Concepto de salud y fitness. Antes y después de la pérdida de peso por el hombre.

¿Puede la psicología ayudarme a bajar de peso?

¿Puede la psicología ayudarme a bajar de peso?

Última actualización: 07-03-2019 por Editor Roselis.

Algunas personas pueden estar biológicamente predispuestas al sobrepeso u obesidad. De ahí que para algunos es más fácil rebajar que para otros. No obstante, mucho tiene que ver el estilo de vida y las emociones con esta predisposición.

Mujer obesa en primera plana, al lado cup

Tenemos, por ejemplo, a una persona llena de múltiples labores, que come a cada rato presa de la ansiedad.

Algunas personas cuando se sienten nerviosas o solitarias, desahogan esos sentimientos ingiriendo grandes porciones de comida y a deshoras. Mujeres que al estar inmersas en un rompimiento amoroso, comen helado u otros dulces, para mitigar un poco su tristeza.

Son muchas las variables que pueden darnos una idea de la gran influencia que ejercen nuestro cerebro y nuestras emociones en el aspecto de la alimentación. Uno de los mayores problemas es cuando el estrés es parte de su vida.

Cuando hay estrés, generalmente la persona tiene hábitos alimenticios poco saludables. Ligan el estrés con comida alta en grasa o en azúcar, como dulces o frituras. Además de no tener un horario para comer, ni la mesura necesaria.

El perfil emocional de la persona que está intentando bajar de peso también juega un papel importante. Aquellos que tienen poca disciplina, o están acostumbradas a dejar un proyecto a la mitad, requieren ayuda para no desistir en su propósito de rebajar.

Así como el nutricionista le dará las pautas alimenticias, los menús, las opciones, lo que debe y no comer, de igual forma el psicólogo le puede facilitar herramientas que usted podrá aplicar para adecuarse física y emocionalmente al cambio positivo que significará recuperar o lograr su peso ideal.

Más que cantidad es la calidad

Siempre se pregunta por qué se le hace más fácil ganar peso que a otros. A usted, que para bajar 3 kilos en un mes, prácticamente no come, pero cuando se sale un poco de la dieta, inmediatamente engorda. Veamos a qué se debe.

No se trata solo del metabolismo, que sabemos es completamente distinto en cada ser humano. También nuestros hábitos alimentarios pueden acelerarlo o enlentecerlo, eso lógicamente influye en una pérdida o ganancia de peso.

También la genética juega un papel determinante al ganar o perder peso.

Ambos factores llevan consigo una serie de elementos que pueden dificultar un poco la pérdida de peso, con respecto a otros. Por esta razón a algunas personas les resulta más difícil que a otras.

De acuerdo a diversos estudios científicos, a pesar de la genética y del proceso metabólico de cada quien, mucho tiene que ver la calidad de lo que se come, más que la cantidad de dichos alimentos. Es conveniente preguntarse si son realmente saludables o no.

En la mayoría de los casos, son alimentos cuya composición termina en los tejidos adiposos y pueden originar el sobrepeso y la obesidad.

Con un enfoque acertado podemos establecer nuevos hábitos alimentarios que sí contribuyan a un peso más saludable, y que además se mantengan en el tiempo, para nuestra satisfacción personal y nuestra salud integral.

La psicología y la nutrición cada vez están más vinculadas. Cuando se trabajan juntas los resultados son los esperados. No solo en llegar al peso deseado, sino mantenerlo, hecho que a veces resulta mucho más difícil que rebajar.

La nutrición no afecta sus emociones, ni viceversa

El psicólogo pone en práctica estrategias para educar, por decirlo de alguna forma, a la persona que intenta bajar de peso. Una de las principales premisas se trata de enfocarse no precisamente en lo que se come, más bien en la forma cómo se come.

Para eso, se trata de inculcar que más que hacer dieta, el paciente aprenda a comer saludable, que la alimentación sea lo suficientemente balanceada para cubrir sus necesidades; pero, lo más importante es la constancia en la dieta de aquí en adelante.

En los casos donde existe estrés o ansiedad, también se deben establecer parámetros, los cuales permiten controlar estas 2 sintomatologías, sin que ello implique la comida como recurso. La mayoría de las personas trata de controlar el estrés comiendo.

Lo peor es la forma, la frecuencia y lo que come para hacerle frente al estrés o la ansiedad. Por lo que se proponen estrategias que tengan que ver más con la relajación: técnicas de respiración, yoga, lectura, entre otros.

A la par del manejo de la ansiedad, también es importante aprender estrategias para hacer frente a los impulsos por un tentempié, cómo nutrirse adecuadamente y manejar de mejor forma su agenda diaria para que respete los horarios de comida.

En fin, una serie de elementos que se deben pulir partiendo de una dieta balanceada, con una buena combinación nutricional, que le ayudará  a perder peso. Lo correcto es que ello no implique un gran sacrificio, sino que disfrute lo que degusta día por día.

La nutrición emocional tiene que ver no solo con el hecho de no manejar la ansiedad con comida, sino también con herramientas para maniobrar los momentos en que la debilidad por comer un alimento poco sano intente hacer presa de la persona.

También es importante para mantener una actitud positiva. No dejarse llevar por pensamientos negativos porque no ha bajado suficiente peso. En cambio, evaluar por qué no lo ha hecho y qué puede estar faltando en su dieta para que eso suceda.

Psicología y nutrición: una dupla necesaria

Si come desmesuradamente, tendrá una sensación de pesadez y fatiga. Así como lo que se come puede afectar al organismo, también sus emociones pueden tener una influencia negativa al momento de comer.

Por lo que de la psicología se deriva una especialidad que justamente estudia este tipo de comportamiento. Se le conoce como psicología de la nutrición. Mantener una dieta al pie de la letra puede ser posible gracias a esta ciencia emergente.

Indistintamente que la dieta sea por estética o por salud, mediante ciertos aspectos psicológicos puede lograr eficientemente no solo su peso ideal, sino además mantenerlo en el tiempo.

A través de la psicología se establece una serie de herramientas para realizar con total éxito una dieta y alcanzar los resultados esperados.

Con cambios en la conducta o más específicamente en su estilo de vida que permitan mantener su peso. Estas modificaciones conductuales están relacionadas con el manejo de impulsos por los atracones.

También por una buena planificación de las comidas, de los horarios y de las porciones adecuadas.

En personas obesas el aspecto emocional siempre resulta más frágil. Son más propensos a llenarse de pensamientos negativos, a ver muy cuesta arriba la pérdida de peso. No se sienten capaces de dejar la comida chatarra, o cosas por el estilo.

Pues, el psicólogo puede promover una conducta optimista y positiva. Además de inculcar la disciplina necesaria para que ese paciente obeso pueda perder peso y lleve una vida más saludable.

Entonces, ¿qué es la alimentación emocional?

A pesar de que una persona tenga completamente claro el tipo de alimentación que le conviene, qué debe comer y qué no, ocurre que no terminan de cumplirla por completo. Aquí el aspecto emocional tiene mucho que ver.

Porque justamente su cabeza se llena de pensamientos negativos: desmotivación, metas que considera inalcanzables. No considera eficiente la dieta, por lo que cree fielmente que aún sin ponerla en práctica no va a funcionar.

En general se deprime y no tiene buen estado de ánimo. En la mayoría de los casos, es cuando la persona debido a la ansiedad, el estrés, la depresión acude a la comida, pero no a la comida sana, sino mayormente a la que es rica en grasa.

Por supuesto, esto no trae nada bueno para el organismo. No permite un peso adecuado, ya que existe un incremento de consumo de grasa en la dieta, provocando sobrepeso. Y con el sobrepeso, otras enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, etc.

Cada vez que se acude a la comida para disipar esos bajones emocionales por ansiedad o depresión, estamos frente a una alimentación emocional. Lo mismo sucede con el estrés.

Hasta no entender que existen herramientas realmente eficaces y más saludables para controlar el estrés, la ansiedad y la depresión, estará en un círculo vicioso, en el que no logrará bajar de peso paulatinamente.

En resumen, el aspecto psicológico o emocional tiene una fuerte influencia. Lo que se come, cómo se come, cuándo se come, todas esas variables son indicadores que vienen del organismo en general, pero principalmente de la mente.

Actualmente se maneja la hipótesis de que los casos de depresión o ansiedad en los que la persona busca refugio en la comida, se deben al déficit de alimentos ricos en triptófano.

El triptófano es un aminoácido que permite la producción de serotonina. Esta sustancia libera endorfinas, la hormona de la felicidad.

De ahí que un déficit de serotonina es una de las causas de la depresión y otros trastornos psicológicos.

Cambios de humor como irritabilidad, tristeza, incluso angustia, tienen que ver con bajos niveles de serotonina.

Vea entonces cómo los alimentos ricos en triptófano cumplen un rol similar al de un antidepresivo, pero totalmente natural. Que solo se obtiene por la alimentación, ya que el organismo por sí solo no produce este aminoácido.

Cuando el cuerpo cuenta con niveles adecuados de serotonina, su autoestima es óptima, el descanso es continuo y placentero. Mayor sensación de bienestar y por supuesto, un mejor estado de ánimo.

La serotonina también es importante porque regula los neurotransmisores en el cerebro. Por ejemplo, la dopamina, que está asociada con la ansiedad y la angustia que derivan en problemas de peso.

Los alimentos que son fuente natural y rica de triptófano son las carnes de aves como el pavo y el pollo, también el pescado. La leche, queso y huevos, así como las nueces, la soja, el chocolate y el tofu.

También puede tomar suplementos naturales que le brinden triptófano a su organismo. Como es el caso del Pirigrás, que contiene yodo de alga marina, además de ser un excelente quema grasa, también contiene triptófano.

Es por esto que  Pirigrás no solo le permite quemar grasa y lograr un peso saludable, sino que además le ayuda a mantener buenos niveles de serotonina, para que agentes como la ansiedad o la depresión no influyan negativamente en su proceso de pérdida de peso.

Bajar de peso desde el aspecto psicológico

El científico Brian Wansink, estudioso de las maneras de comer del ser humano, por medio de diversas investigaciones y publicaciones, ha identificado diversas variables en las cuales la mente tiene más influencia que la misma comida a la hora de ganar o perder peso.

Una de sus hipótesis radica en que las personas pueden y de hecho comen por infinidad de causas, pero no necesariamente por sentir hambre. Así, por ejemplo, tenemos que una ida al cine tiene por costumbre asociada la ingesta de cotufas y gaseosas.

Si al ir al supermercado a hacer tus compras encuentras en un pasillo una degustación de algún producto, lo pruebas aunque no tengas hambre.

El estilo de vida inclina a las personas a consumir más calorías de las que quema en el día.

Ya no se trata de pasar tiempo en el gimnasio o llevar una dieta bastante estricta. Se trata de usar la psicología a su favor para bajar o mantener su peso.

Este científico amplía su hipótesis basado en diversos factores que así lo sustentan: las personas comen en función de sus amigos, la familia. Comen en las fiestas, por ejemplo, porque la comida es gratis; o porque se ve apetitoso, está disponible y a la vista, etc.

Son los sentimientos y no la sensación de hambre lo que los impulsa a comer. De aquí parte su teoría, en la cual, basada en cada uno de sus ensayos, estableció unas herramientas de gran ayuda para que a través de la mente, mantenga su peso.

Su principal premisa es que la forma de comer de las personas, tiene mucho que ver con su entorno, con lo que le rodea. Llegando a la conclusión que si se maneja el ambiente a favor, la persona puede perder hasta 5 kilos casi sin darse cuenta.

Trucos psicológicos para bajar de peso

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Estas son las recomendaciones que Wansink propone para bajar de peso, desde el aspecto psicológico.

  1.  Si no está a la vista, no está en su mente: cuántas veces ha pasado que tiene un chocolate en la gaveta de su escritorio o incluso sobre este, mientras trabaja. Llama su atención y quiere comerlo y disfrutarlo aunque sabe que no debería.

Comienza entonces esa prueba de fuego, de no dejarse llevar por la tentación y evitar comer ese chocolate. Cuando en realidad es más fácil guardarlo o retirarlo de su vista. Y mejor aún, si en su lugar coloca algo que no llame la atención de su paladar.

Esto lo dedujo con una de sus investigaciones en un buffet donde había gente delgada y gente con sobrepeso. Las personas delgadas se ubican en mesas en las que no tenían la comida a la vista, pero los de sobrepeso, prácticamente se sentaban frente al buffet.

  1. No tenga la comida tan accesible: una forma eficaz de evitar comer más de lo debido radica en utilizar platos de menor tamaño, ya servidos desde la cocina. No en la mesa. Que el resto de la comida esté lo más lejos posible de donde esté comiendo.

Así, por ejemplo, si quiere servirse más, debe hacer todo un recorrido en la casa. De esa forma, intentar comer de más supondrá un esfuerzo que no querrá realizar. En el mismo estudio del buffet se determinó este patrón, por la siguiente conducta.

Las personas con sobrepeso trataban de ubicarse lo más cerca posible de donde estaba la comida. En cuanto a las personas sin sobrepeso, buscaban las mesas que estaban más retiradas del buffet.

  1. Explore sus opciones al comer: para explicar este punto, basándose en el estudio del buffet, se observó que las personas delgadas revisaron y vieron todas las opciones de comida antes de servirse. Revisaron todas las bandejas, incluso la de los postres, hasta escoger y servirse un plato de su preferencia.

Las personas obesas, por su parte, tomaron un plato y comenzaron a servirse un poco de cada cosa que había en la mesa, hasta llenar el plato. Al final no eligieron sus platos favoritos, sino una porción de cosas que no le molestaba comer.

Lo mismo pasa cuando se compra comida con mucho apetito. Se compran grandes porciones de comida, generalmente chatarra, que se pueda comer rápidamente y que al final termine por saciar el hambre.

Que sea lo suficientemente práctico, aunque no saludable para comer mientras camina o conduce el coche, por ejemplo.

  1. Evite los distractores al comer: todo lo que resulte un distractor durante la hora de la comida, provoca que se coma más de lo recomendado. Por ejemplo, la televisión. Las personas que acostumbran comer mientras miran algún programa en la televisión, consumen más alimentos.

Esto se debe a que al distraerse con la televisión no se percatan de la cantidad de comida que consumen. Entre más tiempo esté con ese distractor, mayor será su consumo de comida.

Es el mismo ejemplo del cine. Se sienta a ver una película por horas. Durante ese tiempo ingiere toda la caja de cotufa que compró con su refresco y otras golosinas más. No se da cuenta de la cantidad de calorías que consumió durante ese rato por ver una película.

  1. No es una carrera, tómese su tiempo: se trata de comer más despacio y masticar lo suficiente cada bocado. Las investigaciones realizadas al respecto evidencian que al comer más lento, da tiempo al cerebro de enviar la señal al estómago de sentirse lleno.

Según los estudios, al cerebro necesita aproximadamente 20 minutos para que envíe la señal al cuerpo de estar lleno. Es allí donde radica el problema, la gente mastica y come rápido los alimentos, muchas veces limpia un plato antes de los 20 minutos.

De hecho en una prueba con mujeres, se le pidió a un grupo que comiera de forma rápida; en apenas 9 minutos tuvieron un consumo de 640 calorías.

Al resto del grupo se le pidió que comiera lentamente, bocado por bocado fue masticado de 15 a 20 veces, antes de tragarlo. El resultado fue un consumo de 569 calorías en 29 minutos.

  1. Dime con quién comes y te diré cuánto consumes: aunque es algo de lo que la gente no se logra percatar, la cantidad de comida que se consume está influenciada por la cantidad de personas que lo hagan junto con usted. A mayor cantidad de personas, el consumo será mayor.

Si las personas que están a su alrededor comen mucho, esto hace que su mente se haga la idea de que puede comer en la misma proporción. De ahí que esta teoría tenga su fundamento.

Estas son estrategias que debe ir implementando poco a poco. A la par de una dieta balanceada y ejercicio regular, podrá ver los resultados en su momento. Además, a medida que vaya mejorando estos trucos psicológicos tendrá éxito en su control de peso.

Durante este proceso, puede tomar Pirigrás, un plus que le ayudará a mantener ese peso saludable. Contiene ingredientes naturales que permiten quemar grasa. De manera que la obesidad, diabetes, colesterol y triglicéridos se pueden controlar gracias a este producto.

 Pirigrás cuenta hojas de té verde, pomelo y banaba, entre otros ingredientes que le permitirán perder peso de forma natural y sin efectos secundarios.

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