Luce una piel sana y nutre tu cuerpo de manera natural

Luce una piel sana y nutre tu cuerpo de manera natural

Última actualización: 10-10-2018 por Editor Pedro.

La piel, siendo el órgano más grande del cuerpo, más de una vez, no se le da el cuidado y atención que merece. Este importante órgano es el encargado de proteger el organismo de bacterias, cambios de temperatura y otros factores externos. Además, una piel sana es reflejo de un estilo de vida saludable.

Los hábitos rutinarios del ser humano con frecuencia exponen al cuerpo a condiciones dañinas que se terminan reflejando de manera externa como lo son el cabello, la piel, las uñas, entre otros. Dichos hábitos parecen inofensivos y debido a que en algunos casos las repercusiones tardan en aparecer, no se determinan los verdaderos causantes.

Es importante reconocer tanto los factores internos como externos que puedan estar afectando la salud de la piel. También es necesario verificar si dentro de la alimentación que se lleva se encuentran todos los componentes que el cuerpo necesita. También es relevante percatarse que tanta influencia tiene el ambiente, la temperatura, o algún factor del entorno en la salud corporal.

Por otro lado, se debe tener presente que la piel es la carta de presentación de las personas, es lo primero que se observa al conocer a alguien, en una entrevista de trabajo o en una reunión escolar.

Una piel saludable demuestra que dentro de las prioridades del individuo se encuentra el cuidado personal, una buena rutina que indica el buen manejo del tiempo y unos hábitos adecuados que permitirán a la persona cumplir con todas las exigencias requeridas.

Señales de alerta en la piel

Debido a que la piel constituye gran parte del cuerpo y a su vez está expuesta a bacterias, picaduras de insectos o simples superficies que ocasionan alergia al individuo, se pueden observar reacciones inmediatas en la piel mostrando así la causa de dichas respuestas.

En estos casos se debe prestar atención al desarrollo de esta respuesta corporal, la cual debe desaparecer a medida que pase el tiempo. Si la respuesta no cede es importante dirigirse al especialista más cercano con premura.

Por otro lado, hay señales que se encuentran en la piel sin ninguna causa aparente, y son estas a las que se debe prestar mayor cuidado para poder determinar su causa y así poder responder de manera adecuada sin afectar la salud.

Cabe resaltar que si estas señales aparecen luego de usar un nuevo producto es importante dejar su uso a la espera de que desaparezca esta reacción, de lo contrario se debe visitar al médico más cercano.

Erupciones cutáneas: aunque la mayoría de ellas son inofensivas, se debe tener especial atención al aparecimiento de otros síntomas que acompañen esta reacción corporal. De presentar fiebre, dolores musculares, dolores de cabeza o estomacales, pueden ser muestra de una enfermedad mayor. Asimismo, si el sarpullido se ubica en el cuello o en los brazos de un color más oscuro y no ceden con el paso de los días pueden ser indicativo de enfermedades graves como diabetes o cáncer.

Manchas o lunares en la piel: existen marcas o pequeños puntos, conocidos como lunares, que surgen desde el nacimiento o primeros años de vida sin ser muestra de ninguna enfermedad sino de resultados o respuestas genéticas del organismo expresados a través de la piel. Pero, si repentinamente manchas, lunares o verrugas aparecen es importante ubicar a un especialista para descartar enfermedades de la piel incluso el cáncer.

Coloración repentina: si el bronceado es producto de unas largas vacaciones a la orilla del mar, esto no representa ningún problema más que la necesidad de hidratación constante. Pero si la coloración de la piel surge de manera repentina se debe prestar atención ya que puede ser síntoma de problemas con el metabolismo del hierro o, si en cambio la piel se torna amarillenta, incluso llegando a verse reflejado en los ojos, puede ser consecuencia de enfermedades como la hepatitis.

Piel reseca o dura: existen varias causas que pueden dar como consecuencia una piel áspera o con una dureza incomoda. La primera de ellas se refiere a la edad, con el paso de los años y el cambio del comportamiento hormonal la piel puede presentar ciertos cambios, uno de ellos es la resequedad cutánea. La segunda causa puede ser el reflejo de algún problema interno, como lo es un mal funcionamiento del riñón, las tiroides o padecimientos de hipertensión.

Por otro lado, otra de las causas que da como consecuencia una piel reseca y con dureza es la exposición prolongada a los rayos del sol sin protección, o en su defecto la falta de hidratación del organismo. Esto se refleja en una piel deshidratada o seca, con falta de brillo y con poca fortaleza.

Uñas débiles o con manchas: La uña es una estructura de la piel en la que se pueden detectar también si el organismo está padeciendo alguna enfermedad. Manchas en ellas o debilidad extrema (se quiebran fácilmente) pueden ser síntoma de problemas renales o de presencia de psoriasis, enfermedad de gravedad que se muestra a través de las uñas y la piel.

Cuidados de la piel de manera natural

 En la constante exposición a la que se está diariamente, es importante ayudar al cuerpo a obtener los ingredientes necesarios para que pueda funcionar de manera correcta. Tener dentro de la dieta o dentro de los productos de cuidado, suplementos de donde se puedan obtener estos beneficios debe ser parte de los hábitos saludables del ser humano.

En la Naturaleza existen infinidades de elementos llenos de nutrientes y vitaminas que pueden ser de gran beneficio para el cuidado del cuerpo. La mejor manera de obtener una piel sana es a través de la ingesta de alimentos naturales o la aplicación de los mismo para así absorber las vitaminas y minerales necesarios.

Alimentos como las frutas cítricas, que proporcionan vitamina C son indispensables para tener una piel llena de brillo y fortaleza. Naranja, limón y otros antioxidantes son una manera sana y deliciosa de proteger la piel, además de ayudar contra el envejecimiento de la misma.

La inclusión de 4 a 5 cucharadas de aceite de oliva a las comidas es otra manera natural de tener una piel sana. Este alimento le permite al cuerpo sumar vitamina E y ácidos grasos que ayudaran a fortalecer la piel y renovarse.

Las verduras de hojas verdes, como la lechuga, espinaca, rúcula, colaboran significativamente al cuidado de la piel. De igual manera la zanahoria y otras verduras suman antioxidantes y vitamina A. Es aconsejable comer todas estas fuentes de vitamina en ensaladas, meriendas o acompañantes en su estado natural ya que así, se aprovecharán más sus beneficios.

Por otro lado, se han desarrollado diferentes mezclas que permiten, al ser aplicadas, proporcionar grandes beneficios al organismo, en este caso específicamente a la piel. Estas composiciones siempre son basadas en ingredientes naturales, permitiendo así el aprovechamiento de sus mejores cualidades.

Las mascarillas naturales surgen como una gran alternativa como producto del cuidado de la piel. Existen infinidad de mezclas, teniendo en común su procedencia natural. Algunas usan el aceite de oliva en su base, otras la unión de la clara de huevo y la miel, otras mezclan la avena y la leche, incluso existen las que usan la arcilla como parte fundamental de la mezcla.

Es importante tener en cuenta al momento de intentar la aplicación de alguna mascarilla o crema natural los ingredientes de las mismas y el tipo de piel que se posee. De igual manera verificar que no se presente ninguna reacción alérgica a dicha mezcla.

Rutinas para tener una piel sana

En el ajetreado mundo que se vive en la actualidad, lleno de múltiples tareas que cumplir durante la jornada, más de una vez se sacrifica el tiempo que se dedica al cuidado del cuerpo. La mejor manera de establecer dentro de la rutina los hábitos de cuidado es planificando acciones sencillas, que permitan mantener el cuerpo saludable.

La hidratación es uno de los principales puntos a tomar en cuenta para cubrir el cuidado diario del cuerpo. Un cuerpo hidratado responde mejor a las exigencias físicas y mentales del día. Una buena cantidad de agua al día puede ser la diferencia entre una piel fuerte y brillante y una reseca y débil. Es importante estar en alerta durante la jornada para no dejar pasar la oportunidad de hidratar el cuerpo.

El ejercicio físico es fundamental para tener una piel sana. Una buena circulación de la sangre aporta los nutrientes y el oxígeno que necesitan las células dérmicas, así como la transpiración producida por el deporte limpia los poros de la piel. No es necesario tener diariamente un entrenamiento profesional para oxigenar el organismo, con hacer parte de la rutina caminatas diarias se puede sumar estos beneficios para el cuidado del cuerpo.

La alimentación adecuada es vital para el buen desarrollo tanto físico como mental del ser humano. Sumar ingredientes claves durante las diferentes comidas puede hacer cambios positivos a la salud. Elegir entre meriendas las frutas contenedoras de vitaminas y antioxidantes serán de gran ayuda para el fortalecimiento de la piel.

Limitar el uso de productos también debe formar parte de los hábitos que se quieren establecer. Aplicar tantos elementos a la piel, sin saber más de una vez su procedencia, puede ser contraproducente. Múltiples productos de belleza o incluso los que están hechos para la limpieza facial traen consigo una consecuencia para la piel no siempre favorables. Por lo tanto, se debe prestar atención a los componentes de dichos productos y a limitar su uso lo más que se pueda.

El descanso también es un factor importante para tener en cuenta al momento de la planificación saludable de la jornada. La falta de sueño interrumpe drásticamente los planes de tener una buena salud.

Una piel brillante también se logra si el cuerpo descansa las horas necesarias, ayudando a disipar el estrés y las diferentes exigencias, ya que, durante el sueño es la oportunidad del organismo para renovarse.

Elige para el cuerpo solo lo mejor

 Es importante tener a la mano toda la información de todo aquello que se usa como parte del cuidado personal y así, elegir solo aquello que sume a la salud del organismo.  De igual manera reconocer las fallas presentes en la rutina diaria que se tiene, para así, establecer nuevos hábitos que permitan fortalecer el cuerpo, protegerse de enfermedades y así cumplir con todas las tareas del día de manera eficiente.

Afirmando la importancia de la alimentación como elemento clave para mantener una piel sana, también se resalta los beneficios que trae elegir un suplemento que ayude a mantener los requerimientos que el organismo necesita.

Así como cada persona es única y reacciona a situaciones de manera diferente, el cuerpo también reacciona a factores internos o externos de manera única. La mejor manera de minimizar daños colaterales, por ejemplo, alergias, es usando productos de origen natural, dándole así al cuerpo solo lo mejor.

Por esto, empresas de renombre han surgido con soluciones basadas en lo natural, ofreciendo productos como Re-Activa Piel, Cabellos y Uñas que tienen como finalidad nutrir al organismo y darle el brillo y fortaleza a la piel que tanto se busca. Su principal beneficio es la inclusión de hierbas especiales y minerales conocidos para brindar al cuerpo el suplemento ideal para nutrición de la piel.

El producto Re-Activa Piel, Cabellos y Uñas tiene una fórmula que mezcla los mejores componentes naturales, compatibles con el sistema inmunológico, que limpian y mejoran la piel de adentro hacia afuera. Asimismo, condiciones como el acné, la psoriasis o los eccemas se ven reducidas con su uso.

Además de servir de complemento a los hábitos para tener una piel sana, Re-Activa Piel, Cabellos y Uñas , trae beneficios para el cabello, el crecimiento de las uñas y cutis saludable. Elementos que no solo son de importancia estética, sino que, son la mayor muestra de salud que el organismo puede expresar.

Por último, se recalca que la mezcla de, una buena alimentación, constante hidratación, buen manejo de las horas de descanso y un buen suplemento (como lo es Re-Activa Piel, Cabellos y Uñas ) es lo que mantendrá el organismo en óptimas condiciones. Sin mencionar el constante reconocimiento de las señales de alarma que puedan indicar un trastorno mayor a la salud. Recordando que una piel sana es consecuencia de un cuerpo saludable y a su vez de una persona que el cuidar de sí mismo es una prioridad.

 

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