Los ataques de ansiedad pueden propiciar cambios positivos en su vida

Los ataques de ansiedad pueden propiciar cambios positivos en su vida

Última actualización: 08-01-2019. Equipo Nutricioni

Cuando se produce una situación en la que la incertidumbre y el miedo llevan la batuta, la mente responde con una emoción denominada: ansiedad.

De esta forma se prepara al individuo para enfrentar un evento desfavorable.

Un ataque de ansiedad, generalmente, antecede a un evento que produce miedo y preocupación, asociada a alguna situación de estrés.

Asistir a una entrevista de trabajo, presentar un examen final en la universidad son algunos ejemplos.

Puede desencadenar síntomas desagradables en el individuo, como sudoración, respiración agitada, en algunos casos dolor en el pecho de leve a moderado, etc.

Los ataques de ansiedad son catalogados como un miedo exacerbado, asociado a eventos traumáticos, bien por factores psicológicos o emocionales.

Es más común en las mujeres que en los hombres.

Cuando se presenta un ataque de ansiedad, no es más que la manifestación de alerta, en cuanto a la actitud que una persona adopta ante una determinada situación, que por supuesto no es la correcta, ni aportará algún beneficio a su salud o a la situación que lo provoca.

Sin embargo, con una buena orientación, apoyo familiar y un poco de autodeterminación, las crisis de ansiedad pueden propiciar cambios importantes y positivos en el estilo de vida de las personas.

La necesidad de superar la ansiedad y sus crisis (o ataques) puede motivar a los pacientes para que asuman hábitos saludables en lo físico y en lo emocional.

Causas de un ataque de ansiedad

Por lo general, los ataques de ansiedad se presentan en situaciones de miedo o estrés; sin embargo, hay ocasiones en que se puede sufrir un ataque de ansiedad sin existir un motivo que lo justifique.

Al producirse por primera vez un ataque de ansiedad, comúnmente, está justificado por una experiencia de gran carga de estrés que la persona experimenta en el momento.

Puede ser algo pasajero, que al superarlo ya no va a provocar más el ataque.

Pero si empieza a manifestar crisis de ansiedad más recurrentes, es necesario identificar: hábitos de vida, entorno laboral y familiar para descubrir qué lo produce.

Las causas más comunes que provocan un ataque de ansiedad son:

En el entorno laboral: problemas en el trabajo; mala relación con los compañeros o patrono; el cargo tiene un grado de responsabilidad que la persona no logra dominar y le produce estrés.

En el entorno familiar: roces con la pareja, problemas de comunicación con los hijos; proceso de separación, pérdida de un familiar muy cercano y querido; el presupuesto familiar no es suficiente y se acumulan las deudas.

También puede darse sin existir en la vida de la persona absolutamente nada (aparentemente) que lo ocasione.

En este aspecto, hay personas que al padecer una molestia corporal en particular, le dan más importancia de la debida, creando pensamientos negativos en función a que se padece de una enfermedad grave o mortal.

Síntomas de un ataque de ansiedad

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Los síntomas de los ataques de ansiedad suelen ser tan severos en su conjunto, que la persona tiende a confundirlo con una enfermedad grave como infartos, tumores, cáncer, etc.

De acuerdo al aspecto emocional, cada persona puede superar un ataque de ansiedad de manera distinta y en menos o más tiempo.

De ahí que cada individuo puede simplemente pasar la página y seguir con su vida, como hay otros que después de semejante experiencia requieren apoyo médico.

En primer lugar, lógicamente está la fuerte y descontrolada sensación de desesperación y mucho miedo.

Luego, podría experimentar los siguientes síntomas:

  1. Cierta dificultad para respirar y impresión de ahogo, que pudiera desencadenar, en algunos casos, hiperventilación.
  2. Presión o dolor en el pecho.
  3. Aumento de la frecuencia cardíaca, palpitaciones o taquicardia.
  4. Sensación de hormigueo en el cuerpo, debilidad muscular o entumecimiento.
  5. Desvanecimiento o pérdida parcial o total del conocimiento.
  6. Sudoración descontrolada con variación entre frío y calor.
  7. Malestar estomacal con diarreas o vómitos.
  8. Percepción de no controlar esfínteres: ganas incontrolables de orinar o defecar.
  9. Durante un ataque de ansiedad la persona puede perder levemente la consciencia de dónde se encuentra y de lo que está pasando
  10. Desrealización y despersonalización: sentimientos de pérdida de la realidad y del control del propio cuerpo y su entorno.
  11. Debido a los síntomas, fuerte miedo o pánico por creer que va a morir o a desmayarse.

Es importante resaltar que estos síntomas no se presentan todos juntos durante un ataque de ansiedad.

En función de cómo lo maneje y procese la persona que lo padece, dependerá su duración.

Todos los síntomas se exteriorizan inicialmente de una manera tosca, por eso el paciente se aterroriza creyendo que es algo más grave.

De no controlarse al inicio, durante los siguientes diez minutos se van a agudizar aún más. Luego van disminuyendo lentamente, al cabo de unas horas.

La persona que lo sufre queda extremadamente cansada, como si hubiese estado en una fuerte actividad física muy exigente.

¿Qué debe hacerse ante un ataque de ansiedad?

  • Buscar ayuda: al presentarse un ataque de ansiedad, lo primero que hay que hacer es buscar ayuda; si se está acompañado, comentar lo que se está sintiendo.

Si por el contrario está solo, intentar llamar a alguien inmediatamente y ponerlo al tanto de la situación.

Nada más el hecho de comunicarse, de hablar con alguien más de lo que siente en el momento, crea una distracción de gran beneficio que puede mitigar la crisis.

  • Tratar de relajarse: es necesario tratar de relajarse y centrarse, ya que los síntomas resultan estresantes y dolorosos.

Entre más se preocupe más fuertes serán los síntomas y más tardará en recuperarse.

Al estar consciente que está siendo víctima de un ataque de pánico y que lo principal es tratar de calmarse, terminará el evento más rápido.

  • Tomar el control de la respiración: la respiración es la primera función que se descontrola; por lo tanto, aplicar ejercicios de respiración adecuados es de gran ayuda durante un ataque de ansiedad.

Al tomar el control de la respiración, los síntomas desaparecen casi de inmediato, por ejemplo:

  1. Efectuar respiraciones lentas y profundas.
  2. Inhalar y exhalar el aire de forma lenta una diez veces hasta sentir alivio.
  3. Al momento de exhalar el aire tratar de mantener unos segundos antes de expulsarlo, eso creará el equilibrio de oxígeno que el cuerpo necesita en ese momento.
  • Distraerse en otra actividad: despejarse y sacar de la mente la situación que provoca el ataque de ansiedad. Hay que recordar que con la preocupación se fomentan más los síntomas del ataque.

Una buena opción es tratar de concentrarse en otra cosa, incluso tratar de realizar otra actividad. Un distractor sano, que evite concentrarse en esa situación negativa que produce la ansiedad.

  • Automasajes: por lo general la zona del cuello y la garganta son las más afectadas durante un ataque de ansiedad, tornándose tensas durante el evento.

Darse masajes suaves permite aliviar la tensión que se genera en ambas partes, regula la circulación sanguínea y mejora también notablemente la respiración.

Si usa un aceite de lavanda o de azahar será aún más reconfortante. Al mismo tiempo le servirá para cambiar el foco del ataque y concentrarse en una acción que le genera bienestar.

Terapia cognitivo-conductual para evitar ataques de ansiedad

Es una terapia cuya efectividad ha sido demostrada por el doctor Antonio Cano, fundador de la Sociedad española para el estudio de la ansiedad y el estrés, por medio de sus investigaciones.

Son hábitos aplicados por la propia persona para tener una mejor actitud antes los problemas, una perspectiva positiva ante la vida y mejor dominio de sus emociones.

Aquí compartimos algunas de las premisas de esa terapia. Cinco sencillos pasos que cambiarán su vida:

  1. Buscar información y entender qué es la ansiedad, sus síntomas y lo que puede provocar si no se trata adecuadamente. También investigar qué factores pudieran causar esta condición.
  2. Interpretar el factor que representa una amenaza para usted y ponerlo en la balanza, evaluando qué tan grave puede llegar a ser.

De esta manera la persona analiza e interpreta el problema, sin magnificarlo.

La recomendación es prestarle atención al problema si de verdad tiene solución, de lo contrario pasar la página y enfocarse en otras cosas.

  1. Aprender a relajarse y no concentrar toda su atención en un problema. En un ataque de ansiedad la persona solo está enfocada en el problema que lo provocó, sobre todo si no tiene solución.

La aconsejable es buscar por todos los medios pensar en otra cosa o hacer algo diferente que desvíe la atención del problema.

  1. Canalizar los problemas más como un reto, con una actitud más motivada a su resolución, de esa manera la preocupación no va a provocar ansiedad.

Es decir, aprender a interpretar los problemas y visualizarlos más como un desafío que como una amenaza.

  1. Aprender y aplicar técnicas de relajación que apoyen al organismo, bien sean musculares con ejercicios como el yoga; mente  y respiración con meditación, entre otras.

El estado de relajación que produce a nivel general, permite a la persona ser más objetivo en cuanto a sus errores y su consecuente resolución.

Ataques de ansiedad: relación con la bioquímica del sistema nervioso

Los nutrientes y alimentos que se consumen definen, en general, una buena salud o la falta de esta.

Uno de los factores más importantes para tratar enfermedades y para mantenerse saludable justamente es la alimentación. Esto es aplicable también en casos de ansiedad.

Los nutrientes que se obtienen por medio de la alimentación, tienen como finalidad cubrir deficiencias que pudieran existir de algunas sustancias bioquímicas, esenciales en el buen funcionamiento, no solo del aspecto neuronal sino de todo el sistema nervioso.

El estrés está relacionado con el actual estilo de vida algo acelerado de la mayoría de las personas.

Sin embargo, es factible que parte de la ansiedad que una persona puede experimentar se deba a la deficiencia de ciertas vitaminas, producto de una mala nutrición.

Cuando una persona experimenta ansiedad producto del estrés, las glándulas suprarrenales disminuyen su rendimiento.

Cuando esto ocurre el organismo debe producir más adrenalina, de lo contrario manifestará fatiga y estrés.

Hay que destacar que entre las funciones de las glándulas suprarrenales está la producción de cortisol o “la hormona del estrés”.

Si la producción de esta hormona disminuye se pueden presentar serios trastornos, ya que interviene en varias funciones como la tensión arterial, sistema inmune y sistema nervioso.

Vitaminas y minerales que combaten los ataques de ansiedad

Las vitaminas más necesarias son las del complejo B, apoyadas con vitaminas C, E y D. Además de minerales como magnesio, zinc y calcio.

Las vitaminas del grupo B tienen una fuerte influencia en los estados de ánimo. Entre ellas están:

Vitamina B1 o tiamina: es un relajante natural; se le atribuyen beneficios al combatir los síntomas asociados a la depresión, además de ayudar a reducir el estrés. Al comer verduras y pescados se obtiene de forma natural.

Vitamina B2 o riboflavina: se obtiene de lácteos o aguacates. Tiene propiedades antidepresivas; alivia síntomas asociados al estrés como el dolor de cabeza. Previene la depresión.

Vitamina B3 o niacinamida: actúa directamente en la producción de serotonina. La serotonina es un neurotransmisor que regula la ira, el sueño, el apetito y la temperatura corporal. Al consumir lácteos y huevos se obtiene esta vitamina.

Vitamina B5 o ácido pantoténico: esencial para la correcta función de las glándulas suprarrenales.

Vitamina B6 o piridoxina: esta vitamina participa en la producción de neurotransmisores como la serotonina y ácido gamma aminobutírico, esenciales en las funciones del cerebro como el estado de ánimo.

A través del consumo de plátanos y papa se puede obtener esta sustancia.

Vitamina B9 o ácido fólico: reduce la homocisteína; una elevación plasmática de la concentración de homocisteína se conoce como hiperhomocisteinemia, condición que está asociada con enfermedades neurológicas y cerebrovasculares.

De ahí la importancia de ingerir ácido fólico. Se encuentra en lentejas, espárragos y vegetales de hoja verde.

Vitamina B12: esta vitamina es un protector innato del cerebro y del sistema nervioso en general, y contribuye de manera favorable en todas sus funciones.

Se obtiene de alimentos tales como: carne de res, hígado de cerdo, pechuga de pollo, huevos, crustáceos y pescados.

Vitamina C: además de fortalecer el sistema inmune y protegerlo contra infecciones, regula el buen funcionamiento de las glándulas suprarrenales y la química cerebral, equilibrando la producción de adrenalina, evitando el estrés.

Se obtiene principalmente de las frutas cítricas.

Vitamina D: se encuentra en cereales enriquecidos, aceite de hígado y los llamados pescados azules. El déficit de esta vitamina trae como consecuencia serios problemas de ansiedad y de los nervios, ya que tiene efecto directo en las emociones.

Vitamina E: potente antioxidante al que se le atribuyen propiedades para combatir los ataques de ansiedad, depresión y estrés.

Se obtiene de las avellanas, aguacate, maní y pimentón. También del aceite de girasol y el aceite de oliva.

Entre los minerales beneficiosos contra la ansiedad se encuentran el magnesio, potasio, calcio, zinc y selenio.

  • La tensión nerviosa se reduce con adecuados niveles de magnesio y calcio.
  • Por su parte, el zinc también combate la ansiedad al calmar el sistema nervioso.
  • El potasio regula el buen funcionamiento de las glándulas suprarrenales y la producción de adrenalina.
  • El selenio es recomendado porque, al igual que la vitamina E, es un antioxidante muy potente.
  • También el omega 3, tiene una fuerte influencia al combatir la ansiedad. Ya que el aceite de pescado mantiene las membranas cerebrales hidratadas y flexibles, sin tensiones.
  • Esto contribuye con la adecuada circulación de neurotransmisores y hormonas del cerebro.
  • El aminoácido GABA o ácido gamma aminobutírico, también se incluye en este grupo por su acción para reducir la ansiedad. Ha demostrado su efectividad al tratar estados de depresión.

Puede optar por un suplemento que le aporte todos estos nutrientes necesarios para combatir la ansiedad.

En este caso SupraEnergía resulta un gran aliado para prevenir los ataques de ansiedad.

Hierbas eficaces para tratar ataques de ansiedad

Muchas personas que padecen de ataques de ansiedad, están conscientes que al visitar al médico su primera opción siempre será medicarla con ansiolíticos, antidepresivos y otros fármacos que resultan desagradables para algunos.

Pero existen otras opciones naturales que aun cuando el efecto no sea inmediato en algunos casos, han demostrado su eficacia al tratar este tipo de trastorno.

Esto no significa que no se asista a consulta médica, por el contrario, es uno de los pasos que se deben dar en el tratamiento de esta dolencia tan molesta.

Los suplementos son productos con ingredientes naturales que por lo general no producen efectos secundarios.

En el caso de los trastornos causados por la ansiedad debemos mencionar SupraEnergía.

Este es un suplemento que además de contener vitamina C y vitamina B, esenciales para tratar la ansiedad, también cuenta con una variedad de plantas herbales esenciales en la buena salud del sistema nervioso.

Siendo una de ellas la raíz de regaliz, considerada un antidepresivo natural que combate eficazmente la ansiedad y los síntomas asociados a ella.

SupraEnergía también contiene ginseng, planta milenaria con varios beneficios para su salud mental, donde se debe resaltar la propiedad de contribuir con la actividad cerebral.

Mejora la capacidad de memoria y concentración. Es muy recomendado en el tratamiento de cuadros de ansiedad ya que produce el mismo efecto de los ansiolíticos y antidepresivos

Este suplemento, aparte de ser una buena opción para combatir la ansiedad y el estrés, también es un soporte para el sistema inmune, manteniendo un buen nivel de defensas en el organismo contra virus e infecciones.

Además contribuye con las funciones de las glándulas suprarrenales, encargadas de producir cortisol, la hormona que regula el estrés.

Otros remedios naturales efectivos 

Valeriana: es una hierba con notables propiedades sedantes. Es eficaz para conciliar un sueño reparador evitando el insomnio, uno de los síntomas de la ansiedad.

En las personas que tienden a padecer ataques de ansiedad en las noches, es una excelente opción para tranquilizarse y poder dormir de manera continua.

Manzanilla: sus propiedades calmantes son tan efectivas que han sido relacionadas con los componentes del valium, pero natural. Combate la somnolencia y produce una sensación de bienestar al ingerirla en infusión.

Té verde: regula la frecuencia cardíaca y también la tensión arterial. Estudios han evidenciado su eficacia al reducir los síntomas de la ansiedad, mejorando la atención y concentración.

Lavanda: su poder radica en su aroma. Tiene propiedades antiinflamatorias, pero también relajantes. Reduce los síntomas asociados a la ansiedad tanto como ansiolíticos como el lorazepam.

Pasiflora: esta flor es eficaz por su efecto sedante y relajante. Tan potente que no se recomienda su uso prolongado por más de un mes.

Puede provocar somnolencia si se consume en exceso. Es un calmante natural para los nervios.

Lúpulo: también con propiedades sedantes, fomenta el sueño en pacientes con insomnio. Comúnmente se usa en aromaterapia.

Toronjil: planta medicinal con propiedades para tratar problemas cardíacos. Además se ha demostrado su efectividad para combatir la depresión.

Otras recomendaciones para controlar las crisis

Practicar ejercicio: en la mayoría de los casos, el ataque de ansiedad se produce por la extrema preocupación por creer erróneamente que se padece una enfermedad grave.

La práctica de ejercicio te mantiene saludable. Es un oxigenante natural para el cerebro.

Ejercicios de respiración: al menos dos veces al día es conveniente sentarse, relajarse, poner la mente en blanco y efectuar respiraciones lentas y profundas.

Estos ejercicios consisten en inhalar profundamente por la nariz por cuatro segundos, retener la respiración por siete segundos y exhalar lentamente por la boca por ocho segundos.

Comer lo suficiente y en horarios adecuados: mucha gente no llega a notar el grado de ansiedad e irritabilidad que puede presentar tan solo por tener hambre. Esto puede deberse que su nivel de glicemia en ese momento está bajo.

No saltarse las comidas, muy particularmente el desayuno. La ansiedad está asociada con niveles bajos de colina.

Se recomienda en el desayuno comer alimentos que produzcan sensación de saciedad. La proteína del huevo es una excelente opción.

Relajar el cuerpo: una forma eficaz es proporcionándole calor en un sauna o baño turco; esta práctica relaja los músculos, desintoxica el organismo por medio de la sudoración, reduciendo la ansiedad y la tensión en músculos.

El resultado es una patente mejora del estado de ánimo y de las funciones vitales.

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