Ilustración de rostro realizado con madera, tuercas en forma del cerebro.

Mejorar la agilidad mental: Ejercicios para la memoria y concentración

Mejorar la agilidad mental: Ejercicios para la memoria y concentración

Última actualización: 22-01-2019. Equipo Nutricioni

Muchas personas opinan que la memoria es como una especie de músculo y que se puede entrenar y desarrollar, y es que probadamente se puede aumentar. La capacidad de almacenamiento de información del cerebro parece infinita en tanto que procesa una cantidad de data con una velocidad inmensa utilizando un 10% apenas de su poder.

Existe un mito que asegura que los humanos solo usamos el 10% de la capacidad cerebral total, pero esto proviene de una consideración importante. Y es que se sabe científicamente que el número de neuronas contenidas en el cerebro, corresponde al 10% del número de células existentes, es decir, unos 100 billones de ellas.

Lo cierto es que sin pretender cuantificar la capacidad máxima del cerebro de procesar información, almacenarla y recuperarla a voluntad, esta se puede mejorar. Además, se puede desarrollar progresivamente con la ejercitación diaria de la atención y el aumento de la concentración de manera deliberada.

La agilidad mental para descifrar tareas, operaciones matemáticas o los problemas que se plantean a diario, razonar,  reaccionar o responder, depende del uso de la memoria. Es de esta manera cómo podemos decir que la memoria es uno de los mecanismos humanos, imprescindibles para la vida, ya que todas las funciones corporales, dependen de ella.

La memoria humana, no es solo un mecanismo para almacenar y recuperar información sobre las experiencias, sino también un complejo almacén de procesos. Esta capacidad, de almacenar de manera ordenada y codificada la información de la forma en la que se ejecutan los procesos del organismo, es lo que permite la existencia de la vida humana.

Existe más de un tipo de memoria, aunque todos trabajan desde el cerebro o la mente, por ejemplo están, la memoria de corto plazo y la de largo plazo. Cada una de las mismas con diferentes características y la información se almacena según la importancia y el uso frecuente de la data que requerimos, ya que en la de largo plazo estará la de uso causal.

Es muy necesario practicar los ejercicios para la memoria y concentración en tanto que a mayor retención y acceso a la información requerida, mayor rendimiento y respuesta. Una de las mejores y más sencillas prácticas para mejorar la memoria, es leer frecuentemente acerca de los temas de mayor interés personal y sin descuidar los de información general.

Imagen en primer plano, 3D de las conexiones del cerebro sensorial

Descubre cuáles son los tipos de memoria y cómo funcionan

En principio vamos a examinar lo que sucede con la información que es captada por los sentidos, y es que ésta es procesada por la denominada memoria sensorial. En esta área de la memoria se maneja la información proveniente de los sentidos de la vista y el oído, y apenas dura unos cuantos segundos para facilitar el almacenamiento en la de corto plazo.

Lo percibido a través del sentido de la vista, se almacena en un gran depósito conformado por la memoria icónica, la cual es como una especie de puente y filtro de corta duración. Esta memoria funciona por apenas unas milésimas de segundo y envía la información a la memoria operativa, considerada como la más relevante por el nivel de atención prestada.

Por otro lado la memoria ecoica, funciona como un almacén de información audible, pero que solo la pasa a la memoria operativa, en el momento en el que la considere completa. Y es que la memoria operativa es la que es considerada como la memoria a corto plazo, la cual retiene la información capturada solo por unos 30 segundos o más si se reitera.

La memoria de corto plazo es de tipo funcional, ya que procesa información que se capta en la interacción de las personas con el medio ambiente, es decir la sensorial. Se puede decir que en esta área de memoria solo se almacena una centésima porción de la data captada sensorialmente y permanece disponible el tiempo suficiente como para usarla.

Es posible que esta área de la memoria, deje de funcionar, por lo que el individuo pasaría a recordar solo los sucesos en su pasado ya que no procesaría los de los últimos minutos. La memoria de corto plazo, nos sirve para proponer la resolución de problemas, para el diseño de objetivos inmediatos y es útil en la conexión con el medio en todo momento.

Afortunadamente, disponemos de un área de la memoria que almacena la información necesaria para nuestro funcionamiento, denominada memoria de largo plazo o remota. Es en esta área en donde se almacena la data durante un tiempo relativamente largo, días, semanas, meses, años y hasta para toda la vida.

Las funciones de la memoria pueden degenerar, resultando en lapsos en los cuales se pierde información almacenada o en los que no se puede recordar información a voluntad. Es por esto que los ejercicios para la memoria y la concentración, son fundamentales en la retención de nueva información y aunque la data permanece, falla su recuperación.

Memorias de corto y largo plazo: Dos departamentos del mismo almacén

Para poder comprender de qué manera podemos estimular el desarrollo de la memoria y la concentración, es necesario tener en cuenta cómo funcionan estos mecanismos. Y es que para usar la memoria a nuestro favor de manera de almacenar y recuperar adrede, más de la información que necesitamos para desarrollar el intelecto, hay que ejercitarla.

La memoria a corto plazo, llamada también memoria primaria, es un almacén de datos o información que funciona como una especie de filtro de la que necesitamos de inmediato. Es así como la información que requerimos recuperar para su uso en el tiempo, pasa a otra área de memoria que la almacena durante una gran cantidad de tiempo.

Como ejemplo del funcionamiento de la memoria de corto plazo, podemos citar el marcar un número telefónico, entre buscarlo y pulsarlo, el recuerdo de los números desaparece. En esta área de memoria no es donde se retiene la información que se maneja de manera inmediata, es decir, la que no necesitamos retener, a menos que decidamos almacenarla.

Es obvio que la mayoría de la información que necesitamos para poder vivir y operar en el mundo, está almacenada en medios externos a nuestro organismo y a la cual accedemos. Aunque hoy en día existen dispositivos con una capacidad de almacenar y procesar, una ilimitada cantidad de información, debemos aumentar la capacidad de nuestra memoria.

Por otro lado, la memoria de largo plazo o remota, almacena la información a la cual de manera casi automática, o adrede, el cerebro le dará la mayor importancia o atención. Se dice que la información contenida en el almacén de largo plazo, se ubica en el hipocampo, en los lóbulos temporales,

La memoria, en su concepto global, posee un papel fundamental en el funcionamiento del sistema límbico, en tanto que éste controla emociones, recuerdos, apetito sexual y más. Y tal vez, hasta antes de nacer, ya se van formando los recuerdos, y que al nacer, crecer y desarrollarnos, se agregan los nuevos aprendizajes a la memoria lógica y la lingüística.

Una buena manera de mejorar la memoria en su concepto integral, es cuidar la forma de  alimentarnos, y en esto debemos recomendar incluir en la dieta diaria nuestro MetaMente. Se trata de un suplemento nutritivo natural, diseñado especialmente para el desarrollo de las capacidades de memoria, atención, concentración y aprendizaje.

Memoria, atención, concentración y aprendizaje, una  familia muy unida

Es lógico pensar que debe existir una forma de aprender tal que la información que se adquiera para este fin, se pueda utilizar en todo momento que se requiera. Para este fin está la memoria, pero ésta, para poder operar eficientemente, debe ser ejercitada, y es que los mecanismos de procesamiento de la data, funcionan por grado de importancia.

Una buena memoria es fundamental en los procesos de aprendizaje, porque es desde donde se obtienen los datos para el razonamiento emocional y lógico. Esta data es la que utiliza el subconsciente para generar los pensamientos y clasificar la información de cierta o falsa según pueda comparar la información captada por los sentidos.

Se aprende con las experiencias de la vida, entendiéndose experiencia como todo suceso que ocurre en nuestro entorno que aporta nueva información para nuestras decisiones. La vida se compone de una cadena de decisiones, conscientes o subconscientes y que se toman en base a la información almacenada en la memoria, la cual, se retroalimenta.

Insistimos en que ejercitar los mecanismos por los cuales se incrementa la capacidad de memorización, atención y concentración, es lo que nos permite evolucionar y crecer. En la idea de desarrollarnos como seres humanos, adquirir nuevos conocimientos para diseñar objetivos, metas, planes y proyectos, estar atentos y concentrados, facilita memorizar.

Podemos incluir la capacidad de razonamiento al proceso de aprendizaje y ejercicio de la memoria, ya que una información grabada sin un orden lógico, no aporta conocimiento. Y es que para elevar la capacidad de memoria, hay que tener la capacidad de raciocinio, ya que hasta los mecanismos que usa el cerebro para guardar la información, tienen lógica.

Adquirir una elevada capacidad de concentración en la información que necesitamos almacenar, es esencial para poder recordarla en un futuro cercano o lejano a voluntad. Este proceso de evocar o recordar o extraer de la memoria los datos que requerimos, depende de la relación que se establece con la información asociada a ésta.

Es decir, prestar mucha atención a lo que nos interesa memorizar, depende en mucho de la concentración  y de la capacidad de razonar para decidir cuál es la importante. Es que la memoria, en su concepto general, se ejercita a propósito y funciona automáticamente según la programación grabada en el subconsciente sobre lo que necesitamos aprender.

Ilustración de las dos parte del cerebro

Ejercitar la memoria eleva la capacidad de razonar y aprender

Elevar la capacidad de memoria y desarrollar la capacidad de seleccionar la calidad de la información que almacenamos en ella, se puede lograr ejercitandola. Una de las formas más sencilla y poderosas de ejercitar la memoria y la concentración es adquirir el hábito de la lectura diaria, ya que al cabo de un corto tiempo de ejercitación, se notará el avance.

En términos muy simples, la concentración es la habilidad de mantener deliberadamente, el pensamiento o la atención, en un punto fijo, objeto o idea, en un lapso determinado. Y esta destreza también se adquiere con la disciplina de la práctica diaria, ya que la mente se encuentra de manera natural en un estado de dispersión  

Existen varios ejercicios muy sencillos como para comenzar a estimular las conexiones neuronales del cerebro hacia elevar la capacidad de lograr estados de concentración. Y algunos de estos son: por ejemplo cambiar la mano con la que siempre se cepilla el cabello al menos por una semana, o tomar una ducha con los ojos cerrados hasta el final.

Para poder concentrarnos, es lógico que la tranquilidad, o la calma es fundamental, por lo que un ejercicio poco común pero muy efectivo, es conversar en voz alta consigo mismo. Esto por un buen rato, es una práctica de estimulación cerebral muy poderosa que puede aumentar la capacidad  de encontrar soluciones a problemas cotidianos y entrar en calma.

Caminar en ruta hacia el trabajo o pasear un rato antes de almorzar, es una práctica que promueve la tranquilidad vital para la concentración ya que aumenta el flujo de sanguíneo. Esta técnica excita los vasos sanguíneos del cerebro, lo que aumenta la generación de la energía corporal y la disposición de los desechos tóxicos para el organismo.

Otra práctica poco común, pero también muy efectiva, es forzar cada mañana el recuerdo de los sueños  de la jornada de descanso de la noche inmediatamente anterior. Y es que este ejercicio hecho a menudo, estimula de manera extraordinaria la actividad del cerebro, ya que se considera un reto, en tanto que poco recordamos lo que soñamos en la noche.

Aumentar la capacidad de concentración mental también depende de una práctica alimenticia sana y nutritiva, por lo que nos permitimos recomendar MetaMente, un suplemento natural especial para mejorar la concentración durante más tiempo.

Ejercitar la memoria no es opcional

Para poder comunicarnos, hablar, movernos y tomar la decisión de hacia dónde, ordenar la lista de actividades diarias, semanales, mensuales y hasta anuales hay que recordar. Y adquirir la capacidad de extraer de la memoria la data necesaria para proceder en estas actividades, hay que ejercitarla, y aunque lo hacemos en automático, no es suficiente.

Los procesos mediante los cuales se clasifica, se almacena y se recupera  la información contenida en la memoria, son complejos y no toda lo que pasa alrededor se graba. Es por esto que tenemos la capacidad de determinar y ubicar la información que necesitamos agregar adrede a la memoria, para aumentar nuestros conocimientos ya almacenados.

Para la ejercitación de la memoria, es fundamental la asociación de manera intencional, del funcionamiento de los sentidos con lo que se quiere memorizar y recordar. En esto, una práctica muy efectiva es relacionar por ejemplo, el número de teléfono que se desea fijar en la memoria, con un olor específico, es decir, marcarlo en presencia de un aroma.

Se pueden involucrar uno o varios sentidos a la vez al momento de usar esta técnica, el olor o el sabor o la imagen asociada, funciona como un ancla psicológica.  Esta ancla se trata de un dispositivo mental que dispara los recuerdos ante la presencia del estímulo, lo que facilita echar mano de lo aprendido, como una goma de mascar por ejemplo.

Otra de las formas de ejercitar la memoria, es adquirir el hábito diario de repasar, antes de dormir, y sentado en la cama de preferencia, cada uno de los eventos ocurridos  ese día. Este ejercicio, muy fácil de realizar, probablemente al principio será cuesta arriba, pero al cabo de corto tiempo, mejorará la memoria, el poder de visualización y la concentración.

Los mapas mentales son una gran herramienta para el desarrollo de la memoria, y los pueden utilizar al regreso del trabajo después de haber conocido algún lugar nuevo. Se basa en la tarea de dibujar un mapa, con la información mental recogida, a propósito o automáticamente, del lugar visitado, lo que incrementa progresivamente la memoria.

Para fortalecer la capacidad de la memoria de almacenar información, los ejercicios deben acompañarse de un excelente complemento alimenticio natural como MetaMente.

Los ejercicios para desarrollar la memoria mejoran la concentración

Mejorar el hábito de la concentración mental, del razonamiento y de la atención en un solo tema a la vez y por tiempo definido, es el resultado de una buena memoria. Por lo que vamos a continuar revisando las diferentes formas de ejercitar la memoria en el contexto de la asociación entre los sentidos como anclas de conexión y la información.

Utilizar a diario el tacto, por supuesto si la situación lo permite o amerita, para aumentar la percepción de lo que se quiere  memorizar, es una práctica válida e importante. En todo caso, el sentido que recoge la mayoría de la información que grabamos es el de la vista, por lo que los demás quedan algo relegados e la percepción y recolección de la data.

Un buen ejercicio de identificación, generalmente visual, excelente para el desarrollo de la memoria, consiste en entrar en una sala por ejemplo y caminar en su entorno. En este ejercicio, se identificarán al menos 5 piezas y se intentará, al salir del espacio, recordar la posición y descripción de cada objeto.

Una variante de este ejercicio puede ser, y dentro del mismo procedimiento, ingresa de nuevo a la sala en cuestión, pero esta vez con la luz apagada o muy tenue. Esto con el objetivo de desarrollar la memoria visual que nos permite circular a través de un espacio de manera intuitiva y sin tropezar con los objetos ubicados previamente.

Además de las prácticas regulares de ejercicios para el desarrollo de la memoria, un hábito que no podemos descuidar y que altera los resultados, es el de dormir bien. Es decir, que una disminución de las horas de descanso durante el sueño,  sin duda afecta negativamente la capacidad del cerebro o de la mente, de formar memorias.

Uno de los ejercicios más poderosos para elevar la capacidad de memorizar y la de la concentración, es el de cambiar a diario los hábitos del comportamiento programado. Un ejemplo sencillo, pero  un poco difícil de asimilar, es el de cambiar el lugar donde se colocan las llaves del vehículo o del apartamento habitualmente al llegar de la calle.

Mujer joven y mujer adulta jugando juego de mesa para ejercitar la memoria

La memoria también guarda programaciones que nos sirven para facilitar la vida

La sorpresa al día siguiente, será la desesperación por conseguir las llaves, ya que el comportamiento programado hará que se busquen en el mismo sitio de siempre. Este ejercicio libera la mente de programaciones y mejora la capacidad de la memoria para recordar información importante al mejorar la atención y desactivar el piloto automático.

Una de las condiciones que favorecen la retentiva de la memoria, es la de que ambos hemisferios cerebrales, trabajen en conjunto, y la gimnasia mental es la solución. Esta serie de ejercicios y técnicas fue desarrollada por el neurólogo Lawrence Katz, con el fin de conectar el trabajo de los dos hemisferios y mejorar la memoria y la concentración.

Estos sencillos ejercicios, practicados con frecuencia, fortalecen los vínculos neuronales para mejorar la capacidad de procesamiento de la información en la memoria. La atención y la concentración por supuesto, se desarrollan con esta gimnasia mental.

El primero consiste en entrar a una sala llena de gente y contar cuantas a la derecha y cuántas a la izquierda, además agregar el número de objetos en la decoración. Enseguida

se deben cerrar los ojos y se procede a enumerar lo percibido, para luego constatar cuánto se pudo recordar de la información percibida.

Una buena práctica es no usar la conocida lista de compras al ir al supermercado, es decir, elaborarla y antes de salir a comprar, memorizar todos los artículos de la lista. Al regresar del mercado, revisar si todos los artículos de la lista elaborada previamente y dejada en casa, fueron incluidos en la compra, lo que resulta en un índice de eficiencia.

Otro de los interesantes ejercicios de gimnasia mental para mejorar la memoria y la concentración, consiste en aprender una palabra nueva todos los días. Esto se puede realizar mediante la lectura diaria, al menos del periódico, y a partir de su aprendizaje, significado y descripción, incluirla correctamente en las conversaciones a que haya lugar.

Finalmente la mejor recomendación siempre será la correcta alimentación, y ya que esta es fundamental para el desarrollo intelectual, incluir MetaMente, entre los alimentos de la dieta diaria, será le mejor decisión para el fortalecimiento de las conexiones cerebrales que procesan la información en nuestro cerebro.  

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *