Niño triste: tristeza y depresión en los niños

Niño triste: tristeza y depresión en los niños

Última actualización: 15-10-2018. Equipo Nutricioni

 

La tristeza es un una emoción que sienten tanto niños como adultos.  La persona que la padece se siente abatida, decepcionada y desilusionada.

Es también una emoción básica, con la que nacen muchos  seres vivos, no sólo los seres humanos, sino muchos mamíferos. Aún desde la niñez podemos sentir esta variedad de sentimientos en un momento específico.

La tristeza abarca sentimientos tales como decepción, soledad, pesimismo, desolación, entre otras. La persona puede manifestar apatía, desinterés por las actividades que anteriormente le eran placenteras, el trabajo, la familia, etc.

Pero también es por medio de ella que nuestro cuerpo aprende a superar  situaciones difíciles y fortalecerse ante la vida. Experimentando tristeza el individuo aprende a manejar  retos los retos de su existencia.

La tristeza se desencadena por muchos motivos, desde aquellos considerados graves como pérdida de un familiar cercano, una mascota, una guerra hasta incluso motivos que a otras personas le pueden parecer fútiles.

Lo relevante es la interpretación que la persona haga de los hechos, en un momento dado, y que puede conllevar a experimentar tristeza.

Muchas veces pensamos que la tristeza no es compatible con la niñez, porque esta es una etapa de juegos, risas y alegrías. Pero esto no siempre sucede así.

Los niños experimentan tristeza con frecuencia, y en algunos casos depresión, no es una enfermedad transitoria, sino un trastorno que debe ser atendido con prontitud.

Causas de la tristeza en los niños y adolescentes

Los niños pueden estar expuestos a acontecimientos que pueden ocurrir dentro del entorno familiar, como son la separación o la pérdida de uno de los padres, el abandono o el abuso.

Por otro lado, encontramos el entorno social en el cual puede influir por el rendimiento académico, la interacción con sus compañeros de clase, la competencia en el juego o el sentimiento de pertenencia a un grupo de iguales.

Algunos estudios sugieren que los niveles elevados de cortisol en las mañanas, pueden estar asociados a los eventos depresivos. El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales.

Algunos investigaciones sugieren que las niñas y las adolescentes son más propensas a episodios de tristeza y la experimentan con mayor intensidad que los varones.

También apuntan a que la depresión infantil va en aumento y es necesario detectar con prontitud aquellos niños cuyo temperamento los haga ser más propensos a ella.

Algunos factores que pueden desencadenar la tristeza en los niños son: madres con depresión, historia familiar con depresión, problemas prenatales, abuso infantil, fracasos escolares, padres ausentes, predisposición genética y trastornos neurológicos, por citar algunos.

El estrés ocasionado por estos y otros factores desencadenará episodios de tristeza.

En la adolescencia, la irrupción de las hormonas puede desequilibrar el estado de ánimo y producir altibajos emocionales, entre los cuales la tristeza es una manifestación frecuente.

Tristeza en los niños y depresión infantil

Los niños, como muchos seres vivos, pueden sufrir episodios de tristeza por muchas causas, no siempre comprendidas por los adultos. Esto es normal y forma parte de la vida.

Es razonable suponer que un niño triste debe poder resistirse a este sentimiento aferrándose a un escenario alegre ya sea un recuerdo, compartir con familiares y amigos, escuchar música o cualquier cosa que sea de su agrado para olvidar ese mal ciclo vivido.

Mientras los episodios de tristeza sean breves y estos recursos sencillos aporten solución inmediata, no hay motivos para la preocupación.

Pero puede sospecharse depresión si junto a la tristeza existen irritabilidad, llanto fácil, falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, o hiperactividad

Es necesario saber diferenciar entre la tristeza normal de un niño y el estado de ánimo triste como síntoma de depresión, así como distinguir las pocas ganas de comer con la pérdida de apetito como síntoma depresivo.

La depresión es un estado grave que requiere ayuda de inmediato. Por ello la tristeza no debe subestimarse y hay que prestar atención.

Desde los primeros 6 años de vida del niño ya podrán mostrar síntomas por medio de sus expresiones y comportamientos expresando de forma más clara lo que les sucede.

Por lo que facilitará el diagnóstico al poder acceder a más información sobre sus emociones y pensamientos.Sin embargo, de acuerdo a la edad del niño, se pueden establecer algunas diferencias:

Entre los 3 y los 6 años

Los niños presentan ansiedad,  tristeza, indiferencia e inexpresividad. No socializan o juegan con los compañeros, hablan poco y el apetito disminuye sin  causa aparente. Aparecen trastornos de incontinencia

Entre los 7 años hasta la pubertad

Surgen manifestaciones como apatía, caras largas, irritabilidad y agresividad, sensación de aburrimiento, falta de concentración, trastornos del sueño, problemas digestivos, trastornos en el apetito y problemas de conducta, entre otros.

Adolescentes

Tiene manifestaciones semejantes a las descritas ya, con el añadido de que el adolescente puede volverse temerario, y pueden aparecer conductas disociales, alcoholismo, disminución de la autoestima, entre otros.

Tratamiento de la tristeza y la depresión infantil

Dado que las causas de la tristeza y la depresión en los niños es muy variada, también existen distintos tratamientos. Básicamente se distinguen:

  • Tratamientos farmacológicos
  • Tratamientos psicológicos

Por ejemplo la tristeza ocasionada por bajo rendimiento académico puede subsanarse mediante hábitos de estudio eficientes y descanso adecuado.

Si los síntomas se agravan, es necesario buscar ayuda profesional en un psicólogo o un psiquiatra, quienes pueden determinar si es necesario un tratamiento farmacológico con antidepresivos o antipsicóticos.

Pueden incluirse también tratamientos combinados de terapias de conducta con medicamentos.

Por ejemplo la técnica conductual de relajación es una pieza clave para el éxito en el tratamiento de la depresión infantil, es por ello, que ponen especial énfasis en su empleo, sobre todo en la técnica de relajación progresiva, cuyo objetivo es enseñar la relación entre estrés, tensión muscular y depresión.

Muchos fármacos tienen efectos colaterales. Para evitarlos existe una gama de productos naturales que pueden ayudar a combatir los síntomas de la tristeza y la depresión.

SupraEnergía contiene ginseng, una planta con múltiples beneficios cuyos extractos combaten efectivamente los síntomas de la depresión.

Recomendaciones para ayudar a los niños a combatir la tristeza

Los padres deben ayudar a sus pequeños a entender lo que sienten, que aprendan a reconocer los estados de ánimo que vayan experimentando y busquen la mejor manera de expresarlos con palabras.

También deben observar la conducta de sus hijos y si los episodios de tristeza se prolongan es necesario buscar la ayuda de un profesional.

  • Enseñar a los niños a no temer a la tristeza. Estar triste es un estado de ánimo al igual que otras emociones que a pesar de que no nos haga sentir a gusto es una sensación normal.
  • No ocultar sentimientos de tristeza ante los niños, los padres son el factor principal de aprendizaje de los niños, ellos aprenden principalmente de las expresiones emocionales de sus padres.
  • Estimular al niño a conocer sus sentimientos, a veces  las emociones resultan confusas para los niños y por ello expresan de manera errónea sus sentimientos. Hay que asistirlos para que aprendan a reconocer cada situación.
  • Escuchar a los niños, para ellos es muy importante saberse escuchados o tomados en cuenta durante esta situación.
  • Educar a los niños a no esconder sus emociones, y redirigir la ira adecuadamente
  • Fomentar las actividades deportivas y artísticas,  como una forma de liberar el estrés y fomentarles la creatividad.
  • Abraza a tus niños, este tipo de afecto ayuda a que el niño se sienta apreciado y ayuda a reducir la tensión y desarrollar su autoestima.
  • Hacer notar a tus niños sus buenos actos, esta declaración puede ayudar al niño a ver sus habilidades y de esta manera desarrollar sus destrezas y aprender a combatir las situaciones tristes.
  • Enseñarlos a dormir bien
  • En caso de problemas de peso o falta de apetito establecer una dieta balanceada, con las comidas favoritas y ambiente placentero a la hora de comer.
  • Vigilar la salud del niño, pues la tristeza puede ser manifestación de algún problema de salud.

Los suplementos nutricionales como SupraEnergía son beneficiosos a cualquier edad. La combinación de vitaminas y extractos vegetales reconocidos tradicionalmente actúan eficazmente contra la depresión.

Todos los padres quieren que sus hijos sean alegres, pero la tristeza es una emoción de la que nadie puede escapar. Muchas veces la tristeza es una cuestión de perspectiva y transitoria.

Los niños deben aprender a manejarla y entender que forma parte de su experiencia como seres humanos.

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