Las lesiones de los principales ligamentos de rodilla

Las lesiones de los principales ligamentos de rodilla

Última actualización: 24-02-2019 por Editor Fanny.

Las rodillas son de las más importantes articulaciones del cuerpo. Es sorprendente el nivel de funcionalidad que las rodillas poseen.

Gracias a estas articulaciones, es posible ejercer flexión y extensión de las piernas, dándoles la movilidad necesaria  a los miembros inferiores del cuerpo.

Caminar, correr, saltar, son actividades vivificantes e inspiradoras para el ser humano y estas son posibles, entre otros mecanismos, gracias a la buena condición de estas articulaciones.

Ilustración de que sucede cuando se producte algun daño en la rodilla con los ligamentos

Las rodillas unifican el muslo con la pierna. En la parte superior conecta con hueso del muslo denominado fémur. Mientras que, en la inferior, la conexión es con el hueso que conecta las rodillas con los tobillos, conocido como tibia.

Ahora bien, la rodilla está compuesta por distintas piezas o partes que trabajan en unidad para permitir el desarrollo de los distintos movimientos; flexión, extensión y rotación.

Entre los componentes de las rodillas se encuentran:

  • Menisco
  • Rótula
  • Tendones
  • Cartílago
  • Membrana sinovial
  • Bursas o bolsas llenas de líquido
  • Tibia
  • Ligamentos

Estos últimos son los encargados de brindarle estabilidad a estas articulaciones.

Los ligamentos están constituidos por tejido fibroso de colágeno. Su función es la de unificar las articulaciones y de cuidar que los movimientos no excedan los límites anatómicos y biomecánicos de la rodilla.

Aunque existen diferentes ligamentos, los principales son los dos ligamentos cruzados, anterior y posterior; y  dos ligamentos laterales, interno y externo.

En la parte interior de la rodilla se encuentran los ligamentos cruzados, encargados de cuidar que durante un golpe la pierna se desplace de manera desproporcionada. Esto puede suceder hacia delante o hacia atrás.

Mientras tanto, los ligamentos laterales, ubicados en el exterior, impiden que ante un movimiento brusco la pierna se vaya a los lados de manera desmedida.

En ambos casos, un estiramiento excesivo motivado por diversos factores, puede producir lesiones de ligamentos en diferentes niveles.

De ser así, ocasiona malestares y hasta imposibilidad para desarrollar actividades cotidianas.

Conoce con detenimiento las características de los 4 principales ligamentos de la rodilla. Así como también, las causas, síntomas y consecuencias de las lesiones que con frecuencia suelen presentarse.

Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

Ubicado en el centro de la rodilla, es uno de los ligamentos principales y se encarga de conectar la zona trasera del fémur (hueso del muslo) con la parte delantera la tibia.

Su función es controlar el movimiento de rotación y el desplazamiento hacia delante de la tibia (hueso largo y fuerte que conecta las rodillas con los tobillos).

El ligamento cruzado anterior tiende a lesionarse con frecuencia durante la práctica de deportes como el fútbol, rugby, esquí, baloncesto. Esto motivado a la realización de giros muy bruscos sobre la rodilla.

Cabe resaltar que, las mujeres son más propensas a sufrir una lesión de ligamento cruzado anterior. Ocasionado por las características anatómicas como pelvis más ancha y mayor movilidad articular.

De acuerdo al grado de rotura, se pueden clasificar en rotura parcial o rotura completa del ligamento.

En el caso de una rotura parcial, es posible regenerar el ligamento mediante un tratamiento como por ejemplo, la rehabilitación para reforzamiento muscular. Además, los médicos indican el uso de rodillera estabilizadora al momento de efectuar actividades físicas como la práctica de deportes o para caminar.

Por lo general, estos casos se presentan cuando se rompe solo una zona del ligamento por una torsión desproporcionada de la articulación.

Para evitar que se repitan estas lesiones, será importante modificar la exigencia y el tipo de actividad que ocasionan la rotura parcial.

Al hablar de rotura completa, se refiere a una lesión producida en el medio del ligamento o a la separación total del ligamento del fémur.

Además, pueden presentarse otras lesiones en meniscos o cartílago. Como consecuencia, hay que recurrir a su reconstrucción mediante una intervención quirúrgica artroscópica.

Durante este procedimiento, se sustituye el ligamento dañado por un injerto adquirido de la rodilla del mismo paciente.

A través de la rótula, tendón rotuliano, tendón de aquiles, entre otros que no alteran su función tras el procedimiento y tienden a regenerarse por sí solos.

Una vez establecido el injerto, este toma las funciones normales de un ligamento tras el pasar de varios meses, por lo que la persona se recupera al 100%.

Causas y síntomas de rotura de LCA

La causa principal es la práctica de deportes, pero, existen otras situaciones en las que se pueden sufrir una lesión de ligamento cruzado anterior. Entre ellas se pueden mencionar el brincar y apoyarse mal al caer por la presión que sufre la rodilla.

También, un mal golpe en un lado de la rodilla, produciendo un sobreesfuerzo hacia la parte interna o externa o un golpe durante un accidente automovilístico.

En fin, cualquier actividad que cause un cambio brusco en la dirección de la rodilla podrá ser causante de una rotura parcial o completa. Siendo el ligamento cruzado anterior, el que se lesiona con mayor frecuencia.

¿Qué siente la persona cuando ocurre la lesión? Al instante es posible escuchar un crujido que revela que algo sucedió.

Luego, comienza la inestabilidad en la rodilla e inflamación que puede ser leve o severa. La dificultad para doblarla, apoyarla o estirarla también puede ser un síntoma notable en caso de una rotura.

Y finalmente, el dolor motivado por la lesión del ligamento e incluso de menisco.

Una vez diagnosticado el tipo de lesión será el médico especialista quien defina si el procedimiento será un tratamiento quirúrgico o no.

En líneas generales, el tratamiento no quirúrgico está orientado a personas en edad avanzada y con poca actividad física. Además, debe ser considerada el nivel de estabilidad de la rodilla y la no existencia de lesiones en cartílago, menisco u otros ligamentos.

Por otra parte, la intervención quirúrgica está indicada para pacientes con una vida  muy activa y con deficiencia crónica del ligamento cruzado anterior. Esto, conlleva a una desestabilización de la rodilla, causando lesión en cartílago y meniscos.

En ambos casos, por fortuna, es posible la recuperación total del lesionado. Lo que garantiza el desarrollo normal de sus actividades cotidianas.

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Ligamento cruzado posterior (LCP)

El ligamento cruzado posterior está caracterizado por ser el más fuerte de las rodillas.

Este es un estabilizador ubicado en el centro de la rodilla que controla el desplazamiento hacia atrás de la tibia (hueso largo y fuerte que conecta las rodillas con los tobillos).

Las lesiones de este ligamento son menos frecuentes, generan menos malestar e inestabilidad con referencia al ligamento anterior.

Sin embargo, es probable que tras una lesión de ligamento cruzado posterior, se deban pausar  ciertas actividades físicas por semanas.

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Ligamento Lateral Externo

El ligamento lateral externo tiene características similares a la de una cuerda y tiene como función brindar estabilidad a la rodilla. También, se encarga de conectar el fémur con la tibia pero, en este caso por la parte exterior.

Su ubicación está más distante de la cápsula articular y del menisco, por lo que al ocurrir una lesión, este último no se ve afectado.

Normalmente, las lesiones asociadas a este ligamento son el esguince y la rotura. Ambas, ocasionadas por sobrepasar la capacidad elástica del ligamento, ocasionando rotura de las fibras que lo componen y posterior destrozo del ligamento.

De acuerdo a la cantidad de fibras que se rompan se catalogara el grado del esguince.

El grado I indica que existen pocas fibras rotas, esguince grado II refiere rotura del 50 % de las fibras del ligamento. Y, por último, esguince grado III indica una rotura de más del 50% de las fibras.

Mientras que, si se rompe por completo el ligamento, se convertirá en una lesión delicada. A consecuencia de la rotura total, el paciente pierde estabilidad de la articulación y siente un dolor intenso que le imposibilita levantarse.

Según el alcance de la lesión son diferentes las medidas y tratamientos indicados. En caso de ser una lesión parcial, con el uso de una férula, yeso o vendaje se inmoviliza la rodilla hasta sanar el ligamento.

Al surgir una rotura completa del ligamento lateral externo la única opción es la intervención quirúrgica mediante el método artroscópico. De esta manera el especialista podrá reconstruir el ligamento.

Posteriormente, el paciente deberá permanecer en reposo, pudiendo extenderse hasta los 6 meses, todo dependerá de la evolución de cada individuo.

Durante ese periodo de tiempo, la rehabilitación será parte importante de la recuperación.  De manera que, se recupera la movilidad y el fortalecimiento de los músculos para el futuro desarrollo de las actividades cotidianas.

Otros componentes importantes de la rodilla

La rodilla, además de estar llena de ligamentos, está compuesta por distintas piezas o partes que trabajan en unidad para permitir el desarrollo de los distintos movimientos; flexión, extensión y rotación.

Rótula. Es el hueso frontal de la rodilla y gracias a su existencia es posible realizar movimientos, caminar, correr, saltar, entre otros. Este pequeño hueso de forma triangular permite que los cuádriceps se contraigan de manera eficaz. También protege la articulación actuando como escudo de los tejidos.

Tendones. Son tejidos fibrosos localizados en ambas rodillas y su función se basa en conectar el músculo al hueso. Los tendones controlan el movimiento de la rodilla en conjunto con los ligamentos.

Meniscos. Encargados de proteger y darle estabilidad de la articulación. Son cartílagos encargados de soportar de la carga o el peso del cuerpo.

Además, tiene la capacidad de distribuir las fuerzas o presiones ejercidas sobre las superficies articulares, cuidando que se genere un desgaste o lesión.

También, los meniscos tiene la capacidad de distribuir el líquido sinovial a través de la articulación.

Membrana Sinovial. Esta es una membrana que cubre la parte interna de la rodilla. Este tejido produce un líquido de aspecto transparente y viscoso denominado líquido sinovial, el cual tiene como función la lubricación de la articulación.

Bursas. Son pequeños bolsas o sacos de líquido ubicadas entre los ligamentos, huesos, rótula y otras estructuras de las rodillas. Su función está basada en reducir la fricción de la articulación, dando una buena amortiguación.

Para realizar su trabajo, la rodilla también requiere del fémur y la tibia, huesos donde esta articulación hace su conexión.

anatomia de la rodilla esencial para articulaciones, muestra de sus tejidos y conexiones que permiten un buen fncionamiento y flexibilidad, sobre un fondo blanco

Realmente, las rodillas contienen estructuras complejas y admirables capaces de soportar el peso corporal y darnos movimiento.

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Sin duda, nuestras rodillas son esenciales para tener una vida plena.

                                                                                            

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