¿Mente dispersa? A fortalecer la concentración con vitaminas

¿Mente dispersa? A fortalecer la concentración con vitaminas

Última actualización: 23-01-2019. Equipo Nutricioni

Retrato de mujer joven confusa de pensamiento, desconcertada rasguñando la cabeza buscando una solución, mira para arriba, fondo de muchos signos de interrogación

En las diversas actividades que se realizan a diario se requiere de concentración, claro está que algunas de ellas la implican en mayor o menor grado. La alimentación, los ejercicios y una buena de dosis de vitaminas favorecerán a la concentración.

Desde el punto de vista mental, este proceso que es realizado por medio del razonamiento, consiste en centrar la atención de manera voluntaria sobre un propósito u objetivo, obviando cualquier tipo de distractor u objeto que contribuya o conlleve a desviarse del propósito.

Así, para estudiar, leer, al escribir respecto a un tema, manejar, practicar deportes y hasta para preparar una receta, es importante que se mantenga la atención y, en consecuencia, se esté concentrado.

Aun cuando la concentración se hace necesaria para la ejecución de algunas actividades específicas, en las que se incluyen gran cantidad de deportes (ajedrez, golf, tenis, entre otros), resulta especialmente importante para la adquisición de nuevos conocimientos, llegando a ser imprescindible en el proceso de aprendizaje.

El proceso de concentración se lleva a cabo en el cerebro, uno de los órganos más importante del cuerpo humano, encargado de regular las principales, y a la vez la mayoría, de las funciones del organismo.

Así, este órgano se encarga desde las funciones vitales (presión sanguínea, respiración, tasa cardíaca…) hasta las funciones cognitivas superiores (memoria, aprendizaje, atención, concentración, entre otras).

En este sentido, pasa por el control de todos los movimientos corporales; recepción, procesamiento, integración e interpretación toda la información que recibe a través de los sentidos. Es, además, responsable directo de las emociones y conductas.

Fortalecer este importante órgano y la concentración como una de sus múltiples funciones, implica la ingesta de una alimentación adecuada, que incluya las vitaminas necesarias. De igual forma, se puede hacer uso de determinados ejercicios mentales del tipo ‘encuentra el diferente’, ‘sudokus’ y ‘sopa de letras’, entre otros.

La ‘desconcentración’ tiene causas

Existen diversos factores o situaciones que pueden contribuir a desviar, bloquear y, en algunos casos, conllevar a la pérdida de la concentración. Conviene hacer referencia a algunos trastornos, enfermedades o conductas de diversas índoles.

En este sentido, se menciona el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), síndrome que tiende a bloquear en las personas la capacidad de atención y concentración; el cual abordado por especialistas permite minimizar significativamente sus síntomas y consecuencias en los diversos ámbitos de la persona.

También resulta importante señalar que malos hábitos de vida influyen directamente en esta capacidad tan importante para la ejecución de la mayoría de las actividades del ser humano.

Tal es el caso del consumo abusivo de drogas incluidas las medicadas, tales como: ansiolíticos, barbitúricos y benzodiacepinas. A largo plazo tiende a alterar la capacidad de atención y concentración de las personas.

En un abanico de múltiples causas, como las mencionadas anteriormente, se incluyen: el cansancio y el estrés emocional, deficiencia en el tiempo de descanso y sueño, no permitiéndole al cerebro descansar lo suficiente.

Se suman a la lista la existencia de algunos cambios hormonales, el consumo de una dieta inadecuada y el hambre (sensación que ocupa casi todos los recursos cognitivos de la persona, haciendo sumamente difícil que logre concentrarse en algo más).

En este sentido, está también la preocupación excesiva, altos niveles de ansiedad, la presencia de un dolor físico continuo y persistente, y la permanencia en ambientes donde existan muchos elementos distractores; influyen directamente en la concentración.

Algunos indicadores a tener presente en relación a la disminución de la capacidad de concentración son: dificultad para el seguimiento de la lectura, distracción mental mientras alguien le habla, olvidar frecuentemente las cosas, incapacidad para ejecutar una tarea específica durante un tiempo prolongado.

Así mismo, otros factores a tener en cuenta son: la sensación de tener la cabeza saturada o cargada, dificultad para organizarse y la sensación de estar despistado, entre otras

La presencia de la mayoría de los indicadores y/o factores señalados anteriormente servirán de punto de partida para para determinar la necesidad de fortalecer en la persona el proceso de concentración.

¿Existe el problema? ¿Quién lo determina?

Si bien los factores mencionados con anterioridad resultan indicadores de posibles problemas de falta de concentración, son los especialistas en psicología quienes determinarán la existencia real de la situación.

Dicho diagnóstico se realiza a través de la aplicación de determinados métodos que son aplicables desde la edad escolar. Específicamente para esas edades tienden a utilizarse con mayor frecuencia la batería Kaufman y el test de Toulouse – Pierón.

En lo que respecta a la batería de Kaufman, se aplica entre los dos años y medio y los doce años y medio. Consta de dos partes, una de procesamiento mental (orientada al seguimiento secuencial y simultáneo) y la otra de medición de conocimientos académicos, tal como lo indica su nombre, adquiridos en la escuela.

Por su parte, el test de Toulouse–Pierón es una prueba de concentración, estructurada de manera gráfica, que comprende un conjunto de filas con cuadros pequeños, 23 filas con 20 cuadritos para ser exactos, distribuidos en una hoja de manera irregular.

En él, la persona debe tachar los cuadros que poseen la línea en la misma dirección, según dos modelos presentados.

Aunado a estas pruebas estandarizadas, resulta necesario conocer la manera cómo se conduce la persona en su ambiente natural; por ello es importante entrevistar a padres, maestros y otras personas que interactúen en el entorno inmediato del individuo.

Dependiendo de los resultados o posibles causas de la falta de concentración, se solicitan evaluaciones para descartar motivos neurológicos u orgánicos, tales como: exámenes auditivos, visuales, hormonales, tomografías o electroencefalogramas.

Concentrándose en la alimentación

Al igual que en todos los procesos que realiza el organismo humano, en el proceso de concentración la alimentación adecuada resulta de gran importancia. Existen alimentos específicos que ayudan a que la mente pueda enfocarse en lo que se desea.

También debe tenerse en cuenta que el hambre no permite pensar; esta sensación en el cuerpo atrae toda la atención minimizando que se pueda concentrar en otra cosa.

Para fortalecer las conexiones cerebrales y los procesos que ellas implican se propone el consumo de alimentos ricos en ácidos grasos, los cuales favorecen dichas conexiones; y con suficientes nutrientes y fibras para saciar el apetito disminuyendo la sensación de hambre.

También la ingesta de MetaMente surtirá efectos positivos mejorando las capacidades cognitivas y por ende la concentración.

A continuación, se presentan algunos alimentos que reúnen ambas características. Al incluirse en la dieta diaria favorecen el proceso de concentración. Entre ellos:

El aguacate, rico en grasas monoinsaturadas, mejora la comunicación neuronal, y además limpia las arterias y beneficia la irrigación sanguínea del cerebro.

Los arándanos, con gran contenido de antiocianina, la cual reduce la degeneración cerebral y le da el color característico a este fruto. El consumo de éstos protege al cerebro de algunas afecciones, además de favorecer los procesos cognitivos.

El plátano es el alimento por excelencia para la salud cerebral, si se consideran sus altos contenidos de potasio, magnesio, vitamina C y fibra. Del mismo modo contiene vitamina B6, la cual contribuye directamente con la producción de neurotransmisores (serotonina, norepinefrina y dopamina) relacionados con la concentración.

El salmón, reconocido por su alto contenido de omega 3 el cual fortalece significativamente las conexiones neuronales. De igual modo, se incluyen otras especies como la sardina, el arenque y el atún. Se sugiere consumir pescado al menos 3 veces a la semana.

Los frutos rojos (fresas, frambuesas, moras…) son considerados ricos en antioxidantes, lo cual los hace abanderados en evitar la descomposición de células cerebrales.

Vienen a sumarse a este nutrido grupo de alimentos aquellos con alto contenido de antioxidantes y magnesio, tales como: huevos, espárragos, espinacas, manzanas, proteínas, frutos secos, verduras de hoja verde, té y  yogurt, entre otros.

Una adecuada alimentación que incluya de manera balanceada el consumo de estos alimentos, reforzada con elementos como MetaMente, contribuirá sin duda a fortalecer el proceso de concentración.

Vitaminas incondicionales amigas de la concentración

Todas las vitaminas y minerales para la salud humana. Micro y macro elementos y vitaminas en un esquema circular.

A lo largo del tiempo las diversas funciones que realiza el cerebro humano se van deteriorando; debe tenerse en cuenta que sobre las mismas influyen, además, otros factores como la genética, la alimentación y los hábitos de vida.

La alimentación y las vitaminas y minerales que se ingieren intervienen en todos los procesos del organismo y de forma especial en el cerebro. Consumir determinadas vitaminas y minerales ayudan a potenciar el funcionamiento cognitivo, la concentración, memoria y, en consecuencia, la capacidad de aprendizaje.

Las vitaminas son sustancias vitales para el cuerpo humano, las cuales pueden obtenerse mediante una sana, variada y equilibrada alimentación.

El cuerpo por sí solo no las produce, y su consumo debe ser equitativo ya que tanto las deficiencias como los excesos pueden resultar perjudiciales para la salud.

Su ingesta puede ser fortalecida a través de determinados suplementos que ayudan a incrementar las cantidades requeridas por el organismo.

Tal es el caso de MetaMente excelente fortalecedor de las funciones mentales, toda vez que las vitaminas que contiene en su composición a base de hierbas, ayudan a mantener activo al cerebro.

A continuación, se mencionan algunas de las principales vitaminas requeridas para optimizar el proceso de concentración en las personas:

  • Provitamina A o betacaroteno: previene la degeneración cognitiva y fortalece la memoria. Presente en alimentos como calabaza, mango y zanahoria, entre otros.

  • Vitamina C: antioxidante por excelencia, protege al cerebro de los radicales libres y aporta energía.

  • Vinpocetina: extracto de la planta Vinco Minor, actúa como vasodilatador e incrementa el flujo sanguíneo cerebral.

  • Magnesio: siendo un gran neurotransmisor, facilita las conexiones neuronales.

  • Omega 3 y 6: ácidos grasos imprescindibles para el buen funcionamiento cerebral.

  • L- Carnitina: excelente para la salud cerebral, esta vitamina refuerza las funciones de este importante órgano, potencia la concentración y la memoria. Permite que los ácidos grasos se absorban más rápido.

  • Vitaminas del grupo B: encargadas de proteger las neuronas, participan y son corresponsables de la mayoría de las funciones cerebrales. Entre ellas se destacan, la B6, B9 (ácido fólico) y la B12.

Herramientas para construir una sólida concentración

El proceso de concentración se ve sustentado por características individuales, en el mismo inciden factores internos y externos al ser humano.

Pasando desde el fortalecimiento de las funciones mentales a través de la alimentación, hasta influencias de las características ambientales del lugar donde se ejecute la actividad que requiere estar concentrado.

En ese sentido, es conveniente señalar los múltiples beneficios que acarrea el mantener la concentración, no sólo por la obtención de buenos resultados académicos, sino por el rendimiento que implica en las diferentes áreas de la vida, conllevando al éxito personal.

Además, se ve favorecido el alcance de metas y logros personales potenciando el desarrollo personal, y aumentando la autoestima y la autoconfianza. La persona con buena capacidad de concentración puede aprovechar mejor el tiempo y lograr consolidar las tareas con excelentes resultados.

Así, considerando la importancia de este proceso mental en la vida diaria, se pretende brindar algunas herramientas para fortalecerlo:

  • Escoger espacios de trabajo adecuados, en función de las actividades que se vayan a realizar, evitando la presencia excesiva de distractores (ruidos, personas que generen conversaciones, televisores u otros).

  • Realizar ejercicios de yoga y meditación estimula y favorece considerablemente el proceso de concentración, teniendo en cuenta que son disciplinas que aquietan la mente.

  • Mantener una alimentación balanceada que incluya comestibles ricos en antioxidante y magnesio, fortalecedores de las conexiones neuronales. Incluir, de ser necesario suplementos que incrementen los requerimientos del organismo, como MetaMente.

  • Planificar el trabajo, colocando objetivos específicos para cumplir e incluyendo espacios de descanso, luego de cada objetivo alcanzado.

  • Ejercitar la mente ejecutando actividades del tipo recreativo y de atención,  y otras que impliquen discriminación visual, atención y concentración.

Las mencionadas son sólo algunas referencias dentro de un abanico de opciones que pueden servir como punto de apoyo para fortalecer la concentración. Se debe tener presente que la motivación y el compromiso también son fundamentales.

Ginkgo biloba, un maravilloso elemento para la mente

Aun cuando no en todos los casos se les dé el peso científico a los beneficios de esta planta milenaria, ella aporta sin duda múltiples provechos al organismo. El cerebro y sus funciones no son la excepción.

Es considerada, en la medicina tradicional China, de gran importancia para abordar múltiples dolencias, las cuales van desde el asma y bronquitis, hasta la candidiasis vaginal. Es usada inclusive como antialérgico.

Ahora bien, en lo que respecta a la actividad cerebral el ginkgo biloba se utiliza para fortalecer la circulación sanguínea.

Además de ello, aporta a las células tanto nutrientes esenciales para su estimulación como oxígeno, favoreciendo de esta manera los procesos cognitivos, la concentración y la memoria.

Aunque algunos autores difieren al respecto, muchas experiencias avalan la importancia de esta planta oriental en el fortalecimiento de la memoria y concentración de las personas.

Considerando sus excelentes propiedades vasodilatadoras y antioxidantes, también se indica (por especialistas) para prevenir tromboembolias, arteriosclerosis y derrames cerebrales.

Para finalizar, conviene señalar que algunos suplementos diseñados para contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas apoyan en el suministro al organismo de este elemento tan importante para el funcionamiento cerebral.

En ese sentido, MetaMente se presenta como aliado en la obtención de los nutrientes necesarios para una buena salud mental, como complemento de buenos hábitos de vida, incluyendo los alimenticios.

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