Eliminando ácidos grasos trans de la dieta… Y del cuerpo

Eliminando ácidos grasos trans de la dieta… Y del cuerpo

Última actualización: 26-01-2019. Equipo Nutricioni

En una lucha iniciada por las organizaciones de salud en el mundo, los ácidos grasos trans están siendo vetados, al menos desde publicaciones y sugerencias; para toda la población.

Se les ha hecho responsables de crear los factores determinantes para que ocurran una serie de trastornos vasculares y cardíacos, que impiden la oxigenación normal de los tejidos.

Esto se debe generalmente, a la oclusión que estas grasas hacen en los vasos arteriales, impidiendo que la sangre fluya, ocasionando los llamados accidentes cerebrovasculares y el temido infarto al miocardio.

La dieta según la Organización Mundial de la Salud, basada en informes internacionales de cientos de investigaciones científicas del mundo; debe ser la ingesta de nutrientes que prevenga las enfermedades crónicas y mantenga un cuerpo sano.

Las ingestas malsanas junto a la inactividad física, según la OMS, son los causales de esas llamadas enfermedades de larga duración.

Una dieta, para esta organización, debe lograr el equilibrio entre la ingesta calórica y su gasto. Así como debe propiciar el peso ideal del individuo.

Debe tener un mínimo de grasas como dador de energía y de ellas, las insaturadas deben suplantar completamente las saturadas.

Las grasas trans, deben simplemente eliminarse.

Se recomienda el uso de alimentos del reino vegetal, integrales principalmente. La eliminación de azúcares procesados o libres; y disminuir la ingesta de sal.

La sal que se consuma debe estar yodada.

Vemos que en lo referente al uso de ácidos grasos trans; están eliminados o se sugiere no usarlos.

Esta circunstancia se espera sea tomada en cuenta, para la elaboración de las directrices políticas sobre la dieta en cada país.

¿Son tan malas estas grasas?

Estos ácidos grasos trans, no los puede sintetizar o crear el cuerpo humano; pero los toma del medio ambiente de las grasas animales y de los que son creados por el hombre.

Ahora bien, debido a su forma molecular o estructura química, que es un lípido y se parece mucho a grasas que forman parte de la pared de las células del organismo; al ser digeridos se depositan en esas paredes celulares y ocasionan daños.

Lo primero que hacen es lograr perder la fluidez y la elasticidad a las membranas de las células corporales.

Como las grasas que normalmente son parte de las células se ven desplazadas de sus sitios, quedan libres, aumentando entonces los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre.

Estas grasas libres fomentan su acumulación en las paredes arteriales, por lo que grasas y calcio forman depósitos, que son los llamados ateromas, que cierran poco a poco las arterias y las endurecen, aumentando la presión arterial.

Pero estas grasas trans que están depositadas en las membranas de las células y que le quitan la firmeza y elasticidad; también actúan como si fuesen unas sustancias extrañas al organismo.

Como sustancias extrañas, luego, estimulan al sistema inmunológico, que a su vez pone en marcha el mecanismo de inflamación para defenderse.

Las grasas trans, entonces, no solo se depositan en las células, además las inflaman y originan que haya depósitos de grasa y calcio en las arterias.

Toda una catástrofe que ocurre a nivel de los tejidos y sobre todo en las arterias principales.

No conforme con esto, también impiden la entrada de nutrientes a las células, por lo que vemos que el azúcar que antes entraba para dar energía, no lo puede hacer, y se queda en sangre originando la diabetes.

Ilustración del corazón rodeada de frituras que no deberías de comerse

¿De dónde salen estos ácidos grasos?

La mayoría de las grasas trans que conseguimos en la alimentación normal provienen de la manipulación industrial de la comida.

Estas grasas son creadas para preservar los alimentos, elevar su tiempo de vida útil y hacerlos más sabrosos.

Estos procesos industriales tomaron auge en los años 70 y 80, cuando muchas grasas animales como la del tocino y la mantequilla, que son grasas saturadas, se comenzaron a reemplazar por grasas vegetales que se podían solidificar.

Esta fue la manera de hacer que aceites normalmente líquidos se transformaran en aceites sólidos, como la margarina; y otros que pudieran preservar en bolsas, alimentos como papas fritas y otros snacks.

Así, las grasas saturadas naturales fueron cambiadas por grasas sólidas que preservaban mejor los alimentos, eran vegetales y tenían más sabor.

Este reemplazo de grasas por las nuevas industrializadas obedeció al hecho, de que estudios mostraron que las grasas saturadas eran capaces de inducir enfermedades oclusivas cardiovasculares y las enfermedades que ya sabemos que produce ésto.

Estas grasas creadas por medio de la industrialización son el 95% de las grasas trans que se dispone en las dietas.

El 5% de ellas, son tomadas de animales como vaca, cochino y cordero, que las producen en menores cantidades y se ven depositadas en sus carnes que nosotros ingerimos en forma de carne animal, mantequilla y leche.

Y aunque se dice que estos ácidos grasos trans provenientes naturalmente de animales, mantequilla y leche pueden tener efectos beneficiosos en la salud, esto aún no se ha comprobado debido a la poca cantidad que ingerimos de ellos.

Lo que sí se ha corroborado por innumerables estudios es que los efectos negativos de estas grasas, creadas para preservar alimentos, son peores en el aspecto cardiovascular que los producidos por las saturadas animales.

Alimentos con grasas trans…

Las fuentes que normalmente tenemos para ingerir estas grasas son, las animales, con la mantequilla, las carnes de rumiantes, cerdo, oveja y cabra; así como la leche entera.

Las otras provienen de los productos industrializados, margarinas, aceites vegetales horneados industriales como las galletas, el pan o la bollería; alimentos precocidos y los congelados.

Los alimentos tipo snacks, frituras como las papas, maíz y otros bocados. Y además en los helados, incluyendo el yogur, helado comercial; y en las cremas y batidos.

Cualquier aceite que sirva para freír y por supuesto, cualquier alimento frito los contiene.

Las comidas ya preparadas como las hamburguesas, las pizzas y pastas que se venden preparadas y congeladas, necesitan estos ácidos grasos para su preservación.

También los merengues y las cremas o dips envasados.

Los cereales comerciales que se venden para el desayuno y que ya vienen combinados con chocolates, frutos secos y edulcorantes, los contienen.

Lo cierto es que muchos países obligan a crear etiquetas con la composición de los productos, por lo que es preponderante acostumbrarnos a leerlas e interpretarlas, para saber si los contienen o no.

Los términos son importantes pues, muchas veces no aparecen como grasas trans, pero sí como grasas hidrogenadas; lo cual es lo mismo.

Esta es la razón por la que al hablar de alimentación debemos tratar de ser lo más acertados posibles, a razón incluso de explicar un poco más científicamente las problemáticas para todo el público.

La industria y su márketing tiene claro que a menos que existan leyes muy estrictas, la posibilidad de manejar las palabras es una opción.

Concientizar lo mejor posible, a costa incluso de un lenguaje técnico, muy bien explicado; debe ser nuestra tarea.

El consumo que estaría recomendado o permitido

De acuerdo a lo planteado anteriormente, es mejor que evitemos de cualquier forma la ingestión de grasas trans, sean del origen que sean.

Igualmente en lo relativo al consumo de grasas saturadas de origen animal. Ya son años demostrando los efectos negativos cardiovasculares de ellas.

En cuanto al consumo de alimentos enlatados, o empaquetados; debemos leer las etiquetas y evitar comprar aquellos que hablen de grasas hidrogenadas, hidrogenizadas, parcialmente hidrogenizadas o que simplemente hablen de contenido de grasas vegetales o no especifique el tipo de grasas.

Alimentos Enlatados

Ya en el año 2009, la Organización Mundial de la Salud, recomendó que de la dieta total solo el 1% podría ser de grasas trans, por lo que de un total de 2000 a 2500 calorías diarias, que era el consumo total de alimentos sugeridos, 20 a 25 calorías eran de esas grasas.

El asunto aparentemente quedó incompleto, en el sentido de que aún hoy en día se siguen haciendo investigaciones, por lo que luego se pronunciarían de nuevo estas autoridades.

Lo que sí se inició fue una campaña global para que las industrias crearan una guía de nutrientes en los envases y empaques para que la población supiera y pudiera elegir.

Muchas de las empresas hasta los momentos han creado estas etiquetas por exigencias legales de algunos países.

Sin embargo, existen aún hoy en día, países europeos, por poner un ejemplo, que aún no tienen en sus leyes la obligación de exigir a las empresas esta etiqueta en sus productos.

La Administración Americana de Alimentos y Medicamentos, la FDA; sugería hace unos años que un alimento al tener 0.5 gramos de grasas trans, por porción; podría considerarse libre de trans.

Por otra parte, un alimento con 4 gramos por porción, tanto de grasas trans como saturadas, no podía ser puesto a la venta para la población en general.

La última revisión de la OMS en mayo 2018

Ya en el 2015, por ley, se prohibieron en Estados Unidos y Canadá, estando aún en proceso que la FDA los declare alimentos prohibidos.

Al menos esta legislado la obligación de colocar la etiqueta con la composición alimentaria en todas las industrias.

En Europa, muchos países alegan que su prohibición es inefectiva, pues 2 de cada 3 consumidores no saben qué son las grasas trans.

Para mayo del 2018, la OMS, ha sido enfática al declarar que sí es un peligro la ingesta de estas grasas y que con seguridad llevan a la muerte por enfermedades cardiovasculares.

Que su consumo debe ser menos del 1% y que hay que crear campañas para la sustitución de estos alimentos por otros nutrientes sanos como las nueces y los alimentos preparados en la casa.

El Departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo de la OMS recomienda y aún estas medidas están en revisión y desarrollo; que, los ácidos grasos saturados deben ser menores al 10% de la ingesta total.

Las grasas trans, menores al 1% tanto en niños como en adultos.

Que tanto las saturadas como las trans, deben ser sustituidas por los ácidos grasos poliinsaturados, de los que tenemos los omegas 3, 6 y 9; los cuales son fundamentales para el crecimiento celular y el desarrollo de las estructuras cerebrales.

Los ácidos grasos trans naturales o industrializados tienen las mismas indicaciones de ser eliminados.

Y por último, las sugerencias no son para sectores poblacionales, son para individuos. Es decir, todos los habitantes deben ser orientados en este sentido, en lo referente a este tema.

Eliminando las trans para siempre de la dieta

Aunque la palabra sería sustituir, para utilizar un arma verdadera y eliminar todo consumo de grasas trans de la dieta; una acción a tomar en cuenta podría ser la limpieza del organismo, antes de elegir cambiar de hábitos alimentarios.

El uso de plantas que tengan efectos desintoxicantes o depurativos pueden hacer que el principio de los cambios nos generen energía y bienestar.

Hay productos o suplementos proteicos en el mercado que nos ayudan, proporcionandonos una buena nutrición en momentos del ejercicio y en momentos en que necesitamos nutrirnos adecuadamente para restablecer la salud.

Estas plantas y soportes nutricionales contiene los elementos en materia grasa que indican los estudios, como el Creador de Músculo, con 1% de saturadas, 0% de trans. Y son excelentes para comenzar el cambio de esquemas de alimentación.

Utilizamos la palabra sustituir porque se trata de cambiar elementos dañinos por otros sanos y correctivos.

Así, tenemos que las margarinas y mantequillas pueden ser reemplazadas o sustituidas por aceites sanos como el de oliva, de excelente sabor.

Los cereales procesados que acostumbramos a tomar en la mañana, por la avena, la cebada, y otros tantos cereales naturales con preparación casera.

Los productos procesados como las harinas, arroz y azúcar, por los integrales.

Se trata de que el pan integral sustituya a los bollos o tortas horneadas, con azúcares procesadas y grasas.

Los snacks pueden cambiarse por semillas horneadas y por frutos secos. Las nueces son las mejores opciones que tenemos a la hora de un snack saludable.

En cuanto a las comidas pre hechas y congeladas, no hay mejor elección que las que se hacen en casa, como sucede con las pizzas y las hamburguesas.

El método de cocción freír, debe ser completamente eliminado.

Como dijimos, suplementos alimenticios del mercado como el Creador de Músculo, traen vitaminas y minerales con aminoacidos, completos, que nos ayudan a realizar una buena transición.

Alimentos para comenzar a desintoxicarte de trans

Dijimos que lo importante a la hora de comenzar a habituarnos a una manera de comer saludable, y eliminando completamente las grasas trans y las saturadas, es una buena desintoxicación.

La elección de alimentos vegetales que nos llenen de fibras y que contengan vitaminas y minerales con muchos antioxidantes, nos permitirá restituir muchas de las funciones debilitadas.

Existe un grupo de alimentos que anteriormente se han publicado, que nos ayudarán a hacer una buena desintoxicación, son, primero, las Almendras; unas nueces ricas en omegas y vitaminas liposolubles.

Pueden ser usadas en el desayuno y como inductoras de snacks de la dieta. Sus fibras son muy digestivas e impiden la absorción de las grasas.

Varias legumbres y diferentes tipos de frutos secos nueces, almendras, avellanas, almendras, pinto marrón, soja, semillas de lino, chia, frijoles rojos y pecan establecido en la mesa de madera blanca.

Las manzanas y la sandía; son unas frutas ricas en licopenos protectores del corazón. Muy ricas en agua y de comprobado efecto diurético para la eliminación de tóxicos de la sangre.

Ricas en antioxidantes que permiten la regeneración celular, que es indispensable para reponer los daños arteriales y orgánicos producidos por las grasas.

El pepino, rico en agua, con efecto diurético y antiinflamatorio, como la manzana. Este vegetal tiene la particularidad de ayudar al sistema nervioso a tener células sanas gracias a sus flavonoides.

Es usado como anti estrés y es muy digestivo. Nos ayudará a restituir nuestro peso y a bajar los niveles grasos de nuestra sangre.

El aguacate: rico en antioxidantes y en grasas poliinsaturadas tipo omegas que equilibra  las grasas sanguíneas.

Los vegetales verdes, cuya cantidad de minerales podrían ayudar al sistema inmunológico a fortalecerse mientras se equilibran los valores normales de grasa y azúcar en la sangre.

Por último, los granos, ricos en fibras y en minerales, lo cual es importante para la creación de células sanguíneas tanto para la respiración como para el sistema inmune.

Comenzar una dieta a base de estos alimentos es dar el primer paso para combatir la hipercolesterolemia, la avitaminosis que deja una dieta poco saludable y nos llenará de energía protegiendo nuestros sistemas, inmune y cardiovascular.

A estos vegetales sugerimos agregar los productos restitutivos de nutrientes con cero grasas como el que nos brinda el Creador de Músculo.

Otros vegetales para limpiar de grasas el cuerpo

Desde el momento en que tomamos conciencia de que hay que cambiar la alimentación hacia una dieta balanceada y rica en nutrientes, se pueden comenzar a ingerir vegetales o alimentos que nos ayuden en el proceso de bajar los niveles sanguíneos de grasas.

El ajo en la alimentación, baja los niveles de grasa y protege el corazón. Mejora la circulación y es un diurético excelente.

Frutas citricas ricas en vitaminas C

El aporte de vitamina C lo pueden dar los frutos cítricos. Sabemos que el limón nos ayuda en el control de las grasas corporales.

El té verde, que es diurético, antiinflamatorio, estimulante del sistema inmune; muy energizante y protector de los órganos por sus múltiples antioxidantes.

Plantas como la alcachofa, el diente de león, valeriana, que son diuréticos y ayudan al equilibrio entre las grasas buenas y malas.

La avena, que al igual que las almendras, limita la entrada de grasas al tracto digestivo. Es muy buena fuente de fibras.

La cúrcuma, el jengibre y la canela, son especias antiinflamatorias, diuréticas que ayudan a bajar el colesterol sanguíneo. Ellas proporcionan energía y nos dan bienestar.

La cebolla que con la inulina, favorece el desarrollo de bacterias sanas intestinales que evitan la absorción de grasas.

Plantas como el Boldo y el Cardo Mariano, tienen la particularidad de que bajan notablemente el colesterol sanguíneo y ofrecen múltiples antioxidantes.

Hierbas como la Albahaca, el cilantro y el perejil, son diuréticas suaves y limpian de impurezas al organismo; parece ser que tienen la particularidad de neutralizar los metales pesados en la sangre y equilibrar los niveles de grasas.

Un cambio de hábitos general

La idea es la eliminación inmediata de la ingesta de estos elementos nocivos y determinantes, para que se produzcan las patologías responsables de las principales causas de muerte en el mundo.

Al igual que la OMS, estamos de acuerdo en que la divulgación de lo que son las grasas trans y las saturadas, así como de los efectos que producen en las arterias; dan ventaja para que vayamos entendiendo el porqué eliminarlas.

No es solo una postura moderna, ante tantos informes científicos debemos proponer conocimientos por todos los medios para la corrección de estímulos de publicidad que inducen al consumo de estos peligrosos nutrientes.

La dieta balanceada , es determinante; pero también lo es el restituirle los nutrientes que hemos perdido, con el tiempo en que nuestra alimentación ha estado llena de estas comidas negativas.

A una dieta nueva, sana, con la manera de cocción adecuada; ir haciendo habitual el consumo de vegetales crudos y el de plantas que nos protejan cardiovascularmente, como las ricas en fitoquímicos protectores.

También el uso de suplementos dietéticos con vitaminas, minerales, plantas y proteínas; y cero grasas saturadas o trans, como el que mencionamos en el Creador de Músculo.

Tomar la decisión de estar saludables, siempre va a ir tomado de la mano con el conocimiento de porqué se deben cambiar los hábitos alimenticios.

Y al igual que con la comida, el alejarnos del tabaco, el alcohol, la vida sedentaria y llena de estrés, nos permitirá tener el control de nuestra salud e ir fomentando beneficios entre nuestra familia y allegados.

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