Doctor realizando un diagnostico médico a una pareja

¿Impotencia? Significado,causas,síntomas y tratamiento

¿Impotencia? Significado,causas,síntomas y tratamiento

Última actualización: 17-12-2018. Equipo Nutricioni

Impotencia significa  a grandes rasgos, la incapacidad que tiene un hombre para conseguir o  mantener la erección del pene para realizar el acto sexual, por causas físicas o psicológicas.

El término médico de impotencia sexual es disfunción eréctil y debe diferenciarse de otro tipo de alteraciones sexuales como falta de deseo o trastornos del orgasmo.

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Esta enfermedad puede ocasionar trastornos psicológicos en el hombre y en su pareja, así como afectar el entorno social y laboral de la persona.

La impotencia es un problema que puede ocurrir en los hombres en cualquier momento de su vida, sobre todo en la edad adulta por cansancio, estrés y por problemas de salud.

La impotencia o disfunción eréctil aparece con más frecuencia en hombres de más de 40 años de edad, llegando a afectar a un 20%, es decir 1 de cada 5.

En hombre jóvenes, menores de 40 años, también puede aparecer la impotencia por el uso de drogas, cigarrillo y alcohol.


Este trastorno puede ser una señal inicial  de enfermedades cardiovasculares, por lo que es importante realizar un buen diagnóstico y a tiempo para prevenir males mayores.

Un hombre que sufre de impotencia ve afectada su sexualidad, lo que impacta negativamente su vida en muchos aspectos y  puede llevarlo a sufrir de depresión.

La impotencia puede ser causada por diversos factores como enfermedades, trastornos psicológicos, abuso de drogas y puede aparecer de forma ocasional o volverse un padecimiento crónico.

Por lo tanto es importante establecer las causas para poder aplicar el tratamiento apropiado que pueda ayudar a superar este trastorno.

Mantener un estilo de vida saludable y usar productos como Extralib Hombre pueden ayudar a mejorar la impotencia.

¿Por qué se produce la impotencia?

El pene está formado por dos columnas de tejido eréctil ubicadas a los lados de forma paralela, conocidas como cuerpos cavernosos y un conducto central en el medio por donde sale la orina, la uretra.

A su vez, está rodeado de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas. Su función también depende de la acción de hormonas.

Para que ocurra la erección el tejido eréctil se llena de sangre, lo que produce que el pene aumente de tamaño y se vuelva rígido y permanezca así hasta que concluya el estímulo sexual.

Si la sangre no llega correctamente o no se acumula en los cuerpos cavernosos hay problemas para mantener la rigidez del pene.

Por lo tanto la erección es un fenómeno vascular,  controlado por el sistema nervioso, por hormonas y requiere deseo sexual.

Al cerebro llegan los estímulos de excitación sexual, y éste procesa la información y manda órdenes al pene a través de los nervios erectores y la médula espinal.

De esta manera cualquier enfermedad o trastorno psicológico que afecte esta transmisión de información, causará impotencia.

Si la impotencia se debe a causas físicas uno de los primeros síntomas es la incapacidad de mantener o que se presente una erección en la mañana.

En cambio, si es a causa de un proceso psicológico se produce en un tiempo concreto mientras  existe el efecto del estrés.


La impotencia se refiere entonces exclusivamente a los problemas de erección del pene, por lo que debe diferenciarse de otros trastornos de la  eyaculación y problemas del orgasmo.

Muchos hombres pueden tener un problema inicial de impotencia leve, por una lesión vascular, que puede agravarse al sentir estrés por miedo a fallar en el acto sexual.

Por esto deben analizarse las causas desde diferentes puntos de vista.

Causas y factores de riesgo de la  impotencia

En condiciones normales el  pene se mantiene flácido o no erecto, ya que las arterias pequeñas que conducen la sangre al pene están  contraídas reduciendo la entrada de sangre.

Además, los músculos lisos de los pequeños  vasos sanguíneos dentro del pene están también contraídos y la sangre que contienen se escapa fuera de los cuerpos cavernosos.

Cuando un hombre tiene un estímulo sexual, el sistema nervioso  relaja los músculos lisos, permitiendo que la sangre fluya hacia los tejidos del pene.

De esta forma, los cuerpos cavernosos casi se  duplican en diámetro debido al aumento del flujo de sangre.

Además, los vasos sanguíneos quedan  casi completamente cerrados por el crecimiento  del tejido erectil, no tienen fuga de sangre y se mantiene entonces la erección.

De acuerdo a esto el principal síntoma  de la impotencia es un cambio en la calidad de la erección, bien sea por falta de  rigidez, o al disminuir la capacidad de mantener la erección durante un tiempo.

Las causas de impotencia son:

Causas Vasculares: debido a éstas, el pene no puede acumular la sangre que necesita para la erección generalmente porque no llega en suficiente cantidad.

Causas neurológicas:  en este caso, los estímulos no son transmitidos al cerebro de manera correcta por lesión en los nervios implicados. Esto puede ocurrir por lesiones en la médula espinal.

Causas hormonales: existe una deficiencia de testosterona, responsable  de incrementar el deseo sexual y las erecciones matutinas o problemas de la glándula tiroides.

Causas psicológicas: en este caso el pene no presenta ninguna alteración, pero la ansiedad, el estrés y la depresión no permiten que se produzca la erección.

Causas por uso de medicamentos: diferentes medicamentos pueden tener como efecto secundario la impotencia.

También puede ser causada por cirugías o traumatismos en la zona pélvica.

Enfermedades y condiciones  que originan impotencia sexual

Para considerar la impotencia sexual o disfunción eréctil como una enfermedad, el hombre necesita presentar  incapacidad de tener o mantener una erección un 25% de las veces.

El hecho de presentar alguna dificultad eventual para tener una erección no se considera impotencia y es normal que ocurra en la mayoría de los hombres.

Es importante diferenciar impotencia de la disminución  de libido, ya que en éste caso la falta de erección es provocada por desinterés sexual.

Para que ocurra  la erección, es necesario que el cerebro envíe una señal produciendo óxido nítrico.

Este neurotransmisor va a permitir que se relajen los vasos sanguíneos de los cuerpos cavernosos permitiendo la entrada de sangre y que el pene se mantenga erecto.

Por lo tanto, cualquier factor hormonal, físico o psicológico puede alterar este ciclo nervioso - vascular de la erección.

Muchas enfermedades crónicas aumentan el riesgo de padecer impotencia, ya que impiden una buena vascularización e irrigación sanguínea del pene o alteran la producción y liberación  de óxido nítrico.

A su vez, los medicamentos usados para tratar estas dolencias pueden ocasionar impotencia como efecto secundario, caso de medicamentos contra  la hipertensión y para los trastornos psiquiátricos.

Entre estas enfermedades tenemos:

  • Hipertensión arterial.
  • Desequilibrio hormonal por disminución de la testosterona o alteraciones de las hormonas tiroideas.
  • Niveles de colesterol alto.
  • Diabetes.
  • Cirugías en la región pélvica.
  • Lesión traumática.
  • Obesidad.
  • Insomnio.

  • Fumar/beber en exceso.
  • Problemas renales.
  • Síndrome metabólico.
  • Enfermedad del corazón.
  • Cáncer de próstata.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Esclerosis múltiple.
  • Enfermedad de Peyronie.

La impotencia aumenta su prevalencia con la edad, pero en realidad el envejecimiento no es la causa de la impotencia sino las enfermedades asociadas.

Quiere decir que un hombre saludable, puede tener una vida sexual activa a pesar de su edad mientras  mantenga un buen estado de salud.

¿Qué es la impotencia psicológica?

No siempre la impotencia es causada por alguna enfermedad o por un problema físico,  los factores psicológicos también son importantes para evaluar la impotencia.

El estrés derivado de la vida cotidiana puede causar disminución del deseo sexual o libido, cansancio y pérdida de concentración que interfiere con el acto sexual y por lo tanto con mantener una erección.

La ansiedad por el mismo acto sexual, por el deseo de no fallar a la pareja, puede crear una gran presión que no permite que el hombre desarrolle una erección.

Además, la sociedad ha impuesto al hombre el pensamiento de que siempre debe estar listo para el sexo, lo que en algunos casos puede causar  frustración y vergüenza al sentir que falla.

La ansiedad  aumenta luego de un primer episodio de impotencia, ya que la atención está dirigida a conseguir la erección y el acto sexual queda en segundo plano.

Por esta razón, el efecto es contrario, al aumentar el nerviosismo aparecen nuevos episodios de impotencia y así va creciendo el problema.

Las depresión también  causa impotencia, que muchos hombres no aceptan que su rendimiento sexual esté disminuido y por esta razón son incapaces de tener erecciones.

A medida que envejece, es normal que el hombre presente disminución de la  testosterona, responsable del aumento del deseo sexual.

Si el deseo sexual disminuye, puede ser más difícil conseguir una erección y mantenerla durante el acto sexual, lo que causa preocupación en el hombre.

Además, el  periodo refractario, tiempo que toma para que el pene se vuelva erecto nuevamente después de un orgasmo, es más largo, lo que incrementa la ansiedad.

Resumiendo, las principales causas psicológicas son:

  • Ansiedad
  • Estrés
  • Cansancio y fatiga
  • Depresión
  • Baja autoestima
  • Culpa
  • Problemas en la relación de pareja
  • Miedo a fallar en el acto sexual
  • Condición de salud mental.

Diagnóstico de la impotencia

Existen diferentes  métodos que los médicos pueden utilizar para realizar el diagnóstico de la impotencia y sus causas, por lo que se debe realizar una historia clínica completa.

En primer lugar, se debe conversar honestamente, el paciente debe ser tan sincero  como sea posible para orientar al médico y poder llegar a un diagnóstico y determinar cuál es la causa.

También es importante   informar sobre cualquier problema de salud pasado y actual.

Además, el paciente debe proporcionar información de los medicamentos que esté tomando, así como el consumo de alcohol, cigarrillo y drogas.

Como la impotencia puede tener múltiples causas cualquier antecedente de problemas psicológicos, incluyendo  estrés, ansiedad o depresión debe ser notificado.

El médico, también realizará preguntas sobre los  antecedentes sexuales, esto quiere decir, saber cuando inició la disfunción, con qué frecuencia, la calidad y la duración de la erección y si las erecciones ocurren en la noche o en la mañana.

El paciente  debe colaborar con su médico y no considerar  estas preguntas como personales, ya que son indispensables  para determinar las causas del trastorno. En algunos casos puede ser necesario hablar con la pareja sexual.

Por otra parte, se requiere realizar un examen físico y pruebas de laboratorio.

Examen físico: debe realizarse un examen físico completo, incluyendo la exploración del área genital y un examen rectal.

Así mismo, deben buscarse evidencias de otras enfermedades, principalmente hipertensión, diabetes,  ateroesclerosis o daños en los nervios.

Se inyectan medicamentos en el pene para evaluar su función y se realiza ultrasonido en la zona genital para detectar la pérdida de vasos sanguíneos.

Pruebas de laboratorio: deben realizarse exámenes de laboratorio que permitan medir el nivel de testosterona, así como  las hormonas tiroideas.

Además pueden solicitarse otras pruebas para medir el colesterol y la glucemia.

Tipos de tratamiento para la impotencia

El primer paso es definir la causa y luego buscar el tratamiento más adecuado acorde a las necesidades de cada persona.

La impotencia es ocasionada por diversos factores, por lo que en su tratamiento puede ser necesario combinar varios tipos de terapia, como:

Tratamiento con medicamentos: aumentan el flujo sanguíneo en el pene, estos son:

  • Tadalafil o Cialis.
  • Vardenafil o Levitra.
  • Sildenafil o Viagra.
  • Avanafilo o Spedra.

Antes de tomar cualquier fármaco se debe acudir al médico ya que pueden causar efectos secundarios como dolor de cabeza, problemas visuales o trastornos digestivos.

Están contraindicados en pacientes con retinitis y deben usarse con precaución en personas con problemas cardíacos.

Tratamiento hormonal: en pacientes con deficiencia de testosterona, esta puede ser administrada a través de parches, geles, inyecciones o productos que estimulen su producción como  Extralib Hombre.

Tratamiento psicológico:    si la impotencia  es causada por depresión, ansiedad, problemas de pareja u  otro tipo de trastornos, el tratamiento psicológico es esencial para superar los aspectos que afectan negativamente la salud sexual.
Bombas de pene son dispositivos que se colocan en el pene y permiten la erección creando un vacío que jala sangre hacia éste.  Poseen un anillo tensor alrededor de la base del pene para mantenerlo firme.

Implantes de pene: consisten en barras inflables o rígidas, colocadas quirúrgicamente que permiten controlar el tiempo y la duración de una erección.

Uso de alprostadil: es un medicamento actúa sobre el cuerpo cavernoso y es capaz de producir una erección.

Se usa en forma de gel colocado en la punta del pene;  en pequeños supositorios que se introducen en el pene o  través de inyecciones directas en el pene con una aguja fina.

Ondas de choque de baja energía: aplicadas directamente en el pene pueden mejorar la erección y la rigidez.

Remedios naturales para la impotencia

La impotencia no sólo causa problemas para mantener relaciones sexuales sino que merma la calidad de vida y causa problemas de autoestima.

El llevar un estilo de vida saludable no sólo puede contribuir a disminuir las causas que originan  la impotencia sino que además actúa como un factor preventivo.

Por lo tanto, para combatir la raíz de la impotencia el hombre debe procurar:

Una buena alimentación, que sea equilibrada y controle la ingesta de grasas saturadas, promueve la buena salud del sistema circulatorio.

Incluir grasas saludables como las de los aceites vegetales de oliva y girasol y las presentes en frutas y verduras actúan como protectoras de venas y arterias.

Foto de primer plano de uvas, aceite de oliva y frutos secos
Además, mantener una adecuada ingesta de nutrientes, vitaminas y minerales con la alimentación que aporten suficiente energía y ayudar con algún complemento nutricional como Extralib Hombre.

Evitar el cigarrillo: El tabaco constituye  un factor de riesgo cardiovascular y puede alterar los niveles hormonales normales.  Actúa directamente sobre los vasos sanguíneos, facilitando el desarrollo de aterosclerosis y  reduciendo el flujo sanguíneo hacia el pene, dificultando así el proceso de la erección.
Restringir las bebidas alcohólicas: el abuso de la ingesta de alcohol provoca cambios en la respuesta sexual, sea por consumo ocasional agudo o crónico cuando hay alcoholismo.

El alcoholismo además, causa efectos nocivos en el hígado, los testículos y dificulta la transmisión del impulso nervioso, por lo tanto constituye un factor de riesgo.

Uso de hierbas: existen diferentes plantas medicinales  usadas para mejorar la impotencia como ginseng, guaraná, ñame silvestre, jengibre, cúrcuma y maca; pueden ser ingeridas en productos  como Extralib Hombre.

Realizar actividad física: el ejercicio físico mejora la circulación sanguínea  y ayuda a disminuir el estrés y la ansiedad.

Suplementos nutricionales: suplementos que contengan zinc, vitaminas del complejo B y aminoácidos como la L-arginina mejoran los mecanismos de la erección.

Extralib Hombre proporciona estos elementos en cantidades adecuadas.

Consejos útiles para superar  la impotencia

Antes que todo, el hombre con impotencia no debe sentir vergüenza y debe buscar ayuda profesional y de su pareja.

Si se da un manejo adecuado de la impotencia, con tratamientos médicos y psicológicos, puede mejorar significativamente el problema, por lo que debe:

  • Acudir al médico de manera temprana cuando empiecen los síntomas.
  • Mantener controladas las enfermedades crónicas,como diabetes o hipertensión,  para evitar el riesgo de sufrir impotencia.
  • El diagnóstico y  tratamiento para la impotencia debe ser personalizado y confidencial.
  • Usar el tratamiento más adecuado para el caso y buscar alternativas naturales que tengan menos efectos secundarios.
  • Dialogar con la pareja sobre el problema, para que esté al tanto de la situación y pueda ayudar a superar la enfermedad.

Ilustración del vector, icono de la charla sobre el sexo en la discusión, el conocimiento sobre la educación sexual.

  • Tratar de reducir el estrés y la ansiedad.
  • Evitar el sobrepeso y realizar actividad física.
  • Limitar el consumo de alcohol y cigarrillo.
  • Llevar una alimentación equilibrada.

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