Diferencia del mismo hombre joven cuando estaba obeso y cuando estaba flaco. Lo sepera un bombillo con comida chatarra y comida sana

Enfermedades asociadas a la obesidad: rompe el círculo

Enfermedades asociadas a la obesidad: rompe el círculo

Última actualización: 23-10-2018 por Editor Roselis.

La obesidad de manifiesta con diversos síntomas y señales. Uno de ellos es la dificultad para respirar, debido a la acumulación del exceso de grasa debajo del diafragma y en la pared torácica, ejerciendo presión en los pulmones.

Esta dificultad interfiere peligrosamente en el sueño, en lo que se produce la parada momentánea de la respiración (apnea del sueño).

Se deteriora la calidad del descanso nocturno, provocando somnolencia durante el día, aparte de otras complicaciones.

Problemas ortopédicos tales como dolor en la zona inferior de la espalda o lumbalgia y condición de artrosis en caderas, rodillas y tobillos.

Las personas obesas sudan más que las personas delgadas, por tener una superficie corporal escasa en relación a su peso, que no les permite eliminar el calor del cuerpo.

Otro síntoma es la aparición de edemas pequeños a moderados. Es frecuente la tumefacción en pies y tobillos, por la acumulación de líquido.

¿Cómo se determina?

La obesidad se define como la acumulación excesiva de grasa en los tejidos grasos o tejido adiposo, acarreando un grave problema de salud que cada vez crece más a nivel mundial.

Para determinar si una persona presenta condición de sobrepeso o es obesa, se aplica el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC), que se refiere a la relación entre la altura y el peso total.

Este cálculo se obtiene al dividir el peso en kilos, por la talla al cuadrado.

Cuando se tiene ese resultado aplicado a su peso y talla, basta con comparar con los estándares en los cuales se establece el peso ideal o saludable.

Estilo de vida inadecuado

En los últimas tres décadas el fenómeno de la obesidad a nivel mundial se ha convertido en una epidemia, por los altos índices alcanzados en distintos países.

En un estudio realizado en el año 2017, Estados Unidos y México se situaban como los países que mantienen las cifras más altas de casos de obesidad.

En Estados Unidos se calculaba que por cada cinco personas una era obesa, y en el caso de México de cada diez personas una tenía condición de obesidad.

El principal factor que provoca la obesidad es el estilo de vida sedentario combinado con una mala alimentación y la falta de ejercicio, un fenómeno más afianzado en países desarrollados y más urbanizados.

También se puede dar por factores genéticos u orgánicos que impulsan su aparición.

Otro factor que puede provocar la obesidad es el socio-económico.

En países desarrollados se calcula en más del doble la obesidad entre mujeres de un nivel socio-económico bajo, en comparación con las de un nivel más alto.

Esto puede deberse a que las mujeres de más ingresos económicos, cuentan con más recursos y tiempo para hacer dieta, ejercicio, aparte de las terapias de adelgazamiento en un spa, etcétera.

Ilustración de mujer obesa comiendo comida chatarra mientras está sentada en un sillon viendo televisión

Un mal que puede tratarse e incluso erradicarse

La obesidad puede tratarse e incluso erradicarse. Ciertamente debe aplicarse un cambio en el estilo de vida que la provocó, hacia uno más sano en cuanto a alimentación, actividad física y rutinas saludables que permitan llegar al peso ideal.

Ese cambio requiere una fuerte voluntad de parte del paciente, pero también debe haber un acompañamiento familiar y profesional, en un ambiente positivo, lleno de afecto y comprensión.

El paciente obeso sufre; se siente culpable de su condición; siente vergüenza porque no encaja en los estándares de belleza actuales, que casi condenan al aislamiento a las personas que están en el lado opuesto de la extrema delgadez.

Sin embargo, el primer paso hacia una vida saludable es la toma de conciencia y entender que el problema del peso corporal comienza y termina donde empezó: en el amor propio.

Existen múltiples trastornos relacionados con este mal. Expertos nutricionistas afirman que hay más de veintitrés enfermedades asociadas a la obesidad, siendo algunas de ellas potencialmente mortales.

Las personas que tienen esta condición llegan a desconocer la gravedad que implica el estar obesos, y que padecimientos como infertilidad, hongos entre los pliegues de la piel y mayor probabilidad de padecer cáncer, derivan de la obesidad.

Entre estas dolencias, hay algunas a las que se les vincula de forma directa y otras son consecuencia de la obesidad.

Enfermedades causadas directamente por la obesidad

Luis Prieto, biólogo especialista en Nutrición Clínica y Bariatria, explicó en una entrevista para Publimetro.cl, cuáles son las enfermedades directamente causadas por obesidad:

Crecimiento del corazón o cardiomegalia: el corazón aumenta su tamaño para poder mantener a una persona con obesidad.

Hígado graso o esteatosis hepática: consiste en una acumulación de triglicéridos en el hígado. Puede presentarse como un simple depósito de grasa en este órgano, pero puede progresar hasta una cirrosis y un carcinoma hepático en algunos casos.

Hernia: como los músculos no pueden contener el exceso de grasa, se produce un debilitamiento en la pared abdominal y el tejido se abre dando paso a la hernia.

Apnea del sueño: debido al poco espacio que tienen los pulmones para oxigenar adecuadamente, se producen las interrupciones de la respiración durante el sueño.

Estrías: el exceso de peso y grasa estira la piel, perdiendo la elasticidad y provocando la aparición de estrías.

Incontinencia: la sobrecarga de músculos y ligamentos, que cierran la cavidad abdominal en su parte interior, reducen el espacio de la vejiga provocando la incontinencia.

Enfermedades que son consecuencia de la obesidad

Están los casos de patologías que se manifiestan con la obesidad o que se hacen más factibles de desarrollar ante una tendencia genética o ambiental.

Infarto: la acumulación de grasa en las arterias provoca obstrucción y ocasiona infartos al no funcionar correctamente el corazón.

Cardiopatías: otro trastorno cardiovascular que afecta la capacidad al corazón de funcionar correctamente, al provocarse un bloqueo en las arterias coronarias que suministran la sangre.

Venas varicosas: se originan porque el sobrepeso ejerce mayor presión en las venas.

Cor Pulmonae: esto es hipertensión pulmonar o el alargamiento del ventrículo derecho; lo produce la obesidad, la apnea del sueño, fibrosis quística u otras enfermedades relacionadas con el exceso de peso.

Embolia pulmonar: la obesidad ocasiona que se forme un coágulo que obstruye el suministro de sangre al pulmón, teniendo como consecuencia la embolia.

Ovario poliquístico: por el exceso de grasa en la pared abdominal.

Esterilidad: por el exceso de grasa que daña la capacidad hormonal, alterando la calidad del esperma.

Disfunción eréctil: los hombres obesos tienen más probabilidades de presentar problemas arteriales que desemboquen en este mal.

La obesidad también está directamente relacionada con la disminución de los niveles de testosterona, una bajada de la libido y alteraciones en el funcionamiento del pene, según se extrae de Metodoacn.com

Hipogonadismo: se refiere a ovarios y testículos no funcionales; la condición de obesidad atrofia estos órganos, por la pobre producción hormonal.

Reflujo esofágico: la obesidad favorece la aparición del reflujo debido al aumento de relajaciones del hiato (orificio) que conecta al esófago con el estómago, ocasionando que el alimento se regrese.

Aunado a la acidez que se presenta por la incapacidad de producir mayor cantidad de enzimas, que son las protectoras de las paredes intestinales.

Cálculos biliares: ocasionados por altos índices de colesterol malo en el organismo.

Cáncer colorrectal: deriva de la enfermedad por reflujo esofágico, así como la híper acidez que puede favorecer la aparición de células cancerosas.

Cáncer de mama: el tejido adiposo altera la producción de estrógeno en altas concentraciones de esta hormona. Estudios asocian esta condición con el riesgo de cáncer de mama, endometrio y otros.

Insuficiencia renal: también asociado con el colesterol y los cálculos biliares que provocan sobrecarga de los riñones con la consecuencia de su daño.

Acantosis: se produce por la deformación de la piel que produce la obesidad. La piel se torna gruesa y oscura.

Diabetes: puede deberse bien a la falta de producción de insulina en el páncreas (diabetes tipo 1) o bien a la resistencia periférica a la acción de la insulina por el sobrepeso que es la diabetes tipo 2.

Hipertensión arterial: tensión arterial alta debido a la alta acumulación de grasas en las principales venas del cuerpo.

Hiperlipidemia: niveles anormales de lipoproteínas en la sangre y son típicos cuando la persona padece de obesidad o sobrepeso.

Por lo general el paciente está asintomático ante esta anormalidad, solo pruebas de laboratorios pueden descartar estos niveles.

Audición: las personas obesas con problemas como presión alta, colesterol y triglicéridos altos, presentan pérdida de la facultad de audición, debido a dificultades circulatorias y de presión alta a nivel auditivo.

Cerebro: las personas obesas poseen 4% menos de tejido cerebral que las personas con peso normal. Esto ocasiona un desgaste cerebral.

La mente envejece un promedio de ocho años al consumir grasas, que tapan las arterias del cerebro limitando el flujo de sangre, provocando una reducción en las células.

Degeneración macular: debido al exceso de grasa corporal se acelera el progreso de la enfermedad ocular.

Otro aspecto importante es que los obesos diabéticos sufren el riesgo de sufrir de retinopatía diabética, producida por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan al ojo.

Es importante señalar que el paciente obeso tiene mayor riesgo quirúrgico y anestésico.

Consecuencias psicológicas de la obesidad

La obesidad, más allá de los graves problemas que ocasiona a la salud física, también conlleva problemas psicológicos que la mayoría de los pacientes no tienen la posibilidad de controlar.

Estos trastornos son variables en cada uno y van a depender de varias causas. Sin embargo, presentamos las conductas más comunes en los pacientes con obesidad:

Desmotivación: el paciente está consciente de su enfermedad y de todos los problemas que esta acarrea, pero aun así no logra la motivación adecuada para encauzar la solución al problema, desde acudir al nutricionista, empezar un plan de dieta, etcétera.

La persona considera que la meta de reducción de peso está muy lejos; en cambio considera más satisfactorio a corto plazo seguir comiendo mal y mantenerse obeso.

Frustración: los pacientes obesos experimentan profundos sentimientos de frustración, ya que la pérdida de peso es lenta y progresiva, esto provoca que se impacienten porque desean ver resultados rápidamente.

Cuando no lo consiguen o consideran que la pérdida de peso no es suficiente, sienten frustración y corren el riesgo de abandonar lo que hasta ese momento habían logrado.

Ansiedad: en buena parte de los obesos, su condición comenzó por la ingesta exagerada de comida para compensar crisis de ansiedad, bien por problemas familiares, por estrés laboral, entran en un círculo vicioso en el que solo calman la ansiedad comiendo.

La ansiedad también puede derivar del estado de frustración comentado anteriormente.

Por otra parte, el someterse a una dieta balanceada baja en grasas y en menor proporción supone un estado de ansiedad fuerte y difícil de controlar por el obeso, cuando cree que va a romper la dieta.

Baja autoestima: se debe a diversos factores y trabas que se le presentan a los obesos; por ejemplo, cuando ven ropa que no pueden lucir por su apariencia o por la talla.

La imposibilidad de realizar ciertas tareas o prácticas deportivas. Los comentarios a manera de mofa que pueden recibir de un allegado respecto a su peso.

Todas esas situaciones van debilitando su autoestima y se une al círculo vicioso de desmotivación, frustración, ansiedad, aislamiento y depresión.

Aislamiento: a la par de la autoestima baja está la necesidad del paciente obeso de aislarse.

Muchos de ellos evitan eventos sociales que impliquen salir con amigos, en especial si hay comida, ya que creen que no serán capaces de controlar lo que van a comer.

Otras situaciones que por lo general evitan los obesos son situaciones sociales en donde su cuerpo se vea expuesto, como ir a la playa, a una piscina, a discotecas, en la práctica de ciertos deportes.

Trastornos del ánimo: el paciente obeso puede presentar síntomas de trastornos del ánimo como depresión.

Estos son los casos en que la persona se mantiene constantemente en un sentimiento de tristeza profunda, solo pensamientos negativos pasan por su mente, tiene sentimiento de culpa por su actual apariencia y hasta de vergüenza.

Aunque todas estas complicaciones representan un daño a la salud física y mental de las personas obesas, muchas de ellas tienen solución.

Esta solución depende en gran medida de la disposición del individuo a emprender un plan de pérdida de peso, para mejorar su condición física y retomar o plantearse nuevos proyectos de vida.

Es posible que todos estos problemas, incluso la diabetes, desaparezcan si empiezan a llevar una vida sana, orientado por supuesto por un médico especialista.

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