Hombre obeso en camino hacia el corazón. Ilustración

Hipertensión arterial: ¡Varios grados de una misma enfermedad!

Hipertensión arterial: ¡Varios grados de una misma enfermedad!

Última actualización: 15-03-2019. Equipo Nutricioni

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La hipertensión arterial es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento de la presión arterial.

Además de una patología, la hipertensión es un factor de riesgo y un problema de salud pública, ya que aumenta el riesgo de otras enfermedades como ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

Es importante controlar nuestra presión arterial, ya que muchas veces la hipertensión no presenta síntomas o éstos no se manifiestan en mucho tiempo, por algo esta enfermedad es conocida como un “enemigo silencioso”.

Considerando que las enfermedades del sistema cardiovascular son la principal causa de mortalidad a nivel mundial, es importante tomar conciencia para detectar algún grado de hipertensión a tiempo, antes de que se convierta en una patología crónica.

Muchos pensamos que esta enfermedad solo afecta al sistema cardíaco, pero ¿sabías que muchos otros órganos y sistemas se ven afectados por la hipertensión?

Algunos de estos órganos: los riñones, el encéfalo, los  vasos sanguíneos, el sistema hormonal y metabólico.

Los últimos estudios realizados no son nada favorables, ya cada día la hipertensión vá en aumento y afecta a más personas.

Posiblemente este hecho esté relacionado con los cambios en el estilo de vida que han ocurrido en los últimos años, que no han sido nada positivos para el ser humano.

Otros factores que han influido en el aumento de la hipertensión es el sedentarismo, el consumo de sustancias nocivas  y el estrés.

La presión arterial tiene dos componentes:

Tensión sistólica: Es la presión que genera el corazón cuando bombea la sangre al resto del organismo. Es el número más alto en la medición de la tensión arterial.

Tensión diastólica: Es el valor más bajo y representa la presión de los vasos sanguíneos entre los latidos  que realiza el corazón.

¿Cuándo hablamos de hipertensión? Cuando uno o ambos valores se encuentra en un nivel alto. Para un mejor diagnóstico se han establecido varios grados de hipertensión.

¿Sabías que existen varios grados de hipertensión?

Los especialistas han realizado investigaciones y múltiples estudios para determinar los que provoca la hipertensión para la salud cardiovascular y otros órganos.

A través de estos estudios se ha podido establecer una clasificación que permite conocer mejor esta enfermedad y establecer un diagnóstico más preciso:

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se puede clasificar de esta manera:

Presión normal: Menos de 120/80 mmHg

Pre-hipertensión: Mayor a 120/80 hasta 139/89 mmHg

Hipertensión Grado 1: Mayor a 140/90 hasta 159/99 mmHg

Hipertensión Grado 2: Mayor a 160/100 hasta 179/109 mmHg

Hipertensión Grado 3: Mayor de 179/109 mmHg

A través de esta clasificación se puede recomendar un tratamiento posterior al diagnóstico según la etapa en que se encuentre la enfermedad.

Lo primero es iniciar con cambios en el estilo de vida: lograr un peso saludable, cambios en la dieta e incluir la actividad física, a partir de la etapa 1.

El uso de medicamentos se recomienda en la etapa 1, solamente para aquellas personas que presentan un factor de riesgo cardiovascular elevado como antecedentes familiares con enfermedades cardíacas.

A partir de la etapa 2, es necesario incluir medicamentos para el tratamiento de la hipertensión que permitan controlar los síntomas y evitar complicaciones mayores.

Recuerde que muchas veces usted puede sufrir de hipertensión y no presentar síntomas, por eso es importante realizar chequeos cada cierto tiempo para detectar esta enfermedad en sus inicios.

Esta es la única manera de detectar la hipertensión. Recuerde que la prevención es importante y un  diagnóstico a tiempo puede permitir un mejor control de la enfermedad y evitar complicaciones mayores.

¿Cómo se diagnostica la hipertensión?

Corazón rojo con el estetoscopio en fondo de madera azul.

Para establecer un diagnóstico, se deben tomar en cuenta muchos factores como: antecedentes personales, realizar una exploración física y algunas otras exploraciones complementarias.

Se debe evaluar si en el entorno familiar de una persona han existido enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, obesidad, etc.

La edad, sexo, y hábitos tóxicos que pueda tener un paciente son factores importantes para establecer parámetros y tratamientos de salud para tratar la hipertensión.

Para medir la tensión arterial debe realizarse con aparatos especializados para esta función: un tensiómetro o dispositivo que se coloca en el brazo y permite medir la tensión que tiene en ese momento.

Algunas personas manifiestan nerviosismo o ansiedad al momento de tomar la tensión por la presencia del médico.

En estos casos, existen otras formas de medir la presión con un monitor que permite medirla en la comodidad de su casa.

Incluso, algunos aparatos son ambulatorios y permiten establecer un registro durante 24 horas continuas.

La exploración física también es sumamente importante, ya que el peso, la talla y el índice de masa corporal se deben tomar en cuenta para el diagnóstico.

También se debe realizar un examen cardiovascular donde se evalúen: ritmo y frecuencia cardíaca, soplos, pulso e inspección venosa en la yugular.

En un examen respiratorio se pueden detectar también síntomas de insuficiencia cardíaca mediante auscultación y frecuencia respiratoria.

Otras exploraciones complementarias que se pueden realizar para establecer un mejor diagnóstico de la hipertensión arterial son: electrocardiograma, radiografía de tórax, ecocardiografía, química sanguínea, orina, etc.

Ya que esta enfermedad muchas veces no presenta síntomas es importante tomar la tensión cada cierto tiempo para detectar si somos o no hipertensos, por lo menos una vez al año en personas sanas.

¿Qué hago si tengo hipertensión? ¿Puedo curarla?

En la mayoría de los casos la hipertensión no puede curarse, pero sí controlarse. Cuando esta enfermedad se desarrolla y se vuelve crónica se debe tomar un tratamiento de por vida para mantener equilibrada la presión arterial.

Los medicamentos para la tensión son sólo una parte del tratamiento, generalmente el médico recomienda realizar cambios drásticos en el estilo de vida: dieta balanceada, más ejercicios y menos estrés son buenos para empezar.

Existen  suplementos que permiten controlar el estrés y la ansiedad, a base de vitaminas e ingredientes naturales como SupraEnergía  además de mejorar el sistema circulatorio.

La alimentación también puede cambiar el estado de salud de una persona. Actualmente los alimentos que ingerimos contienen muy pocos nutrientes y no aportan las vitaminas que el cuerpo necesita para su mantenimiento.

Algunos de los medicamentos más comunes para tratar la presión arterial alta son los siguientes:

Diuréticos: Estos actúan en el sistema renal para eliminar mayor cantidad de agua y sales a través de la orina y de esta manera evitar la retención de líquidos.

Vasodilatadores: La función de este tipo de medicamentos es relajar las venas y arterias en personas que presentan un grado de hipertensión difícil de controlar.

Inhibidores de la enzima conversora de angiotensina (IECA): Estos medicamentos son muy utilizados para los problemas de hipertensión ya que controlan una hormona que aumenta la presión arterial: la angiotensina.

Bloqueadores de los canales de calcio: Su función principal es dilatar los vasos sanguíneos para mejorar la circulación.

Betabloqueantes: Además de controlar la presión arterial, disminuyen la frecuencia cardíaca.

Este tipo de medicamentos deben ser indicados por un médico y siempre bajo supervisión de un profesional.

No es conveniente automedicarse,  ya que algunos de estos medicamentos pueden producir efectos secundarios como: dolor de cabeza, náuseas, alteraciones en la frecuencia cardíaca, retención de líquidos, etc.

¿Qué puede causar la hipertensión?

No existe una causa establecida que produzca hipertensión arterial, pero sí una serie de factores que son comunes en pacientes con hipertensión. Entre las más comunes se encuentran:

Causas no modificables:

Herencia: Está demostrado científicamente que un persona que tiene un progenitor o ambos con hipertensión tiene el doble de riesgo de padecer esta enfermedad.

Sexo: Los hombres son más propensos a sufrir de hipertensión. En el caso de las mujeres las estadísticas demuestran que después de la menopausia tienen el mismo nivel de riesgo que los hombres.

Edad: La presión arterial tiende a aumentar a medida que pasan los años, por lo tanto no descuide su tensión y acuda al médico de manera regular.

Raza: Las personas de raza negra  tienen el doble de riesgo de desarrollar hipertensión que los de otras razas.

Causas modificables:

Hombre obeso en camino hacia el corazón. Ilustración

Obesidad: Las personas con sobrepeso independientemente de la edad están expuestos a muchas enfermedades incluyendo la hipertensión.

La obesidad está relacionada con una serie de alteraciones en el organismo que provocan aumento de la presión arterial y se ha demostrado que al bajar de peso se logra regular la tensión en la mayoría de los casos.

Fallas renales: Otras causas posibles para el desarrollo de la hipertensión pueden ser desequilibrios orgánicos como fallas renales como: enfermedad renal crónica, estenosis de la arteria renal o enfermedad renal poliquística.

Abuso de drogas: Existen sustancias y toxinas que aumentan el riesgo de padecer hipertensión: Alcohol, nicotina, cocaína, y fármacos ingeridos sin supervisión médica como antinflamatorios no esteroides (AINES), efedrina, etc.

Estrés: Sin duda una de las enfermedades más perjudiciales de los últimos tiempos: el estrés nos afecta a todos.

Es vital para la salud, controlar los niveles de estrés y ansiedad, no solamente por su tensión arterial: Esta enfermedad afecta a todos los sistemas del cuerpo, no solo al sistema nervioso.

Para controlar estrés existen suplementos naturales como SupraEnergía que aporta beneficios mejorando la ansiedad, además de mejorar la circulación y el sistema inmune.

¿Cómo hago para tomar la tensión arterial?

Existen varios implementos que se utilizan para medir la presión arterial:

Esfigmomanómetro de aire: Es el más utilizado para tomar la presión arterial con precisión y requiere de un estetoscopio para ser utilizado.

Esfigmomanómetro de mercurio: Es el aparato que brinda mayor exactitud para medir los valores de la tensión arterial.

Tensiómetro: Es un artefacto electrónico, que se puede utilizar cómodamente en el hogar y lleva un detector de pulso incorporado y una pantalla donde muestra los valores de manera digital.

Para tomar la tensión de manera correcta, siga estos pasos:

  • Reposar antes de tomar la tensión por lo menos 5 minutos.
  • Estar relajado y tranquilo.
  • La posición correcta debe ser sentado, con la espalda bien apoyada en la silla, las piernas tocando el suelo, no cruzadas.
  • El brazo dominante a la altura del corazón, apoyado sobre la mesa.
  • El brazo debe estar al descubierto, para que el aparato que se utilice para medir la tensión esté en contacto directo con la piel.
  • Una vez posicionado el aparato para medir la tensión es importante que el paciente permanezca en silencio y tranquilo, para no afectar los valores.

También se recomienda realizar por lo menos 3 tomas separadas durante el día, en caso de sospechar hipertensión.

Esto se puede hacer durante varios días, e ir anotando los resultados en una hoja para luego indicarle al doctor los valores y revisarlos juntos.

Es importante que al detectar valores altos de presión arterial acuda al médico, no lo deje para después, tome medidas de prevención a tiempo.

Recuerde: La hipertensión es una patología que puede ser tratada y controlada si se siguen las recomendaciones del médico y se realizan los cambios positivos en el estilo de vida.

Alimentos claves para evitar la hipertensión

Una de las mejores maneras de prevenir la hipertensión esa través de una dieta balanceada y saludable.

Igualmente, si ya sufre de hipertensión, a través de un cambio en la dieta se pueden obtener mejoras en cuanto a la salud cardiovascular y la hipertensión.

La naturaleza nos brinda alimentos que además de nutritivos, son utilizados desde hace muchos años para equilibrar la tensión arterial:

Ajo: Este es uno de los alimentos que tiene más beneficios: antibacteriano, vasodilatador, antifúngico.

Es recomendado para personas hipertensas ya que ayuda a dilatar las arterias y vasos capilares.

Aceite de oliva: Es un alimento rico en antioxidantes como la Vitamina E, que actúa para eliminar los radicales libres que dañan las células del organismo.

También es beneficioso para el sistema circulatorio, al contener grasas saludables para el corazón y los vasos sanguíneos.

Legumbres: Este grupo de alimentos ayudan a regular muchos de los sistemas en el cuerpo, además de aportar fibras, proteínas, vitaminas y minerales esenciales para el ser humano.

Frutas y vegetales: Algunos tienen propiedades diuréticas: alcachofa, berenjena, calabacín,  piña, patilla, melón, etc. Esta función diurética, ayuda a regular la presión arterial.

Suplementos: Los suplementos naturales son un complemento de la alimentación muy útil para aquellas personas que desean prevenir problemas de salud o que ya los tienen.

SupraEnergía puede contribuir a mejorar la circulación, para evitar problemas de hipertensión a futuro, además de mejorar el sistema nervioso e inmunológico.

Evite la sal: Aunque es un alimento indispensable para el organismo, generalmente consumimos más sal de la que necesitamos. Esto provoca retención de líquidos y aumenta los niveles de la presión arterial.

La sal no solamente la consumimos al añadirla en las comidas, muchos de los alimentos procesados contienen grandes cantidades de sodio.

Así que la elección de los alimentos que ingieres diariamente es de vital importancia para evitar la hipertensión y otras enfermedades.

Recomendaciones para evitar y controlar la hipertensión

Mantenga un peso saludable: Recuerde que la obesidad aumenta considerablemente el riesgo de padecer hipertensión.

Busque herramientas que le permitan controlar su peso como una dieta más saludable y más actividad física.

Cuidado con lo que come: Elija muy bien los alimentos, ingiera más vegetales y frutas, fibras y grasas saludables.

Evite grasas saturadas de origen animal, picantes, alimentos procesados con grandes cantidades de sal y azúcar.

Tome vitaminas: Los suplementos naturales y vitaminas como SupraEnergía son excelentes complementos a la alimentación para garantizar un estado de salud óptimo.

Limite el consumo de alcohol:  Ingerir alcohol en exceso aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades circulatorias y cardiovasculares como aterosclerosis e hipertensión.

Deje de fumar: Las sustancias nocivas que contiene el cigarrillo desarrollan problemas en las arterias que pueden causar infartos, derrames cerebrales y mayor riesgo de sufrir hipertensión.

Más ejercicios: Realizar alguna actividad física de manera regular puede ayudar a reducir la presión arterial si ya padece de hipertensión.

Además el ejercicio es una de las formas más beneficiosas de prevenir problemas cardíacos y circulatorios en el futuro.

Adiós al estrés: La ansiedad, estrés, depresión y otras emociones negativas afectan al sistema inmunológico, bajando las defensas y aumenta el riesgo de enfermedades.

Busque las causas que le generan estrés y trate de eliminarlas o buscar herramientas que le permitan tener más tranquilidad. Esto es más importante para su salud de lo que usted piensa.

Controle su presión arterial: Es importante chequear la tensión de manera periódica y asistir a controles médicos por lo menos una vez al año,  la hipertensión no presenta síntomas, así que no descuide su salud.

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