¿Ganas de hacer el amor? o ¿ganas de tener sexo?

¿Ganas de hacer el amor? o ¿ganas de tener sexo?

Última actualización: 12-01-2019.  

El tener ganas de hacer el amor es un deseo netamente reservado a los seres humanos. Esto se debe que en ello se involucra muchos más que tener sexo.

El sexo lo ejecutan todos los seres vivos, es decir, un caballo, cerdo, asnos, conejos y otros animales sienten la necesidad de tener sexo. Esto se debe principalmente a la necesidad de la reproducción de las especies.

Esto lleva a describir como sexo al sencillo acto de introducir el órgano sexual masculino a la cavidad sexual femenino e inocular un fluido fecundador.

En cambio hacer el amor es una experiencia donde se combinan diferentes emociones. Estas surgen al enfrentar las complejas fantasías sexuales subjetivas y los temores culturales, religiosos y sociales impuestos al individuo a través de diferentes vías.

Este complejo cóctel emotivo, al ser combinado con el acto sexual, da como resultado el muy humano acto de hacer el amor.

Entonces, hacer el amor es mucho más que intercambios de fluidos agrios al paladar. Es el contexto,  lo que sucede antes, durante y después del acto.

Es decir, que hacer el amor empieza mucho antes de entrar en el cuarto y subirse a la cama. El simple hecho de un cruce de miradas y unas palabras es el principio de hacer el amor.

La complejidad humana lleva aún más profundo el hacer el amor si es necesario. Va a cada neurona, arteria y nervios al contacto de los labios, dedos, lengua uñas para finalmente hacer el amor con retazos de recuerdos, frustraciones y deseos.

Este acto es en definitiva usar el sexo para ir más allá de la procreación, es fundirse en el otro para surgir renovados.

Es forjar el acto natural del sexo, que asegura la continuidad de la especie con una creación virtuosa de la sensibilidad humana sin ninguna finalidad específica, más allá que un acto de amor.

Todo esto se traduce en que existen diferencias claras entre el hacer el amor y mantener relaciones sexuales.

somnolencia en pareja joven, bosteza y se aburre de escuchar a la esposa emocionada hablando por un largo tiempo, novio cansado que no está interesado en el chisme de la novia sentado en el sofá en casa

Otras diferencias entre hacer el amor y tener relaciones sexuales

Para muchos expertos, hacer el amor incluye relaciones sexuales, sin embargo, tener sexo no implica obligatoriamente sentir amor por la otra persona involucrada.

Por ello es importante poder diferenciar entre estos dos actos fundamentales para el humano.

Una de estas son las emociones involucradas en este acto, donde en el acto sexual se toca, acaricia y estimula para darse placer mutuamente, es decir, se realizan acciones para llevar a la pareja al orgasmo o la eyaculación.

En otras palabras, durante el sexo no se busca tocar emociones subjetivas. En cambio al hacer el amor se combina el placer sexual con el despertar de emociones profundas.

Por otro lado, cuando se hace el amor se pone el alma para demostrar a su pareja lo mucho que se ama. En el acto sexual prevalece lo físico y si se complementan estos ámbitos se forma entonces la pareja.

También la forma de comunicarse o expresarse es diferente cuando se tiene sexo o cuando se hace el amor. Si se ama, el cuerpo y el pensamiento se unen a las de la pareja, mientras que en el sexo se busca la excitación mutua y al terminar cada quien por su lado.

Igualmente la diferencia se evidencia al complacer y buscar placer. En el acto sexual se busca autocomplacerse sin importar si su pareja logra un clímax satisfactorio o está feliz.

En cambio cuando se hace el amor, esos sentimientos y placeres cuentan. El propósito es satisfacerse mutuamente.

De igual forma, al prevalecer el hacer el amor se involucra el alma, los sueños, la complacencia, es decir se renuncia a la separación. No ocurre lo mismo al tener sexo, que al pasar un breve momento todo queda en el olvido.

También la diferencia se observa en la periodicidad de las relaciones. Si son encuentros ocasionales por atracción y placer se le denomina tener sexo.

Pero aunque hacer el amor y tener relaciones sexuales, son categorías diferentes, no así la importancia de ambas en el desarrollo del ser humano, sin importar la edad ni el sexo.

Sexo, sexualidad y hacer el amor

El sexo evoluciona con la edad y es un aspecto esencial para un buen desarrollo de la vida.

No se debe caer en el error de querer repetir patrones pertenecientes a etapas determinadas y tener presente que una buena sexualidad es saber acoplarse a las diferentes etapas de la vida.

La sexualidad tiene mucho más que ver con hacer el amor que con la práctica del sexo, pues la sexualidad es intrínseca a la naturaleza humana, mientras que el sexo lo practican todos los seres vivos para la reproducción.

Recuerde que de usted depende si sigue el camino del amor con una pareja o ir por el camino con menos compromiso, es decir, por el sexo y este acompaña al ser humano hasta su muerte.

Sin embargo, si se volviera a tener sexo con una persona años después, se comprobaría que casi todo ha cambiado y no se habla solo del cuerpo, sino las emociones, la biología del cuerpo e incluso la conducta.

La vida sexual, al igual que la vida cotidiana, empieza como en una carrera de 100 metros, luego pasa a un trote y culminando en un paseo suave y relajante.

LibiActiv Mujer, es producto pensado para esa etapa de la vida cuando el organismo necesita una ayuda extra para recuperar una sexualidad sana. Si usted o su pareja están en ese grupo, entonces es un privilegiado por haber llegado tan lejos y por ende merecedor de un buen estado de salud.

Es importante resaltar que con un buen estado de salud, el sexo puede practicarse hasta la vejez, solo disminuyendo un poco al avanzar la edad. Pero sin duda que la opción del amor puede enriquecer mucho más la sexualidad gracias a la complicidad y confianza que nace en la pareja.

Por ello, es necesario conocer cómo manejar el sexo y la sexualidad en cada etapa de la vida. Por esto, es importante conocer un poco más sobre este tema.

Adolescente y niña enamorados sentados en banco del parque

La sexualidad en la niñez y adolescencia

Es un hecho que los deseos sexuales cambian constantemente a través de los años. Esto se debe a que la sexualidad está determinada por tres variables: la biológica o los cambios del cuerpo; lo cultural o lo impuesto por la sociedad; y lo psicológico, es decir, la percepción cognitiva propia del sexo.

En cada una de las etapas de la vida, se tienen necesidades que están vinculadas a las tres variables anteriormente descritas. Por ello, es importante revisar cada momento de la vida y asociarlas en su contexto.

La infancia es erróneamente señalada como una etapa asexual. Resulta todo lo contrario, pues la sexualidad es muy importante y es a partir de aquí que se formarán las etapas posteriores.

En esta etapa no se asocia con la actividad sexual genital, sino con una sexualidad sujeta con la comunicación y la socialización.  Los niños, a su manera experimentan placer al succionar la leche, en sus deposiciones fecales o al cambiarles el pañal.

En esta etapa se tiene mucha curiosidad sobre las diferencias físicas entre los sexos. Les llama la atención mirar, mostrarse y es en esta edad cuando comienzan con juegos sexuales inocentes como el médico y la enfermera.

Es común observar la autoexploración pero más hacia la curiosidad. Al sentirse niña o niño facilita fortalecer la identificación de género y se puede considerar como sexualidad pero no erótica.

En la adolescencia se disparan las hormonas y causan los cambios sexuales secundarios. Desde lo psicológico se comienza a desarrollar atracción física por el otro.

De igual manera se preocupa de su propia apariencia para con los demás. Afloran tendencias a la relación y vinculación con determinadas personas, así como a pertenecer a grupos.

Es en esta edad que la líbido entra en juego pero a baja velocidad. A las chicas en esta etapa, se interesan más por las relaciones, mientras que los chicos se interesan más por el juego y la diversión.

Hay adolescente que se toman con calma el sexo, sin embargo hay otros que van directo a sexo y lo consideran como un premio.

La sexualidad en la juventud y adultez

En esta etapa se concreta la identidad sexual. Se acrecienta la necesidad del roce físico y la autoestima. El deseo sexual es alto y las erecciones son continuas y muchas veces involuntarias.

Se prioriza la obtención de pareja. Los varones se centran más en la cantidad mientras que las chicas se interesan más consolidar las relaciones.

Sin embargo, esto ha cambiado en los últimos tiempos. Actualmente las chicas en esta etapa, se expresan con más libertad que los varones y son ellas las que más reafirman su sexualidad.

Al final de esta etapa, al llegar los hijos se deja un poco de lado el sexo y esto puede repercutir negativamente en la relación. Es aquí cuando comienza la edad adulta.

Es en esta edad donde se tiene más claro lo que se quiere y la sexualidad se vive de forma mucho más profunda que en la juventud. Las erecciones son más tardías para el hombre, disminuye la masturbación y aumenta el uso de pornografía.

Se estabiliza el carácter y por ello la potencia sexual es más mesurada. Sin embargo después de los 45 años puede sobrevenir la impotencia.

Hay que aclarar que esta falla en la cama puede ocurrir a los 20 o las 50. Pasa que a los 40 se extra valora su importancia.

Esto se debe a que se está en una transición entre un hombre muy joven para usar Viagra pero igualmente viejo para una obtener una erección instantánea.

El mayor enemigo del hombre en esta etapa es el miedo de fallar y la ansiedad. Sin embargo, si no se sufre de problemas de salud esta etapa es fácilmente superada.

Por su parte, las mujer sufren de vergüenza, en lo que pensarán los demás, en cómo se les juzgará. Pero esto se va superando a medida que se avanza en la edad y si es necesario, puede usar suplementos como LibiActiv Mujer, que le da más confianza en sí misma.

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La sexualidad en la madurez y la vejez

A lo largo de la vida, se va reduciendo la cantidad de espermatozoides y esto conlleva a lo que se denomina andropausia. Sin embargo, no existe un momento concreto para la aparición de este estado.

En este período, descienden los niveles de andrógenos y hormonas masculinas, los elementos encargados de la fuerza, la capacidad sexual y de la masa muscular.

A partir de los 50, hay una menor necesidad de eyacular, la testosterona merma, se observa disminución en concentración orgásmica. Además, las erecciones son menos firmes y esto se debe a que las válvulas del cierre de sangre no son tan buenos como antes.

En este período se hace presente la menopausia en la mujer, aunque esto no se relaciona directamente con la merma del deseo. Lo que sí pasa es resequedad en la vagina y para esto, nada mejor que los lubricantes que sirven para propiciar juegos eróticos.

Es necesario aclarar que aún no están claras las repercusiones del climaterio en el deseo. Sin embargo, para muchas damas este acontecimiento se convierte en un momento de liberación pues consideraban que su menstruación le impedía centrarse en ella misma.

Sin embargo, tanto en el climaterio como en la andropausia no se recomienda tratamientos hormonales sustitutivos. Esto con excepción de casos puntuales específicos por motivos de salud y si es necesario use suplementos de calidad como LibiActiv Mujer, que le brinda esos minerales perdidos por la edad.

Ahora bien, los que sí constituyen riesgos para hacer el amor en la vejez son las consecuencias de los malos hábitos adquiridos a lo largo de la vida. Entre estas consecuencias está la hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo y tabaquismo.

Todo esto puede provocar cansancio, debilidad general, falta de apetito sexual y descenso de la líbido. Sin embargo hay muchas partes del cuerpo que, al pasar los años, pueden causar mucho placer.

Ahora bien, uno de los protagonistas más importante para hacer el amor o simplemente tener sexo es la líbido. Por ello es de suma importancia conocer más sobre este componente.

Hacer el amor, el sexo y la líbido en la mujer

El sexo es una necesidad natural de la gran mayoría de los animales, incluyendo al ser humano. Al  tener una pareja, también es natural tener ganas de hacer el amor y para esto se debe tener deseo sexual.

La líbido significa “deseo” en latín y es un término que se usa, de forma general, para referirse al deseo sexual de una persona. Por ende, la líbido está presente en hombres y mujeres.

La líbido en la mujer está relacionada con su sistema hormonal. Es muy importante saber entonces cómo disminuye o aumenta.

En el caso de las damas, se llama líbido femenina. Además supone emociones que involucran distintas reacciones químicas que reaccionan en el sistema nervioso central.

Estas hormonas involucradas en este proceso son la testosterona que generan los ovarios y los estrógenos. La líbido no se comporta igual en todas las mujeres así como tampoco en las diferentes etapas de su vida.

Una mujer alcanza su plenitud sexual alrededor de los 35 años. Luego de la menopausia, disminuye la cantidad de estrógeno generado por la mujer produciendo a su vez la baja del deseo sexual.

La líbido femenina aumenta gracias al ser estimulada sexualmente la mujer. Esta estimulación sexual se puede desarrollar por el tacto, el olfato, la vista directamente en las zonas erógenas del cuerpo.

Cuando esto pasa ocurren cambios en el cuerpo, como aumento de grados en su temperatura, aumento del flujo de sangre en la zona genital, la vagina lubrica copiosamente, acelera el pulso, los pezones se tornan duros.

La culminación del aumento de la líbido es el orgasmo. Y cuando ocurre la mujer siente contracciones en el suelo pélvico, así como también en el músculo uterino y del periné.

La líbido disminuye cuando a la mujer su deseo de tener sexo. Entre las razones más comunes está la edad, relacionada por la menopausia y la disminución de estrógeno; y el parto, donde la mujer disminuye el deseo sexual

Sin embargo, el uso de algunos suplementos como LibiActiv Mujer, puede ayudar a recuperar la líbido.

Pareja de mediana edad sentado en el sofá con bebidas calientes

Hacer el amor, el sexo y la líbido en el hombre

El hombre también tiene crisis que pueden producir la disminución del deseo sexual. Es decir, que es un mito que el hombre siempre tiene ganas de tener relaciones sexuales y no es así.

La ansiedad es el reflejo de una crisis que surge en el hombre cuando no se siente en condiciones de mantener relaciones sexuales.

Esta baja de la líbido masculina se puede presentar durante discusiones con la pareja, en una crisis económica, cansancio, desempleo, inseguridad emocional, timidez, entre otras.

De igual forma se puede presentar baja en la líbido por problemas de salud. De estas se pueden nombrar la anemia, trastornos circulatorios, baja cantidad de testosterona, entre otras.

El hombre debe tener presente que todo somos humanos y que el organismo cambia a medida que avanza el tiempo.

Igualmente debe tomar en cuenta que algunos hábitos también impactan en su salud sexual, estos hábitos pueden ser el exceso de alcohol, tabaco, droga, así como la alimentación y actividad física.

El principal responsable de la salud es cada persona. Por ello se debe conocer la mejor forma de mantenerse sanos en todas las etapas de vida, sobre todo en necesidades tan importantes como el deseo de hacer el amor y el sexo.

Por ello, importante mantenerse alerta ante cualquier síntoma sospechoso o si la baja de la líbido es muy prolongada. En esos casos consulte a su médico o su urólogo de confianza.

Recuerde que para tener una vida plena, el poder desarrollar una sexualidad es prioridad, pues para hacer el amor se necesitan amor, salud y pareja.

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