Las complicaciones de la diabetes más frecuentes

Las complicaciones de la diabetes más frecuentes

Última actualización: 16-11-2018. Equipo Nutricioni

La diabetes es una enfermedad crónica metabólica, siendo la diabetes tipo uno y la diabetes tipo dos, las de mayor frecuencia.

La primera es de carácter autoinmune, padecida principalmente por niños, adolescentes y adultos jóvenes.

La segunda  se produce principalmente por malos hábitos alimenticios y falta de ejercicio, y se presenta en adultos.

Pero, sin importar el tipo de diabetes que se padezca, siempre hay complicaciones al vivir con diabetes. La forma en que una persona se enfrenta la enfermedad, determina el tipo de complicación que puede surgir.

Y estas complicaciones son múltiples, pudiendo aparecer más de una a la vez. El paciente debe consultar con su médico para obtener el mejor tratamiento según sea su caso.

Suelen existir dos tipos de complicaciones principales, conocidas como complicaciones agudas y complicaciones crónicas.

Las complicaciones agudas, ocurren repentinamente y pueden ser controladas de inmediato, con los conocimientos adecuados de cómo actuar. Además,  es preciso hacerlo rápidamente.

Pueden acarrear la muerte si no se atienden prontamente y con propiedad.

Aparecen al presentarse una subida anormal o una disminución abrupta, del azúcar en la sangre.

Cuando esto ocurre, se requiere atención médica inmediata, pero el estar bien preparados, ayudará a evitar un desenlace fatal.

Las complicaciones crónicas, en cambio, se presentan a lo largo de años padeciendo la enfermedad. Se puede tener la condición pero no presentar síntomas, por esto es necesario realizar análisis preventivos.

Las complicaciones crónicas afectan varias partes del cuerpo. Los pies son zonas muy afectadas, en ocasiones existiendo dificultad para caminar. También las manos sufren con dolores artríticos.

Los ojos, el corazón, el hígado y los riñones llevan su parte de desgaste, debido a la alta concentración de azúcar en la sangre. Los dientes se ven afectados con caries más frecuentes.

Complicaciones agudas de la diabetes

Las complicaciones agudas se presentan en cualquier momento, son como un ataque repentino, que toma desprevenida a la persona.

La educación es muy importante para paciente diabético, porque así aprende a tomar las previsiones necesarias que pueden salvarle la vida.

Son procedimientos que debemos tener claros en todo momento. Por ejemplo llevar consigo una placa que exprese la condición de diabético, en caso de una eventualidad.

Entre las complicaciones agudas se destacan algunas que son bastante diferenciadas de otras dolencias:

Hiperosmolares hiperglucémicos (HHS)

Los altos niveles de azúcar en sangre hacen al paciente orinar seguido, lo que produce deshidratación, que a su vez conlleva a subir el nivel de azúcar. Un círculo vicioso mortal.

La cetoacidosis diabética

Es una complicación frecuente, propia de la diabetes tipo uno, aunque en situaciones de estrés, aparece en pacientes con diabetes tipo dos.

Se produce cuando existe un déficit de insulina en el organismo. Muy poca insulina,  hará que el hígado produzca sustancias llamadas cetonas a partir de la grasa acumulada, acidificando la sangre..

El hígado hace esto para suplir de alguna forma, la necesidad de combustible que el cuerpo requiere para realizar sus actividades. Si no se obtiene energía a partir de la glucosa, se la obtendrá de la grasa.

Pero cuando el organismo quema grasa, produce las cetonas en gran cantidad, ocasionando que el cuerpo se envenene a sí mismo, debido a la alta concentración de azúcar y la acidificación de la sangre..

Las cetonas también aumentan cuando se realizan dietas sin la debida supervisión por parte del especialista. O se hacen largos ayunos pretendiendo bajar de peso rápidamente.

La cetoacidosis se trata en el hospital, mediante la administración de insulina y la reposición de fluidos, esto último es muy importante, ya que sin una correcta hidratación, la insulina no actúa eficazmente.

Hiperglucemia

Significa que el azúcar está alarmante alta en la sangre, lo contrario de hipoglucemia. Ambas condiciones pueden ser fatales. La hiperglucemia puede provocar un coma diabético.

La hiperglucemia provoca mareos, muchísima sed, dolores de cabeza, deshidratación y sueño en mitad del día. La persona entra en un estado depresivo producto de la alta concentración de azúcar.

El tratamiento consiste en administrar  insulina en la dosis adecuada. Actualmente, las dosis vienen en cartuchos precargados, en los cuales se indica la cantidad en un marcador. Son seguros y fáciles de usar.

Hipoglucemia

Es una complicación muy frecuente que provoca desmayos y hasta podría causar la muerte, porque el cuerpo no tiene la  energía suficiente para funcionar normalmente, quedando sin fuerzas ni para las más sencillas actividades.

La hipoglucemia puede ocurrir en caso de ingerir excesos de hipoglucemiantes, retardos en la hora de las comidas, actividad física muy intensa o el consumo de alcohol.

También puede darse durante el sueño, en la madrugada, y por eso pasa inadvertida. Los indicios de que está ocurriendo son: inquietud, pesadillas, sudoración nocturna y despertarse con dolor de cabeza.

Los episodios agudos y repetidos de hipoglucemia aumentan las posibilidades de sufrir infarto, accidentes cerebrovasculares, hemorragias en la retina y daños en la corteza cerebral.

La hipoglucemia se contrarresta fácilmente, consumiendo algo dulce o un carbohidrato de rápida absorción, en el momento de sufrir la baja de azúcar.

La mejor manera de protegerse ante la hiperglucemia o la hipoglucemia, es observando cuidadosamente las indicaciones del médico tratante.

Los niveles de azúcar en sangre deben medirse con frecuencia, mediante un aparato denominado glucómetro.

El glucómetro utiliza tiras impregnadas de un reactivo, sobre la cual, la persona   coloca una gota de sangre. El reactivo produce un cambio de color según la cantidad de azúcar presente.

Los glucómetros electrónicos señalan directamente el valor numérico sobre una pantalla.

Cuando se detecte cualquier anomalía, inmediatamente se deben tomar las medidas necesarias para devolver los niveles a la normalidad.

Muy importante para mantener estables los niveles de azúcar: no saltarse las comidas o realizar ejercicio físico muy intenso o brusco, que ocasione descensos rápidos del azúcar en la sangre.

Brazo en proceso de extración de sangre

Complicaciones crónicas de la diabetes

En general, las complicaciones de la diabetes se pueden clasificar en:

  • Macrovasculares,  que ocasionan problemas a nivel de las arterias.

Se incluyen en este grupo: enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia circulatoria de miembros inferiores.

  • Microvasculares, daños en los vasos sanguíneos pequeños.
  • Otras complicaciones que surgen a raíz de infecciones y fiebre.
Cardiopatías

La cardiopatía diabética es la complicación crónica más importante que puede aparecer en las personas diabéticas.

La hiperglucemia, por razones no del todo esclarecidas, puede desencadenar arterioesclerosis, disfunción cardíaca y disminución en la irrigación sanguínea.

El corazón se debilita, aparece dolor en las extremidades y la curación de heridas se dificulta.

Entre las complicaciones microvasculares más importantes tenemos:

Neuropatías diabéticas

Si los niveles de azúcar en la sangre son elevados, ocurren daños en el sistema nervioso.

El sistema nervioso se compone a su vez, de dos grandes sistemas, el central que está constituido por el cerebro, la médula y los nervios ópticos y el periférico que se encarga de todos los órganos, a través de nervios y ganglios.

Pues bien, cuando la cantidad de azúcar en el organismo se eleva, ataca el recubrimiento normal de los nervios, y comienzan las fallas en su funcionamiento. Si esta situación se prolonga por mucho tiempo, el daño puede ser irreversible.

Los síntomas de la neuropatía son: hormigueo en las manos y pies, sensibilidad en la piel, problemas para pararse al estar sentado, dolor en las extremidades, y problemas para subir o bajar escaleras.

También se puede sufrir de diarreas ocasionales, cansancio general, disfunción sexual, mareos y pérdida del equilibrio. La debilidad muscular es también muy frecuente.

Los patrones de sueño se ven también afectados por esta condición de salud. Los nervios afectados no dejan que la persona concilie el sueño en las horas normales en que se debe dormir.

Por lo tanto, los índices de eficiencia de la persona se ven seriamente afectados y desmejora la realización del trabajo normal.

Las neuropatías se tratan generalmente con fármacos antidepresivos los cuales ayudan a aliviar el dolor presente,  al inhibir los procesos químicos del cerebro que estimulan dicho dolor.

También se recetan antiinflamatorios cuando el dolor es leve. Y para dolores intensos, se recetan medicamentos más enérgicos como el tramadol y oxicodona que  son calmantes muy fuertes.

Tanto el tramadol como la oxicodona son opioides, también llamados narcóticos, medicamentos muy delicados ya que producen una alta dependencia.

Los opioides disminuyen la intensidad de los signos de dolor que llegan al sistema nervioso central. Además, la parte de este sistema que controla las emociones se ve afectado, disminuyendo el dolor como tal.

Los medicamentos anticonvulsivos también son recetados contra las neuropatías, ya que alivian el dolor en los nervios, pero estos medicamentos producen mareos y vértigos.

Algunos médicos recomiendan cauterizar los nervios dañados para que el paciente no sienta más el dolor, pero esta es una solución muy drástica y que puede ser contraproducente a la larga.

Porque al cauterizar los nervios se pierde la sensibilidad de la parte afectada, acarreando que no se sienta nada al sufrir un accidente, causando más problemas que los que resuelve.

Retinopatía

Los problemas en los ojos se presentan en la gente que padece de diabetes, sea esta de tipo uno o dos. Estos problemas van desde cambios menores sin efectos notables sobre la visión, hasta una pérdida visual importante.

La retinopatía diabética es  causada por cambios en los vasos sanguíneos de la retina, mismos que se producen los niveles de azúcar están fuera de sus parámetros normales.

Cuando el nivel de azúcar es muy alto, el cristalino del ojo se ve afectado.

Aun cuando se controle posteriormente el alza de azúcar, ya el mal está hecho y la pérdida de visión es irreversible. Sin embargo el control del nivel de azúcar podría redundar en una mejora.

El tratamiento más recomendado para  la retinopatía diabética es la prevención, pero por mucho que se cuide, el paciente siempre corre el riesgo de adquirir esta complicación.

Para impedir el avance de la retinopatía se debe llevar un control estricto de la salud visual, acudiendo anualmente al oftalmólogo para una valoración del campo visual y el fondo de ojo, y verificar el estado de la visión.

Nefropatía

La nefropatía diabética se refiere a los cambios ocasionados en el riñón, debido  a que el control del azúcar en la sangre y otros factores asociados no ha sido óptimo.

La consecuencia es que el riñón deja de realizar las funciones de filtrar la sangre.

La pérdida de la función de los riñones hace que se acumulen en el cuerpo los desechos producidos por los órganos, y los síntomas pueden no presentarse hasta que el daño a los riñones es grave.

Pero cuando ocurren, son bastante alarmantes. Entre ellos podemos destacar, náuseas, vómitos, pérdida de apetito, fatiga, debilidad, insomnio, menos orina, lentitud mental, calambres, pies y tobillos hinchados.

La hipertensión es también un síntoma de la nefropatía, cuando los riñones se encuentran dañados afectan la tensión arterial.

¿Qué puede hacerse para evitar esta complicación?

  • Realizar controles arteriales y tomar los medicamentos necesarios para mantener la tensión en los niveles adecuados.
  • La alimentación tiene un papel relevante en el tratamiento de la nefropatía diabética. La dieta deberá ser baja en proteínas, complementada con ejercicio físico para mantener el cuerpo en movimiento.
  • Si se toman antiinflamatorios, se debe hacer con sumo cuidado porque estos dañan los riñones que ya de por si se encuentran delicados.
  • Mantener controlados los niveles de azúcar en la sangre, a su vez mantiene a raya la nefropatía, porque las subidas repentinas del nivel de azúcar afectan los riñones de una forma destructiva.
  • Realizar mediciones diarias del nivel de azúcar con el glucómetro. Esta recomendación contribuye a evitar todas las complicaciones.

Variedades de pastillas al lado de un vaso con agua

Infecciones

Las infecciones son frecuentes en las personas con diabetes, pues su sistema inmune se debilita. Las más frecuentes son las infecciones micóticas en los pies, los genitales y la boca.

Fiebre

Si la persona diabética contrae una gripe, por ejemplo, la fiebre puede ocasionar resistencia a la insulina. Por ello, los niveles de glucosa deben monitorearse cuidadosamente, mientras dure la infección gripal.

Es posible que requiera mayor cantidad de insulina o de hipoglucemiantes orales. Asimismo es conveniente aumentar la cantidad de líquidos, moderar proteínas y grasas y evitar las bebidas alcohólicas.

Hombre adulto con fiebre, con trapo en la cabeza y revisando el termomentro

Pie diabético

En el pie diabético intervienen las complicaciones antes descritas, que hace que la persona afectada sea proclive a contraer infecciones más fácilmente.

Los diabéticos pueden sufrir disminución de la sensibilidad en los pies, a causa de disfunción en la irrigación sanguínea y las neuropatías diabéticas. Cualquier lesión en los pies, aunque sea leve, puede complicarse fácilmente.

De agravarse, en el peor de los casos puede llevar a la amputación.

Para evitarlo es necesario:

  • Controlar minuciosamente los niveles de azúcar en sangre
  • Revisar a diario los pies
  • Mantener una buena higiene, uñas cortas, cuidadosamente limadas.
  • Evitar las callosidades
  • Proteger los pies con medias y zapatos en todo momento.

Para evitar las complicaciones de la diabetes, o minimizar en lo posible su efecto, conviene seguir estas indicaciones:

  • Vigilar cuidadosamente el nivel de azúcar en la sangre
  • Llevar una alimentación adecuada al tipo de diabetes que se padezca.
  • Seguir, al pie de la letra,  las indicaciones del médico tratante.
  • Mantener un horario riguroso en las comidas y en la toma de los medicamentos.
  • Realizar actividades físicas que ayuden mantener el cuerpo sano y regular adecuadamente los niveles de azúcar en la sangre.

Existen alternativas naturales y efectivas que ayudan a controlar los niveles de azúcar en la sangre, gracias a las plantas medicinales.

Los principios activos de estas plantas, que contribuyen a mantener normales los niveles de azúcar en sangre, están  en Azúcar en la Sangre: canela, gymnema silvestre, hojas de banaba, melón amargo y guggul.

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