señor mayor con fuerte dolor de corazon

Enfermedades cardiovasculares, causas, síntomas y prevención

Enfermedades cardiovasculares, causas, síntomas y prevención

Última actualización: 05-10-2018. Equipo Nutricioni

Todos los órganos del cuerpo humano revisten la máxima importancia. Todos son imprescindibles en sus actividades para el buen funcionamiento del organismo.

La falla en alguno de ellos comporta el desmoronamiento de la salud integral y las indeseadas secuelas que acarrea.

Pero al momento de hablar de la importancia de los órganos que componen el cuerpo humano, hay dos de ellos que no pueden ser obviados: el cerebro y el corazón.

El corazón, esencial en el sistema cardiovascular, nutre de sangre oxigenada al cerebro para que haga de manera óptima el trabajo que le corresponde.

Pero es el cerebro el que dicta las órdenes al resto del organismo para que cumplan con las responsabilidades que les competen.

No obstante, en ocasiones se olvida la importancia que tienen ambos órganos y se pierde el cuidado y el esmero que debería dedicárseles, en especial al sistema cardiovascular, encargado de la conducción e irrigación del combustible orgánico: la sangre.

Ilustración de la anatomía del cuerpo humano y de los organos digestivos

Enfermedades a las que está expuesto el sistema cardiovascular

Son muchas las amenazas a las que está expuesto el sistema cardiovascular.

En ellas juega papel preponderante la forma en que se lleve adelante la existencia. Tiene que ver con los hábitos de la persona, desde los alimenticios hasta los sociales.

La enfermedad cardiovascular debe entenderse como un abanico amplio de afecciones que atacan al corazón y al conjunto de venas y arterias.

Entre las más comunes de esas dolencias se encuentra la aterosclerosis, responsable a su vez de otras tantas enfermedades.

Además de la aterosclerosis, existe un rosario de padecimientos que alteran el curso normal de la vida y que por su peligrosidad, es necesario advertir acá.

A continuación, se detalla una serie de enfermedades cardiovasculares que afectan desde niños menores hasta personas de avanzada edad.

Nadie está exento de sufrir al menos una de ellas. Se expondrán también sus síntomas y sus posibles consecuencias:

  1. Infarto de miocardio: la obstrucción de una arteria provoca insuficiencia en el riego de sangre en el corazón; esta insuficiencia a su vez causa la necrosis o muerte de las células del músculo cardíaco, o miocardio, por falta de oxigenación.

Cabe señalar que el infarto no es exclusivo del corazón. Otros órganos también pueden sufrir este terrible efecto.

Síntomas del infarto de miocardio: uno de los más significativos síntomas de un infarto de miocardio lo constituye un dolor que se presenta en la zona del esternón.

Dolor de considerable intensidad que irradia hacia cuello, mandíbula, brazo izquierdo y espalda.

En ocasiones puede sentirse el dolor también en el brazo derecho y la parte alta del abdomen.

Otros síntomas manifiestos consisten en dificultad al respirar, mareo, sudor frío, náuseas y pérdida del conocimiento.

  1. Cardiopatía isquémica: esta enfermedad es causada por la arteriosclerosis y afecta las arterias coronarias. Consiste en un lento proceso de formación de colágeno, acumulación de grasa y células inflamatorias en la arteria, lo que provoca la arteriosclerosis coronaria.

Se produce un estrechamiento de las arterias coronarias, conocido como estenosis, lo cual impide el normal paso de la sangre y la irrigación del corazón.

Causas: edad avanzada, aumento del colesterol malo, disminución del colesterol bueno, antecedentes familiares de cardiopatía isquémica, hábitos tabáquicos, hipertensión arterial, sedentarismo, obesidad y diabetes mellitus, se encuentran entre las razones de su origen.

  1. Insuficiencia cardiaca: ocurre cuando el corazón es incapaz de impulsar suficiente cantidad de sangre al resto del cuerpo.

Causas de insuficiencia cardiaca: entre las razones de su aparición se pueden mencionar valvulopatías y arritmias.

  1. Muerte súbita: consiste en la aparición inesperada y repentina de una detención del corazón en una persona aparentemente saludable y en buen estado físico.

En estos casos, la persona puede fallecer si no es atendida con la debida prontitud. La reanimación cardiopulmonar puede lograr que la persona se recupere.

Causa: una arritmia en los latidos del corazón, que se conoce como fibrilación ventricular, provoca que el corazón no pueda contraerse de manera regular y deja de latir.

Síntomas: la víctima en primer lugar pierde el pulso, inmediatamente el conocimiento y la capacidad de respirar; la piel pierde el color habitual y, rápidamente, se torna azul violáceo.

  1. Miocardiopatías: la más frecuente es la miocardiopatía dilatada. Son enfermedades que afectan específicamente al músculo cardíaco.

El corazón puede fallar de tres formas distintas: no se vacía adecuadamente por una mala contracción; no se llena apropiadamente por una mala relajación o, a la vez, se presentan mala relajación y mala contracción, con lo que el corazón es incapaz de bombear sangre.

  1. Valvulopatías: son enfermedades propias de las válvulas del corazón, las cuales deben abrirse y cerrarse durante los movimientos del músculo cardíaco. Son cuatro las válvulas, cada una de ellas con una función específica:

Válvula mitral: es la que separa la aurícula izquierda del ventrículo izquierdo.

Válvula aórtica: se encarga de separar el ventrículo izquierdo de la arteria aorta.

Válvula pulmonar: su función es separar el ventrículo derecho de la arteria pulmonar.

Válvula tricúspide: la cual separa la aurícula derecha del ventrículo derecho

  1. Endocarditis infecciosa: cuando se inflama el revestimiento interno de las válvulas y cavidades cardíacas (endocardio), se habla de endocarditis infecciosa; se debe por lo general a la acción de microorganismos o bacterias.

Causas: la endocarditis infecciosa tiene su origen en la actividad de bacterias que llegan al corazón con el torrente sanguíneo. Estos microorganismos se fijan en el endocardio, se multiplican y forman estructuras conocidas como vegetaciones.

Síntomas: dependiendo del microorganismo responsable de la infección, se pueden apreciar síntomas como: escalofríos, fiebre, debilidad, falta de apetito, sudoración nocturna excesiva, fatiga, malestar general y molestias a nivel musculoesquelético.

  1. Arritmia: consiste sencillamente en la alteración del ritmo cardíaco, en la variación de la velocidad de los latidos del corazón.

Causas: las arritmias pueden ocurrir por tres motivos, a saber:

  • El impulso eléctrico no se genera de manera adecuada.
  • El impulso eléctrico se origina en un sitio equivocado.
  • Los caminos por donde se conduce el impulso eléctrico están dañados.

Síntomas: entre los síntomas se cuentan palpitaciones, síncope, mareo, dolor en la región torácica o desmayo.

  1. Cardiopatías congénitas: se refieren a un grupo de enfermedades producto de alteraciones en la estructura cardíaca, cuyo origen se produce en el mismo proceso embrionario.

Se cuentan entre las diversas cardiopatías congénitas: cortocircuitos izquierda derecha, cardiopatías congénitas cianóticas y lesiones obstructivas.

  1. Enfermedad de Kawasaki: se trata de una inflamación de las arterias conocida también como vasculitis. Ocurre generalmente en niños de menos de cinco años de edad y presenta cuadros febriles que no pueden ser combatidos con antibióticos.

Causas: las causas son desconocidas, aunque existe la sospecha de que un componente genético que actúa de manera excesiva condicionando una reacción inmunológica después de un proceso infeccioso.

Síntomas: fiebre de más de cinco días, con presencia de sarpullido, inflamación de nódulos linfáticos, labios, garganta y lengua. También ojos enrojecidos e inflamados.

  1. Transposición de los grandes vasos: como lo indica el nombre, ocurre con esta dolencia que las arterias están transpuestas.

Normalmente, la sangre no oxigenada va desde el cuerpo hasta el corazón a través del ventrículo derecho, pasando luego a los pulmones a través de la arteria pulmonar y allí recibe oxígeno, para regresar al corazón a través de la aorta y el ventrículo izquierdo.

En la transposición de los grandes vasos ocurre lo contrario. La arteria aorta sale del ventrículo derecho y la pulmonar lo hace desde el izquierdo; de esta forma se altera la circulación normal de la sangre. La sangre pobre circula por todo el cuerpo.

Causas: la transposición de los grandes vasos ocupa el segundo lugar como defecto cardiaco congénito, con mayor incidencia en la primera infancia. Se desconoce su origen, aunque hay aparente asociación con factores relativos a la madre, tales como:

  • Alcoholismo.
  • Diabetes.
  • Edad avanzada.
  • Mala nutrición.
  • Rubéola durante el embarazo.

Síntomas: al momento del nacimiento, el bebé suele presentar los síntomas de este defecto, cuya gravedad depende de otros defectos cardíacos asociados a éste. Niveles bajos de oxígeno en sangre hacen que el bebé se vuelva cianótico, con cierta dificultad respiratoria.

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Causas más comunes de las enfermedades cardiovasculares

Como se ha visto, hay enfermedades cardiovasculares de origen congénito que difícilmente puedan ser evitadas. Son daños en ocasiones irreparables, que vienen con la persona al nacer.

No obstante, para convivir con su enfermedad, el paciente puede valerse de la asistencia médico-asistencial y con base en tratamientos, una vida plena de buenos hábitos, una alimentación saludable y buenos ambientes familiar y laboral, lograr sobrevivir a su mal.

Hay ocasiones en las cuales enfermedades de esta naturaleza son adquiridas, productos de una vida llena de desarreglos e irregularidades en cuanto a lo que se come, lo que se bebe, lo que se consume y lo que, en general, se hace o se deja de hacer.

Las causas más comunes por las que se llega a una enfermedad cardiovascular son:

  1. Sedentarismo

Muchas son las personas que escogen como modo de vida la inactividad; una existencia en la que el ejercicio físico se limita a trasladarse a su sitio de estudio o de trabajo, hacer pequeñas diligencias y una que otra labor física en el hogar.

El resto de la actividad física se invierte en el movimiento de los dedos, bien sea para activar las teclas del dispositivo de juego, el teléfono o para hacer funcionar el control remoto del aparato de televisión.

Ocurre que la vida moderna ofrece tantos y variados cómodos medios de transporte que la gente no se preocupa por caminar, obviando con ello los beneficios que esto puede aportarle a su sistema cardiovascular y, por ende, a su salud.

Tal vez uno de los peores males de la humanidad actualmente lo represente el sedentarismo, con toda la carga de adversas consecuencias que arrastra consigo.

  1. Consumo regular de tabaco y de alcohol

¿Cuántos son los órganos afectados por estas dos sustancias? La reflexión vale la pena. Hígado, cerebro, estómago, ojos, pulmones, y pare usted de contar. Pero no basta con ellos; el consumo de tabaco y alcohol también compromete el sistema cardiovascular.

Corazón, venas, y arterias ven comprometidos su salud bajo el influjo de estos nocivos hábitos. Véase cómo:

Tabaquismo: entre las consecuencias del tabaquismo se cuenta el daño que hace a las paredes de venas y arterias. La flexibilidad disminuye en tanto que aumenta el riesgo de sufrir de aterosclerosis.

Ello conduce, además, a otra serie de daños al sistema cardiovascular. Por ejemplo:

  • Aumentan los riesgos de infarto.
  • Pueden llegar a formarse trombos o coágulos en arterias y venas.
  • Se eleva la presión arterial por efecto de la nicotina.
  • Se incrementan los riesgos al corazón al elevar los niveles de cortisol y ácidos grasos libres.
  • La sangre no se oxigena correctamente, puesto que los glóbulos rojos absorben mayor cantidad de nicotina que de oxígeno.

Imagen en primer plano de mano dañando unos cigarrillos

Alcoholismo: el sistema circulatorio y el corazón se ven afectados por el consumo excesivo de alcohol. Entre los padecimientos que el alcoholismo les genera, se enumeran:

  • Puede modificar el metabolismo del colesterol, con consecuencias graves para arterias y corazón.
  • Es una posible causa de arritmias.
  • Trastorna el flujo de sangre por las arterias coronarias.
  • Reduce la fuerza del músculo del corazón.
  • Eleva la presión arterial.

Además, a largo plazo, el consumo excesivo de alcohol debilita el músculo cardíaco y aumenta las dimensiones de sus cavidades al perder fuerza para contraerse, provocando insuficiencia cardíaca.

Hombre mayor desesperado ingiriendo alcohol

  1. La falta de ejercicio físico

Va de la mano con el sedentarismo. En ocasiones, no basta con llegar al trabajo a pie; tampoco con las actividades que ocupan a la persona en las labores del hogar.

También hace falta la práctica regular de ejercicios o de algún deporte que genere suficiente actividad.

  1. El sobrepeso y la obesidad

La desproporción de grasa en la sangre provoca una defectuosa circulación sanguínea y dolencias como várices; también puede causar derrames cerebrales.

Hombre obeso en camino hacia el corazón. Ilustración

Las más comunes de las enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad son:

Hipertensión arterial: las posibilidades de sufrir de tensión arterial alta se multiplican en las personas con sobrepeso u obesas. Tal vez sea debido a la cantidad de materias grasa que ocupan parte en el torrente sanguíneo; aunque las causas no han sido determinadas.

Insuficiencia venosa periférica (várices): la mala circulación sanguínea, producto del sobrepeso o de la obesidad, genera pequeños trombos en las vías sanguíneas de los miembros inferiores.

El sobrepeso abdominal y el mal funcionamiento de las válvulas de las venas provocan otra serie de irregularidades.

La coloración de la piel de las piernas cambia, se producen edemas en estas zonas las venas tienden a sufrir ulceraciones.

Accidente cerebrovascular: en la medida en que la persona aumenta de peso, más se expone a sufrir un accidente cerebrovascular o ACV. Las arterias cercanas al cerebro sufren obstrucciones con partículas de lipoproteínas.

Estas partículas pueden desprenderse y causar lesiones cerebrales ante la falta irrigación de sangre en la zona afectada.

La diabetes mellitus: es una enfermedad endocrinológica que aparece ante la imposibilidad del páncreas de fabricar la cantidad suficiente de insulina; o cuando las células son incapaces de responder al estímulo de esta hormona, impidiendo su accionar en el organismo.

Personas  que padecen de diabetes mellitus se cuentan entre las de mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Entre las dolencias de este tipo que genera la diabetes en el organismo se encuentran la aterosclerosis y la miocardiopatía diabética.

Medico realiza examen para diagnosticar el nivel de glucosa en un paciente

Síntomas de dolencias previas a ataques del corazón

Antes de hablar de cómo cuidar el sistema cardiovascular, es bueno conocer algunos síntomas que se presentan cuando hay afecciones que obstaculizan su normal funcionamiento y que pueden derivar en accidentes cardíacos.

  1. Dolencia a la altura del tórax hombros y cuello: generalmente se asocia este tipo de dolor con gases u otros problemas de tipo digestivo. Empero, es importante observarlo con cuidado, sobre todo cuando irradia hacia la garganta, hombros, mandíbula y estómago.
  2. Alteraciones del ritmo cardíaco: taquicardias o arritmias que se presentan sin previo aviso, constituyen un llamado de atención y cuidado. Cuando se prolongan por más de dos minutos, puede haber también mareos y sensación de agotamiento.
  3. Respiración agitada: es común que uno o dos meses antes de un ataque cardíaco se presenten dificultades respiratorias que provoquen que la respiración sea agitada. Falta de aliento y mareos acompañan esta dolencia.
  4. Cansancio: si habitualmente hay cansancio, aún en estado de reposo, se hace necesario estar atentos a este fenómeno. Pudiera ser una señal previa a un ataque al corazón.
  5. Problemas de sueño: mucha gente se queja de insomnio frecuente sin tener la más mínima idea de que estos problemas de sueño pueden tener su origen en enfermedades del corazón y que pueden desembocar en un ataque cardíaco.
  6. Dolor abdominal: hay dolores abdominales como consecuencia de problemas gástricos. Sin embargo, hay otros que derivan de la posibilidad de un ataque cardíaco cercano en el tiempo.

Ese dolor abdominal se produce en la parte alta del abdomen; generalmente está acompañado de náuseas e hinchazón estomacal, aun cuando no se haya ingerido alimentos.

  1. Sudoración excesiva: cuando se habla de sudoración excesiva, se hace porque realmente lo es. Al despertar, en la mañana, se podrá notar las sábanas empapadas en sudor. Este fenómeno también puede ser un síntoma previo a problemas cardiovasculares.
  2. Pérdida del cabello: niveles altos repentinos de la hormona cortisol provocan caída del cabello, más en hombres que en mujeres, a la altura de la corona de la cabeza. Esta caída de pelo puede estar asociada a problemas del corazón y a un posible paro del este músculo.

¿Cómo cuidar y mejorar la salud cardiovascular?

Conocidas las enfermedades a las que está expuesto el sistema cardiovascular, las causas más comunes de sus dolencias y los síntomas de éstas, es hora de pasar a aprender lo que se puede hacer para optimizar la salud de venas, arterias y corazón.

Entonces, ¿qué hacer para prevenir o mejorar la salud cardiovascular?

  1. Todo comienza con la falta de pereza, con la actividad, con el movimiento. “Mente sana en cuerpo sano”, se oyó decir alguna vez en la antigua Roma. Mas, esta frase no ha perdido vigencia a pesar de los siglos transcurridos.

Es imprescindible la ejercitación física; al menos, tres veces por semana, unos veinte minutos. Cada gramo de caloría consumida es un gramo de salud ganado; pero no se sabe cuántos días más de vida rescatados.

  1. La alimentación hace al hombre: una alimentación sana es obligatoria si se quiere conservar en buen estado el sistema cardiovascular. Ingestas con menos calorías, sin grasas saturadas, bajas en sal y, de ser posible, cero azúcares refinadas.
  2. Evitar ambientes llenos de angustia, ansiedad, estrés y procurar dormir bien.
  3. Una última recomendación sería la de seguir siempre solo el consejo del especialista. No a la automedicación, no a la dieta de los vecinos, no a los ejercicios improvisados.

Deben ser los profesionales (médicos, nutricionistas, fisioterapistas) quienes decidan acerca de lo más conveniente para el paciente, tomando en cuenta factores como la edad y las condiciones de salud cardiovascular de la persona.

Siempre se ha oído decir que “más vale prevenir que lamentar”; tal vez nunca mejor dicho cuando se trata de establecer pautas que permitan proteger un conjunto de órganos de tanta importancia para el sostenimiento de la existencia.

El mantenimiento del sistema cardiovascular debe hacerse sobre la base de la prevención de afecciones que podrían aquejarlo y extenderse a órganos que cumplen vitales funciones para el desarrollo cotidiano de las actividades de todo ser humano.

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