Frasco de vidrio y vaso de vidrio con leche

¿Eres intolerante o alérgico a la proteína de leche de vaca?

¿Eres intolerante o alérgico a la proteína de leche de vaca?

Última actualización: 26-11-2018. Equipo Nutricioni

¿Tienes dolor de estómago, inflamación y flatulencia cada vez que tomas leche de vaca?

Es muy común que a algunas  personas no les siente del todo bien tomar leche y posterior a su ingesta  manifiesten síntomas de cólicos terribles y a veces hasta diarrea.

Podría tratarse de intolerancia a la lactosa, alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) o simplemente que se digiere mal la lactosa.

Aunque no a todos nos sienta mal de la misma manera, pues no todos los organismos reaccionan igual: algunos pueden ser intolerantes a la lactosa mientras que otros quizá sean alérgicos a la proteína de la leche de vaca.

Estos trastornos son distintos; presentan diferentes síntomas, pronósticos y tratamientos pero a menudo tienden a confundirse.

Veamos cuál es la diferencia.

Frasco de vidrio y vaso de vidrio con leche

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un disacárido, que está presente en todas las leches de las hembras de los mamíferos: vaca, cabras y en la humana.

En otras palabras, es el llamado azúcar de la leche compuesto de glucosa y galactosa.

En el caso de los seres humanos, para que esta pueda ser absorbida correctamente en el cuerpo necesita la presencia de la enzima denominada lactasa.

¿A qué se debe la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa no es más que la incapacidad del organismo para realizar la correcta digestión del el azúcar presente en la leche, ya sea de vaca, cabra o incluso materna.

Para digerir bien la leche el organismo necesita una enzima específica, llamada lactasa.

Las enzimas digestivas son unas proteínas que aceleran las reacciones químicas que se dan en el aparato digestivo.

La lactasa, es una enzima que se encuentra en el intestino delgado encargada de dividir el azúcar de la leche (lactosa) en azúcares más simples permitiendo, de esta manera, su correcta absorción.

Cuando dicha enzima no se produce, o no se produce la cantidad suficiente, la lactosa no absorbida en el intestino delgado pasa al intestino grueso donde es fermentada por las bacterias intestinales, produciendo flatulencia, hinchazón, cólicos y, en ciertos casos, diarrea.

Tipos de intolerancia

  • Congénita; pues es posible que algunos bebés nazcan con ausencia de actividad de lactasa.
  • Primaria como consecuencia del envejecimiento. Es al nacer y durante la niñez que el cuerpo normalmente produce cantidades suficientes de lactasa. La producción de lactasa disminuye cuando la dieta se vuelve más variada y menos dependiente de la leche. La disminución gradual puede ocasionar síntomas de intolerancia a la lactosa pues la lactasa produce en el organismo exclusivamente para romper la lactosa.
  • Secundaria como resultado de una enfermedad, lesión o cirugía. Puede ser el resultado de una enfermedad intestinal como la enfermedad celíaca, gastroenteritis y una enfermedad inflamatoria del intestino como la enfermedad de Crohn.

Con la edad disminuye la producción de lactasa, dentro del receso de los procesos biológicos propios del envejecimiento. La aparición de síntomas suele darse cuando el consumo de leche es excesivo y el organismo no puede hacer frente a una producción elevada de lactasa.

Síntomas característicos de este padecimiento

Los síntomas varían de una persona a otra dependiendo de las condiciones de su organismo y de lo grave que sea la intolerancia y la cantidad de alimento ingerido.

Entre los más destacados están: dolor abdominal, gases, retortijones, enrojecimiento perianal, hinchazón, acidez, diarrea, defecación explosiva, náuseas.

Hacer frente a estos síntomas con Enzi Activ es la opción efectiva sin tener que dejar de consumir la leche de vaca que tanto le gusta.

El trastorno de la intolerancia a la lactosa radica en el aparato  digestivo por déficit de lactasa (enzima digestiva) y  Enzi Activ es compatible con la digestión saludable al incluir 18 enzimas digestivas.

Su propósito es brindar la oportunidad de consumir sin miedos los alimentos que más te gustan, incluyendo la leche de vaca si eres intolerante porque contiene entre ellas, lactasa.

Mujer sonriendo y joven bebe leche de un vaso de vidrio. Ideal para conseguir calcio

Alternativas a los alimentos con lactosa

Actualmente no se indican tratamientos específicos para contrarrestar la intolerancia a la lactosa.

Cuidar la alimentación es la base determinante para atacar los síntomas y, en la mayoría de los casos, disminuirán de forma considerable o incluso totalmente.

Otra idea es considerar alternativas que no contienen lactosa o aquellas cuyo contenido es tan bajo que no desencadena síntomas.

La bebida de soja, de arroz, de almendras, de avena, la leche de coco, así como los helados sin lactosa, los quesos veganos, son productos aptos para personas con intolerancia al azúcar de la leche.

Come bien sin sentirte mal. Estimula la digestión completamente saludable con Enzi Activ que no solo provee lactosa sino además otras enzimas que te permitirán absorber los nutrientes de los otros alimentos que consumas.

El consumo de quesos frente a este diagnóstico es otra opción viable.

Al igual que el yogur, dependiendo del grado de intolerancia, el queso puede permanecer en la dieta con un consumo moderado. Los quesos se toleran mejor porque su proceso de digestión es más lento. Si son quesos fermentados contienen menos lactosa.

Intolerancia en condiciones especiales: Embarazo

La principal razón de consumo de leche de vaca se debe al contenido de calcio que esta aporta.

En una condición como el embarazo, en la que se requieren dosis de calcio más altas para el desarrollo del bebé la intolerancia a la lactosa puede ser una gran preocupación para la madre.

Los productos lácteos son una buena fuente de calcio y por eso, si la madre piensa que tiene intolerancia a la lactosa, debes manifestarlo a su doctor.

Una vez que se descarte cualquier tipo de alergia o de reacción a los productos lácteos o incluso otra enfermedad como la del colon irritable, el especialista podrá prescribir un tratamiento con medicamentos para ayudarle a digerir los productos lácteos.

Es posible también aceptar la  sugerir productos alternativos como el yogur y el queso, que son más fáciles de digerir.

La dosis recomendada para mujeres embarazadas es de 1,200 miligramos diarios y durante el periodo de lactancia se recomiendan 1,500 miligramos diarios.

El doctor también podría indicar el uso suplementos de calcio o verificar y/o alternar con las vitaminas prenatales en caso de que estas contengan cantidad suficiente de este mineral.

Actualmente existen en el mercado productos como Enzi Activ que son especiales para personas con intolerancia a la lactosa. Mejor aún, también hay otros alimentos que son muy ricos en calcio, como los vegetales de hojas verdes. Más adelante expondremos una lista de estos alimentos

¿Hay proteínas en la leche enferman? La APLV

La leche de vaca contiene por cada 100 ml aproximadamente 3g de proteínas.

Estos 3g incluyen al menos 25 tipos distintos de proteínas entre proteínas séricas (algunas como la betalactoglobulina, alfa-lactoglobulina, inmunoglobulinas bovinas y albúmina sérica) y caseínas. Estas están distribuidas en la leche de la siguiente manera: 80% caseínas y 20% proteínas séricas.

De las mencionadas proteínas séricas; la betalactoglobulina en conjunto con las caseínas son las causantes de los síntomas.

Estas proteínas son reconocidas como extrañas en el organismo lo que induce la producción de anticuerpos, entre ellos la Inmunoglobulina E (IgE) y se segregan sustancias químicas como la histamina causantes de los síntomas.

Dicho de otra manera, la alergia a las proteínas de la leche (APLV) es un padecimiento que se caracteriza por una respuesta exagerada del sistema inmunitario (sistema de defensas del cuerpo) a las proteínas de la leche.

Cabe resaltar que:

  • La Betalactoglobulina no se encuentra en la leche materna.
  • La sensibilidad a esta proteína puede ser manifiesta no solo con la ingesta de leche de vaca sino también frente a la leche de oveja, de cabra, de yegua, y otros.

La alergia a la proteína de la vaca es un padecimiento más frecuente en la infancia. Esta suele ocurrir desde el nacimiento por la toma de leche de vaca de la madre a través de la lactancia.

También suele aparecer cuando se sustituye la lactancia materna por una fórmula artificial.

Reacciones alérgicas frente a la proteína de la leche de vaca

Muchas veces los síntomas son leves y poco considerados por lo que tienden a  no ser relacionados aparentemente con la ingesta de la leche.

En el caso de alergia a las proteínas lácteas, los síntomas pueden ser crónicos puesto que tardan más en manifestarse exteriormente, llegando a afectar incluso el estado nutricional.

En el caso específico de alergia a las proteínas de la leche de vaca el organismo produce determinados anticuerpos anti-caseína, anti-betalactoglobulina y/o anti-alfalactoalbúmina, cuyas manifestaciones clínicas son inmediatas.

Aparecen a los pocos minutos de la ingesta por el proceso de la degranulación de mastocitos y la liberación de histamina y serotonina mediada por estos anticuerpos.

Entre estas manifestaciones destacan los síntomas digestivos, síntomas cutáneos y respiratorios. Pueden aparecer por individual o combinados.

  • Cutáneos: rash, urticaria, eritema labios y párpados
  • Digestivos: picor lengua, paladar y garganta, diarrea, sangrado en las heces, cólico abdominal, rechazo al alimento
  • Respiratorios: rino conjuntivis, asma, sibilancias
  • Anafilaxia.

Imagen en primer plano de mujer viendo al frente mientras sostiene un vaso de vidrio con leche

Detalles específicos de cada trastorno

Normalmente inician los síntomas gastrointestinales (65%) que pueden llegar a incidir en el estado nutricional del niño y/o síntomas cutáneos (34%).

No  rara vez resulta confuso saber a qué se debe el rechazo o los malestares originados luego de ingerir leche de vaca.

A continuación se detallan las diferencias existentes entre ambos trastornos. De allí se comprenderá de manera específica el modo de abordaje y tratamiento según sea el caso.

Intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche)

  • Población afectada: principalmente en adultos.
  • Trastorno: aparato digestivo. Déficit o producción nula de lactasa (enzima digestiva).
  • Método diagnóstico: test de hidrógeno espirado, test sanguíneo, genético y/o biopsia intestinal, test de gaxilosa.
  • Tratamiento: Supresión de alimentos con lactosa. En caso de causas secundarias tratar enfermedad de base que lo condiciona.
  • Alivio Sintomático: cumplir la restricción dietética según grado de intolerancia.

Alergia a la proteína de la leche de vaca

  • Población afectada: primeros 3 años de vida y excepcional en adultos.
  • Trastorno: sistema inmunológico. Ocurre una respuesta aumentada contra las proteínas de la leche.
  • Método diagnóstico: prick test, inmunoglobulina E en sangre prueba de exposición o provocación con leche.
  • Tratamiento: supresión de los lácteos, sustituir la leche por fórmulas especiales.
  • Alivio Sintomático: cumplir la restricción dietética. Reintroducir en forma progresiva la leche de vaca (casi siempre a partir de los 4 años de edad).

En cada caso los síntomas mejoran al eliminar las proteínas de leche de vaca de la dieta y reaparecen tras exponerse de nuevo a la misma.

Pautas de cuidado en caso de intolerancia

Si has sido diagnosticado con "intolerancia a la lactosa" es necesario entonces tomar tus pautas de cuidado.

A diferencia de la alergia a la proteína de leche de vaca, la ventaja de esta patología es que actualmente existen productos lácteos sin lactosa o productos de suplementos como Enzi Activ.

Beneficiosos para los intolerantes pero iguales para todos los demás, de forma que no es necesario eliminar la leche y sus derivados totalmente de la dieta.

¿Qué puedes hacer?

  • Reconocer bien cuales son los alimentos que contienen lactosa, evitarlos y sustituirlos por otros libres de ella.
  • Estar atento al etiquetado de los productos que consumes para evitar comprar alimentos con lactosa sin querer.
  • Reordena tu plan de alimentación para lograr que sea balanceada. Al eliminar los productos de leche de la dieta pueden aparecer; por ejemplo, carencias de calcio o vitamina D.
  • Necesitarás incluir aquellos alimentos que son ricos en calcio y vitamina D como pescados, determinadas verduras, las legumbres y los frutos secos.
  • El consumo de yogurt es una alternativa puesto que en su proceso de elaboración los fermentos rompen la lactosa, por lo que disminuye su presencia. Dependiendo del grado de intolerancia se puede consumir un yogurt por día.
  • Evitar el consumo de productos precocidos
  • Ten cuidado con los medicamentos pues una variada cantidad de fármacos contienen lactosa entre sus componentes. De requerir un tratamiento por alguna patología es necesario comentarlo al doctor.
  • Verifica y comprueba el contenido de Enzi Activ.

Acompañar tu plan de alimentación con Enzi Activ reducirá los síntomas al proporcionarte la enzima (lactasa) que tu organismo no produce suficientemente. Además de ayudarte a digerir y absorber las proteínas y los nutrientes de los otros alimentos de tu dieta.

Alternativa de consumo de leche sin lactosa y otras fórmulas

  • Consumo de leche sin lactosa: esta opción permite un consumo regular de leche para garantizar un buen estado nutricional con un buen aporte de calcio en la dieta. La lactosa se encuentra desdoblada en sus dos azúcares simples: la galactosa y la glucosa. Elimina los síntomas asociados al consumo de leche en las personas intolerantes.
  • Alternativa de consumo de fórmulas hidrolizadas: estas fórmulas se elaboran a partir de proteínas de leche de vaca que han recibido una digestión parcial y por lo tanto están “divididas” en pequeños trozos. Puede tener cambios en lípidos y en hidratos de carbono. Son más concentradas, lo que provoca que las heces sean más líquidas.  Puesto que necesitan un proceso complejo para su elaboración sus presentaciones en el mercado tienen costos más elevados.
  • Alternativa de consumo de fórmulas parcialmente hidrolizadas: su uso y recomendación se ha reducido bastante puesto  que se ha verificado que no son útiles para un alérgico a la leche de vaca. No resultan ser una buena alternativa como sustitutos a la leche en lactantes.

Pautas de cuidado en caso de alergia a la proteína

En caso de la alergia a la proteína de la leche de vaca el cuidado debe ser mucho más riguroso.

  • Dieta estricta de eliminación de leche, derivados y productos que la contengan, entre tanto no se compruebe tolerancia. En este sentido también se excluyen leche de cabra y oveja que por la similitud de sus proteínas, puede producir igualmente reacción alérgica.
  • Si se mantiene la lactancia materna, la madre deberá seguir una dieta sin proteína de leche de vaca.
  • Evitar el consumo de productos industriales con conservantes, embutidos, carnes procesadas, margarinas, helados, salsas, fiambres, cereales enriquecidos, sopas instantáneas, alimentos y comidas preparadas, medicamentos con lácteos.
  • En caso de mantener una lactancia artificial las fórmulas especiales a utilizar deben mantener las recomendaciones prescritas por el alergólogo.
  • Estar atento al etiquetado de los productos que consumes para evitar comprar alimentos con lactosa sin querer. Las PLV se encuentran en lácteos y derivados, pero también están presentes en otros productos como pan, fiambres, embutidos, pescados congelados, golosinas y medicamentos.

Alimentos ricos en calcio:

Espinacas, brócoli, acelgas, col, cebolla, brócoli, legumbres, leche de arroz, naranjas, frijoles, gambas, tofu.

Pescados: anchoas y sardinas en lata con espina, salmón, camarón.

Otros recursos

Otros recursos que se pueden considerar y valorar son:

  • También se recomienda el consumo de probiótico.  Puede ser en forma de suplementos o en algunos yogurts. Los probióticos pueden ayudar al cuerpo a digerir la lactosa.
  • Alternativa de consumo de fórmulas de soja o soya: Estas fórmulas, por no poseer lactosa que ayuda a asimilar el calcio, están fortificadas con metionina, taurina y carnitina. Como estas fórmulas no tienen lactosa que ayuda a asimilar el calcio, se les añade más. Están suplementadas con calcio y fósforo,  manganeso y aluminio y yodo

¿Qué comes y cómo te sientes?

Frente a todas estas alternativas descritas lo importante es conocer e indagar cómo va reaccionando el cuerpo al probar con diferentes tipos de alimentos y suplementos.

Obviamente el acompañamiento médico es esencial pero nadie mejor que tú para saber identificar el comportamiento de tu propio organismo.

También es conveniente recordar que cada individuo responde de manera distinta así que hace bien a unos para otros no lo es. Conocer e indagar cómo va reaccionando el cuerpo requiere de atención hacia ti mismo, hacia tu cuerpo.

Puedes iniciar dicha atención en referencia a la pregunta ¿Qué cómo (alimento, suplemento, probiótico, fórmulas, enzimas? y ¿cómo me siento durante y después del consumo?. En lo posible llevar un registro anecdótico de los acontecimientos y detalles.

Esto te ayudará a enriquecer aún más tu plan alimenticio y evitar las molestias y daños por cualquier ingesta adversa.

Ilustración de niño jugando futbol en leche liquida

¿La leche de vaca es beneficiosa o no?

Como sabemos la leche de vaca es uno de los alimentos de origen animal más consumidos tradicionalmente en todo el mundo. Por supuesto es uno de los más promocionados y recomendados incluso para algunos es la única o la mayor fuente de calcio que pueda existir.

Sin embargo, en los últimos años se ha visto cierta pérdida de popularidad debido al aumento considerado de las alergias alimentarias.

Tal como se explicó a lo largo de este artículo, factores que ocasionan la intolerancia o las reacciones alérgicas a la proteína de la leche de vaca son propios del organismo en cada individuo en particular. No todos reaccionan de la misma manera.

En la leche de vaca podemos recibir excelentes benéficos y es una rica fuente de vitaminas y calcio pero no es la única. Una dieta puede ser balanceada (rica y nutritiva) sin necesidad de incluir leche y sus derivados.

Según la opinión general, la leche de vaca más beneficiosa y de mejor calidad se produce en las granjas ecológicas. En dichas granjas los animales no son sometidos a hormonas ni a tratamientos artificiales para aumentar su producción por lo que desarrollan con mejor calidad de vida.

Por otro lado es necesario tener presente que la leche siempre debe estar pasteurizada. Sólo en este proceso se garantiza la eliminación de los microorganismos que causan graves enfermedades a nuestro organismo. Este proceso garantiza la calidad de cualquier leche animal.

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