¿Qué es la obesidad? Causas y consecuencias

¿Qué es la obesidad? Causas y consecuencias

Última actualización: 29-09-2018. Equipo Nutricioni

Antiguamente se consideraba la obesidad como una señal de buena salud. No se sabía que fuera tan peligrosa ni que abreviara la vida.

Un obeso es una persona que tiene en su cuerpo un exceso de grasa. La obesidad es una enfermedad peligrosa, a pesar de que no cause molestias de momento y tenga una apariencia inocente.

Todas las personas poseemos más o menos cantidad de ella, la grasa que tomamos de los alimentos nos sirve para producir energía y la que sobra se almacena en nuestro cuerpo y sirve de material de reserva, del que puede disponer el organismo en el momento que necesite.

Esta grasa que es acumulada bajo la piel y otros lugares cumple con varias funciones, tales como: protegernos contra el frío, resguardar los órganos internos contra golpes y choques, ayuda a sostener ciertos órganos, etcétera.

Podemos agregar que la obesidad es fruto de la ingesta extra de energía que se acumula en forma de grasa en nuestro cuerpo, justo en las zonas que no queremos.

El índice de masa corporal (IMC) se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

Problema mundial

Según la OMS, en la actualidad 1200 millones de personas tienen problemas de sobrepeso/obesidad y, aproximadamente el mismo número de personas sufre desnutrición.

De continuar este proceso de sobrecarga ponderal con la tendencia actual, en el año 2040 la totalidad de la población europea tendría sobrepeso.

En España la Encuesta Nacional de Salud (ENS, 2013) refleja que un 27,8 por ciento de la población española que tiene entre 2 y 17 años, padece obesidad y sobrepeso, y se manifiesta de forma similar en ambos sexos.

En la población adulta, la obesidad afecta ya al 17 por ciento de la población de 18 y más años (18% de los varones y 16% de las mujeres).

Desde la primera Encuesta Nacional de Salud en 1987, la obesidad sigue una línea ascendente en ambos sexos, más marcada en hombres que en mujeres.

En el ámbito mundial el sobrepeso y la obesidad están vinculados con un mayor número de muertes que la insuficiencia ponderal (estar por debajo del peso que se considera saludable).

En general, hay más personas obesas que con peso inferior al normal. Ello ocurre en todas las regiones, excepto en partes de África subsahariana y Asia.

La buena noticia es que incluso un nivel mínimo de adelgazamiento puede mejorar o prevenir los problemas de salud relacionados con la obesidad.

Los cambios en la dieta, mayor actividad física y los cambios de conducta pueden ayudarte a bajar de peso.

Los medicamentos recetados y la cirugía para adelgazar son opciones adicionales para tratar la obesidad.

La obesidad en la adolescencia

Según los expertos, cuando la obesidad se manifiesta en la infancia y persiste en la adolescencia, y no se trata a tiempo, probablemente se arrastrará hasta la edad adulta.

La obesidad es de una de las razones que con mayor frecuencia llevan a los adolescentes a la consulta del médico.

Casi todos los casos se deben a que el paciente come más de lo que necesita.

A menudo, un niño con un ligero sobrepeso experimenta una rápida ganancia ponderal durante la adolescencia y se hace claramente obeso.

Los adolescentes obesos suelen desarrollar una mala autoimagen y se desinteresan por el ejercicio, son más sedentarios y posiblemente retraídos.

Entre los problemas frecuentes médicos en los adolescentes se encuentran la hipertensión y los trastornos de rodillas y espalda.

Es importante saber que si no se trata, la obesidad puede persistir durante toda la vida adulta, a menudo los padres no se sienten capaces de ayudar a solucionar el problema.

Hay que recalcar que a pesar de las muchas medidas terapéuticas, la obesidad es uno de los problemas de tratamiento más difícil y desalentador de tratar y con resultados escasamente satisfactorios, por lo que la prevención es una de las mejores maneras de enfrentarla.

La escuela es un lugar adecuado para establecer programas especializados de nutrición y ejercicio, pero son pocos los programas de este tipo que existen.

Desarrollo de la obesidad

Toda la grasa que se encuentra en nuestro cuerpo procede de los alimentos, hay ricos en ellas tales como: aceite, mantequilla, queso, carnes grasas, pescados grasos, avellanas, etcétera.

Otros alimentos no contienen grasas pero son ricos en azúcares, que luego de consumirse en demasiada cantidad se transforman en grasa. Tales como: las harinas, pan,  arroz, legumbres, algunas frutas, pastelería, etc.

Al quemarse dentro del cuerpo, la grasa produce energías (calor, fuerza muscular, etc.).

Cuando con la alimentación se ingiere más grasa de la que el cuerpo necesita no queda otro recurso que almacenarla.

El paciente obeso que no sigue un tratamiento y una alimentación adecuados jamás llega a quemar el exceso de grasa, porque sus necesidades son satisfechas con creces por la alimentación.

Pero bien, la acumulación de grasa en el cuerpo depende mayormente de la cantidad de azúcares que contenga la alimentación, ya que estos se transforman en grasa.

Por lo general no se tiene en cuenta que para curar la obesidad no basta con disminuir la grasa de la alimentación sino que se debe evitar el exceso de azúcares.

Consecuencias o peligros de la obesidad

Las consecuencias perjudiciales de la obesidad son considerables.

  • Estimaciones recientes atribuyen 280.000 fallecimientos al año en Estados Unidos a la obesidad, convirtiéndola en la segunda causa de muerte después del tabaco.
  • La mortalidad entre los obesos es mucha mayor que las demás personas.
  • Viven menos que las personas con un peso corporal adecuado.
  • Sufren con frecuencia de diabetes, arteriosclerosis, enfermedades de hígado y del riñón,  entre otras, más a menudo que los no obesos.
  • Las operaciones quirúrgicas son en ellos más peligrosas.
  • Las personas obesas resisten menos las infecciones y los sobreesfuerzos que las personas de peso normal.
  • Ansiedad, depresión, trastorno de la imagen corporal, resentimientos, conducta negativa, son las alteraciones psíquicas más frecuentes.
  • Baja autoestima, aislamiento social, mala relación con su grupo, sensaciones de rechazo, entre otras son las alteraciones sociales de la obesidad.
  • El artritismo es tres veces más frecuente en los obesos, la diabetes igualmente y las enfermedades del corazón dos veces.
  • La mayoría de los obesos aun antes de padecer algunas de estas enfermedades, ya tienen síntomas de debilidad, fatiga, pesadez.

Todos debemos estar de acuerdo en que la obesidad debe tratarse y curarse, no solo por el aspecto exterior sino por los peligros que tiene para la salud.

Diversas causas de la obesidad

El comer demasiado es la causa más importante y frecuente de la obesidad.

Normalmente en las personas sanas, el apetito regula lo que han de comer, de tal modo que no comen ni poco ni demasiado, conservando un peso normal.

El comer demasiado puede producir obesidad pasajera o permanente, según los casos.

Cuando una persona no está muy predispuesta a la obesidad, la que se produce es solo pasajera ya que cuando la persona vuelve a su alimentación normal esta desaparece.

Cuando la predisposición heredada es grande, la obesidad que se produce es permanente y para curarla no basta con restringir la alimentación sino que es preciso acudir al tratamiento completo e integral de la obesidad.

También podemos agregar que la sobrealimentación es más frecuente en ciertas profesiones, las cuales predisponen a la obesidad, hay más obesos entre los cocineros, pasteleros, etcétera.

Bebidas alcohólicas: el alcohol actúa de varias maneras para producir la obesidad. El alcohol dentro del cuerpo produce energía y calor, quemándose del mismo modo que se queman las sustancias alimenticias.

Aparte de ser perjudicial para los órganos del cuerpo a los que ataca antes de que llegue a quemarse, el alcohol obliga a un gran gasto de vitaminas y las bebidas alcohólicas no las contienen, entonces se dan fácilmente enfermedades por falta de las mismas.

Entonces las personas que ingieren alcohol ahorran grasas y como no necesitan quemarse se acumulan debajo de la piel, produciendo la obesidad.

También el alcohol aumenta el apetito, obligando a comer más y esto incita a beber. De esta manera se puede formar un círculo vicioso, se bebe mucho porque se come demasiado y se come demasiado porque se bebe mucho.  

Muchas personas deben su obesidad al abuso de bebidas alcohólicas, a pesar de comer moderadamente.

Si bien el alcohol es causa de obesidad a veces tiene el efecto contrario, ya que cuando llega a producirse la intoxicación crónica, la persona se desnutre y adelgaza, en gran parte por perturbar su alimentación.

Exceso de sal en las comidas: el exceso de sal en la alimentación conduce a la obesidad, ya que excita el apetito y obliga a comer más, también facilita la retención de agua al mismo tiempo que de grasa.

La vida sedentaria o poco ejercicio físico: la persona que lleva una vida sedentaria necesita comer menos que la persona activa y que hace ejercicio. El sedentarismo, es causa de obesidad.

Una vez que la obesidad alcanza cierto grado, la misma obesidad al dificultar los movimientos y disminuir la elasticidad y ligereza, conlleva al sedentarismo.

Hay personas que comen mucho y que sin embargo no engordan, o incluso son delgadas, esto es debido a la vida de gran actividad y trabajo que llevan.

Dormir demasiado: en las personas con la tendencia a la obesidad, que comen demasiado y llevan una vida sedentaria, el dormir demasiadas horas favorece su obesidad.

El comer en exceso, sobre todo alimentos fuertes o comida rápida, hace que la persona necesite más horas de sueño para quedar descansada, en cambio con una alimentación sana la persona queda más descansada con menos horas de sueño.

Algunos fármacos: puede producirse ganancia de peso por las hormonas esteroides y las cuatro clases principales de fármacos psicoactivos: antidepresivos tradicionales, benzodiacepinas, litio y fármacos psicóticos.

Limitar el uso del tratamiento farmacológico para prevenir la ganancia de peso puede constituir un dilema terapéutico importante.

Factores genéticos: la herencia tiene una influencia bastante poderosa como causa favorecedora de la obesidad.

Constantemente se ven familias es la que todos o casi todos sus miembros son obesos, en efecto que los hijos y nietos de los obesos son más propensos a la obesidad que los descendientes de los delgados.

Cabe destacar que la obesidad del padre tiene más fuerza para transmitirse por herencia que la de la madre.

Entonces la obesidad muestra con frecuencia un carácter familiar, pero no se sabe hasta qué punto el fenómeno está ligado a una auténtica alteración genética hereditaria, ya sea del metabolismo o del mecanismo del apetito.

El nivel socioeconómico: el nivel socioeconómico tiene una importante influencia sobre la obesidad y particularmente en las mujeres.

La correlación negativa entre nivel socioeconómico y obesidad refleja una causa subyacente.

Estudios longitudinales han mostrado que educarse con un nivel socioeconómico más bajo es un poderoso factor de riesgo a la obesidad.

Estos factores socioeconómicos tienen importantes influencias tanto sobre la ingesta de energía como sobre el consumo energético.

Climas que favorecen la obesidad

Aunque suene algo extraño el clima también es una influencia a la obesidad, ya que esta es más frecuentemente en los climas fríos que en los calurosos.

En los climas fríos las personas gastan más calorías para defenderse del frío.  Esto hace que consuman más alimentos concentrados, manjares grasientos, mantequilla, etcétera, los cuales son alimentos que producen más calorías.

En los climas calurosos la alimentación de las personas suele ser más ligera y el cuerpo necesita producir poca cantidad de calor.

También se suda mucho y la transpiración de la piel es considerable, esto favorece más a la delgadez que a la obesidad.

Aunque el calor invita al descanso, a no hacer ejercicio, lo cual es una causa favorecedora de la obesidad y si se le une una alimentación excesiva es lógico que se produzca la obesidad.

El embarazo

Es el principal determinante de la obesidad en algunas mujeres, aunque la mayoría pesan solo un poco más un año después del parto, en torno a un 15 por ciento pesan unos 5 kg más con cada embarazo.

Es interesante saber que hay casos de obesidad que comienzan durante el embarazo y desaparecen durante la lactancia, mientras otras empiezan con la lactancia.

También es curioso que haya mujeres es que esta obesidad pasajera se repita en cada nuevo embarazo.

Primeramente esto quiere atribuirse a la vida sedentaria ya que es cierto que por lo general durante el embarazo la mujer hace menos ejercicio.

Síntomas y molestias de la obesidad

La grasa  se acumula principalmente debajo de la piel, donde puede llegar a formar una capa hasta de 20 centímetros de grueso.

En los hombres de cuarenta a cincuenta años la grasa se encuentra debajo de la piel del vientre cuando la obesidad es por comer en exceso y en la mujer tiene tendencia en el cuello, axilas, pechos y vientre.

La piel de los obesos suele ser de color pálido, también generalmente está fría, blanda y elástica.

Debido a la disminución de las defensas de la piel contra microbios, las personas obesas padecen de diversas enfermedades de la misma, especialmente de grietas, descamación, granos, y otras.

El aumento de sudor y secreciones cutáneas, atrapadas en los gruesos pliegues de la piel, produce un medio de cultivo propenso a la proliferación de hongos, bacterias e infecciones.

Una persona obesa tiene poca fuerza muscular y es incapaz de grandes esfuerzos. Se fatiga fácilmente por las sustancias extrañas y perjudiciales.

Los obesos respiran poco profundamente y suelen tener ahogo, más o menos fuerte, al subir escaleras, también esta dificultad puede conducir a problemas serios como la apnea del sueño.

Se encuentra en los obesos una debilidad de la circulación de la sangre, presión baja de la sangre y pulso débil, que se vuelve muy rápido al efectuar cualquier pequeño esfuerzo.

Las personas obesas tienen mucha sensibilidad al frío y esto es consecuencia de la mala circulación de la sangre.

Gran número de ellas sufre de estreñimiento ya que el funcionamiento de su hígado es lento.

Manifiestan a menudo indigestiones y otros trastornos digestivos, que son consecuencia de las indigestiones repetidas debidas a comer demasiado.

Buenos hábitos de comer

La salud depende en gran parte de tener hábitos correctos y regulares para comer y beber.

Las funciones orgánicas que se relacionan con una digestión regular son de tal suerte que una irregularidad en la comida o en la bebida trae perturbaciones en los órganos digestivos.

Comenzar el día con un buen desayuno. Almorzar bien, ya que el almuerzo debe ser la comida más importante del día y una cena liviana.

La digestión se ayuda mucho con una masticación completa y un estado de ánimo bien dispuesto, que permita apreciar el sabor agradable de los alimentos.

Recomendaciones

La vida sana y el aprovechar los placeres saludables ayuda a la voluntad y es más fácil de llevar a cabo, pues ya desde un principio se notan sus buenos efectos al disminuir la intoxicación del centro nervioso que regula el apetito, con lo que este deja de ser tan imperioso y la persona no encuentra tantos obstáculos para seguir adelante.

Es recomendable para tener un peso ideal:

Reducir el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos procesados.

Asegúrate de que las opciones saludables y nutritivas estén disponibles y sean asequibles para todos los consumidores.

Apoyar la práctica de actividades físicas periódicas en el lugar de trabajo.

Estimular el cambio de los hábitos dietéticos, manteniendo un apoyo psicológico continuado.

Involucrar a toda la familia en la adquisición de hábitos alimenticios sanos.

Piense en la forma en que comen todos en la familia, procure sentarse todos juntos a la mesa a la hora de comer y siente un buen ejemplo con los alimentos que usted come y las actividades que hace.

Se debe tomar suficiente agua en el día, ya que los beneficios del agua son prácticamente infinitos.

El agua purificará tu piel, limpiará tus órganos, eliminarás toxinas, bajarás de peso y te sentirás más energizado.

No tomes bebidas azucaradas, con demasiadas calorías, si no tendrás subidas de cafeína temporales y estarás consumiendo calorías vacías.

Referencia:

El Manual Merck (1999). Ediciones Harcourt.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *