Mujeres en posición de relajación, practicando Yoga

Las bondades del yoga para relajarse y brindar bienestar

Las bondades del yoga para relajarse y brindar bienestar

Última actualización: 05-02-2019. Equipo Nutricioni

Los que no hayan investigado, visto alguna postura, o intentado en alguna oportunidad  practicar el yoga para relajarse, ¡que lancen la primera piedra!

Y es que gran parte de la población mundial, conoce o como mínimo ha oído hablar de esta disciplina de origen oriental, y sus abundantes bondades para nuestro bienestar.

El yoga principalmente, es visto como un formidable mecanismo para obtener una óptima condición física, y como una muy popular técnica de relajación.

Aunque, a medida que vamos conociendo esta disciplina y nos adentramos en su práctica, nos damos cuenta que es una filosofía de vida.

Pero comencemos por el principio, ya que para entender cómo o por qué el yoga es una solución contra el estrés, debemos entender lo que nos causa este problema.

Conocemos el estrés, como nuestra respuesta natural a las exigencias del cambiante entorno en el que estamos inmersos para adaptarnos a él.

En el presente, nuestra sociedad nos demanda y presiona cada vez más, y no siempre somos capaces de responder satisfactoriamente, a los requerimientos a los que somos sometidos.

Siendo esta incapacidad, la causante de que nuestro cuerpo y mente, perciban una noción de agotamiento continuado, que nos desencadena alteraciones psicológicas y físicas.

Así como un desorden emocional, al sabernos incompetentes para adaptarnos a los conflictos que nuestro hábitat nos presenta, lo cual denominamos estrés.

Pero aunque a priori se establezca como altamente perjudicial, en realidad un cierto nivel de estrés nos resulta provechoso, pues aprendemos con ello a responder correctamente a los cambios y retos diarios.

Conociéndolo como estrés positivo, no es más que nuestra resolución psicológica y fisiológica, para adaptarnos y enfrentar esas circunstancias, originada por nuestro instinto de supervivencia.

La parte negativa la percibimos, cuando nuestra respuesta se intensifica o alarga en el tiempo, y nuestro desempeño, la salud o nuestras relaciones interpersonales se ven afectadas.

Mujeres en posición de relajación, practicando Yoga

¿Por qué necesitamos relajarnos?

De entrada, debemos combatir todo aquello que nos perjudique, sin importar su magnitud.

Y nuestro cuerpo reaccionará ante las situaciones complicadas, poniéndose alerta de manera tal, que a la larga se altera y merma su bienestar.

Dicha reacción, pasa por acelerarnos la frecuencia cardiaca y nuestra respiración, aumenta la presión arterial, nuestro aparato digestivo se paraliza, quitándonos el hambre o incrementándola.

Nuestros glóbulos blancos se aglomeran en la piel, tornándola más blanca o pálida, dirigiéndose también a los ganglios linfáticos y la médula ósea, para impedir infecciones o lesiones.

Además de ello, nuestro sistema nervioso libera hormonas, como desencadenantes de manifestaciones físicas y emocionales.

Cuando enfrentamos el conflicto, una de nuestras primeras reacciones es el enfriamiento de la piel, pues la sangre va hacia los lugares donde más la necesitemos.

Se nos ponen los pelos de punta, cuando el cuero cabelludo se nos tensa, tragamos con dificultad y la boca se seca.

A nivel físico, el estrés crónico nos genera la tendencia a enfermarnos, disminuyéndonos las defensas contra infecciones o virosis, y aumentando los problemas digestivos.

Dentro de este marco de síntomas, corremos riesgo de infarto al miocardio, sufrir accidentes cerebrovasculares, se dispara nuestra presión arterial.

Nuestros niveles de colesterol malo aumentan, se incrementan las alteraciones hormonales, nuestro peso se trastorna, y se complica la diabetes.

Por si fuera poco, sentimos dolores musculares, aparece o se intensifica la artritis, nos duele la cabeza, la espalda, y sobre todo el área cervical.

Muchos de nosotros, notamos la incapacidad de lograr el orgasmo, o sentimos la disminución del deseo sexual, nuestro sueño se altera y aparece el insomnio.

Al poco descansar, nuestra energía disminuye, nos concentramos muy poco, nos falla la memoria, y nos cuesta aprender.

En el área psicológica, el estrés disminuye nuestra calidad de vida, al surgir la angustia u otros trastornos emocionales, como la ansiedad o la depresión.

Nos volvemos irritables, emotivos, tensos, hostiles, bruscos, ¡nadie nos soporta!, lo que va malogrando nuestras relaciones personales o laborales.

Por todo esto, apelar a cualquier acción que nos permita resarcir todas las respuestas que nos perjudican, relajándonos, es más que necesario.

El yoga para relajarnos

El yoga trata de armonizar nuestras funciones mentales y corporales.

Gracias a su práctica, aprendemos a concentrarnos en el presente, pues se le considera como una ciencia del bienestar, cuyo propósito es la salud física, y la cohesión entre mente y cuerpo.

Visto de esta forma, el yoga representa un momento para nosotros mismos, mientras estamos inmersos en un mundo acelerado, que nos estresa sobremanera.

Con él nos dejamos llevar, ¡verdaderamente vivimos!, ya que nos permite encargarnos del estrés, controlando esas perjudiciales respuestas que nos restan la salud.

Al relajarnos a través del yoga, adquirimos niveles de calma y serenidad significativos, luchando contra la ansiedad, evitando el insomnio, relajando nuestros músculos.

Hasta adoptamos una distinguida postura física, pues estiramos la columna vertebral, dejamos de sentir las piernas pesadas, y desaparecen los dolores musculares.

Siendo esta, sólo una parte de los tantos beneficios que nos brinda esta herramienta de relajación, que sólo requiere de nosotros, disciplina y constancia.

Ahora bien, antes de iniciarnos en la práctica de las diferentes posturas, es recomendable que sigamos algunas recomendaciones para respirar correctamente, y así lograr una inmersión o relajación total.

De hecho, es precisamente la respiración, la mejor forma de aprovechar las bondades del yoga, pues al hacerlo, favorecemos el buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso.

Ya que con la rutina de respiración profunda y pausada, podemos aliviar un músculo cansado, calmar las palpitaciones aceleradas del corazón, o tratar estados severos de ansiedad.

Comenzamos inhalando y exhalando el aire de forma acentuada, pero no rápida en cada ejercicio.

Durante cada postura, mantenemos 1 o 2 minutos la respiración profunda, recogiendo el aire por 5 segundos, lo retenemos durante 10 segundos, y liberamos lentamente por otros 10 segundos.

En esta en particular, nos centramos para relajarnos y liberar nuestra mente.

Pero esta no es la única manera, pues el yoga incluye la respiración energizante (respirar serenamente y luego rápido), o la respiración Kapalabhati Pranayama.

Mujer joven acostada en el piso con los brazos extendido buscando la relajación

Tres posturas que nos relajan

Una gran ventaja del yoga, es que para desconectarnos de los estresores, basta con tomarnos un corto tiempo, a cualquier hora del día, para realizar algunas posturas.

Si bien la lista de asanas o posturas es extensa, existen algunas que nos ayudan mucho más que otras, cuando nuestro propósito es relajarnos, aunque realmente todas lo hacen.

Así entonces, diferenciamos dos importantes aspectos de la asana: su forma interna y la externa, mismas que deben fusionarse para funcionar a cabalidad.

  • Forma interna: es nuestra disposición interior y voluntad, para lograr el sosiego mental.
  • Forma externa: trata de la forma en que movemos nuestro cuerpo, para realizar las posturas que nos relajan.

La postura del muerto o Savasana. Con el propósito de desestresarnos, los expertos nos la aconsejan para comenzar o para finalizar la sesión, siendo muy fácil de efectuar.

Bueno, en realidad corporalmente es fácil, pero si estamos en un alterado estado de nervios, nos costará despejar la mente, alejando cualquier pensamiento, y mantenernos así.

Si ese es el caso, apelamos a la respiración profunda, centrándonos en las sensaciones del momento.

Nos volvemos conscientes de nuestro cuerpo tendido boca arriba, con brazos y piernas relajados y un poco separados, sintiendo cada una de sus partes, y despejando los pensamientos estresantes.

La postura de la silla. Es perfecta para nuestra relajación, al comenzarla parados con los pies juntos, flexionamos las rodillas e impulsamos los glúteos hacia atrás como si nos sentáramos.

Luego alzamos los brazos sobre la cabeza, con las manos unidas, alineándolos con nuestros hombros, mientras respiramos 3 veces, completando la asana contrayendo los abdominales sin alzar nuestros talones.

La Padahasta asana o pinza de pie. Con ella desplegamos la espalda, permitiendo que el oxígeno llegue al cerebro, y disipemos las tensiones nerviosas.

Para ello nos paramos con pies juntos, brazos arribas y los hombros hacia abajo, inhalamos y al momento de exhalar, bajamos la cabeza y el pecho hasta tocar el suelo, aunque tengamos que doblar las rodillas.

Subimos lentamente mientras inspiramos, repitiendo el proceso de 3 a 6 veces, permaneciendo con el vientre contraído durante la postura.

Consejos complementarios para eliminar tensiones

Además de las diversas asanas, existen algunas recomendaciones para combatir el estrés y la angustia, que podemos practicar cuando no podemos realizar las posturas.

Visualización. Asombra por su sencillez, pero percibir una imagen positiva y provechosa, nos induce el relax.

La mejor manera de hacerlo, es cerrar los ojos al estar ubicados cómodamente, imaginándonos un escenario placentero, lo más vívido posible.

También podemos visualizar, el lograr un objetivo o meta futura,  lo que nos sólo nos confortará, sino que nos impulsará a conseguirlo.

Presionar articulaciones. Con el mismo principio de las terminales nerviosas, en el cual se basa la acupuntura, esta acción puede ayudarnos en nuestra búsqueda del relax.

Específicamente, al presionar el punto sobre la articulación ubicada entre el dedo índice y el pulgar, activamos el nervio que nos relaja el área cercana al corazón, acabando con la sensación de estrés.

Respiración profunda. Tal como ya dijimos, los ejercicios o asanas para relajarnos se fundamentan en la buena respiración como fuerza vital.

Respiramos de esta forma para oxigenar nuestro cuerpo, ayudar a relajarnos, disminuir la presión arterial, la tensión muscular y mental, estimulando nuestro sistema nervioso parasimpático.

Tomar previsiones para practicar yoga. Aunque suene contradictorio, la perspectiva de iniciarnos en esta filosofía de vida, con el fin de relajarnos, puede ser estresante.

Puesto que  nos surgen dudas, sobre si será efectivo, si lograremos hacer correctamente las posturas, o podremos ser constantes.

Sobretodo nos inquieta, cuando tenemos alguna condición física que pueda ser limitante, en cuyo caso, lo apropiado es consultar con el instructor, cuales posturas podemos o no hacer, y si podríamos sustituirlas para obtener los mismos beneficios.

Tomar suplementos. Ingerir este tipo de productos, deriva en acondicionar nuestro cuerpo para contar con los recursos fisiológicos necesarios, que nos permitan rendir y aprovechar los ejercicios del yoga.

En particular, NervSoport cuenta con una combinación de ingredientes, que por sí mismos, nos ayudan a combatir la ansiedad, calmar los nervios y relajarnos.

Su ingesta complementa a la perfección la práctica de yoga, pues nos facilita la óptima transmisión neuronal, siendo que esta disciplina armoniza nuestro cuerpo y mente.

¿Cómo y cuándo hacer yoga en casa?

Es común que encontremos muchos obstáculos (o excusas), para no hacer yoga: no tenemos tiempo, es difícil llegar al centro de instrucción, estamos comenzando y nos da pena.

Cuando queremos practicarlo en casa, hasta por simple comodidad, es primordial contar con los accesorios adecuados, y asesorarnos sobre las técnicas de cada asana.

Afortunadamente, en internet podemos encontrar gran cantidad de videos, que instructores certificados ponen a nuestra disposición para guiarnos, y hacerlas según nuestras circunstancias.

Evidentemente, debemos seguir todas las recomendaciones que nos indiquen, dándole prioridad a las pautas de respiración, que debemos respetar durante los ejercicios.

Podemos practicar entre 15 y 60 minutos, si somos principiantes, según nuestra disponibilidad de tiempo, la dificultad de las asanas, nuestra capacidad física y objetivos.

Claro está que a medida que lo hagamos más frecuente, y logremos durar una hora completa, sus efectos serán más notorios.

Pero al no ser experimentados yoguis, y hacer yoga con el fin de relajarnos y disfrutar de sus beneficios, lo ideal es practicar diariamente por 10 minutos, en vez de una sesión semanal de una hora.

Una buena idea es planificarlo semanalmente, para que no asumamos compromisos que interfieran con nuestro momento de relax.

Debemos tener presente, que para facilitar nuestra concentración, debemos escoger un lugar tranquilo y cómodo, en el que no nos interrumpan constantemente.

Este sitio debe ser lo suficientemente amplio, para hacer las posturas sin tropezar con algún mueble, pudiendo ambientarlo con velas, aromas y música relajantes.

Comenzamos entonces con vestir ropa cómoda, descalzos o usando calcetines que no sean apretados.

Enfoquemos nuestra energía en lo que hacemos, dejando de lado cualquier tarea pendiente, desconectándonos del teléfono, aparatos electrónicos y del resto del mundo.

Finalmente, recordemos que el éxito de las prácticas es ser constantes, y que todos los esfuerzos que hagamos, nos traerán maravillosos beneficios.

El yoga y la alimentación

Sabiendo que el yoga es una filosofía de vida, y que la alimentación es una parte fundamental en nuestro bienestar, es imperativo cuidar la nutrición de nuestro espíritu, mente y cuerpo.

Que podamos seleccionar los alimentos que ingerimos, de manera balanceada, incidirá directamente en el rendimiento energético que despleguemos, sobre todo en las prácticas de las asanas.

Así pues, la acertada alimentación incluye el preferir elementos naturales, frescos, sin grasas saturadas, nada o pocos procesados o precocinados, o sin azúcares refinados.

Al practicar yoga, conseguimos tener plena conciencia de lo que somos y hacemos, dentro y fuera de la esterilla, por lo que comenzamos a preocuparnos más por lo que comemos.

E instintivamente, nuestro cuerpo nos indicará el cómo comer conscientemente, y nos llevará a organizar nuestra saludable dieta.

La cual incluya vegetales, cocidos y crudos con gran cantidad de proteínas, frutas secas, frescas, semillas y cereales, mismos que nos fortalecen los músculos y articulaciones, para ejecutar todas las posturas del yoga.

Por el contrario, la comida chatarra o no sana, tiene efectos adversos como volvernos perezosos, obesos, nos enferma generándonos diabetes, trastornos renales, hepáticos y cardiovasculares.

También incorpora los buenos hábitos: sentarnos a comer pausadamente, sin ningún apuro, masticando los bocados, disfrutándolos, sin distracciones o interrupciones.

En otras palabras, respetando nuestro tiempo para comer, y sobre todo, evitando el estrés.

No debemos consumir los alimentos, por la mera satisfacción sensorial, sino para nutrirnos el cuerpo y también el alma, apreciando los sabores, colores, texturas.

Según la cultura yogui, esto incrementa nuestros niveles de energía vital, favorece una mente clara, y profundizamos la experiencia espiritual.

Complementando la dieta con la regulación de las raciones, pues éstas también son importantes, al no ser muy cuantiosas.

Se considera necesario el no saciarnos, siguiendo como regla general, que sólo llenemos la mitad de nuestro estómago con alimentos sanos, un cuarto de él con agua, y el otro cuarto dejarlo libre.

De esta forma, nuestro cuerpo obtiene los nutrientes y vitaminas necesarios, se revitaliza, y fortifica nuestras defensas ante diversas enfermedades, sintiéndonos realmente sanos.

Foto de primer plano de hierba de San Juan sobre madera

Complementos para la sana nutrición yogui

No siempre, nuestro organismo está en condiciones de metabolizar los nutrientes que los alimentos nos aportan, no sabemos preparar las comidas para poder recibirlos adecuadamente, o sencillamente ciertos alimentos no nos gustan.

Lo cierto es que por varios motivos, nos beneficiamos de los suplementos que formulan sustancias vitales para nuestro bienestar, y complementan la dieta balanceada.

Con ellos podemos ingerir, una buena cantidad de vitaminas, aminoácidos, minerales y sustancias claves, para el perfecto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Es por ello, que consideramos a NervSoport, como un estupendo ejemplo de productos, que nos aportan sus propiedades para fortalecer nuestra salud, y de paso, nos acondicionan para resistir los embates del estrés, la ansiedad y la depresión.

¡Todo es un ganar - ganar!

Uno de sus ingredientes, el extracto de hierba de San Juan, Corazoncillo o Hipérico, como también se le conoce, es utilizado desde hace décadas como un poderoso antidepresivo.

Especialmente, en personas con síntomas de tristeza patológica leve o moderada, si sentimos ansiedad, estrés, perdemos el apetito, sentimos fatiga o padecemos de insomnio.

Por ello se trata de un gran aliado, a los efectos positivos del yoga para relajarnos.

Siendo que al iniciarnos en su práctica, al principio nuestros músculos pueden resentirse, y esta hierba es un gran antiinflamatorio, calmando los calambres o espasmos musculares.

Además de ella, NervSoport contiene GABA, un aminoácido no esencial concentrado en el cerebro, cuyos impactos relajantes y anticonvulsivos son reconocidos por los especialistas.

Por estar implicado en procesos fundamentales de nuestro organismo, al encontrarse en bajos niveles, puede acarrearnos diversas enfermedades.

El GABA nos facilita la concentración, es un sedante natural, nos permite descansar al fomentar nuestro sueño, nos incrementa el tono muscular, y reduce la presión arterial.

Para suplementar estos maravillosos efectos, NervSoport incluye la raíz de ashwagandha, como una ayuda natural para quienes sufrimos trastornos metabólicos, emocionales, psicológicos o fisiológicos.

Esto debido a su versatilidad terapéutica, al ser tanto vigorizante como sedante, permitiéndonos adaptarnos a situaciones cambiantes u hostiles, sobrellevándolas en condiciones más favorables.

Como podemos notar, la sana nutrición y tomar este suplemento, se unen a las virtudes del yoga para poder batallar y vencer el estrés.

Siendo más que demostrado, que esta práctica nos enseña a resolver los conflictos, mientras cuidamos nuestras emociones y nos relajamos.

Unos simples ejercicios, con fáciles posturas, son suficientes para conservar nuestra higiene mental, espiritual y física, con muy bajos niveles de estrés, entonces ¿qué esperamos?

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