Fisicoculturista mostrando sus músculos de espalda y bíceps, entrenador personal de fitness. Hombre fuerte flexionando sus musculos

Ocúpate de todos los tipos de músculos ¡Son más que fuerza!

Ocúpate de todos los tipos de músculos ¡Son más que fuerza!

Última actualización: 03-02-2019. Equipo Nutricioni

Revisa tu cuerpo, y te darás cuenta que tienes músculos por todas partes, aunque no se noten mucho. Cada uno de los tipos de músculos cumplen una función determinada, para que podamos hacerle frente a la vida como la conocemos.

Antes de entrar en materia, para definir las distintas maneras en que se pueden clasificar los tipos de músculos, vamos a establecer una definición sencilla sobre qué son los músculos.

Algunos llaman a los músculos órganos, y otros los denominan solo como tejidos. Lo cierto es que ambas opciones son aceptables.

El punto fundamental es que, los músculos están estructurados a partir de las fibras musculares. Una a una se van uniendo hasta conformar las grandes sumas de tejido.

Los músculos trabajan en conjunto con el esqueleto, y  por medio de los pulsos, igualmente llamados contracciones, son capaces de provocar el movimiento de los huesos, para realizar las distintas actividades a las que estamos acostumbrados.
Como se mencionó anteriormente, los músculos se dividen de acuerdo a diversos factores. En esta oportunidad, nos concentraremos en uno solo: La naturaleza de su función.
Músculos esqueléticos

Reciben este nombre porque son el conjunto de músculos que ayudan a mantener todos los huesos en su lugar. Asimismo, realizan movimientos voluntarios, es decir, los que controlamos desde el sistema nervioso central (caminar, levantar los brazos, saltar, etc).
Músculos lisos

Los encontramos como parte de las estructuras de los órganos internos. No se distinguen las fibras musculares, y sus movimientos se identifican como involuntarios, dado que, se originan en el sistema nervioso inconsciente, y por acción de las hormonas.
Músculos cardíacos

Su nombre indica que se refieren a los músculos que conforman al corazón, casi en su totalidad. Su función implica permitir el bombeo de la sangre a lo largo de todo el cuerpo.

Así es el trabajo de los músculos

El sistema nervioso y la musculatura del cuerpo, deben trabajar en conjunto para poder dar paso a las contracciones de los músculos, que inmediatamente permiten los movimientos del esqueleto.

Si te preguntas cómo sucede todo esto, afortunadamente, ha sido posible resumirlo todo en una explicación bastante sencilla.

Todos sabemos que distintos procesos dentro de nuestro cuerpo, se llevan a cabo gracias a la acción de los impulsos eléctricos. En este caso, este factor es fundamental.

Desde el cerebro, el principal órgano del sistema nervioso, se toma la decisión de mover determinada parte del cuerpo, la cual debe convertirse en una señal eléctrica, que viajará hasta las fibras musculares en la región.

Acto seguido, estas fibras reciben el mensaje y proceden a generar pequeños impulsos eléctricos, que derivan en la dilatación o encogimiento del resto de las fibras. A la combinación de estos movimientos, se les conoce como contracción.

Cabe resaltar que, el mismo procedimiento se utiliza para mantener todo el cuerpo, o solo una parte de él, en una postura fija. Es decir, no solo se trata de movimientos. Sin embargo, no se puede incluir a los músculos lisos y cardíacos en esta explicación.

Basándonos en el tipo de movimiento que lleva a cabo el músculo, de acuerdo con la orden del cerebro, podemos designar otra clasificación:

  • Flexores, como el bíceps que dobla el antebrazo sobre el brazo.
  • Extensores, igual que los ubicados en el cuello, para lograr mantenerlo erguido.
  • Aductores, un grupo de ellos se encuentran en la cadera, para permitir subir la pierna hasta acercarla a la mitad del cuerpo.
  • Abductores, por ejemplo está el glúteo mediano, que trabaja con otros músculos, para levantar la pierna de forma lateral.
  • Pronadores y supinadores, se encargan de rotar los miembros superiores e inferiores, hacia adentro y hacia afuera, respectivamente.

A tono muscular con Articagos

Si existe un producto innovador y seguro para mejorar, o mantener, la salud de los  tejidos de nuestro cuerpo, ese es Articagos.

Se trata de un suplemento que, no solo entiende las limitaciones de estas estructuras, también comprende cómo la naturaleza nos regala todas las herramientas necesarias para solventar esas debilidades.

Por ejemplo, podemos incluir la inflamación y dolor crónico, dentro de la lista de problemas que presentan nuestro músculos, y que esta nueva fórmula es capaz de combatir.

Evidentemente, esto no ocurre por arte de magia, todos los beneficios y propiedades de las hierbas medicinales, y otros elementos están dispuesto para ayudar.

Uno de los principales ingredientes de Articagos son los mejillones de labios verdes, los cuales contienen activos para revertir la inflamación de tejidos como los tendones y los músculos.

Su gran secreto: los ácidos grasos de tipo omega-3. No puedes dejar de reconocer a este nutriente si sufres de dolor muscular constante, y afecciones como la artritis.

Seguidamente, tenemos la Garra del Diablo. El nombre no podría ser más contrario a sus efectos. Puesto que, esta planta brinda a quienes la consumen niveles significativos de harpagósido, que actúa para reducir la respuesta inflamatoria, y calmar el dolor.

Además, está recomendado como acompañamiento de los tratamientos de rehabilitación para lesiones musculares, de tendones o ligamentos.

¿Queda algo más que agregar? La respuesta es sí. Articagos está determinado a conseguir los mejores componentes para su fórmula, y no puede hacer a un lado al extracto de yuca y al metilsulfonilmetano (MSM).

Por un lado, el extracto de yuca aporta un porcentaje interesante de proteínas, e incrementa la resistencia física.

Mientras el MSM, tiene un gran historial científico que lo avala para el tratamiento del dolor crónico, y para vencer las afecciones inflamatorias de los tendones, articulaciones y músculos.

Todas las vitaminas y minerales para la salud humana. Micro y macro elementos y vitaminas en un esquema circular.

¡Toma tus vitaminas y minerales!

A través de nuestras comidas podemos acceder a las vitaminas y minerales esenciales en nuestro organismo. Pero si quieres conocer un secreto importante: el suplemento que te presentamos anteriormente, también las contiene.

De todas maneras, tenemos que comenzar a pensar en las vitaminas como los componentes que nos brindarán los mejores beneficios en el cuidado de nuestros músculos, y otros tejidos como los cartílagos, los tendones y los huesos.

En primer lugar, tenemos las vitaminas del complejo B: B1, B2, B3, B6 y B12. Las cuales son famosas por desarrollar diferentes tareas importantes en el organismo. Refiriéndonos a los músculos, consumir vitaminas B3 y B6 será necesario para favorecer el aprovechamiento de elementos como los carbohidratos  y las proteínas, logrando mantener el crecimiento de la masa muscular.

Igualmente, la b12 actúan como el arma secreta de los deportistas, ya que puede ampliar su energía, y acelerar la recuperación al mitigar la sensación de cansancio.

También debemos confiar en las vitaminas A y C, dado que participan en la regeneración y protección del tejido muscular. A la vez que, favorecen la quema de grasa.

Por su parte, los minerales más cotizados para este fin serían el potasio, calcio, selenio y manganeso.

De ellos podemos esperar fortalecer el tejido conjuntivo, acelerar la absorción de proteínas e hidratos de carbono, una mejor oxigenación de los tejidos y del organismo, en general.

Asimismo, tanto el calcio como el potasio, son dos minerales obligatorios si queremos reducir la incidencia de los calambres musculares, o cualquier inconveniente con respecto a los movimientos de las fibras que conforman los músculos.

Como si fuese poco, el potasio también ayuda a los atletas, y personas normales, a recuperarse e hidratarse muchos más rápido, luego de una actividad física demandante.

Qué no falte la vitamina D

Este pequeño componente por sí solo, a conseguido atraer mucha atención. Tanta, que hizo falta separarla del resto de las vitaminas y hacerle una mención especial.

La vitamina D es bastante particular. Primero, forma parte del grupo de vitaminas liposolubles, es decir, que solo se descomponen en los lípidos. Por esta razón, no es necesario su consumo diario, dado que permanece mucho tiempo dentro del cuerpo.

Segundo, aunque podemos obtenerla a través de la alimentación, es especial, si somos admiradores de alimentos como los huevos, lácteos, mantequilla, hígado, cereales, pescados y ostras, nuestro cuerpo también es capaz de producirla por su cuenta.

Al exponernos a la luz solar, se activará esta función en nuestro organismo. Sin embargo, no conviene abusar de este método.

¿Por qué el interés de nuestros músculos hacia la vitamina D? Estudios e investigaciones han ayudado a descubrir dos puntos importantes:

  • Los niveles de vitamina D disminuyen considerablemente, a medida que envejecemos.
  • Aumentar los porcentajes de vitamina D, es una manera segura de incrementar y mantener la fuerza de los músculos.

Ya sean personas mayores, atletas o personas normales, quienes padecen deficiencia de vitamina D, siempre deben optar por consumir suplementos de este nutriente. Los beneficios no se harán esperar.

La forma en que esta vitamina opera se puede explicar de forma sencilla. Por ejemplo, ayuda a que los músculos y los huesos asimilen rápidamente el calcio, sin dejar perder nada de este importantísimo mineral.

De igual manera, juega un rol notable para ayudar en todo lo que se refiere al proceso de anabolismo, donde se transforman los aminoácidos en proteínas.

Profundizando en este tema, si decides comenzar a ejercitar tu masa muscular, la vitamina D será tu aliada a la hora de quemar grasa en lugar de músculo, y de resistir sesiones de entrenamiento más intensas.

Alimenta tus músculos

Si de verdad te preocupas por tus músculos, es hoy el día que debes comprometerte con el cambio, comenzando desde adentro, al cuidar muy bien lo que comas.

Con la guía adecuada, serás capaz de encontrar los alimentos más beneficiosos, y construir un plan alimenticio, basado en las propiedades necesarias para fortalecer los músculos y ganar volumen.

Adiós a las grasas malas

Las grasas saturadas y trans son una fuente muy grande calorías que, por lo general, se quedan almacenadas en el cuerpo y no se queman de inmediato.

Para que el consumo de energía se concentre en los músculos, debemos sacar las grasas malas, o poco saludables, de nuestra dieta.

Cada comida cuenta

Un dato muy importante sobre el mantenimiento de los músculos: el cuerpo necesita acceso diario a las calorías, para obtener la energía de allí y no del tejido muscular.

Si respetamos todas las comidas de nuestro día, y ofrecemos una fuente de calorías apropiada, nuestro organismo no se verá obligado a gastar los músculos.

Las proteínas, tus mejores amigas

Estos nutrientes están asociados con el aumento de la masa muscular. De igual manera, sabemos que se requiere gastar muchas calorías, para lograr descomponer las proteínas.

Tanto las de origen animal (pollo, pescado, huevo, carne magra), como las de procedencia vegetal (legumbres y frutos secos).

El secreto de las espinacas

Muchos recordaremos al popular personaje de la comiquita, Popeye el Marino. Su alimento favorito eran las espinacas, probablemente se debía a sus propiedades para incrementar la fuerza de los músculos, y favorecer la formación de tejido muscular.

Que no falten los carbohidratos

La inclusión de los carbohidratos dentro de las dietas que buscan ayudarnos a ganar masa muscular, se debe a la necesidad de estos nutrientes para que el organismo puede sintetizar las proteínas sin problemas.

Músculos sanos, ejercicios inteligentes

Una alimentación adecuada y bien pensada, más el uso de suplementos como el mencionado anteriormente, son partes importantes cuando decidimos cuidar de nuestros músculos.

No obstante, los dos solo podrían tener éxito si se combinan con la actividad física. Un hábito sumamente saludable, que no se puede dejar pasar si buscamos alcanzar y mantener una buena salud.

En este caso, no estamos hablando de cualquier clase de actividad, sino del entrenamiento de fuerza muscular, que se orienta hasta el reforzamiento de la resistencia de nuestros músculos.

En este punto, eliminar la grasa es importante, pero mantener la masa muscular lo es mucho más, dado que ofrece un mayor porcentaje de consumo de calorías.

Por supuesto, se trata de una actividad que se debe tomar con conciencia, siguiendo los mejor consejos, sin poner nuestro cuerpo en riesgo.

Resistencia y repeticiones

Debemos establecer muy bien primero, si realizamos un ejercicio de fuerza muscular, o uno de resistencia muscular.

El primero se refiere a la suficiencia para realizar movimientos que requieran mucho esfuerzo, como mover un cuerpo pesado, apoyándonos de la fortaleza de nuestros músculos.

Mientras que, la resistencia muscular sería la capacidad de nuestros músculos para mantener, sostener o aguantar ese movimiento que realizan, a lo largo de un cierto período de tiempo.

Cuando llevamos estos datos al gimnasio, podemos concluir que necesitaremos controlar el peso que levantamos. Por ejemplo, la mejor opción es comenzar con poco peso, e ir aumentado de manera progresiva.

Entonces, si el peso es alto, las repeticiones tienen que ser de poco cantidad, para lograr entrenar la fuerza muscular.

Pero, si elegimos quitar un poco de peso, debemos incrementar el número de repeticiones, a eso se le conoce como ejercicios de resistencia muscular.

¿Los músculos se enferman?

Lamentablemente, sí. Al igual que la mayoría de los tejidos y órganos del cuerpo, los músculos también pueden sufrir de muchas afecciones que limitan el desempeño de sus funciones, y atenten contra nuestra salud.

Como bien dicen, el mejor remedio es la prevención. Y en el conocimiento, tenemos la mejor arma para detectar a tiempo algunas de estas enfermedades, y buscar el tratamiento adecuado.

Distrofia de Duchenne. Su origen es genético, y afecta principalmente a los niños varones. Actúa arruinando las fibras musculares de varias zonas del cuerpo, de manera progresiva.

Por lo general, no implica dolor, pero sí debilidad muscular que llega al punto de provocar caídas, o imposibilitar el uso de las piernas. Este malestar puede extenderse hasta las extremidades superiores del cuerpo.

Fibromialgia. Hablados de un dolor crónico que se extiende por toda la musculatura del cuerpo. Aunque existen algunos desacuerdos sobre el origen del dolor, muchos expertos en la salud, afirman que procede del cerebro, al modificarse la forma en que éste percibe el dolor.

Aparte de este síntoma característico, el cansancio o fatiga también puede ser una señal de la fibromialgia.

Miositis. Como una respuesta del sistema inmunológico a la amenaza de ciertos virus, se desencadena la respuesta inflamatoria en los músculos de todo el cuerpo.

Entre los síntomas que pueden ayudarnos a identificarla están la fiebre, el cansancio generalizado, la debilidad muscular y dificultades para tragar o respirar.

Poliomielitis. Esta enfermedad no comienza por atacar directamente a los músculos. Sino que tiene su origen en una infección viral, que se concentra en dañar muchas fibras nerviosas.

Para las personas que presentan síntomas, la poliomielitis puede manifestarse con la parálisis de varias partes del cuerpo.

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