnal y no necesariamente incluye emociones. El segundo es más complejo en cuanto a sentimientos, es altruista. Proviene del alma, e implica mucho más que el deseo físico.

Pero, si la sexualidad es innata, natural y fundamental para nuestra existencia, ¿por qué es un tema difícil de tratar? El aspecto cultural tiene mucho que ver, pero no debe limitarlo.

Para un saludable desarrollo de nuestra existencia, debemos comenzar por aceptarnos como seres sexuales.

Instruirnos sobre lo que nos gusta, lo que no, y saber comunicárselo a nuestra pareja, sea estable o no, de forma abierta y sin tabúes.

La buena comunicación puede evitar conflictos, permite relaciones armoniosas, el desarrollo de una sexualidad plena, responsable y sana.

Quienes reconocen y satisfacen sus necesidades sexuales, logran una estabilidad emocional y fortalecen su autoestima, alcanzan el ideal humano: la felicidad.

Pareja acostada en una cama mientras inicia el juego previo a la relación sexual

Las expresiones normales de la conducta sexual

Son variadas las expresiones sexuales aceptadas social y clínicamente como normales.

No obstante, la sociedad en su evolución, progresivamente ha incorporado a esta lista la masturbación, por ejemplo, o la homosexualidad.

Éstas eran consideradas como depravaciones de personas inmorales o pervertidas,  críticas marcadas principalmente por erróneas concepciones religiosas y sociales.

Con el paso del tiempo, los avances y el progreso, los niveles de tolerancia se han ampliado. Admitiendo esas y otras conductas como permitidas dentro de la búsqueda de una libre sexualidad.

Claro está, esa libertad continúa estando limitada por el respeto a los derechos ajenos, a la moral y buenas costumbres. A la integridad física propia y ajena y a las condiciones aceptadas por los involucrados en la intimidad.

Cuando alguna acción erótica rompe bruscamente con los límites establecidos, se habla de un trastorno sexual.

Dado el caso, llega a ser necesaria la intervención clínica mediante tratamientos especializados con psicólogos, terapeutas certificados y hasta procesos farmacológicos.

Por ejemplo, la falta de deseo sexual y la poca energía o entusiasmo ante el erotismo, también son considerados como trastornos cuando se presentan con frecuencia.

Esta condición puede regularizarse con la ayuda de la medicina natural.

LibiActiv Mujer es un producto idóneo para esos casos, cuyos componentes herbales tienen propiedades altamente comprobadas como potenciadores sexuales.

Por lo demás, depende de cuales sean los parámetros aceptados, o tabúes presentes, para determinar cuál conducta es o no saludable en el ámbito psicológico.

Así, muchas tribus indígenas consideran la desnudez como su estado natural de andar, mientras que en la urbe la falta de ropa lleva implícito un factor sexual.

El medio en el que nos desarrollamos, marca nuestra conducta.

Es de suma importancia que consideremos nuestra sexualidad y la manera de expresarla como natural, como fundamento de nuestra personalidad, de nuestra vida.

Somos seres sexuales y como tales debemos aceptarnos y desarrollarnos.

Hombre joven con cara de preocupación sin poder tener relaciones sexuales

¿Cuáles elementos componen nuestra sexualidad?

Ya hemos hablado de algunos de ellos.

En todo el planeta, reputados especialistas se dedican a investigar los diferentes aspectos que comprenden la salud sexual.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la salud (OPS), éstos abarcan “componentes biológicos, psicológicos, éticos, culturales, socio económicos y espirituales”.

Estos componentes deben admitirse como partes de un todo y al mismo tiempo, como un todo mayor en sí.

El Doctor Eusebio Rubio, Presidente de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual, estableció el Modelo Holónico de la sexualidad, siendo un holón “algo que es a la vez un todo y una parte”.

Este modelo reseña los componentes de la sexualidad.

En base a ello, se estableció a la reproductividad, el género, el erotismo y el amor, como los  elementos o componentes de nuestra conducta sexual.

Simultáneamente, son universos complejos dignos de análisis por ciencias como la antropología, sociología, psicología y la biología. .

Para el doctor Rubio, esos holones o componentes constituyen las etapas por las cuales transitan las parejas, recalcando que la sexualidad se edifica en la mente humana, basándose en sus vivencias del goce sexual, su interacción con otros y su capacidad de reproducción.

No debe dejarse de lado la responsabilidad que involucra desplegar la sexualidad, honrando los valores desarrollados y el bienestar personal y el de nuestra pareja.  

Cada acción trae una consecuencia, el que sea positiva o negativa depende de ejercer y defender nuestros derechos y deberes, como seres pensantes y responsables.

Hombre y mujer en el juego previo de sexo

La reproductividad

Es considerada como el primer y principal componente de la sexualidad, siendo ésta la consecuencia de la naturaleza reproductiva del ser humano.

Y se especifica “reproductividad” mas no “reproducción”, ya que las personas tienen la potencialidad para hacerlo pero no siempre la consiguen por diversos motivos.

Disposición propia, enfermedad o por no ser conveniente al estilo de vida escogido, entre otras causas.

El doctor Rubio, creador de este modelo de holones, puntea que “la sexualidad humana se ha desarrollado con sus múltiples niveles de manifestación y complejidades de organización e integración, como resultado de la necesidad de la especie humana de reproducirse eficientemente”.

Para otros, la reproductividad da cuenta de la capacidad de cuidar, amar y proteger a nosotros y a otros, dejando huella mediante nuestras acciones. En otras palabras, reproducir nuestro bienestar.

La reproductividad se debe al hecho mismo de estar vivos.

Lo idóneo es planearla de manera responsable, conjunta y de manera positiva. Al contrario de los animales y plantas, el hombre puede planear su descendencia.

El poder de procrear hijos, educarlos y formarlos, involucra el deseo de ser padres, además de las aptitudes acordes para generar el adecuado desarrollo de otros seres.

Es decir, se involucran la maternidad y la paternidad.

Básicamente, por reproducción se conoce al proceso biológico que deriva en la creación de otros seres, lo cual es propio de cualquier forma de vida existente.

De allí que se diferencie de la reproductividad o capacidad de reproducirse.

Se piensa que la reproductividad puede proyectar el lado egoísta del hombre, pues al ser padre se jacta de que su retoño tiene rasgos parecidos a los suyos o se enorgullece cuando su hijo sigue sus pasos.

Sin embargo, también proyecta el lado altruista, cuando el hombre antepone las necesidades de su criatura antes que las propias, cuando procura su bienestar y anhela poder cubrir todas sus necesidades.

padre e hijo alzando pesas

El género

Para reproducirse, los individuos requieren del intercambio de genes  mediante la unión de espermatozoides y óvulos.

La raza humana es sexualmente dimorfa, es decir, presenta dos formas distintas: masculino y femenino. Desde la creación, se nos concedieron dos géneros sexuales determinados.

Esto no sólo refiere el ámbito biológico, el ser hombre o mujer también está marcado por el aspecto cultural y la forma de vida, del ambiente en el que se desenvuelve cada persona.

Es diferente ser mujer en New York a ser mujer en El Cairo, por ejemplo.

Puede asumirse que el género es la manera en que cada quien se apropia de su sexualidad y desde ella, de cómo desempeña su rol dentro de la sociedad.

La sexología diferencia las edificaciones mentales del individuo, sobre pertenecer o no a las condiciones de su género, si se siente o no identificado y si lo asume.

De allí los casos de transgéneros, en los que el individuo se avoca a una transformación radical de sexo, por no reconocerse en el cuerpo con el que nació.

En la actualidad, gracias a infinidad de movimientos sociales de larga data, se viene procurando la igualdad o equidad de género, en los que hombres y mujeres tengan los mismos derechos y deberes en todos los ámbitos.

En el sexual, se exige el derecho a la libertad, la protección, a la libre asociación, derecho a la atención y educación sexual integral, a la privacidad y a ser respetado libremente.

Aun cuando las funciones biológicas varíen entre uno y otro, en relación a la reproductividad antes descrita, hombre y mujeres tienen la capacidad de reproducirse y la obligación de formar, criar, educar a sus hijos de forma responsable.

Ilustración del vector, icono de la charla sobre el sexo en la discusión, el conocimiento sobre la educación sexual.

El erotismo

Una vez establecido que somos seres sexuales, reconocemos nuestro deseo sexual, la pasión que sentimos y su influencia en todos los aspectos de nuestra vida.

Esa capacidad de sentir placer debe desarrollarse de manera positiva, permitiéndonos disfrutar nuestra sexualidad.

En casos adversos, la contención, el freno o un enfoque negativo de la sexualidad pueden producir frustración, perversiones y disfunciones sexuales.

Igualmente, las disfunciones pueden formarse por entorpecimientos biológicos con elementos fisiológicos del erotismo, por problemas  psicológicos personales o conflictos de pareja.

Inclusive la poca información y educación sexual pueden originar inseguridades, desatando problemas que deben ser atendidos para disfrutar una plena sexualidad.

Originalmente el erotismo es el carácter con el que las personas enaltecen su sexualidad. Se le atañe a la sensualidad, a la incitación de los sentidos, incluyendo las emociones y sentimientos.

El holón del erotismo, es el componente que nos remonta a las prácticas vividas, que reconocemos como sexuales.

Para algunos la sexualidad es neto erotismo, pero para el sexólogo, es un elemento de la sexualidad.

También es conceptualizado como el conjunto de sensaciones que percibimos por medio de la piel involucrando los 5 sentidos, junto a la reacción que obtenemos a ello, bien sea agradable o no.

Por ejemplo, esto podría identificarse como esas populares “mariposas en el estómago”, que revolotean cuando tenemos un roce con alguien, por el cual sentimos una fuerte atracción física.

Erotismo es una palabra confusa que puede presentar dos vías: por una parte la travesura, lo pícaro, lo insinuante y por otro lado lo pornográfico, la desvergüenza o la vulgaridad.

Más sin embargo, siempre se relaciona a la sensualidad, a la atracción entre dos personas de sexos contrarios o no, a la sexualidad.

Se establece como la capacidad de dar y sentir placer mediante la respuesta sexual.

Mujer joven apunto de tener relaciones sexuales con su chico. Vestida sensualmente

El amor, vínculo afectivo

El amor permite relacionarnos con otros, involucrando nuestros sentimientos.

Lo correcto es sólo catalogar como amor, a la relación afectuosa, que facilita la plenitud de vida de las dos personas involucradas en el vínculo afectivo.

Cuando no se siente o se está seguro de recibir esa plenitud, se habla de cariño, compatibilidad, afecto, apego o amistad.

Son vínculos importantes que complementan la existencia satisfactoria del ser humano, pero que no alcanzan a llenar sus necesidades amatorias.  

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de sentir y brindar amor.

Podría decirse, que el amor es el compendio de sentimientos intensos y perdurables presentes en una relación de dos: atracción física, emociones, deseo sexual, empatía, erotismo, compromiso.

El amor crea el deseo de compartir la vida con otro, para crear una vida en común.

No sólo se involucran el deseo sexual, la mera necesidad de reproducirse y los aspectos biológicos, sino también los afectos y las construcciones mentales creadas entorno a ellos.

A las relaciones tormentosas, obsesivas, que están llenos de furia, sufrimiento y rencor, se les denomina como relaciones sentimentales infortunadas.

Todo lo relacionado a la sexualidad incluye las vinculaciones afectivas.

En menor o mayor grado, una relación carnal se propicia por la mínima atracción física, la empatía, el erotismo, lo cual genera un vínculo.

Es el desarrollo de estos vínculos, la consecuencia de la particular forma en que evolucionó la humanidad.

Pero no se trata solamente del amor de pareja. Son igual de importantes las relaciones afectivas con los padres, hermanos, familiares o amigos.

De hecho, el lazo original con los padres marca la capacidad de relacionarnos con otros, aunado a las estructuras mentales que formamos gracias a ese mismo vínculo: los valores, las ideas, las actitudes, la cultura y costumbres que aprendimos.

Una sexualidad sana requiere un cuerpo sano

Como en muchos aspectos, para disfrutar de una sana sexualidad y expresarla de forma adecuada, es imprescindible gozar de buena salud.

Nuestro cuerpo es el instrumento que nos permite desarrollarnos como seres sexuales.

Varios son los factores que favorecen o impiden el realizar satisfactoriamente el acto sexual, siendo principalmente de origen biológico.

Disfunción eréctil, baja libido, eyaculación precoz, poca energía y vitalidad… diversas patologías afectan a hombre y mujeres.

Es natural que las féminas puedan presentar menor apetito sexual, debido en parte a sus edificaciones mentales, pero cuando se trata de síntomas patológicos, LibiActiv Mujer puede aportarle los nutrientes necesarios para reavivar su deseo sexual.

Por sus componentes naturales,  LibiActiv Mujer permite minimizar la fatiga, aumentar el deseo sexual, desinflamar articulaciones, reducir migrañas y cefaleas, siendo estas las que, en forma humorística, los hombres catalogan como las causantes de impedir las relaciones sexuales.

Uno de sus principales ingredientes es el Icariin, cuya primordial característica es aumentar el deseo sexual.

Es comúnmente conocido como viagra natural y estudios demuestran su mayor efectividad en el tratamiento de la disfunción eréctil que los fármacos especializados para tal fin.

Otra sustancia presente en LibiActiv Mujer es el Panax Ginseng, el cual disminuye el agotamiento propio del diario quehacer.

En el caso de la mujer, sus obligaciones cotidianas como madre, profesional, esposa, hija, amiga y más, consumen sus energías y al final del día, con frecuencia la cama sólo es el lugar ideal para descansar, sin tener un mínimo deseo erótico.

Esta planta es muy utilizada en la composición de medicinas chinas, por sus excelentes aportes en el sistema inmunológico.

Así como el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, además aumenta las defensas, mejora la memoria, potencia el desempeño sexual e incrementa la energía.

La fórmula completa de este excepcional producto, incluye asimismo el polvo de raíz de maca.

Es una milenaria planta andina conocida por incrementar la fuerza, la tenacidad, a libido y otorgando una agradable sensación de bienestar general, lo que a su vez permite la predisposición al erotismo.

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