Closeup de los brazos del doctor que sostienen el tubo de ensayo de la sangre y que hacen notas. La mujer está sentada a la mesa en el laboratorio

Proteína C reactiva: ¿qué significa tener sus valores altos?

Proteína C reactiva: ¿qué significa tener sus valores altos?

Última actualización: 30-03-2019. Equipo Nutricioni

En muchas situaciones, al consultar a un médico, te puede indicar análisis de laboratorio  incluyendo determinación de la proteína C reactiva. Veamos lo que significan los valores altos de esta proteína.

La proteína C reactiva (o PCR) es una compleja molécula orgánica que el hígado produce normalmente en concentraciones muy bajas, pero que bajo ciertas condiciones críticas elevan su concentración significativamente.

Por esto se dice que pertenece al grupo de sustancias de fase aguda, ya que al producirse procesos inflamatorios en los tejidos corporales, su nivel en la sangre puede dispararse hasta alcanzar 50.000 veces el valor normal.

Al ser descubierta en 1.930, se pensó que era una secreción del patógeno neumococo, pero posteriormente se demostró su secreción hepática y su verdadero mecanismo de acción, aunque buena parte de este mecanismo sigue en estudio.

La PCR es miembro de la familia de las Pentraxinas, moléculas proteicas con una característica forma pentagonal, que cumple una función de defensa preventiva a las infecciones en condiciones normales.

Pero cuando algún microorganismo invade agresivamente los tejidos orgánicos, el hígado y los adipocitos producen una elevada cantidad de PCR, la cual se une a las moléculas de fosfocolina de los microorganismos invasores para facilitar la acción de los macrófagos y linfocitos sanguíneos.

Esto hace que los niveles elevados de la PCR sean un indicador claro de los procesos inflamatorios de origen infeccioso, al tiempo que su curva de concentración en sangre puede indicar al facultativo el curso de la infección y el avance del tratamiento  prescrito para combatirlo.

Este análisis puede además resultar útil para el diagnóstico y evolución de otras patologías, por lo que cada vez es más común que se solicite y practique en los ensayos clínicos.

Closeup de los brazos del doctor que sostienen el tubo de ensayo de la sangre y que hacen notas. La mujer está sentada a la mesa en el laboratorio

Valores normales y uso diagnóstico de valores elevados de la proteína C reactiva

Se considera un valor normal de PCR por debajo de 3 mg/Lt de sangre (o 0,3 mg/dL) tanto para hombres como para mujeres.

La principal utilidad del análisis de la concentración de la PCR en sangre, es la de descartar la existencia en el organismo de infecciones, siendo más evidente en las infecciones bacterianas que en las virales.

Debe quedar claro que los altos valores de PCR no permiten identificar el tipo de patógeno presente, si no que indican la presencia de un proceso inflamatorio, por lo que la identificación del microorganismo deberá verificarse por otros estudios.

Sin embargo, existe un gran número de enfermedades que cursan con procesos inflamatorios en la que los altos valores de PCR pueden resultar útiles para complementar el diagnóstico, siempre acompañado de otros exámenes específicos.

Podemos mencionar entre las más importantes: las afecciones cardiovasculares, la diabetes, la hipertensión, la apendicitis, el lupus y la artritis reumatoidea, entre otras.

Algunos de los análisis sanguíneos que suelen acompañar al de PCR, para confirmar el carácter infeccioso del proceso inflamatorio son la eritrosedimentación y el conteo de glóbulos blancos.

La determinación de la concentración de PCR se hace por varios métodos, siendo el turbidimétrico uno de los más comunes. En el mismo se usan anticuerpos específicos que se combinan con la PCR para formar moléculas indisolubles que enturbian la muestra.

En los casos de infecciones agudas o crónicas, se acostumbra realizar una curva de variación del nivel de PCR con los resultados de varios análisis consecutivos. Esto ayuda a hacer un seguimiento de la evolución de la infección y la efectividad del tratamiento.

En relación al riesgo de sufrir afecciones cardiovasculares, se considera como valor de alto riesgo el mayor de 3 mg/lt, entre 1 y 3 se considera que hay un riesgo medio, y por debajo de 1 se habla de bajo riesgo.

En la actualidad se sigue buscando una correlación estadísticamente confiable entre los altos niveles de PCR y algunos tipos de cáncer con procesos inflamatorios típicos, sin que se haya llegado a conclusiones definitivas.

Interpretación de algunos posibles resultados en los exámenes de PCR y PCR ultrasensible

Cuando se da por descontado que las concentraciones elevadas de PCR obedecen a procesos infecciosos, existen ciertos rangos que pueden ayudar a establecer un diagnóstico específico:

Una concentración sanguínea de la PCR entre 3 y 10 mg/L es indicativa de la presencia de una infección leve, como una gripe común, infecciones urinarias como la cistitis, enfermedades infectocontagiosas como el sarampión y la viruela o una gingivitis entre muchas otras.

Concentraciones entre 10 y 40 mg/L sugieren la existencia de una infección de gravedad, tales como una neumonía, la tuberculosis, el tifo, la varicela o el tétanos, por mencionar algunas de las más conocidas.

Cuando los valores superan los 40 mg/L, se debe descartar la existencia de infecciones bacterianas agudas con los análisis necesarios, y cuando este valor supera los 200 mg/L, puede tratarse de una septicemia o de una infección crónica en la que la vida del paciente  podría encontrarse en serio riesgo.

Cuando los valores de la proteína C reactiva están dentro del rango considerado normal, pero muy cercanos al valor crítico superior de los 3 mg/L, el especialista puede indicar que se realice un examen más minucioso conocido como PCR ultrasensible.

Gracias a este examen se detectan variaciones mínimas en la concentración de la PCR que pueden ser de gran utilidad para diagnosticar riesgos potenciales de sufrir problemas cardiovasculares como un infarto o un accidente cerebrovascular, o desarrollar enfermedad arterial periférica.

Como podemos apreciar, los resultados de un análisis de PCR pueden ser de utilidad, no solo para detectar una amplia variedad de enfermedades infecciosas, si no para establecer la gravedad de dicha infección, y para prevenir el riesgo de otras complicaciones como las cardiovasculares.

No solo las enfermedades infecciosas provocan inflamaciones

Como hemos visto, la secreción en cantidades inusuales de PCR por el hígado es una respuesta a los procesos inflamatorios, y también que el principal mecanismo de acción de esta proteína es inactivar a los microorganismos que los causan.

Pero existen un gran número de enfermedades no infecciosas que producen inflamaciones en distintos órganos del cuerpo, entre las que podemos mencionar:

  • Asma: inflamación de las vías respiratorias.
  • Rinitis alérgica: inflamación de la mucosa nasal.
  • Inflamaciones no infecciosas del tracto digestivo: que pueden ocurrir a nivel de esófago, estómago, hígado, vesícula, páncreas, intestino y colon.
  • Cistitis y vulvovaginitis no infecciosas: inflamación de los órganos genitales.
  • Meningitis no infecciosa: inflamación de la meninges.
  • Mastitis no infecciosa: inflamación de las glándulas mamarias.
  • Traumatismos: tales como contusiones, fracturas, heridas y quemaduras.
  • Alteraciones tiroideas: como hipotiroidismo, el hipertiroidismo y el bocio.
  • Enfermedades neoplásicas: que son todas aquellas que originan tumoraciones benignas o malignas.

Cuando se presentan este tipo de enfermedades y desarrollarse un proceso inflamatorio, los neurorreceptores también envían la información al sistema nervioso central, y este estimula al hígado para que eleve su producción de PCR, por lo que su concentración en la sangre se modifica igualmente.

Esto es conveniente, puesto que los tejidos inflamados son más susceptibles a ser atacados por microorganismos patógenos, como ocurre con las inflamaciones genitales, y las de heridas y quemaduras, y una alta concentración de PCR puede ser útil para dar respuesta inmediata a dicho ataque.

No obstante, la verdadera forma como el organismo combate estas inflamaciones no infecciosas suele ser mediante ciertas enzimas, como es el caso de las enzimas proteolíticas (tripsina, papaína y bromelina, entre otras).

Por ejemplo, una de las razones más comunes de inflamaciones no infecciosas en el tracto digestivo es la deficiencia o disfuncionalidad de las enzimas proteolíticas, cuya función es descomponer las proteínas ingeridas en aminoácidos.

En tales casos, los especialistas de la salud suelen prescribir dietas con alimentos fuente de enzimas proteolíticas, o tratamientos que incluyen suplementos de tipo enzimático como Enzi Activ para corregirlas.

Un cóctel de enzimas para combatir las inflamaciones no infecciosas

Las enzimas son biocatalizadores, es decir, son sustancias que sin participar en las reacciones biológicas, varían la energía de activación química y crean las condiciones necesarias que permiten que dichas reacciones se lleven a cabo.

Existe una gran cantidad de enzimas en tu organismo, cada una con una función específica, y por esa razón la poca disponibilidad o disfuncionalidad de cualquiera de ellas afectará la reacción bioquímica sobre la cual dicha enzima ejerce su acción.

Las inflamaciones que afectan a los órganos del aparato digestivo pueden ocasionar deficiencia o disfuncionalidad en las enzimas que estos deben producir, lo que trae como consecuencias trastornos digestivos y aprovechamiento deficiente de los nutrientes presentes en los alimentos.

El suplemento Enzi Activ es una acertada combinación de enzimas digestivas que pueden complementar o compensar ciertas deficiencias enzimáticas, facilitando la correcta y rápida digestión de los alimentos ingeridos.

Entre los ingredientes de Enzi Activ se cuentan importantes enzimas digestivas extraídas de fuentes naturales, tales como la amilasa, la beta glucanasa, la lactasa, la lipasa y la fitasa, que además de sus funciones digestivas específicas, poseen propiedades antiinflamatorias y antibacteriales.

También Enzi Activ aporta enzimas proteolíticas como la bromelina y la papaína, que tienen una acción desinflamatoria en diversos órganos del cuerpo distantes de los órganos digestivos.

Otras enzimas aportadas en la fórmula de Enzi Activ son: la proteasa, la celulasa, la invertasa, la pectinasa, la xilanasa, la peptidasa y la hemicelulasa, todas con importantes funciones específicas en el proceso digestivo.

Todos estos valiosos ingredientes, convierten a Enzi Activ en un excelente aliado, no sólo para facilitar la digestión rápida y completa de los alimentos que ingieres, sino también para combatir procesos inflamatorios de variadas causas en distintos órganos de tu cuerpo.

Enzima de papaína. Proteasa presente en la fruta de papaya. Representación de dibujos animados con coloreado de estructura secundaria (hojas verdes, hélices rojas).

¿Cómo influye la acción de las enzimas en la concentración de la proteína C reactiva?

Muchas enzimas digestivas ejercen un efecto desinflamatorio en el tracto digestivo, que es altamente susceptible a estas, por el efecto traumático que ejerce la textura de muchos alimentos y el proceso digestivo mismo sobre los tejidos internos de sus órganos.

Las enzimas proteolíticas ejercen además su acción antiinflamatoria sobre otros procesos inflamatorios que ocurren con relativa frecuencia en otros órganos del cuerpo, distintos de los digestivos.

Un ejemplo típico lo podemos ver en la acción beneficiosa ejercida por la bromelina, que ayuda a descomponer adecuadamente las purinas presentes en las proteínas y grasas presentes en los alimentos.

Esto reduce los niveles elevados de ácido úrico en la sangre, evitando así su cristalización en los riñones y las articulaciones, donde causan inflamaciones y pueden derivar en otras enfermedades, como los cálculos renales y la gota.

Si en el organismo se desarrolla un proceso inflamatorio de origen no infeccioso, el hígado igualmente recibirá la orden de elevar su síntesis de PCR en forma preventiva. Pero esa elevada concentración no resolverá de por sí el proceso inflamatorio, ya que su mecanismo de acción es básicamente sobre los microorganismos invasores.

En ocasiones el cuadro clínico y los análisis complementarios al de la PCR pueden conducir a diagnósticos errados, o a la búsqueda infructuosa de una patología infecciosa, prolongando la aplicación del tratamiento más eficaz.

Un adecuado nivel de enzimas de acción antiinflamatoria puede contribuir de manera determinante a combatir las verdaderas causas de la inflamación rápidamente, evitando complicaciones mayores a largo plazo.

Esto también permitirá que al disminuir la inflamación, los neuroreceptores dejen de emitir  la señal que genera en el hígado la producción de la PCR en cantidades tan elevadas, normalizando sus valores sanguíneos.

La respuesta positiva del descenso en los niveles de PCR al uso de enzimas permitirá descartar el carácter infeccioso de la inflamación, evitándose errores de diagnóstico y tratamientos que no den los resultados esperados.

Finalmente, el uso de suplementos como Enzi Activ, con una equilibrada combinación enzimática de procedencia natural, permite prevenir inflamaciones, especialmente las que afectan al tracto digestivo, sin los elevados riesgos que pueden ocasionar otros fármacos sintéticos.

La vida moderna te presenta muchos riesgos de padecer inflamaciones

En nuestras actuales condiciones de vida, las posibilidades de padecer procesos inflamatorios son muy frecuentes, las cuales no necesariamente tienen un origen infeccioso.

La cantidad de sustancias tóxicas o irritantes presentes en el aire que respiras, pueden afectar tu salud provocando alergias e inflamaciones de las vías respiratorias, más aún si sufres de enfermedades que te predisponen a ello, como el asma.

El uso de prendas sintéticas o de ciertos detergentes y productos de aseo personal te puede ocasionar reacciones alérgicas e inflamaciones en la piel o la zona genital.

La sana práctica de realizar alguna actividad física, o los riesgos normales de la actividad diaria te exponen a sufrir lesiones o traumas que cursen con procesos inflamatorios, no necesariamente infecciosos.

Aunque sigas una dieta balanceada y saludable, puede que se presenten ocasiones en que ingieras alimentos en cantidades o contenido de carbohidratos, grasas y proteínas que te pueden ocasionar inflamaciones del tubo digestivo, o en otros órganos.

Estos son algunos de los muchos riesgos que te presenta la vida moderna, y que resulta casi imposible eludir si quieres enfrentar decididamente los riesgos que te impone.

Afortunadamente existen alternativas para minimizar el riesgo de presentar cuadros inflamatorios, infecciosos o no, cuando obedecen a factores que puedes controlar.

Por ejemplo: incluyendo en tu dieta alimentos que contengan  ciertas vitaminas y enzimas digestivas, te ayudará mucho para evitar ciertas inflamaciones, o a combatirlas una vez que se presenten.

El uso de suplementos naturales como Enzi Activ también es una buena alternativa para complementar el aporte enzimático en tu dieta, sin mayores riesgos de efectos secundarios cuando sigues las dosis recomendadas.

Evidentemente, otras prácticas saludables como los ejercicios al aire libre, evitar contacto o ingestión de sustancias nocivas, protegerte de traumas y lesiones, evitar los excesos y las situaciones estresantes son de gran ayuda para lograr esos objetivos.

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