Ilustración en 3D de la anatomía del cuerpo humano

Dolores musculares, prevención y tratamiento

Dolores musculares, prevención y tratamiento

Última actualización: 02-03-2019. Equipo Nutricioni

Los músculos son un conjunto de tejidos orgánicos que poseen capacidad de movimiento. Están conformados por fibras musculares que pueden contraerse y relajarse a voluntad o de forma involuntaria, según la función que realicen en el organismo.

Los músculos esqueléticos son aquellos que están unidos al sistema óseo, y que en conjunto con los huesos permiten la locomoción. Los músculos esqueléticos son los que dan forma al cuerpo humano.  
Ilustración en 3D de la anatomía del cuerpo humano
La fibra muscular o miocito es una célula alargada, cuya membrana semipermeable se denomina sarcolema.

En su interior se encuentra un entramado de dos proteínas, las llamadas actina y miosina, que tienen la propiedad de acortar su longitud como respuesta a determinados estímulos.

La capacidad motora de los músculos genera un alto consumo de energía. Ello requiere un continuo aporte de oxígeno y de nutrientes en forma de glucosa, así como el retiro de los desechos que se generan en este proceso.  

Los músculos se unen a los huesos mediante otro tipo de tejido conectivo llamado tendón.

Estos tejidos están conformados por fibras de colágeno, orientadas principalmente en una sola dirección. El tendón es un tejido flexible y elástico.

Los músculos poseen terminaciones nerviosas, que generan señales que son interpretadas por el cerebro.

Algunas de las señales que emanan dichas terminaciones, indican que hay algún problema funcional en los músculos.

Estas señales son percibidas como una sensación desagradable localizada en el músculo, y es a lo que interpretamos como un dolor muscular.

El dolor muscular se denomina médicamente como mialgia.  Estos dolores están relacionados con lesiones musculares leves.

Dolores relacionados con lesiones musculares

El origen de los dolores musculares en los músculos esqueléticos puede deberse a lesiones. Una lesión muscular es una variación de la estructura normal del músculo y/o sus tendones, que produce su disfunción.

La lesión muscular más común es llamada contractura muscular, y ocurre cuando un músculo esquelético se contrae continua e involuntariamente.

A consecuencia de ello, se genera dolor y se limitan los movimientos en los que el músculo afectado interviene.

Las fibras musculares afectadas se mantienen duras, produciendo un bulto al tacto que es conocido en el lenguaje común como nudo.

Al tocar un nudo se genera una sensación de dolor adicional, similar al ardor que produce una quemada.

Una contracción muscular se produce cuando el músculo realiza un esfuerzo que sobrepasa su capacidad, es decir, ocurre una sobrecarga muscular.

La sobrecarga puede significar tanto que el músculo ha tenido un nivel de trabajo por encima de su resistencia, como que ha trabajado en una posición no adecuada.

La distensión muscular, también llamada tirón muscular, es otra lesión común. Se genera cuando ocurre un desgarro parcial o completo de las fibras musculares.

Si el desgarro ocurre en muy pocas fibras del músculo, se produce sólo un dolor leve al hacer los movimientos donde dicho músculo interviene.

En cambio, cuando se afectan una considerable cantidad de fibras, se produce una inflamación de la zona, y aparece un hematoma acompañado de un fuerte dolor.

El desgarro de las fibras es producido por una sobrecarga dinámica sobre el músculo.

Esta se produce cuando simultáneamente y de forma violenta algunas fibras del músculo se contraen mientras otras son sometidas a un estiramiento excesivo.  

La lesión de los tendones se llama tendinitis, y ocurre cuando un grupo de tendones realiza un esfuerzo que sobrepasa su capacidad.

Es una lesión es muy dolorosa, y  se acompaña con inflamación de la zona, y la rigidez del músculo afectado.

Dolores relacionados con enfermedades musculares

La fibromialgia es una enfermedad muscular que se caracteriza por el dolor constante de los músculos y tendones de todo el cuerpo, en ausencia de inflamación.

La intensidad del dolor no es constante, y suelen presentarse algunos picos de intensidad en determinadas horas del día.  

La fibromialgia crea hipersensibilidad a la presión en determinados puntos del cuerpo, los llamados puntos de gatillo.

Esta situación que es usada en el diagnóstico de la enfermedad. Algunos puntos de gatillos están ubicados en codos, rodillas y cuello. En general, todos los puntos de gatillo, se sitúan en articulaciones del cuerpo.

También se le asocian a la fibromialgia otras molestias, tales como sensación de agotamiento, trastornos del sueño,  rigidez muscular matutina y depresión.

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La fibromialgia es una enfermedad hereditaria. Sus causas son desconocidas, pero se teoriza que se trata de una falla del cerebro en el procesamiento de la información neuronal.

Ello debido a que quienes padecen fibromialgia no muestran alteraciones patológicas en sus músculos y tendones.

La polimiositis es una enfermedad que afecta los músculos esqueléticos. Se caracterizada por afectar a grandes grupos musculares, en los que produce inflamación y debilidad muscular.

Solo en mitad de las personas que sufren esta enfermedad se manifiesta un dolor muscular, siempre en grado leve.

No se conocen las causas de la polimiositis, pero se especula que podría relacionarse con una infección o una reacción del sistema inmune.

Igualmente se presume que pueda relacionarse con factores genéticos, y por lo tanto, sea hereditaria.

Dolores no asociados con lesiones o enfermedades musculares

Aún cuando no existe en adecuado suministro de oxígeno en la fibra muscular, esta sigue cumpliendo su función, generando energía de dos fuentes.

La primera de ella es a partir de una sustancia llamada fosfocreatina, que es la fuente de energía de emergencia que posee la fibra muscular.

La segunda es el por la combustión incompleta de la glucosa, en cuyo caso se produce como residuo una sustancia llamada ácido láctico o lactato.

El ácido láctico es nocivo para la salud de la fibra muscular, ya tiene la capacidad de descomponerla e inducir su muerte.

Para evitar que ello ocurra, al acumularse el ácido láctico en la fibra, las terminaciones nerviosas emiten señales que son interpretadas por el cerebro como dolor y fatiga.

Incluso el cerebro puede en ese caso, como medida de protección, inhabilitar el funcionamiento voluntario del músculo, lo que produce el conocido desfallecimiento muscular.

La recuperación del dolor causado por la acumulación del ácido láctico depende de la capacidad del organismo de extraer el ácido láctico de la fibra muscular.

En personas que realizan rutinariamente actividad física, ello ocurre muy rápidamente; mientras que en las personas sedentarias tarda en acontecer.

Los calambres son contracciones involuntarias de los músculos, que son acompañadas por un dolor agudo.

Tradicionalmente se han asociado a la acumulación excesiva de ácido láctico, ya que suele acompañarse del dolor que caracteriza esa condición.

Estudios recientes han introducido otra teoría sobre su origen, y lo relacionan con un mal funcionamiento del sistema nervioso.   

Vitaminas para el fortalecimiento muscular

El funcionamiento de los músculos esqueléticos demanda mucha energía, sobre todo cuando están realizando actividades motoras.

Los procesos metabólicos que generan esa energía forman radicales libres, los cuales tienen la propiedad de degradar las fibras musculares, apresurando su desintegración.

Esto radicales también pueden afectar las células de los tendones, y incluso la de los cartílagos de las articulaciones.

El organismo posee sustancias encargadas de reducir la acción de los radicales libres, las cuales se denominan antioxidantes.

Las vitaminas C y E, y el beta-caroteno (precursor de la vitamina A) son poderosos antioxidantes. Luego, un contenido adecuado de esas sustancias en el torrente sanguíneo es requerido para evitar la excesiva degradación de la fibra muscular.

Por otra parte, la vitamina C regula la producción de procolágeno, que luego es transformado en el colágeno que constituye los tendones. Por ello, la  vitamina C es requerida en la generación del nuevo colágeno que sustituye al que se degrada en los tendones.

Previamente se señaló que la fosfocreatina es una sustancia que se emplea como reserva de energía de emergencia en la fibra muscular.

El organismo produce fosfocreatina combinando fósforo con creatina, estando este último proceso regulado por la vitamina B12.  Por ello, un contenido adecuado de vitamina B12 es requerido para mantener energizadas las fibras musculares.

Otras dos vitaminas del grupo B, la B3 y B6 están involucradas en la fabricación de las fibras musculares.

Las vitaminas B3 y B6 intervienen en el metabolismo de las proteínas, que genera los aminoácidos requeridos para el crecimiento y regeneración de la fibra muscular.

Adicionalmente la vitamina B6 favorece el funcionamiento de las terminaciones nerviosas de los músculos.

La carencia de vitamina D se ha asociado con la atrofia de los músculos de contracción rápida, en un mecanismo que aún no está completamente estudiado.  

Lo que sí se conoce con certeza es que la vitamina D ayuda a la fijación del calcio en la fibra muscular.

Minerales  para el fortalecimiento muscular

Como algunas vitaminas, los minerales de cobre, cinc, hierro, manganeso y selenio son también poderosos antioxidantes.

Estos minerales se unen a determinadas proteínas, para producir enzimas que convierten a los radicales libres en compuestos no reactivos. De esta forma, se impide que los radicales interactúen con la fibra muscular y causen su degradación.

El hierro conforma la mioglobina, una proteína que provee de oxígeno a los músculos.

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La falta de hierro en la fibra muscular provoca por lo tanto una carencia de oxígeno, lo que origina una combustión incompleta de la glucosa, generando ácido láctico.  

También el hierro, junto al calcio, interviene en la formación de los tendones.

El calcio es requerido para la transmisión del impulso nervioso interno que permite contraer y relajar la fibra muscular a voluntad.

El fósforo es usado en la elaboración de la fosfocreatina, y por ello es necesario para almacenar energía en la fibra muscular.

El calcio y el fósforo son  esenciales en el mantenimiento de los huesos, que trabajan en conjunto con los músculos esqueléticos, y por ello, la salud de uno influye en el otro.

El sodio es el primordial moderador de los fluidos extracelulares, y por lo tanto, controla el transporte a través de las membranas de las células.

Por ello, regula la entrada de nutrientes a las fibras musculares, y la salida de los desechos que allí se producen. También interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos que ordenan la contracción o relajamiento de las fibras musculares.

El magnesio  tiene la función moderar, junto al sodio, el transporte de nutrientes y oxígeno al interior de la fibra muscular.

También regula el relajamiento de la fibra muscular, desactivando el mecanismo que causa su contracción.  

Alimentos para prevenir el dolor muscular

Los siguientes alimentos ayudan a fortalecer los músculos, por lo que previenen en dolor muscular.

El consumo de proteínas es básico para el fortalecimiento de los músculos, ya que la parte funcional de la fibra muscular se compone de proteínas.

Los alimentos ricos en proteínas son el pescado,  las carnes rojas magras y las carnes blancas, lo cual resulta lógico, ya que provienen de musculatura de animales.

La leche y sus derivados, y los huevos son otras fuentes de proteína animal. Las fuentes vegetales de proteínas son los cereales, frutos secos y legumbres.

Las vitaminas y minerales pueden obtenerse de las frutas, al consumirlas directamente o en forma de jugo. Para mayor efectividad, es mejor consumirlas combinadas, en ensaladas de frutas o jugos combinados.

La piña en un fruto tropical que contiene vitaminas B1, B6, B9, C y E. Es fuente de potasio, fósforo, magnesio, yodo, cobre y manganeso.

Contiene una enzima llamada bromelina, que facilita la digestión de las proteínas. La bromelina también es un antiinflamatorio, lo que favorecer la recuperación en caso de sufrir una lesión muscular.

La papaya posee un contenido apropiado de carotenos, y vitaminas A, C y E, y  aporta adicionalmente calcio, magnesio, potasio y fósforo. Ella es fuente de papaína, una enzima con propiedades similares a la bromelia.
 
El banano es una fuente natural de vitaminas B6, B12 y C, potasio y magnesio. Contiene sacarosa, fructosa y glucosa, fuentes de energía muscular.

Por ello, esta fruta es la preferida por los practicantes de deportes largo aliento, como los maratonistas y ciclistas, para la recuperación muscular luego de la competencia.

Las verduras y vegetales son fuentes de minerales y vitaminas. Las hojas de la espinaca contiene vitaminas A, B2, B6, B9, C, E y K, y los minerales calcio, hierro, potasio y magnesio.

Por otra parte, la hoja y bulbo de la remolacha aporta vitaminas A, B6 y C, calcio, hierro y fósforo.

Tratamientos físicos caseros para aliviar el dolor muscular

Habitualmente se emplea compresas frías para reducir el dolor muscular, particularmente cuando está asociado a una inflamación. El frío causa la contracción de los vasos sanguíneos, lo que reduce la hinchazón, y con ello, el dolor que la misma causa.

Por otra parte, afecta las terminaciones nerviosas, disminuyendo las señales nerviosas que parten de las fibras musculares al cerebro, lo que produce un efecto analgésico.

La compresa fría se coloca sobre el músculo afectado, durante 20 minutos como máximo, y ello se repite tres o cuatro veces al día. Este tratamiento está contraindicado en el caso que el dolor está acompañado de  hipersensibilidad a la presión.

Igualmente se aplican compresas calientes para aliviar el dolor muscular. En este caso se emplea una toalla mojada en agua caliente (50 °C), la cual se coloca directamente sobre el músculo afectado.

El calor dilata los vasos sanguíneos, aumentando la irrigación en la zona afectada y favorece la distensión de la fibra muscular, lo que disminuye el dolor.

La terapia de contraste combina las compresas calientes y frías. Se inicia con la colocación de  compresa caliente por intervalo de ocho minutos, e inmediatamente se coloca una fría durante un minuto.

El ciclo culmina con una compresa caliente aplicada por cuatro minutos. Indiferentemente se aplique la compresa fría o caliente, o ambas, hay que tener sumo cuidado de aplicarla de forma adecuada, sin afectar la piel.

El sulfato de magnesio (sal de Epsom) se usa para aliviar el dolor muscular. La forma más común es tomar un baño de tina con agua tibia, en la que se le disuelve dicha sal.

De esa forma, la sal  es absorbida por la piel y luego transportada a las fibras musculares.

Remedios caseros para aliviar el dolor muscular

Los remedios caseros más empleados son las cremas o ungüentos que se aplican directamente en la zona afectada.

Los ungüentos se elaboran con una base, cuya única función es contener otras sustancias que son las que actúan, produciendo el resultado deseado. Estas sustancias contenidas en la base se llaman componentes activos.

El aceite extra virgen de oliva, el aceite de coco y la vaselina son las bases más empleadas en la elaboración de ungüentos caseros. Por regla general, una base puede sustituirse con otra sin disminuir la efectividad del ungüento.

La ventaja de las cremas respecto a otras opciones, es que a absorción cutánea de los favorece la rápida acción de componentes activos, lo que se traduce en un rápido efecto.

Como componente activo en la elaboración de estas cremas se usa la pimienta roja, o pimienta de cayena. Adicional a su efecto antiinflamatorio, es un analgésico natural, ya que disminuye la actividad de los terminales nerviosos que transmiten el dolor.

Las raíces de jengibre y cúrcuma tienen un efecto similar, por lo que son igualmente empleados con este fin, generalmente combinadas. También pueden administrarse en forma de infusión, dos o tres veces al día mientras persista el dolor.

Las plantas mentoladas (eucalipto mentolado, menta y yerbabuena) se emplean igualmente  como componentes activos.

El aroma característico de estas plantas se debe a un alcohol natural llamado mentol, que posee propiedades desinflamatorias y analgésicas. El mentol, por ser un  alcohol, es fácilmente absorbido a través de la piel.

Otros componentes activos empleados en cremas son las hojas de laurel, romero, caléndula y árnica.

De las últimas dos, también se usan sus flores como principios activos. Igualmente  cada una de ellas puede consumirse individualmente en forma de infusión.

Las hojas y cogollos del mango y guanábano (annon) se usan para preparar baños.

Estas partes se colocan en agua hirviendo, la cual se deja reposar hasta los 50 °C. Con esta solución se procede a humedecer abundantemente el músculo afectado, o en caso que sea posible, a sumergirlo.  

Otras plantas y hongos que alivian el dolor muscular

En la medicina tradicional de áfrica se ha empleado una planta llamada harpagofito o garra del diablo.

Contiene harpagósido, una sustancia que inhibe la producción de prostaglandina, y con ello reduce la inflamación muscular.

Adicionalmente, tiene un efecto analgésico. Un estudio clínico realizado en Alemania demostró la efectividad del harpagósido en los dolores musculares causados por la fibromialgia.

La medicina tradicional china emplea la corteza del sauce blanco en el alivio de los dolores musculares.

Ello es debido al alto contenido de salicina, un poderoso antiinflamatorio natural, que también tiene propiedades analgésicas.

La salicina es el precursor del ácido acetilsalicílico, también conocido como aspirina, que durante décadas fue recomendado en el tratamiento de dolores musculares. En la actualidad, la salicina se emplea en su forma original, en productos como el Aliviáne.

El koji (aspergillus oryzae) es un hongo muy usado en la comida asiática.

Durante el proceso de fermentación, el koji genera un conjunto de enzimas llamadas proteasa fúngica, que el cuerpo humano emplea en la descomposición y digestión de las proteínas.

La correcta digestión de las proteínas genera los aminoácidos requeridos para la reparación de las fibras musculares afectadas por los radicales libres y/o el ácido láctico.

El producto Aliviáne contiene extractos de harpagofito, corteza de sauce y proteasa fúngica, lo que lo hace un eficiente antiinflamatorio y analgésico.

Además, posee una dosis adecuada de algunas enzimas, como la papaína, bromelina, proteasa fúngica y proteasa bacteriana, necesarias para la digestión de las proteínas.  

Por ello, Aliviáne es recomendado para el tratamiento del dolor muscular.


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