¿Qué es el sueño y cuáles son sus implicaciones?

¿Qué es el sueño y cuáles son sus implicaciones?

Última actualización: 30-01-2019. Equipo Nutricioni

El sueño es una condición fisiológica del ser humano donde se está en descanso, es decir, el estado de vigilancia está disminuido.

Más de un tercio de nuestras vidas la pasamos durmiendo. Para cuando seamos adultos mayores a los 60 años, habremos pasado 20 años durmiendo.

El sueño es un asunto tan importante que cuando pasamos una “mala noche”, repercute en todas nuestras actividades condicionando de muchas formas nuestra rutina.

El descanso profundo representa una de las funciones vitales del organismo ya que el cuerpo debe restablecer energías a todo nivel.

Estudios realizados con respecto al sueño han revelado claramente que existen cambios fisiológicos de mucha importancia, porque precisamente es en el sueño cuando se regeneran todas las partes del cuerpo.

Normalmente dormimos de 7 a 8 horas diarias en un ciclo de 24 horas. Sin embargo cada ser humano es diferente y por ello se calcula una media de 8,3 horas de sueño para una buena calidad de vida.

A todos nos gusta tener un sueño reparador, en este sentido debemos jugar con las condiciones externas e internas y encontrar un ambiente adecuado para dormir. Veamos cómo lograrlo.

El sueño reparador

Nada sustituye satisfactoriamente al sueño. La inconsciencia que acompaña a un sueño profundo produce el relajamiento de los músculos.

Se trata del momento que los tejidos aprovechan para reparar sus pérdidas.

Esta relajación muscular, con la correspondiente reducción de la oxidación en los tejidos, hace que cuando se cae dormido en una silla, se sienta frío en una habitación que antes estaba caliente.

Una cuestión importante es la cantidad de sueño necesaria. Para determinarla son importantes varios factores, además de la fatiga nerviosa.

Esa cantidad varía en cada persona, siendo más marcada la necesidad en los jóvenes que en los adultos mayores.

Las personas de mucho comer se caracterizan por dormir mucho, mientras que cuando se come poco y se ha masticado bien, el individuo necesita un tiempo de sueño más reducido.

En general bastan ocho horas de sueño para una persona adulta, sana y normal; pero en otras puede ser indispensable dormir una horas más o disfrutar de una siesta por la tarde para recuperarse.

El sueño se hace más profundo durante las dos primeras horas, después de las cuales es más fácil despertar.

Esto no quiere decir que las últimas horas de sueño no sean igualmente reposantes, significa simplemente que el descanso obtenido en las primeras horas ha hecho disminuir el cansancio nervioso.

Nuestro conocimiento del sueño desde el punto de vista científico aumentó después que se desarrolló el encefalograma.

Numerosos estudios han determinado que cuando dormimos, entramos en distintas fases o estadios de sueño, y los mismos se desarrollan repetitivamente a lo largo de los cuatro o seis ciclos que abarca toda una noche de descanso.

Cada fase o estadio tiene actividades cerebrales, musculares y oculares diferentes que van de mayor a menor actividad.

El sueño puede clasificarse en dos tipos, el sueño de los movimientos rápidos de los ojos (REM) o sueño paradójico, el cual comprende el 25% del sueño total nocturno y el de movimientos oculares pausados o sueño ortodoxo (no REM).

Por ejemplo, durante el sueño REM o el sueño con movimientos oculares rápidos, se establecen los conocimientos adquiridos, la memoria y la concentración, es decir, se regenera la función cognitiva.

¿Realmente debemos dormir?

El desarrollo tecnológico y la vida moderna exigen de nosotros concentración, atención a las tareas diarias y aprender constantemente,

Para desarrollar todas estas actividades que involucran la función cognitiva es preciso tener un buen descanso.

Cuando el sueño es escaso, la atención, el aprendizaje y la concentración disminuyen, pues el estado de alerta hace que nuestro cerebro se desgaste.

Un sueño incompleto y no reparador trae consecuencias médicas y a nivel social de mucha importancia.

El dicho “consultarlo con la almohada” nos reafirma que muchos factores externo e internos inciden en que podamos dormir adecuadamente.

El buen rendimiento laboral, cuando estudiamos y el desenvolvimiento social tienen mucho que ver con el sueño.

Un ejemplo: las estadísticas indican que la mayoría de los accidentes vehiculares ocurren porque las personas no han tenido una buena higiene del sueño, y eso repercutió en su falta de concentración y atención.

El sueño es una interrogante de la ciencia médica y es objeto de muchos estudios. Mediante mediciones de la actividad cerebral se ha corroborado que la misma no disminuye.

Cada uno de los ciclo de sueño que mencionamos anteriormente suele durar 90 minutos. Cuando estamos en la fase no REM los tejidos corporales se regeneran, se recupera la energía y se liberan hormonas.

Sin embargo cuando estamos profundamente dormidos o la fase REM, el cerebro comienza sus funciones regenerativa almacenando los recuerdos, eliminando el aprendizaje no importante y reorganizando lo aprendido.

La fase REM es de suma importancia pues es cuando estamos aprendiendo y controlando. La imposibilidad de alcanzar el sueño reparador provoca fatiga cerebral.  

La carencia de ciertos elementos  como el calcio y el magnesio nos imposibilitan conciliar el sueño, por ello, debemos nutrir nuestra red de neurotransmisores y MelAmino es un gran aliado.

Cuando tenemos un desequilibrio del sueño es recomendable buscar medios naturales la forma de reconciliarnos con él.

MelAmino restablece la normalidad neuronal ya que contiene aminoácidos y sustancias necesarios para ese equilibrio.

Lo que debemos saber acerca de no dormir bien

  • Los efectos de un mal dormir son evidentes. Cuando estamos faltos de sueño nuestras aptitudes se encuentran mermadas.

  • La falta de sueño no es recuperable, se va acumulando con serias consecuencias en un espacio corto de tiempo.
  • Todos tenemos una capacidad y una necesidad propia del sueño.
  • Cuando dormimos utilizamos nuestros bancos de grasas, así que al levantamos tenemos menos peso.
  • Muchos cambios de conducta, problemas de crecimiento, disminución del coeficiente intelectual, bajo rendimiento escolar y laboral tienen su origen en la falta de sueño.
  • Una de las causas por la que la personas son obesas es que no descansan debidamente.
  • La producción nocturna de la hormona del crecimiento está vinculada con la síntesis del ARN y depende del sueño no REM.
  • El sueño no REM ayuda a restablecer los tejidos, mientras que el sueño REM está relacionado con el metabolismo y restauración de la información cerebral.

Uno de los aspectos a considerar es cómo saber si dormimos a gusto. Lo primero es ver si nuestro sueño dura el tiempo necesario, es decir, 5 o 6 hora continúas y que nos despertemos sintiéndonos descansados para trabajar.

Por otro lado, el sueño debe ser sin interrupciones, es decir, sin despertarse durante la noche.

Debemos preguntarnos ¿es nuestro sueño lo bastante profundo? ¿Obtengo descanso y me siento recuperado cuando despierto?

La conciencia y el inconsciente

El ser humano posee una parte consciente y otra inconsciente.

La conciencia se refiere al estado de vigilia del individuo, su reconocimiento del mundo que lo rodea, su capacidad de pensar y razonar racionalmente.

Se considera que la mayoría de las personas adultas se encuentran en un estado normal de conciencia cuando están despiertas y que son responsables de sus actos.

La inteligencia en sí no tiene nada que ver con la conciencia, aunque un bajo perfil intelectual influye mucho en la forma de pensar y en el juicio.

Muchos de nuestros procesos mentales suceden de forma subconsciente.

 Sucede que cuando tenemos que resolver un problema difícil o tomar una decisión importante, a veces conscientemente no encontramos la salida.

Entonces nos vamos a dormir pendientes de la situación y cuando estamos en el sueño profundo aparece la solución.

En este aspecto, usamos el término inconsciente para referirnos a la mente cuando está fuera del alcance del medio ambiente exterior. En esta etapa del sueño profundo es cuando los recuerdos que creíamos inaccesibles salen a flote.

Las pesadillas se producen durante el sueño paradójico o liviano, mientras que las enfermedades depresivas están asociadas a la reducción del cuarto período del sueño ortodoxo.

Ambos tipos de sueño REM y no REM, son necesarios y la privación de uno de ellos o de ambos, pueden causar alteraciones de la percepción y del estado de ánimo.

MelAmino regulariza los períodos de sueño y combate el insomnio de manera natural.

Muchas veces los problemas de sueño se deben a dolores y molestias, si este es el caso, MelAmino ayuda a aliviarlos para que no interrumpan el descanso.

Alternativas naturales para dormir bien

La naturaleza ha dispuesto recursos muy útiles para tener un sueño regenerador. Las hierbas constituyen una alternativa muy factible al alcance de todos y lo mejor es que no tienen efectos secundarios ni crean adicción.

La hierba de San Juan, las partes florecientes de la planta son las más potentes y suelen ser utilizadas en la preparación de extractos. Su efecto terapéutico reparador se evidencia en una dos o tres semanas.

Esta hierba opera como un antidepresivo natural. Investigaciones han demostrado que la hierba de San Juan inhibe la reabsorción de un neurotransmisor regulador del estado de ánimo, la serotonina.

 La flor de la pasión o pasiflora, es ampliamente recomendada para personas que están continuamente trabajando intelectualmente y sufren de agotamiento mental.

La pasiflora contiene varios tipos de alcaloides y flavonoides que producen un efecto sedante y se puede consumir en té o en extractos.

La amapola de California es una planta de la cual se utilizan sus hojas y raíces. Su propiedad relajante es debido a un alcaloide conocido como protopina.

Se consume en infusiones con solo unas gotas, ya que su efecto es bastante fuerte y efectivo.

La valeriana, debido a que la valeriana es un sedante ligero, ha sido recomendado para todo tipo de problemas relacionados con la tensión emocional, incluyendo molestias estomacales por nervios y la ansiedad.

Este recurso natural lo podemos encontrar en extractos, cápsulas o tinturas. Una virtud de la valeriana es que se puede mezclar con otras sustancias para potenciar sus efectos inductores del sueño.

La manzanilla, es una planta cuya flores secas han sido utilizadas tradicionalmente en la medicina herbal.

Se ha demostrado que la manzanilla en aceite administrada vía oral reduce la tensión arterial y disminuye el pulso cardíaco.  

Sus cualidades sedantes y calmantes le han conferido a la manzanilla el título de infusión predilecta para inducir el sueño. Un masaje relajante de manzanilla antes de dormir vendría siempre perfecto.

La lavanda, planta maravillosa que favorece el buen dormir. Es aplicada en aceites y en baños calientes con el fin de calmar el sistema nervioso.

Spa Bodegón con pila de piedras y lavandas

Hormonas que intervienen en el sueño

El organismo segrega dos elementos que controlan el sueño y los estados de ánimo, conocidas como serotonina y melatonina.

La serotonina es un neurotransmisor que proviene del aminoácido triptófano, categorizada como la hormona de la felicidad.

Ésta a su vez, está encargada de intervenir en la producción de melatonina, además de controlar la irrigación sanguínea.

Nuestra actitud hacia la vida está íntimamente relacionada con la serotonina. Cuando hay un desequilibrio provoca depresión, irritabilidad, dolores de cabeza, falta de sueño y ansiedad.

Cuando estamos en situaciones de mucha tensión tenemos la costumbre de descontrolarnos con la comida, sentirnos acalorados y oprimidos, esto se debe a bajo niveles de serotonina.

Existen alimentos que pueden aumentar nuestros niveles de serotonina: el pan, pastas, cacao, arroz, legumbres, soja y la leche que son ricos en triptófano; además los aceites esenciales de la planta de onagra promueven los niveles de serotonina y su buen funcionamiento.

Por otro lado la melatonina es una hormona que la produce la glándula pineal ubicada en el cerebro y es la responsable que exista en nuestro cuerpo el “reloj biológico”.

Mediante ella podemos tener consciencia del tiempo y espacio en un ciclo de 24 horas.

La melatonina fluye por la noche aumentando su cantidad en el cuerpo y se reduce por la mañana cuando sale el sol. La melatonina tiene mucho que ver con la luz solar pues se activa cuando oscurece y desaparece por la mañana.

La melatonina y la serotonina son elementos naturales que se pueden conseguir como suplementos. Son eficaces para los casos de depresión, ansiedad y dolores de cabeza.

Si queremos alcanzar el control debemos alimentar nuestro sistema nervioso naturalmente. Para ello está el complemento nutricional MelAmino a fin de equilibrar los niveles hormonales que pueden intervenir en el sueño tranquilo.

Recomendaciones para el buen dormir  

El ser humano es un ente de costumbres y por lo tanto debemos adoptar una serie de hábitos que mejorarán la calidad de nuestro sueño.

  • Procurar ir a la cama y levantarnos dentro de una misma hora. Debemos acostarnos así no tengamos sueño.
  • Una buena lectura siempre ayuda a relajar nuestro cerebro y a despejarnos para dormir.
  • Nuestra última comida del día debe ser temprano, cuestión que cuando vayamos a la cama la digestión se haya hecho. Igualmente debemos ingerir alimento livianos, sin cafeína y con de fácil digestión como ensaladas, frutas y cereales.
  • Iniciar una rutina de líquidos naturales como infusiones, té o simplemente agua, evitando las bebidas con cafeína y excitantes.

  • Tener actividades que nos relajen como caminar, hacer yoga y grupos de apoyo que nos ayuden a canalizar nuestras preocupaciones.
  • Un baño tibio con aceites esenciales es una opción excelente para relajarnos.
  • Evitar la televisión o cualquier dispositivo móvil que pueda interferir la horas de dormir.
  • El ejercicio físico nos favorece a tempranas horas de la mañana para activarnos, pero en la tarde es mejor realizar meditaciones, tai-chi o yoga.

Personas en posición de relajación practicando yoga

  • Realizarnos un chequeo médico con el fin de canalizar el estrés.
  • Nuestra habitación debe tener un ambiente agradable que nos invite a dormir placenteramente. Los colores pasteles y frescos son una opción adecuada para decorar el dormitorio.
  • Un plan de desintoxicación nos ayudará a mantener nuestro cuerpo sano y enérgico. Recordemos que las toxinas ensucian el organismo y dañan las células provocando reacciones que repercuten en todo sentido, hasta en nuestro sueño.

Tenemos que reconocer que el sueño es de vital importancia, debido a él es que nos conservamos alerta, con ánimos y dispuestos a responder ante los estímulos de forma rápida y oportuna.

Por ello tengamos siempre una correcta higiene del sueño, que favorezca una vida armoniosa y saludable.

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