Mujer embarazada con medidor de naranja y glucosa fresca con resultado de nivel de azúcar de medición, concepto de diabetes durante el embarazo

Embarazo en riesgo: síntomas de la diabetes gestacional

Embarazo en riesgo: síntomas de la diabetes gestacional

Última actualización: 15-04-2019. Equipo Nutricioni

La diabetes gestacional es una patología endocrina que aparece usualmente durante la mitad del embarazo.

Aunque no se conoce la causa específica de su surgimiento, se sabe que durante la gestación ocurre reducción de la capacidad de respuesta frente a la insulina.

Se cree que el incremento de los estrógenos y del lactógeno placentario durante el segundo trimestre del embarazo favorece la aparición de esta enfermedad.

Afecta aproximadamente entre 3 a 10% de las mujeres embarazadas que requieren de un estricto control prenatal necesario para valorar permanentemente la salud maternofetal.

Con frecuencia, las mujeres mayores de 25 años con antecedentes familiares o previos de hiperglucemia tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes gestacional.

Igualmente, un índice de masa corporal elevado y la presencia de hipertensión arterial empeoran el panorama.

En gran parte de los casos, los síntomas de diabetes en la mujer embarazada son leves, por lo cual pueden pasar desapercibidos.

En términos generales, algunas pueden presentar fatiga, visión borrosa, infecciones vaginales, vesicales y cutáneas frecuentes, sed y aumento de las micciones.

Asimismo, estas manifestaciones pueden acompañarse de náuseas y vómitos, además de pérdida de peso pese al incremento del apetito.

La diabetes gestacional requiere de atención inmediata, debido a que el aumento de los niveles de glucosa puede provocar alto riesgo de complicaciones maternas y fetales.

Generalmente, los bebés de madres diabéticas suelen ser demasiado grandes y generadores de incomodidad pélvica baja durante la última parte de la gestación.

Inclusive puede que sea necesario practicar cesárea para evitar el daño neurológico fetal ocasionado por el paso del bebé a través del estrecho canal de parto.

Conjuntamente, es posible evidenciar incremento de la presión arterial e hipoglicemia como resultado del tratamiento antidiabético.

Por ello, es menester mantener una permanente supervisión médica, así como actividad física regular e  implementación de una alimentación saludable.

Lee atentamente los siguientes apartados y aprende mucho más acerca de este interesante tópico de salud.

¿A qué se debe la diabetes gestacional?

Mujer embarazada con medidor de naranja y glucosa fresca con resultado de nivel de azúcar de medición, concepto de diabetes durante el embarazo

Tal y como se ha descrito previamente, la diabetes gestacional constituye una patología endocrinológica caracterizada por la elevación de la glicemia durante el embarazo.

Pero, ¿a qué se debe esta patología? La hiperglucemia se genera debido a la deficiente  actividad insulínica.

En condiciones normales, la insulina es una hormona pancreática necesaria para la conversión de la glucosa en energía.

Durante el embarazo, el cuerpo produce hormonas especiales que promueven el incremento de peso y la celularidad.

En este contexto, las células son incapaces de utilizar satisfactoriamente las concentraciones de insulina, lo cual genera resistencia.

Usualmente, todas las mujeres presentan resistencia a la insulina al final del embarazo; algunas logran superar dicho estadío, en tanto otras desarrollan diabetes.

Además de esta tendencia la obesidad previa al embarazo acentúa la posibilidad de desarrollar resistencia a la insulina.

De igual modo, superar una ganancia de peso saludable superior a los 15 kilogramos representa un factor de riesgo importante para desarrollar diabetes gestacional.

Adicionalmente, tener antecedentes familiares de diabetes incrementa la probabilidad de que una mujer desarrolle hiperglicemia durante el embarazo.

Por este motivo, es necesario tomar cartas en el asunto y cuantificar los valores de glicemia desde el inicio del período gestacional.

No olvides que todo lo que haces repercute negativa o positivamente en tu organismo y en el de tu bebé, así que evita postergar la tarea de cuidar de tu salud.

Organiza tus prioridades a tiempo y evidencia los beneficios de vivir felizmente esta hermosa etapa de tu vida.

Fetos macrosómicos como secuela

De acuerdo con las revisiones previas, la diabetes gestacional es una enfermedad caracterizada por la elevación de los niveles de glucosa sanguínea.

Además del incremento de las infecciones vaginales, urinarias y cutáneas durante el embarazo, la hiperglicemia conduce a la producción de fetos macrosómicos.

La macrosomía fetal refiere recién nacidos con tamaño significativamente superior al promedio.

En términos generales, suelen presentar, independientemente de la edad gestacional, más de 4 kilogramos al momento de nacer.

Conforme mayor es el peso, más alta es la posibilidad de presentar complicaciones durante el parto y luego del nacimiento.

Pero, ¿cómo se puede identificar tempranamente? Para diagnosticar macrosomía fetal es necesario tomar en consideración algunos aspectos clínicos y paraclínicos.

Por un lado, un importante hallazgo se presenta cuando la altura del fondo uterino supera la medida esperada para la edad gestacional.

De igual modo, el incremento del líquido amniótico puede simbolizar la gesta de un bebé con tamaño superior al promedio.

Ello se debe a que el líquido amniótico representa el volumen de producción urinaria del bebé; a mayor peso, se generan volúmenes más altos de orina fetal.

En ausencia de un control adecuado y oportuno, la diabetes materna condiciona la posibilidad de tener un feto macrosómico.

Aunque la ganancia de peso es normal durante el embarazo, la obesidad materna incrementa el riesgo de padecer diabetes y con ello, fetos macrosómicos.

De igual modo, embarazos anteriores con antecedente de fetos con peso superior a 4 kilogramos, incrementan la probabilidad de tener nuevamente bebés de gran tamaño.

Por lo general, los recién nacidos de sexo masculino tienden a presentar mayor peso con respecto a las niñas.

Esta posibilidad se eleva cuando se trata de un embarazo post término que supera dos semanas después de la fecha prevista para el parto.

En definitiva, tener un feto grande puede ocasionar problemas con el trabajo de parto, requerimiento de fórceps o cesárea, sangrado postparto y rupturas uterinas.

Para el recién nacido, incrementa el riesgo de obesidad infantil y síndrome metabólico como resultado de la elevación de la glicemia durante la gestación.

¿Cómo detectar niveles altos de glicemia?

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Sin temor a equivocaciones, lo más importante para garantizar la prevención de la diabetes gestacional es aplicar estrictos controles a  lo largo del embarazo.

La detección y seguimiento de la diabetes requieren de la medición de los valores de glicemia a lo largo de los controles prenatales.

Para ello es importante cuantificar la hemoglobina glicosilada, la cual detecta en retrospectiva el comportamiento de la glucosa sérica 3 meses previo a su medición.

La determinación de la glicemia se realiza durante las semanas 24 a 28 de la gestación, realizando la prueba de la tolerancia a la glucosa en ayunas y en período postprandial.

En condiciones normales, el valor de glicemia en ayunas no debe superar los 126 miligramos sobre decilitro.

De igual manera, el aumento de la glicemia al azar por encima de 200 miligramos por decilitro debe despertar las alarmas.

En caso de obtener resultados afirmativos es necesario adherirse fielmente al tratamiento médico, implementando las medidas correctivas requeridas para vivir saludablemente.

Idealmente, debes programar consultas previas a la fecha prevista para la concepción. De esta forma, lograrás controlar factores de riesgo que puedan entorpecer tu embarazo.

Ante la existencia de obesidad, debes optar por un estilo de vida saludable orientado hacia la obtención de tu peso y talla ideal.

Sigue las recomendaciones de tu nutricionista de confianza y estabiliza tus niveles de hemoglobina, hierro y ácido fólico.

Si presentas diabetes previo al embarazo, sigue al pie de la letra las indicaciones de tu médico tratante y previene a tiempo la aparición de complicaciones futuras.

Recuerda realizar actividad física y mantenerte al día con las recomendaciones de tu proveedor de atención médica.

Controla los factores de riesgo y evita la aparición de complicaciones que puedan comprometer tu salud y la de tu bebé. ¡No lo postergues ni un instante más! ¡Lo vales!

Aliméntate saludablemente y disfruta plenamente cada una de las etapas de tu embarazo. ¡Lo mereces!

El control prenatal es fundamental

Como es bien sabido, el control prenatal es el recurso más importante para obtener embarazos saludables.

A través de los parámetros evaluados mediante este conjunto de revisiones, es posible identificar aquellas pacientes con alto riesgo obstétrico y perinatal.

Hacerlo de manera oportuna permitirá tomar en cuenta las medidas necesarias para abordar los problemas de la gestación tempranamente.

El objetivo principal consiste en brindar la educación y el apoyo necesario para tener un embarazo sano y un parto exitoso con un recién nacido en óptimas condiciones.

La evaluación inicia con el control preconcepcional y un registro médico exhaustivo que incluye los antecedentes maternos y paternos.

El estudio incluye la medición del hematocrito, la glicemia, el grupo sanguíneo, serologías  para VDRL y VIH y urocultivo.

Una vez iniciada la gestación, se recomienda comenzar el control antes de la décima semana a fin de detectar tempranamente riesgos de aborto y malformaciones neurales.

En conjunto, se persigue estudiar el estado de salud maternofetal, establecer con precisión la edad gestacional, planificar los controles sucesivos y adicionar nutrientes.

De igual modo, el control prenatal ayuda a derivar a las pacientes a niveles de mayor complejidad siempre que la detección temprana de patologías así lo requiera.

Se recomiendan controles mensuales durante las primeras 28 semanas, quincenales entre la semana 28 a la 36 y semanales luego de las 36 semanas del embarazo.

A partir de la semana 12 es posible detectar el latido cardíaco fetal a través de la implementación de imágenes de ultrasonido.

Dichas imágenes forman parte de la evaluación fetal en las semanas sucesivas y se suman a la detección de toxoplasmosis, hepatitis, sífilis y riesgo de sepsis neonatal.

Asimismo, se evalúan las mamas, las características del cuello uterino, la presencia de flujo vaginal y las dimensiones de la pelvis ósea.

En términos generales, el objetivo es identificar patologías sistémicas cardiovasculares y metabólicas capaces de originar estragos y sobrecargas durante el embarazo.

La meta es conseguir gestas saludables que lejos de ser tormentosas se conviertan en la experiencia más agradable de nuestras vidas.

¿Cómo manejar la diabetes durante el embarazo?

La diabetes es una patología metabólica detectable aún durante el período gestacional, por lo cual amerita de cuidados sucesivos que reduzcan la aparición de complicaciones.

Es importante enfatizar acerca de la importancia de los cuidados dentales, la exposición a químicos, el cese del tabaquismo y el abandono del consumo de alcohol.

De igual manera, la dieta debe estar constituida por alimentos saludables que contribuyan a la regulación de los niveles de azúcar en la sangre.

Para ello es conveniente seguir las recomendaciones de nutricionistas que te ayudarán a elaborar provechosos planes de alimentación.

De igual modo, se aconseja hacer ejercicios con regularidad siempre que recibas la aprobación médica para incluirlos como parte de tus rutinas.

Obtenida la autorización, realiza ejercicios 5 días a la semana durante al menos 30 minutos.

No se trata de ejecutar prácticas agresivas; por el contrario, haz ejercicios en familia a través de la inclusión de caminatas y actividades recreativas con los niños.

Controla con frecuencia tus niveles de azúcar en sangre a fin de estudiar el ritmo de tus necesidades energéticas durante el embarazo.

Si lamentablemente padeces inesperadas elevaciones de la glicemia sigue estrictamente las indicaciones sugeridas por tu médico tratante.

Aunque generalmente la diabetes gestacional suele desaparecer luego del parto, la mitad de las madres que la han padecido tienen mayor posibilidad de contraerla definitivamente.

Es por ello que aún después de la gestación debes continuar cuidando de tu cuerpo, haciendo controles al menos cada 1 a 3 años.

Realiza exámenes de glicemia inclusive después del embarazo y mantén a raya el riesgo de padecer diabetes por el resto de tu vida.

Estimada mujer: el momento más lindo de tu vida merece ser recordado con alegría. Haz tu parte y contrólate ahora. ¡No esperes ni un día más!

Obtén el estilo natural que necesitas

De acuerdo con las revisiones anteriores, hemos logrado evidenciar cuán perjudiciales pueden ser los efectos de la diabetes mellitus.

Además de la presentación gestacional y las respectivas secuelas provocadas a nivel maternofetal, los valores de glicemia pueden mantenerse elevados luego del embarazo.

Sin temor a equivocaciones la diabetes es una patología altamente demandante productora de graves daños que terminan deteriorando nuestra calidad de vida.

Pese a ello es importante tomar en consideración la existencia de favorables recursos que pueden hacer nuestra vida más llevadera.

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La adición de cromo garantiza la estabilización del azúcar sanguíneo ejerciendo su efecto en la aceleración del efecto insulínico.

Favorablemente, cuenta con un sencillo patrón de dosificación útil para facilitar su utilización durante las comidas principales.

No conforme con la regulación de la glicemia, Azúcar en la Sangre ayuda a estabilizar el peso corporal y los valores de azúcar sanguíneo de pacientes diabéticos.

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Luego de consultar con tu médico y obtenida su aprobación puedes hacer de Azúcar en la Sangre un magistral aliado para vivir tal y como mereces.

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