Mujer joven en frente de una laptop con sintoma de cansancio

Me siento cansado y sin energía, ¡ni tengo ganas de pensar!

Me siento cansado y sin energía, ¡ni tengo ganas de pensar!

Última actualización: 17-01-2019. Equipo Nutricioni

Me siento cansado y sin energía, de seguro lo hemos dicho infinidad de veces, y la mayoría de ellas no tenemos idea del porqué nos sentimos así.

Aunque es muy molesto y puede llegar a trastornar nuestra vida, esta es una condición más frecuente de lo que deseamos, sin distingo de raza, credo, edad o sexo.

El cansancio es un síntoma de que algo no anda bien, de que nos faltan las fuerzas o el aliento para realizar cualquier actividad mental, física o sentimental, por sencilla que sea.

Usualmente, es producto de habernos sobre esforzado en cualquier ámbito, o porque no hemos descansado lo suficiente, aunque si no existe alguna actividad que lo argumente, puede ser síntoma de alguna enfermedad.

Aún más si las molestias perduran, o se trata de algo mayor que una flojera generalizada.

De hecho, es muy fácil convertirnos en zombis adictos al café, tanto en apariencia como actitud, tan exhaustos como para respirar, pues la energía nos falta para hacer cualquier cosa.

Todos en algún momento nos hemos sentido sin fuerzas, débiles, sin emoción ante lo que nos rodea, o tan agotados, ¡que hasta pensar amerita un esfuerzo titánico!

Puede ser que lo reconozcamos como agotamiento, somnolencia, fatiga, letargo, una agobiante falta de energía, o debilidad.

Estar fatigados, cansados y sin energía, puede deberse a diversos factores, pero lo único positivo es que por lo general, esta horrenda sensación dura poco tiempo, ¡gracias al cielo!

No obstante cuando se presenta con larga data, sin que desaparezca aunque hayamos descansado, es imprescindible estar muy atentos, a cuales quiera otras señales que podamos percibir.

Y estos signos pueden ser tanto físicos como emocionales, por supuesto, ya que nuestro organismo en su totalidad, puede estar afectado por alguna patología que amerite atención médica, y se esté manifestando como cansancio.

Mujer joven en frente de una laptop con sintoma de cansancio

¿Qué nos cansa tanto?

Son muy diversas las circunstancias que pueden causarnos el agotamiento, y a menudo nos hacemos una idea, si por ejemplo comenzamos a padecer un resfriado, o tenemos claras señales de alguna enfermedad.

Puesto que la gama de posibles razones, va desde condiciones no patológicas, como falta de sueño, o estrés, pasando por enfermedades leves, hasta llegar a padecimientos graves como el cáncer.

Así entonces, podemos sentirnos muy cansados debido a una gripe, resfriado naciente, alguna infección de origen viral, bacteriano, o por hongos, lo que a su vez debilita nuestro sistema inmune.

Ciertas situaciones personales como la menopausia, o un embarazo, pueden provocar la sensación de cansancio, debido a los extremos cambios hormonales en la mujer.

Claro está, el cansancio puntual originado por un trabajo físico inusual, es normalmente esperado, aunque al tener mejor preparación física, más resistencia haremos a la extenuación.

Mientras seamos sedentarios, tengamos sobre peso y seamos alérgicos al ejercicio, nos cansaremos hasta por caminar unos metros más de los acostumbrados.

Esas son precisamente, las causas más comunes del desaliento y la falta de energía.

Sin embargo, también es bastante habitual en quienes llevamos una vida agitada, llena de trabajo y estrés, relegando a un tiempo ocasional el ocio y el descanso.

Tendemos además, este tipo de personas, al sedentarismo por no tener tiempo de ejercitarnos, lo que nos genera cansancio por estrés, depresión, o ansiedad por nuestra mala condición física.

Generalmente, esto se trata de cansancio mental o psicológico.

Por su parte, los trastornos del sueño: insomnio, apnea del sueño, la falta total de éste o cuando sólo podemos conciliar un sueño ligero, nada reparador, también nos cansan.

Es muy factible que al descuidar nuestra alimentación, sin saberlo presentemos un déficits vitamínico, o perturbaciones hematológicas.

Nos faltan vitaminas del grupo B, sobre todo la B12, ciertos minerales como el hierro que nos causa anemia ferropénica, e incluso trastornos alimenticios como anorexia, o bulimia.

Todas ellas, son fuente de cansancio, así como enfermedades metabólicas como la diabetes, afecciones cardiovasculares: la tensión arterial alta, baja, o tipos de cáncer como linfomas o leucemia.

Enfermedades que nos agotan

Cuando la sensación de cansancio nos dura aproximadamente unas 48 horas, por lo general no demanda atención clínica, a no ser que se presente de forma repentina, sin razón aparente y con extrema intensidad.

Más no todo agotamiento, refiere sólo nuestro trabajo en demasía o un mal funcionamiento cardiopulmonar.

Existen muchas enfermedades que pueden fatigarnos, e inclusive, este cansancio puede tornarse crónico.

Una de ellas es la insuficiencia renal, cuando nuestros riñones, órganos encargados de filtrar las toxinas sanguíneas y controlar el volumen del agua en nuestro cuerpo, no funcionan como deben.

En consecuencia, la acidez en sangre, desnutrición, el acopio de toxinas y la anemia, nos debilitan y crean esa tediosa sensación de estar cansados constantemente.

Hipotiroidismo, la alteración de nuestra glándula tiroides, que desciende la cantidad de hormonas garantes de metabolizar muchas sustancias en nuestro organismo, cómo almacenamos y gastamos la energía, puede cansarnos en extremo.

Sobretodo, cuando ella manifiesta síntomas como dolores articulares, aumento de peso, estreñimiento e intolerancia al frío, lo que nos vuelve aún más aletargados.

De hecho el cansancio originado de esta enfermedad, puede permanecer en nosotros aún estado en reposo, siendo una de las patologías que más marcada y constante debilidad nos origina.

Inicialmente, si padecemos hipotiroidismo, el desaliento nos nace por intolerancia a nuestros esfuerzos, que nos cansan tan solo por realizar pequeñas tareas.

Y luego, es todo un cuadro de falta de energía, agobio, razonamiento lento, que sentimos aun cuando no hagamos ningún esfuerzo físico.

Evidentemente, el síndrome de fatiga crónica, origina un cansancio permanente que debe ser tratado por un especialista, pues sus consecuencias son altamente perjudiciales.

Podemos sufrir este síndrome, sin que tengamos alteraciones aparentes ante el examen físico, y pruebas complementarias, sintiendo dolor sin tener lesión alguna.

Sentirnos agotados, a consecuencia de ligeras actividades físicas o mentales, pese a descansar por más de 24 horas, o no poder concentrarnos y olvidarnos de cosas habituales.

Todo esto, nos mantiene como adormecidos y de no corregirlo, podríamos deteriorarnos lentamente.

Otras patologías que nos debilitan, son la insuficiencia cardiaca, ciertas enfermedades pulmonares, depresión, y efectos secundarios de algunos medicamentos.

Clasificación y diagnóstico del cansancio

Esta sensación de fatiga, como ya comentamos, se nos puede exteriorizar por situaciones normales, muy cotidianas, como desilusiones, fastidio, aburrimiento, trabajo duro o falta de sueño.

Al sucedernos por alguna de este tipo de causas, podemos considerarlo como cansancio normal, pues se trata de una sana e importante respuesta a un estímulo.

Ya sea la tensión emocional, esfuerzo físico, un agotador proyecto de trabajo, etc. que desaparece al dedicarnos a descansar adecuadamente.

De igual manera, es factible definirlo como una sensación de que nos falta energía mental, o de poca energía física, o de ambas.

Por otra parte, es muy viable sentir cansancio patológico,  totalmente anormal y desmedido.

Este letargo, astenia o agotamiento, como también se reconoce al cansancio, lo percibimos sin razón aparente, sin esfuerzos ni trabajos colosales, reconocido como fatiga crónica.

Misma que según la circunstancia, podría tratarse de un hipotiroidismo, ya que si lo sufrimos, nos sentimos agotados o cansados constantemente.

En lo referente a su diagnóstico, sabemos que el cansancio es un síntoma, siendo expresión propia de cada paciente, que no es factible de medirse en niveles específicos.

Por ello el médico debe realizar algunas pruebas, así como investigar sus posibles causas, a fin de establecer cuál tratamiento es el más acorde a las circunstancias que nos generó el cansancio patológico.

De tratarse del agotamiento normal, la única recomendación que debemos acatar, es el descanso psicológico y físico, desconectarnos para recargar nuestras energías.

Un diagnóstico diferencial, es necesario para distinguir la apatía del cansancio.

La apatía se evidencia, cuando no tenemos ningún interés o ganas de efectuar las cosas: actividades cotidianas o inusuales.

Mientras que el cansancio, se manifiesta como la falta de energía para realizar estas actividades, pese a que tengamos voluntad e interés en hacerlas, pero nuestro cuerpo se independiza y no responde a dichas ganas.

Síntomas inequívocos de que estamos cansados

Sabemos claramente que el no tener fuerzas ni para pensar, es un indicio claro del agotamiento.

Pero existen además, síntomas que bien podríamos atribuirle a ciertas enfermedades, pero que al analizarlas en conjunto, pueden ser señales a gritos del cansancio que sufrimos en silencio.

Resulta probable que nuestro diario quehacer, se vuelva un poco pesado y tardemos más tiempo en ejecutarlo, o que estar atentos a una conversación se nos dificulte.

Si perdemos el hilo de lo que nos dicen, la falta de concentración puede sobrevenirnos, a causa de la debilidad.

Claro que al no poder concentrarnos, se nos olvida rápidamente lo que acabamos de oír, no retenemos los detalles de algo sucedido recientemente, o no recordamos nuestros compromisos… ¿sólo estamos despistados, o nos pasa algo más?

Al padecer fatiga crónica, no nos salen las palabras con la desenvoltura de antes, olvidando los términos puntuales, o los nombres de las personas a quienes nos referimos.

Notamos que la conversación fluida no es posible, y rebuscar las palabras en los recovecos de nuestra mente, supone una tarea digna de titanes.

En lo relativo al sueño, dormir toda la noche y levantarnos sintiéndonos tan cansados como al final del día anterior, es una señal inequívoca de cansancio crónico.

También puede suceder, que repentinamente nos cueste enfocar visualmente algún objeto, perdiendo la nitidez acostumbrada, como si todo a nuestro alrededor estuviera fuera de foco.

Si usamos anteojos, tal vez nos parezca que están sucias, o ya debamos actualizar su fórmula, pues además del cansancio general, también podríamos sentir cansancio visual.

Otro síntoma de cansancio es la cefalea frecuente, cuando los dolores de cabeza nos surgen sin motivo y nunca tan seguido, ni tan permanentes.

Así como el dolor de cabeza, podemos padecer dolores variados e injustificados, malestares generales que no son producidos por golpes, virosis o causas concretas.

Específicamente, debe alertarnos un dolor persistente de garganta, sin que evolucione a virosis o amigdalitis, ni que tampoco amaine.

Todos estos síntomas de forma aislada, pueden no influir en el diagnóstico del cansancio crónico, pero al coincidir en alguno de nosotros, evidentemente debe alarmarnos.

No debemos acostumbrarnos al cansancio

Si llevamos cierto tiempo, dependiendo de varias tazas de café al día para poder funcionar, nos sentimos desganados, la fatiga no nos deja cumplir con nuestros quehaceres diarios, es muy posible que padezcamos cansancio crónico.

Cuando estas condiciones no responden a nuestros esfuerzos, y aun así no podemos sostenernos por nosotros mismos al final del día,  nuestros hábitos podrían tener la culpa.

Lo mejor que podemos hacer, es revisar concienzudamente si se trata de un problema específico, o causas concretas.

Si ha evolucionado negativamente y nos es notorio, debemos acudir a nuestro médico para conocer a ciencia cierta de qué se trata, pues la fatiga crónica ha llegado con intensión de quedarse.

Para diagnosticarla, el especialista en salud debe considerar diversos condicionantes, por lo que realizará una serie de preguntar para orientar el dictamen.

Querrá conocer desde cuando nos sentimos cansados, si podemos identificar un causal que lo origine u otro que lo empeore, cómo apreciamos la debilidad, cuales enfermedades padecemos o hemos sufrido.

También es necesario contarle si tomamos algún medicamento, sobre nuestros hábitos alimenticios, rutina diaria, y si tenemos otras dolencias.

Luego procederá a efectuar un meticuloso examen físico que incluya pruebas de laboratorio, que permitan corroborar o descartar anemia u otras patologías.

Una vez determinadas las causas, lo que puede llevar cierto tiempo en espera de los resultados clínicos, nos indicará el tratamiento apropiado.

Al tratarse de un cansancio agudo, lo más probable es que reposar, eludiendo las razones de estrés o trabajos físicos, y recargar energías, sean nuestra solución.

Una efectiva manera de evitar el agotamiento constante, o que se nos vuelva costumbre, debemos llevar un estilo de vida saludable.

En este debe privar la nutrición balanceada, dormir lo necesario, ejercitarnos con actividades que realmente nos agraden, disfrutar de suficientes ratos de ocio y actividades sociales.

Por otro lado, cuando la debilidad es originada por enfermedades o procedimientos infecciosos, el tratamiento se concentrará en dicha patología, además de lo anterior.

Así entonces, comenzaremos un proceso farmacológico, o consultaremos con un nutricionista si el origen es alimenticio, para así aprender a comer sanamente.

Combatir el cansancio a como dé lugar

A estas alturas, seguramente tenemos una imagen bien definida de las acciones que debemos emprender, para contrarrestar el agotamiento.

Pero no debemos limitarnos sólo a dormir, que por supuesto es lo primero en nuestra lista, pues el descanso es esencial, y un sueño reparador resulta primordial.

Recordemos que la consulta al galeno es necesaria, cuando el cansancio es intenso y sin razón evidente, así que debemos respetar las indicaciones médicas.

Una excelente opción, es programar unas divertidas vacaciones que nos alejen de la rutina, y el agobiante ritmo de trabajo.

Estar cansados puede incitarnos a comer demás, ya que nuestro cuerpo busca a toda costa la energía faltante, eligiendo calorías vacías provenientes de grasas y/o azúcares.

Si, esa es la razón por la cual esa galleta de chocolate, ¡nos tienta siempre!

Para no caer en esas incitaciones pecaminosas, y ganar las consecuentes llantitas, debemos respetar las 3 comidas principales y 2 meriendas, con alimentos sanos y variados.

Ello nos mantendrá satisfechos, activos, y evitará enfermedades como la diabetes o la hipertensión, que a su vez pueden cansarnos.

Ya que vivir en constante agotamiento, perjudica nuestras relaciones personales y nos aísla, a menos que no podamos levantarnos de la cama, debemos esforzarnos por estar en contacto con nuestros familiares y amigos.

Podemos organizar una sencilla reunión, para compartir una rica comida y una agradable charla, que nos divierta y despeje nuestras preocupaciones.

Otra acción relevante, para batallar contra el cansancio, es aprender a decir que NO y delegar.

No podemos hacer todo a la vez, así que soltar el control nos ahorrará tiempo y energía, más si nos permite separar el trabajo de nuestro tiempo de descanso.

El cerebro debe ejercitarse, pero también descansar, así que no podemos sentirnos culpable por tomarnos unos minutos, parar, y recargar baterías.

Una tarea bastante simpática, es planificar nuestras actividades diarias de atrás hacia adelante.

Comencemos por establecer, la hora que dedicaremos a esa actividad relajante, por ejemplo las 6:00 PM, y de allí lo que haremos antes, ese día.

Así, priorizaremos nuestro inestimable tiempo libre, sin dejar que algún compromiso interfiera en nuestro descanso.

La fuente de energía natural

Por diversas circunstancias, no siempre podemos metabolizar todos los nutrientes que debemos obtener de los alimentos, por lo que un suplemento puede ser de gran ayuda.

En el mercado encontramos SupraEnergía, un producto cuya innovadora fórmula, contiene y combina ingredientes, que nos proporcionarán la energía que requerimos, de forma sana y segura.

Trata de un producto para consumirlo a corto plazo, elaborado con aminoácidos, hierbas y vitaminas.

Sus beneficios pasan, por ayudarnos a lidiar con el síndrome de fatiga crónica, EPOC, aumenta nuestra memoria, lo cual se ha beneficiado a pacientes con Alzheimer.

Además, SupraEnergía disminuye nuestro estrés, fortalece nuestro sistema inmune, genera la pérdida de peso por comer esas golosinas y comida chatarra, y mejora nuestra circulación.

Los trastornos del sueño, también son regulados por este suplemento, permitiéndonos descansar adecuadamente, por alcanzar un sueño reparador.

Cuando las glándulas suprarrenales, ubicadas en la parte superior de los riñones, se cansan de funcionar, nuestro cuerpo decae, generando fatiga extrema como resultado.

En ese caso, SupraEnergía nos ayuda a restaurar la energía perdida, vigorizando nuestro sistema inmunológico, optimiza la circulación y lita nuestro nivel de estrés.

Uno de sus ingredientes es la acerola, fruta con excelentes propiedades antioxidantes, que retrasan los efectos del envejecimiento en nuestro organismo, protegiéndonos las articulaciones y alejando sus dolores.

La acerola minimiza los efectos de las enfermedades degenerativas, fomentando la concentración, así como favorece la absorción de hierro, para detener la anemia.

Su acción se extiende, a calmarnos los síntomas del resfriado y la gripe, reforzando nuestro sistema inmune para contrarrestar las infecciones bacterianas o virales.

SupraEnergía cuenta también con las propiedades de la Rhodiola Rosea, un potente adaptógeno natural, ayudando a nuestra mente y cuerpo a adaptarse ante el estrés, y otros obstáculos, influyendo en nuestros niveles hormonales e induciendo nuestra relajación.

Al ingerirlo nos aumenta la energía, combate la depresión, el estrés, estabiliza nuestro estado metabólico y sistema hormonal, vigoriza nuestra salud cognitiva, fortaleciendo la memoria y concentración.

A sabiendas, de lo que puede representar el cansancio para nuestra salud, es importante que tomemos conciencia sobre todas las recomendaciones para combatirlo, y no permitir que merme nuestra salud.

Además, combatirlo supone no sólo un merecido descanso, sino realizar actividades divertidas, en compañía de familiares y amigos, mientras nos cuidamos ¿qué más podemos pedir?.

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