Esqueleto y articulaciones sanos gracias a las vitaminas

Esqueleto y articulaciones sanos gracias a las vitaminas

Última actualización: 28-09-2018. Equipo Nutricioni

Cuando caminamos, corremos o nos ejercitamos estamos haciendo uso de una asombrosa combinación: huesos, articulaciones y músculos.  

Sin ellos sería imposible estar de pie o sentarnos y mucho menos dar unos pasos. De allí la importancia de mantenerlos sanos y para esto además del ejercicio físico adecuado, es importante incorporar a nuestra alimentación vitaminas específicas para huesos y articulaciones.

Es esencial conocer de qué se trata cuando hablamos de huesos y articulaciones, saber qué son, cómo funcionan y más importante aún cómo interactúan.

Los huesos: origen y crecimiento

Los huesos conforman lo que se llama esqueleto, presente en humanos y animales que se dicen vertebrados.

Remitiéndonos a su origen, los huesos comienzan su formación cuando todavía nos encontramos en el útero materno en la llamada etapa embrionaria.

En esta etapa no podemos hablar de huesos propiamente dichos sino de cartílagos, los cuales por medio del calcio y otros minerales van adquiriendo estructura ósea. Cuando se produce el nacimiento este cartílago en su gran mayoría se ha transformado en hueso.

El cartílago que se encuentra todavía presente es el que recibe el nombre de cartílago de crecimiento, el cual observamos en los extremos de los huesos y que permiten que éstos sigan desarrollándose. Por ejemplo los huesos que conforman el cráneo, hasta pasado un tiempo después del nacimiento no se encuentran unidos en su totalidad.

Recordemos que nacemos con un esqueleto proporcional a nuestro tamaño al nacer, entre 45 a 60 centímetros de largo entre la cabeza y los pies.

Por la acción de ese cartílago de crecimiento es por lo que podemos ir desarrollando un esqueleto  acorde con la edad y el crecimiento de los órganos que habrá de proteger. Se estima que el crecimiento se detiene en condiciones orgánicas normales alrededor de los 20 años de edad cuando desaparece el cartílago de crecimiento.

Sólo observamos después de superada la edad de crecimiento la presencia de cartílagos en la nariz y las orejas.

Tipos de huesos y su función en el esqueleto

Haciendo una similitud, el esqueleto es la caja que contiene y protege los órganos que hacen posible el funcionamiento correcto del cuerpo humano. Pero en este esqueleto observamos diferentes tipos de hueso dependiendo de las características de ese órgano que ayudan a resguardar. Haciendo un recorrido por el esqueleto según la división donde se indica que éste está formado por cabeza, tronco y extremidades, tenemos:

Los huesos que conforman el cráneo para albergar específicamente el cerebro, que es como la torre de control del organismo, son los denominados huesos planos.

Estos se caracterizan por estar formados por dos capas de tejido muy compacto y resistente separadas entre sí por tejido esponjoso.

El tronco está formado por la columna vertebral, la caja torácica y la pelvis. La columna vertebral o también llamada espina dorsal está formada por huesos cortos llamados así por presentar iguales dimensiones en todos los sentidos y poseer una forma que  podría decirse es semejante a un cubo.

Estos fuertes huesos protegen la médula espinal, que tiene como función comunicar las órdenes del cerebro al resto del cuerpo.

La caja torácica está formada por las costillas y el esternón, que conforman un nicho donde encontramos alojados los pulmones, el corazón, el hígado, el bazo, el páncreas,  entre otros.

La pelvis alberga y protege los intestinos, la vejiga y en el caso del género femenino los no menos importantes órganos de reproducción: ovarios, trompas de Falopio y útero.

Las extremidades, piernas y brazos, están conformadas por huesos largos donde observamos un cuerpo central y los extremos que son dos, los cuales se articularan a otra parte del esqueleto para poder ejercer sus funciones en cuanto a la locomoción. Y los pies y las manos formados por huesos cortos.

Articulaciones y ligamentos

Ya habiendo explorado acerca de los huesos, el esqueleto y su maravilloso aporte al cuerpo humano, es necesario aclarar que por sí sólo no es capaz de cumplir con todas las funciones que se le atribuyen.

En este caso necesita algo que una entre sí los huesos, les permita moverse sin generar fricción entre ellos y además los mantenga en su sitio.

Estos elementos complementarios son las articulaciones y los ligamentos.

Las articulaciones. Cuando decimos la palabra articulación se nos viene a la mente algo que está ligado a un movimiento sincronizado entre dos o más piezas.

Etimológicamente la palabra articular es unir dos cosas pero que al mismo tiempo tengan la posibilidad de moverse.

En el caso que nos ocupa efectivamente una articulación brinda la posibilidad de unir dos o más huesos con el fin de proporcionarle total movilidad, semimovilidad o inmovilidad.

Primero definiremos una articulación móvil, cuyo conjunto representa el mayor número en el esqueleto, como la confluencia de un grupo de tejidos blandos y duros.

Estos tejidos pueden definirse como el cartílago articular presente en los extremos de los huesos, esto permite que no haya roce directo entre hueso y hueso. Esta estructura a su vez necesita un envoltorio que la contenga, a eso se le denomina cápsula articular. Finalmente a esta cápsula hay que brindarle estabilidad y esto lo aportan los ligamentos que son tejidos resistentes y fibrosos. Lo que permite evitar el movimiento o un estiramiento excesivo de la articulación que pueda distenderla o luxarla.

Función de las articulaciones

La función más generalizada de las articulaciones consiste en la movilidad entre los huesos, pero también debemos destacar que existen articulaciones que poseen muy poco o ningún movimiento.

De acuerdo a su grado de movilidad las articulaciones se clasifican en:

Articulaciones inmóviles o también llamadas Sinartrosis: tienen como función la de mantener los huesos sin ningún tipo de movilidad.  Este es el caso de los huesos que conforman el cráneo, cuyo objetivo es proteger el cerebro.

Articulaciones semimóviles o Anfiartrosis: las podemos observar en la columna vertebral o espina dorsal.  En este caso las vértebras presentan movimiento con su inmediata inferior y su inmediata superior, luego cuando todas las vértebras se mueven en conjunto se produce el efecto flexible de la columna vertebral.

Articulaciones móviles o Diartrosis: son las que se encuentran en los huesos que presentan movimiento en diversas direcciones tales como los huesos en muñecas, tobillos, cadera, codos, falanges, rodillas y hombros, entre otros.

En el caso donde ejercen un movimiento circular uno de los huesos presentará una forma redondeada en un extremo y en el hueso donde se articulará habrá una cavidad para albergar dicho hueso. Este es el caso de la pierna con la cadera y el brazo con el hombro.

De acuerdo al tejido que las estructuran y la forma que presentan las articulaciones se clasifican en:

Articulaciones fibrosas. Son aquellas que unen huesos y un caso muy particular como el de los dientes con los huesos maxilares superior e inferior con un tejido que está conformado en su mayoría por colágeno. Dentro de estas podemos mencionar tres tipos:

La Sutura que se caracteriza por unir huesos que habrán de permanecer inmóviles y cuya separación es muy estrecha. Un ejemplo de estos son los huesos que conforman el cráneo y la cara.

La Sindesmosis, se encarga de unir los huesos que se encuentran separados por un espacio menos delgado. Como ejemplo de esto tenemos el caso del cúbito y el radio presentes en el antebrazo y en la pierna la tibia y el peroné.

La Gonfosis, es la que permite que los dientes se unan a los maxilares, esta articulación fibrosa muy resistente está alojada en las raíces de los dientes.

Articulaciones cartilaginosas. Tal como lo dice su nombre están estructuradas por tejido conectivo del tipo cartílago hialino, también llamado fibrocartílago, de gran dureza y muy alta resistencia.

Articulaciones sinoviales. Estas son las que encontramos en mayor cantidad en el cuerpo humano y desde el punto de vista de su estructura son las de mayor complejidad.

Se caracterizan por presentar cartílago, una cápsula fibrosa y una membrana que sirve de recubrimiento llamada membrana sinovial.

Esta membrana cumple diversas funciones, como contener arterias y venas, responde directamente cuando se presenta un ataque al sistema inmunológico de las articulaciones y produce el líquido sinovial. El mencionado líquido es el que se encarga de la nutrición y la lubricación del cartílago presente en este tipo de articulaciones.

En cuanto a las clasificaciones, en diferentes publicaciones y autores podemos observar muchas más de acuerdo a los ejes y planos donde ejercen sus movimientos.

En este caso hemos querido circunscribirnos a su capacidad de movilidad y su estructura morfológica desde el punto de vista de los tejidos que las componen.

Enfermedades y lesiones

Siendo nuestro objetivo la recomendación del uso de vitaminas para una mejor salud ósea y articular a continuación algunas de las enfermedades y lesiones más comunes que pueden presentarse tanto en huesos como en articulaciones.

Osteoporosis: Es característica de esta enfermedad la disminución de la densidad de los huesos, lo que provoca que su tejido se vuelva esponjoso y por tanto sean frágiles y con altas posibilidades de fracturarse ante una caída o un golpe fuerte.

Suele encontrarse generalmente en individuos mayores de 35 años y en niños y adolescentes con un esquema nutricional no adecuado.

Se presenta cuando el organismo no tiene los niveles adecuados de Vitamina D lo que imposibilita la absorción y fijación del calcio en los huesos lo que conduce  al deterioro de estos.

Para prevenir esta enfermedad debemos, en el caso de la Vitamina D, tener una exposición razonable y segura a la luz solar pues esa es la mayor fuente de producción de esa vitamina a nivel de la piel. También debemos complementar con una dieta rica en alimentos que contengan vitaminas A, C, K y minerales como calcio, magnesio y fósforo.

Fracturas: por diversas causas se puede presentar la ruptura de un hueso, a esto se le denomina fractura. Puede producirse por un golpe, sobrecargar el hueso o la aplicación de fuerza o tracción que superen la resistencia del hueso.

También pueden presentarse fracturas en los deportistas o los que ejecutan alguna disciplina que requiera un movimiento donde se ejerce sobre los huesos una fuerza repetidamente,  como es el caso de correr o trotar.

Como tratamiento correctivo y según sea el caso se procede a la colocación de un yeso para inmovilizar el hueso, colocado en la posición correcta y lograr así la regeneración del tejido óseo en la zona afectada. En casos más complicados se requerirá de una intervención quirúrgica para la colocación de clavos, tornillos, placas de metal y hasta prótesis para lograr la recuperación del paciente.

En la regeneración de ese tejido óseo que deberá ocupar el lugar donde el hueso ha sufrido la ruptura, y si es el caso la regeneración de tejido cartilaginoso, es importante el consumo de vitaminas D, A, K, principalmente. Complementadas por minerales como calcio y magnesio.

Artritis: se presenta como un proceso de inflamación en las articulaciones que produce enrojecimiento, dolor, hinchazón y una ligera elevación de la temperatura en la zona que puede percibirse al tocarlas.

Esto trae como consecuencia una disminución de la movilidad y hasta la deformación de la articulación.

Aunque existen muchos tipos de artritis no se puede concretar un tratamiento único ya sea preventivo o correctivo de esta enfermedad.

Según estudios realizados en el ámbito científico se ha encontrado una relación entre la artritis y el consumo de vitaminas y minerales.

Para observar una importante mejoría es necesario atacar la inflamación que constituye la primera manifestación de la enfermedad. De esta manera también aminorará el enrojecimiento y el dolor en la articulación afectada.

Dentro de las vitaminas y minerales que producen efecto antiinflamatorio y estimulan la producción y mantenimiento del colágeno, (parte fundamental en la mayoría de las articulaciones) encontramos las Vitaminas D, A, C B, E y K.  En el caso de los minerales debemos hacer mención del calcio, el magnesio, el silicio, el fósforo y el azufre.

Artrosis: conocida también como osteoartritis y a la que erróneamente se tiende a clasificar como un tipo de artritis (constituyen dos patologías distinta).

Se diferencian por cuanto en la artritis se presenta una inflamación en la articulación. Mientras que la artrosis es una enfermedad de tipo reumático que produce el desgaste paulatino del cartílago articular lo cual genera rigidez en la zona afectada, acompañada de dolor y en consecuencia la incapacidad para el normal movimiento del paciente.

Suele padecerse generalmente en la columna vertebral en las zonas cervical y lumbar, las rodillas, la cadera, los dedos de las manos y los hombros.

Aunque esta es una enfermedad que no tiene cura puede prevenirse o ya iniciado su padecimiento se pueden mejorar algunos síntomas con el consumo de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales. Entre ellos las vitaminas D, A, C, B, E, minerales como calcio, azufre, silicio, magnesio y aceites grasos esenciales como Omega 3 y Omega 6.

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