Mujer joven deportista realizando ejercicios en cesped de campo de futbo

Incrementa tu energía mejorando tu circulación sanguínea

Incrementa tu energía mejorando tu circulación sanguínea

Última actualización: 31-01-2019 por Editor Roselis.

El suministro de sangre que transita y recorre todo nuestro cuerpo, haciendo funcionar correctamente todos los músculos y órganos, es lo que se conoce como circulación sanguínea.

Una adecuada circulación sanguínea permite al organismo tener la energía necesaria para llevar a cabo todos los procesos que se realizan en las células y los tejidos.

El agotamiento físico o falta de energía corporal, es uno de los principales síntomas que nos alertan de que no están llegando los nutrientes necesarios a nuestro cuerpo.

La sangre se bombea más despacio y, por lo tanto, el transporte de oxígeno, vitaminas y nutrimentos hacia nuestros músculos es más lento.

Por esta razón, es normal que notemos que nos pesa el cuerpo e incluso que nos cueste más de lo habitual movernos.

Es importante estar atentos a los primeros síntomas que pueden indicarnos que el flujo de nuestra circulación es deficiente; y por tanto, nuestros órganos posiblemente estén sufriendo.

Cuando la circulación sanguínea no se da de forma adecuada, se pueden presentar síntomas como:

  • Fatiga.
  • Poca energía.
  • Rigidez corporal.
  • Mal funcionamiento de los órganos principales.

Otras señales importantes de una mala circulación

  1. Frío en las extremidades

Este síntoma de la mala circulación se debe a que a la sangre se le dificulta llegar a los extremos del cuerpo, produciéndose un descenso de la temperatura corporal en esas zonas.

  1. Sensación de hormigueo y picor en las extremidades

Esta sensación de adormecimiento en las extremidades indica que los depósitos de grasa están bloqueando el flujo sanguíneo en las arterias, impidiendo que la sangre fluya hacia las extremidades.

  1. Aparición de varices

Las llamadas venas varicosas se producen debido a la debilidad capilar y al mal funcionamiento de algunas válvulas, lo que ocasiona una acumulación anormal de sangre, provocando que las venas se ensanchen y dilaten.

  1. Aumento de las telangiectasias o “arañas vasculares”

Las telangiectasias son de menor tamaño que las varices, tienen aspecto reticular, su color suele ser rojizo o azul y se producen en la capa más superficial. Además, son sólo un problema estético y no conllevan un problema mayor de salud.

  1. Hinchazón en pies y manos

El aumento de calor ambiental produce una vasodilatación de las venas; esto, unido a la fuerza de gravedad, hace que la sangre se concentre en la zona de los pies y las manos, y exista una mayor dificultad para el retorno venoso debido al aumento del propio flujo.

  1. Ligera coloración azul en la piel o cianosis

La cianosis se produce cuando no llega a la piel la concentración de oxígeno requerida debido a una inadecuada circulación, ocasionando estos síntomas, que son más visibles en las puntas de los dedos y en los labios.

  1. Cicatrización lenta de las heridas

Como consecuencia de una mala circulación, los glóbulos blancos, responsables de la cicatrización, no viajan a la velocidad adecuada ya que la sangre no puede transportarlos.

  1. Úlceras en las extremidades inferiores

Es una de las consecuencias más frecuentes de la mala circulación de la sangre. Las úlceras son pérdida de la piel (en todas o alguna de sus capas) que no cicatrizan bien y que pueden ir acompañadas de inflamación.

¿Cómo funciona la circulación sanguínea?

El sistema circulatorio humano es una impresionante red formada por arterias, venas y capilares, que llevan el flujo sanguíneo hasta las células de los tejidos de los órganos del cuerpo humano, donde entrega oxígeno y recoge los desechos metabólicos.

El recorrido de la sangre por el sistema cardiovascular se inicia en el nodo sinusal, situado en la parte superior del corazón, donde se produce el latido cardíaco.

Desde allí sale la sangre cargada con el oxígeno y los nutrientes, gracias al envío de impulsos eléctricos regulares que salen del nodo sinusal y que estimulan al corazón para que se contraiga y expulse la sangre (ciclo cardíaco).

En este trayecto, las 4 válvulas cardíacas tienen una función muy importante: dejar que la sangre avance, para luego cerrarse y evitar que la sangre fluya de regreso.

Tanto las válvulas del corazón, como la diferencia de presión en las arterias y las válvulas del sistema venoso, aseguran que la sangre circule en una sola dirección.

Debido a que el cuerpo humano es muy grande, se llevan a cabo 2 recorridos que actúan de forma simultánea, con un flujo de sangre constante en ambos, por lo que existen 2 tipos de circulación:

  1. La circulación pulmonar

La circulación pulmonar o circulación menor, es impulsada por el ventrículo derecho; la arteria pulmonar transporta sangre pobre en oxígeno del corazón a los pulmones.

Cada vez que respiramos, el dióxido de carbono se separa de la sangre al exhalar, y capta el oxígeno al inhalar.

La sangre oxigenada vuelve a la aurícula izquierda del corazón por medio de la vena pulmonar. Esta circulación es más corta que la sistémica y tiene una presión más baja.

  1. La circulación sistémica

Conocida también como circulación mayor, lleva la sangre oxigenada a todos los tejidos del cuerpo y vuelve al corazón, bombeada por el ventrículo izquierdo.

Entonces, esta sangre con menos oxígeno y más dióxido de carbono, regresa a la aurícula derecha y de allí al ventrículo derecho.

¿Cuáles son los vasos que distribuyen la sangre?

Con el fin de distribuir la sangre con oxígeno y nutrientes, el sistema vascular fluye por 3 tipos de vías:

  • Las arterias: la sangre oxigenada es transportada desde el corazón a los tejidos del organismo por medio de 20 arterias principales. Las arterias se ramifican en vasos más pequeños (arteriolas) y estos en capilares.

Las paredes de las arterias están recubiertas por una capa amplia de fibras musculares y tejido elástico (endotelio), que les permite estirarse y contraerse cuando la sangre fluye por ellas a presión, enviada por las contracciones del corazón.  

  • Las venas: la sangre sin oxígeno y el dióxido de carbono (desecho metabólico) recogido en los tejidos, se dirige a las venas que acaban en los vasos sanguíneos principales del cuerpo: la vena cava inferior y la vena cava superior.

Estas venas desembocan en la parte derecha del corazón. Las venas tienen paredes finas y válvulas que evitan que la sangre refluya, ya que la sangre viaja a poca velocidad.

  • Los capilares: son los vasos sanguíneos más pequeños y abundantes; se encargan de transportar sangre por los tejidos, uniendo arteriolas y vénulas.

Causas de la mala circulación sanguínea

Una mala circulación sanguínea puede provocar daños a órganos vitales e impedir que llevemos una vida sana y normal.

Para evitar que esto ocurra, es importante conocer cuáles son las causas más frecuentes de una mala circulación sanguínea.

  1. Mala alimentación

Una circulación inadecuada se debe en gran medida a una mala alimentación, principalmente a las comidas ricas en grasas.

El consumo de grasas puede provocar que el colesterol termine por cerrar las vías por donde fluye la sangre, incluso llegando a cortar el flujo total.

Los radicales libres y la destrucción celular ocasionan graves daños cuando el organismo está lo muy débil como para luchar contra estos efectos.

  1. Falta de ejercicio físico

Cuando pasamos mucho tiempo sentados, la sangre se acumula en la pelvis y las piernas, conduciendo a una mala circulación.

  1. La aterosclerosis

La aterosclerosis o endurecimiento de los vasos sanguíneos, es otra de las causas potenciales de una mala circulación sanguínea. Esto hace que sea difícil bombear la sangre por todo el cuerpo, especialmente en las extremidades.

Este endurecimiento es causado por la acumulación de placas justo debajo de la capa interna de las arterias.

Esta condición puede ser acelerada por los niveles altos de colesterol, la obesidad, el estilo de vida sedentario, el tabaquismo y otros factores que marcan el acontecer diario.

  1. La trombosis venosa

La trombosis puede ser causada por diversos trastornos hematológicos, venas distendidas e inflamación de los vasos sanguíneos.

La trombosis venosa provoca que las venas se inflamen, a menudo como resultado de coágulos de sangre que se atascan en estas vías.

Las trombosis de las venas profundas de las piernas causan dolor local e hinchazón, pero también pueden ser muy peligrosas, ya que el trombo puede separarse y viajar por el sistema circulatorio.

  1. El Estrés

El estrés también puede ser causa de una mala circulación sanguínea, sobre todo en las manos.

El estrés produce nudos en los músculos de los hombros y el cuello, que a su vez pueden restringir el flujo de sangre que va al corazón y a otros órganos importantes.

¿Cómo podemos mantener un buen flujo sanguíneo?

Siguiendo los siguientes consejos, será posible mantener un buen flujo de circulación sanguínea y sentir como la pesadez disminuye y la energía corporal aumenta:

  1. Adoptar una dieta saludable, con alto consumo de frutas y verduras, con el fin de mejorar el suministro de oxígeno en la sangre.
  2. Mantenerte hidratado. Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día, te permitirá mejorar el flujo de la sangre.
  3. Aumentar el consumo de fibra, para contribuir a la regulación del colesterol y mejorar la circulación.
  4. Ingerir ajo en las comidas ayuda a reducir los niveles del colesterol, mejorar la circulación sanguínea y limpiar la sangre de nuestro cuerpo.
  5. Consumir vitamina C y E regularmente contribuye al mantenimiento de la salud y flexibilidad de las arterias.
  6. Mantener un ritmo de vida relajado favorece la circulación sanguínea en general y ayuda a disminuir la presión arterial.

Existen, además, otros métodos que puedes poner en práctica para mejorar la circulación sanguínea, como son:

  1. Cepillado en seco

El cepillado en seco es una de las mejores maneras, no solo de mejorar el aspecto de la piel, sino también de aumentar el suministro de sangre, oxigenar el cuerpo y optimizar la circulación sanguínea.

Para ello deberás usar un cepillo de cerdas suaves y comenzar a masajear la piel con movimientos profundos y circulares, dirigiendo el cepillo lentamente hacia el corazón. Se debe repetir el cepillado 2 veces.

  1. Duchas de frío y calor

Alternar duchas de agua fría y caliente es una manera muy sencilla de mejorar el flujo de la circulación sanguínea, ya que el agua fría ayuda a contraer los vasos linfáticos, mientras que el agua caliente ayuda a dilatarlos.

Para realizar esta ducha de manera correcta deberás utilizar cada temperatura de agua durante 5 minutos, dejando el agua caer sobre todo el cuerpo.

  1. Saltar

Dejar que nuestro cuerpo rebote ayudará a mejorar la circulación. Puedes utilizar también una cuerda de saltar, ya que cumplirá exactamente la misma función.

Otros consejos para mejorar la circulación sanguínea

Cuando los vasos sanguíneos pierden elasticidad, comienzan a aparecer los problemas de circulación, dificultando el viaje de la sangre por todo el organismo.

Estos problemas son causados por una gran variedad de factores, como colesterol alto, poco consumo de fibra y exceso de sal, así como por no tomar suficiente agua, entre otros.

Los síntomas más notorios de esta anomalía son: pies y manos frías, pesadez de las piernas, mareos, falta de energía corporal y calambres nocturnos.

Aunque el componente genético puede tener cierta influencia en el desarrollo de una mala circulación, también es importante prever a tiempo y ayudar a nuestro organismo a regenerarse.

Por esta razón, se deben tomar algunas medidas para evitar problemas de circulación:

  1. Consumir frutas, hortalizas y verduras ricas en potasio.
  2. Tomar una copa de vino tinto con la comida principal, ya que resulta beneficioso para aumentar la circulación.
  3. Realizar ejercicio físico, como caminar, nadar o montar bicicleta, por lo menos media hora al día.
  4. Hacer ejercicios para activar la circulación: encoger los dedos de los pies como si quisieras asir un objeto; luego, dejar los pies relajados. Acostarte boca arriba, levantar las piernas, y moverlas en círculos.
  5. No usar prendas apretadas, como calcetines, cinturones o ropa interior, sobre todo para dormir.
  6. No consumir sopas y otros alimentos enlatados, debido a su contenido de bisfenol, cuyo consumo se relaciona con enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer o infertilidad, entre otros.
  7. Evitar el consumo de alimentos con alto contenido en grasas saturadas, que aumentan los niveles de triglicéridos y colesterol, incrementando la viscosidad de la sangre y dificultando su circulación.

La actividad física y una sana alimentación te permitirán prevenir problemas de circulación y enfermedades crónicas, como la hipertensión, obesidad y diabetes.

Alimentos para una buena circulación

Una adecuada alimentación puede contribuir a aliviar los síntomas de la mala circulación.

Alimentos ricos en vitamina C y antioxidantes, como la naranja, pimienta o ajo, poseen propiedades que la mejoran.

Imagen de primer plano de rodaja de cebolla y tomate

Estos pueden ayudar a disminuir la hinchazón de los pies y la sensación de manos frías, dolores en las piernas y la retención de líquidos, síntomas frecuentes de una mala circulación.

Algunos de los alimentos que contribuyen a mantener una buena circulación sanguínea son:

  • Naranja, kiwi y fresa: son ricos en vitamina C y ayudan a fortalecer la pared de los vasos sanguíneos.
  • Salmón, atún, sardina y semillas de chía: son alimentos ricos en omega 3, que contribuyen a la fluidez de la sangre, facilitando la circulación.
  • Ajo y cebolla: alimentos ricos en alicina, sustancia que ayuda a prevenir la obstrucción de los vasos sanguíneos.
  • Mango, castaña de pará y almendras: estos son alimentos ricos en antioxidantes que protegen los vasos sanguíneos y los mantiene sanos.
  • Hojas de remolacha, aguacate y yogurt: son alimentos ricos en potasio y ayudan a eliminar y regular el agua en las células del cuerpo, disminuyendo la hinchazón.
  • Piña: es excelente para contrarrestar el estancamiento de líquidos. Contiene bromelina, una enzima de propiedades antiedemosas, antiinflamatorias y digestivas.

Además, tiene efectos diuréticos y al ser rica en fibra mejora el tránsito intestinal y favorece la eliminación de toxinas.

La piña es rica en vitamina C, muy importante para las paredes de los vasos sanguíneos, imprescindible en la reconstrucción de las venas por su función en la formación de colágeno,

Aliviáne es un excelente aliado para mantener un buen flujo circulatorio; estas bondades se deben a la enzima bromelina (extraída de la piña) presente en su fórmula.

Además de esto, es muy importante evitar alimentos con alto contenido de sal y grasas, como embutidos, frituras, quesos grasos o alimentos precocidos, porque dificultan la circulación sanguínea.

Otros alimentos recomendados

  1. Limón: es imprescindible por su alto contenido de vitamina C, que interviene en la formación de colágeno y elastina, unas proteínas que influyen en la pared capilar.
  2. Cúrcuma: protege de la inflamación. Buena parte de sus beneficios para la circulación se deben a su efecto antioxidante, que contrarresta la acción de radicales libres y tóxicos en el organismo.
  3. Jengibre: fluidifica la sangre. Su consumo habitual ayuda a incrementar la energía y activa la circulación de la sangre.

El extracto de jengibre, uno de los componentes de Aliviáne, es garantía de una apropiada circulación sanguínea, brindándole fuerza y vitalidad al organismo.

  1. Semillas de girasol: aportan vitamina E, uno de los antioxidantes más potentes para nuestro cuerpo; también aportan aminoácidos esenciales necesarios para el mantenimiento de las estructuras capilares.
  2. Cola de caballo: mejora el estado de los vasos capilares. Es rica en silicio, necesario para la formación de colágeno, indispensable para el mantenimiento de las paredes vasculares.
  3. Trigo sarraceno: refuerza la acción de la vitamina C. Es rico en un flavonoide llamado rutina que actúa en sinergia con la vitamina C, protegiendo la pared de los vasos y capilares.
  4. Bayas oscuras (como la uva negra o los arándanos): mejoran el tono venoso. Son muy ricas en antioxidantes.
  5. Mijo: tonifica el bazo. El bazo rige los vasos sanguíneos y permite que la sangre permanezca en ellos y circule correctamente.
  6. Nueces: además de omega-3, necesario por su efecto antiinflamatorio, las nueces aportan vitamina B3, que favorece la circulación y el retorno venoso, gracias a su efecto vasodilatador.
  7. Tomates: ricos en licopeno, un antioxidante que podría prevenir problemas cardíacos, además de ayudar todo el sistema circulatorio y hacer menos espesa la sangre.
  8. Papaya: es ideal para tratar inflamaciones; también se emplea para el tratamiento de las heridas, debido a su contenido en papaína, que contribuye a eliminar zonas necróticas e iniciar la cicatrización.

Aliviáne es indicado para atender problemas circulatorios, debido a su alto contenido de papaína, una enzima proteolítica activadora de la circulación sanguínea y cicatrizante natural.

Precauciones y buenos hábitos

Consumiendo los alimentos antes mencionados, ayudarás a mantener una buena circulación sanguínea y mejorarás tu salud en general.

Del mismo modo podrás prevenir otros padecimientos como várices e inflamación de piernas, entre otras complicaciones más graves.

Corrigiendo todos aquellos aspectos de la dieta que no reportan beneficios, lograrás mejorar significativamente la circulación sanguínea.

Además, es importante tener presentes los siguientes aspectos:

  1. Se debe eliminar el consumo de grasas saturadas, golosinas, bebidas carbonatadas y alimentos procesados.
  2. Dar prioridad al consumo de frutas, vegetales y legumbres, por encima de cualquier comida preparada o congelada.
  3. Limitar el consumo de carne roja. Se puede ingerir 1 o 2 veces por semana y, de ser posible, magra. Las carnes blancas son las más recomendadas para el consumo regular, en especial pollo y pavo.
  4. Evitar el consumo de bollerías, dulces y similares, ya que son alimentos procesados con alto nivel calórico.
  5. El azúcar, al igual que la sal, son enemigos de la salud, por lo que hay que evitarlos. No se trata de eliminarlos por completo, sino consumirlos en poca cantidad y de vez en cuando.
  6. Abstente de bebidas comerciales ligeras. Bebe agua, ya que es fundamental que te mantengas hidratado; sin embargo, evita caer en la sobrehidratación, que puede descompensar tu organismo.

Si se quiere mantener la energía vital, la que hace posible el movimiento y accionar de nuestro cuerpo es imprescindible contar con una excelente circulación sanguínea. Los componentes naturales de Aliviáne lo transforman en un gran aliado en esta tarea.

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