Hombre con dolor e inflamacion en su pie alrededor del área del dedo gordo

La gota y las enzimas que participan en la glucólisis

La gota y las enzimas que participan en la glucólisis

Última actualización: 13-04-2019. Equipo Nutricioni

La gota es una enfermedad que afecta a las articulaciones y se debe, entre otras cosas, a problemas en las enzimas que participan en la glucólisis; es decir, en aquellas que se encargan de degradar y procesar los azúcares que consumimos diariamente.

Esta enfermedad también provoca un aumento en el ácido úrico, que es uno de los factores que desencadenan el dolor e inflamación articular; también acarrea obstrucción en las vías urinarias, infecciones en este tracto, hidronefrosis e insuficiencia renal.Hombre con dolor e inflamacion en su pie alrededor del área del dedo gordo

Comer dulces es algo sin duda delicioso y placentero, pero detrás de ese sabor se esconde todo un mundo de reacciones bioquímicas que en principio deberían funcionar perfectamente para que todo el azúcar que ingrese al organismo.

Una de las consecuencias más conocidas de comer azúcar en exceso, es el aumento de los niveles de glucosa en la sangre. En condiciones normales, es decir, en un individuo sano, los niveles de glucosa aumentan alrededor de dos horas después de haber ingerido azúcar y luego de esto baja a sus niveles normales.

Cuando el metabolismo de los carbohidratos presenta alteraciones, esta disminución no ocurre y comienzan los problemas de diabetes, intolerancias, fallas renales, etc.

Cuando nos referimos a azúcares de la dieta no solo se trata de la sacarosa contenida en los alimentos procesados, el azúcar refinada, sino también se trata de la fructosa.

El caso de la fructosa es muy peculiar ya que está bastante generalizada la creencia que el azúcar proveniente de las frutas no es perjudicial para el organismo.

En este artículo queremos explicarte cómo alteraciones en el metabolismo de los azúcares puede afectar al organismo produciendo intolerancias y enfermedades crónicas como la gota.

Así que te invitamos a conocer más acerca de estas fallas metabólicas de carbohidratos, y cómo aliviar sus síntomas.

El metabolismo de los hidratos de carbono

Para comprender un poco mejor qué pasa con la fructosa una vez que ingresa al organismo, veamos de una forma muy general cómo es el metabolismo de este carbohidrato.

En primer lugar, la fructosa es una molécula compuesta por una sola cadena cerrada, y es el componente básico que forma a la sacarosa o azúcar común. Ya que su estructura es distinta, la ruta metabólica que sigue para ser descompuesta es diferente a la de los hidratos de carbono proveniente de otros alimentos.

La degradación de la fructosa ocurre en el hígado, los músculos, el intestino delgado y el riñón. En estos órganos, un poco más del 50% de la fructosa se convierte principalmente en glucosa, lactato, piruvato y glucógeno. Alrededor del 22% de la fructosa se convierte  CO2, triglicéridos, glicerol, sorbitol y cuerpos cetónicos.

A diferencia de la glucosa, la fructosa no requiere que la insulina participe en el metabolismo como hormona reguladora; sin embargo, cuando la fructosa es utilizada por tejidos periféricos y algunos órganos, si requerirá de la insulina cuando se convierta en glucosa en el tejido hepático.

Estas son algunas de las enzimas que participan:

  • Isomaltasa: esta enzima hidroliza la fructosa en el intestino delgado. Una vez separada la molécula pasa a las células del hígado o hepatocitos.
  • Fructoquinasa: esta enzima añade grupos fosfatos o fosforilar  a la molécula y la convierte en fructosa 1-fosfato, la cual puede tomar dos rutas metabólicas, la glucólisis y la gluconeogénesis.

El curso del metabolismo de la fructosa se puede ver afectado por mutaciones genéticas espontáneas, en la síntesis y funcionamiento de las enzimas involucradas. Esto desencadena procesos de alergia o intolerancia a la fructosa.

Entre las más comunes de las intolerancias destacan las producidas por fallas en:

  • Transportador GLUT5: produce malabsorción de fructosa.
  • Aldolasa A: produce fructosemia.
  • Fructosa-1,6-bifosfatasa: produce fructosuria.

¿Por qué algunas personas no toleran la fructosa?

La intolerancia o malabsorción es uno de los problemas más comunes con la fructosa, y se debe a la falla, inactivación o ausencia de una proteína (GLUT5).  Esta proteína actúa como transportador en la membrana de las vellosidades o pilli de los enterocitos, en las paredes internas del intestino delgado.

La intolerancia ocurre porque la fructosa no puede ser absorbida en las células del intestino delgado y se va directamente hacia el intestino grueso. Esta última porción del intestino es rica en flora bacteriana que fermenta fácilmente a la fructosa. La fermentación hace que el ambiente intestinal se torne ácido y se liberen gases de hidrógeno y CO2.

Los síntomas clásicos de la intolerancia a la fructosa ocasionados por la fermentación son:

  • Flatulencias.
  • Constipación e hinchazón.
  • Dolor abdominal.
  • Diarrea.

Las causas de la intolerancia son principalmente genéticas, y se ha encontrado que alteraciones en el gen para la proteína GLUT5 es un factor muy importante en la predisposición a sufrir de este trastorno.

También se ha encontrado que la presencia en mayor o menor cantidad de GLUT5, genera diferentes índices de tolerancia a la fructosa, ya que en la medida que haya menor cantidad de moléculas transportadoras, la velocidad de translocación de la fructosa disminuye.

De esta manera algunas personas pueden ser tolerantes a pequeñas cantidades de fructosa, mientras que otras no presentan la intolerancia a menos que ingieran grandes cantidades, ya que su umbral de tolerancia es mayor.

De acuerdo con el nivel de tolerancia, la dieta de los pacientes se basará en la eliminación completa de la fructosa o el control de las cantidades de alimentos en la dieta.

Es importante destacar que generalmente aquellas personas que son intolerantes a la fructosa también son intolerantes a otros carbohidratos que se encuentran en alimentos como:

  • Sorbitol.
  • Xilitol.
  • Rafinosa.
  • Inulina.

Cuando la intolerancia a la fructosa se hereda

Otro trastorno en el metabolismo es la intolerancia hereditaria a la fructosa o IHF, y es ocasionada por una falla congénita en el gen de la fosfofructoaldolasa  o Aldolasa A. Al no funcionar esta enzima se inhibe la ruta metabólica de la gluconeogénesis, con la consecuente activación de la glucólisis.

Cuando está activada la glucólisis y se ingiere fructosa se producen un desequilibrio en la homeóstasis de los carbohidratos cuando los períodos postprandiales de ayuno son más largos; esto se traduce en episodios de hipoglucemia severa.

Por otro lado, cuando se acumula el intermediario fructosa-1-fosfato en el hígado, aumentan las concentraciones de ácido úrico y ocasiona lactoacidosis, esto resulta tóxico para el organismo.

Como te puedas dar cuenta, la intolerancia a la fructosa puede provocar otros trastornos graves y conducir por ejemplo falla renales. Para cuidar de la salud de los riñones y reducir los niveles de ácido úrico te recomendamos uno de los mejores suplementos en el mercado, Prevurín.

Estos son los síntomas que aparecen cuando se produce una hipoglicemia de este tipo:

  • Temblores.
  • Sudoración.
  • Nauseas.
  • Vértigos.
  • Aletargamiento.
  • Distensión abdominal.
  • Edema.
  • Ictericia.
  • Convulsiones.
  • En los casos más graves, puede llegarse a coma.

Si no se aplica un tratamiento correctivo oportuno, las complicaciones de la intolerancia hereditaria pueden provocar graves enfermedades como:

  • Fibrosis.
  • Cirrosis.
  • Gota.
  • Falla hepática.

Ya que esta intolerancia es grave, el tratamiento para su control se basa en la eliminación total de la fructosa de la dieta de por vida, incluyendo todos los alimentos y medicamentos que la contenga en la forma de fructosa, sorbitol o sacarosa.

Entre los medicamentos que la pueden contener se encuentran:

  • Jarabes.
  • Vitaminas y minerales.
  • Fórmulas para la nutrición enteral.
  • Soluciones intravenosas.
  • Sustitutos de azúcar.

Es importante acotar que esta intolerancia se mantiene asintomática mientras las personas no ingieran fructosa o sacarosa.

Enzimas que pueden fallar y hacerte intolerante a la fructosa

Te vamos a hablar de otras dos enzimas que son cruciales para el metabolismo de la fructosa, y cuyas fallas pueden provocar intolerancia, y desencadenar eventualmente fallas renales.

Deficiencia de la fructosa-1,6-bifosfatasa: ocasionada también por fallas congénitas, es un trastorno con menor incidencia que la IHF, y se produce porque no se puede dar la transformación de la molécula de fructosa-1,6- fosfato a la molécula fructosa-6-fosfato.

Esta deficiencia puede provocar hipoglucemia severa y las consecuencias son más graves cuando ocurre en lactantes y niños de corta edad, quienes pueden desarrollar hiperventilación por la cetosis y acumulación de ácido úrico en la sangre y en la orina.

Otros síntomas que pueden aparecer son;

Somnolencia severa.

  • Apnea.
  • Taquicardia.
  • Hipotonía muscular.
  • Hepatomegalia moderada.

En este caso, el tratamiento consiste en la eliminación de por vida de la fructosa y sacarosa, y la corrección de la hipoglucemia así como de la acidosis, mediante la administración de glucosa por vía intravenosa.

Deficiencia de fructoquinasa hepática: también de origen genético, ocasiona que la fructosa no pueda ser procesada en el hígado; de esta manera sus niveles se mantienen elevados en la sangre. Su alta concentración en el torrente sanguíneo hace que alrededor del 40% de la fructosa sea eliminada a través de la orina, pudiendo desarrollarse fructosuria.

Generalmente este trastorno es asintomático y no suele producir lesiones en órganos. Sin embargo, a pesar de no parecer peligrosa, se recomienda la exclusión de la fructosa de la dieta en los pacientes a los cuales les es diagnosticada.

Estas son sólo algunos de los trastornos en metabolismo de la fructosa que ocurren debido a fallos en las enzimas participantes. A pesar que algunas parecieran inofensivas o no tan graves, es indispensable llevar control médico y nutricional para evitar el desarrollo de enfermedades graves.

De la intolerancia a la fructosa a la gota

La gota es el trastorno que aparece cuando se acumula ácido úrico en la sangre y los tejidos, y afecta principalmente a las articulaciones debido a la inflamación.

El principal defecto congénito que conlleva a la gota es el desorden metabólico que hace que se produzca un exceso de nucleótidos de purina. De esta manera se deposita ácido úrico en forma de cristales en las articulaciones de las extremidades y en los túbulos renales.

Lo signos clínicos de la gota son:

  • Inflamación de las articulaciones.
  • Daño renal.
  • Obstrucción de las vías urinarias.
  • Infecciones urinarias.
  • Hidronefritis.

En los hombres este trastorno es más recurrente, con una incidencia de alrededor del 95% con respecto a las mujeres, en quienes se considera como una enfermedad rara y se desarrolla luego de la menopausia.

Estas son algunas de las formas en las que se puede presentar la gota:

  • Hiperuricemia asintomática.
  • Artritis gotosa aguda: se manifiesta en las articulaciones del tarso, tobillos, muñecas, etc. Los dolores suelen aparecer en forma aguda y durante la noche, y cuando la inflamación articular es intensa suele ser muy dolorosa.
  • Gota tofácea crónica: esta se desarrolla cuando la enfermedad está en estado avanzado y ocurre por la exposición  continua a los cristales de ácido úrico. Generalmente la evolución es lenta y las zonas más afectadas son los codos, las articulaciones de las manos, pies y/o rodillas.

En cuanto al diagnóstico de la gota, la sospecha clínica comienza cuando aparecen los ataques de podagra que son típicos de la enfermedad. Sin embargo, la confirmación se logra con ayuda de la evaluación de los niveles de ácido úrico.

También se puede recurrir al estudio del líquido sinovial, quizás el examen de mayor importancia en este caso, mediante el cual se evalúa por microscopía la presencia de los cristales de ácido úrico.

Medidas nutricionales para prevenir la aparición de la gota

Ya habíamos comentado anteriormente que las fallas en la metabolización de la fructosa pueden, entre otras cosas, desencadenar la gota.

Si bien, las causas de origen congénito pueden evitarse, los cuidados propios de la condición de intolerancia a la fructosa van a prevenir la aparición de la gota, y otros daños renales.

Cuidar de los riñones antes que sufran algún daño es la mejor medida de prevención que puedes tomar para tu salud; de esa manera puedes evitar el agotamiento en su función; y esto puedes lograrlo de una forma natural con Prevurín.

Ahora bien, cuando la causa de la gota se debe a trastornos en el metabolismo de las purinas, hay algunas recomendaciones nutricionales que de seguro tu médico tratante te dará. Y se basan fundamentalmente en evitar todos aquellos alimentos que contengan purinas.

Estos son los alimentos con mayor cantidad de purinas:

  • Vísceras  (riñones, hígado, cerebro, intestinos, etc.).
  • Algunos pescados azules como las anchoas y sardinas.
  • Carnes rojas,

Estos alimentos deben comerse con moderación, más no eliminarlos de la dieta pues representan importantes fuentes de proteínas.

Es importante destacar que basar el tratamiento únicamente en la reducción de la dieta no bastará para aliviar la gota, el tratamiento debe combinarse con medicamentos para regular el problema metabólico.

Generalmente se utiliza el alopurinol como tratamiento de por vida para mantener los niveles de ácido úrico estables y reducir el riesgo de aumento de que vuelvan a elevar.

Cuando el cuadro inflamatorio es severo debe recurrirse al alivio mediante antiinflamatorios intraarticulares. También podría recurrirse a tratamientos naturales como Prevurín, el cual contiene cardo mariano, bromelina y cúrcuma, que ayudan a reducir eficazmente los procesos inflamatorios.

Debe tomarse en cuenta otros factores que podrían empeorar la enfermedad como la obesidad, la hipertensión y la diabetes.

¿Cómo aliviar los síntomas de la gota y bajar el ácido úrico?

Lo que debería ocurrir naturalmente en el cuerpo es que éste elimine el ácido úrico mediante la filtración de la sangre, y que luego sea excretado junto con la orina. Pero cuando los niveles en sangre son muy altos, entonces se acumulan.

Tal y como mencionamos en la sección anterior, los cambios en la dieta son fundamentales para reducir el componente que produce el dolor, la rigidez y el enrojecimiento, que es el ácido úrico.

Siguiendo estos sencillos consejos podrás aliviar los síntomas y evitar que vuelvan a aparecer.

  • Aumenta el consumo de frutas, verduras y vegetales, mientras más frescos más saludables serán. Toma en cuenta que el tomate, coliflor, espinacas y espárragos  elevan los niveles de ácido úrico, por lo que su consumo debe ser moderado.
  • Incluye las cerezas y arándanos como meriendas y postres, son excelentes para la salud de los riñones. Los mejores extractos de estas frutas los puedes encontrar en Prevurín, y te ayudarán a cuidar de tu metabolismo.Imagen en primer plano de cerezas en un jarrón de arcilla
  • Reduce o evita el consumo de alcohol, incluyendo la cerveza ya que estas bebidas aumentan el riesgo de sufrir de gota.
  • Reduce el consumo de bebidas azucaradas como las gaseosas y refrescos, así como el café, ya que además son irritantes del tracto urinario.
  • Trata de comer cada tres horas.
  • Consume menos alimentos con purinas en la cena.
  • Aumenta la ingesta de agua.
  • Reduce de peso y mantente activo.
  • Disminuye los niveles de estrés en tu vida.
  • Promueve la circulación en tus miembros superiores e inferiores, a medida que tengas mayor movimientos menos te dolerán.
  • Reduce la inflamación aplicando compresas frías varias veces al día.
  • Ingiere bebidas diuréticas naturales como cola de caballo, diente de león, etc., y te ayudarán a eliminar el ácido úrico a través de la orina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *