El uso de medicamentos para el tratamiento del estrés

El uso de medicamentos para el tratamiento del estrés

Última actualización: 12-02-2019. Equipo Nutricioni

En nuestros días, el estrés es uno de los males que más afectan a gran parte de la población mundial. Los medicamentos para el estrés, se consumen cada vez más. 

Esto no es difícil de comprender, ya que, con el estrés, viene todo un conjunto de sintomatologías que generan malestar. Como por ejemplo, cansancio y fatiga, nervios de punta, ansiedad e incluso la depresión.

Todo este cuadro tiene lugar, debido a que en nuestro día a día, debemos cumplir con un montón de demandas que nos exigen al máximo, tanto a nivel personal, como a nivel laboral.

Estos requerimientos, acompañados de falta de descanso, son el caldo de cultivo para que el estrés haga mella en nosotros. Esta palabra, proviene del griego “stringere” que se traduce como apretar.

El estrés es una reacción fisiológica que se ocasiona en nuestro cuerpo para poder afrontar situaciones que son percibidas como amenazantes o de un alto nivel de demanda.

Toda la carga se va acumulando, produciendo tensión y malestar. Las situaciones que percibimos como estresantes, activan el sistema nervioso simpático y disparan un mecanismo de respuesta de lucho o huida.

El estrés prolongado es patológico y se percibe como negativo, teniendo un impacto en nuestro mundo psíquico y a nivel físico.

Cada persona experimentará el estrés de forma distinta, según sus características individuales y conforme con la magnitud de la situación que debe afrontar.

Cuando somos capaces de identificar los signos y síntomas del estrés, podemos manejarlo de forma adecuada y tratarlo oportunamente.

El tratamiento farmacológico empleado en los casos de estrés es diverso y debe ser guiado y vigilado por especialistas médicos certificados.

La participación de otros profesionales de la salud, como los psicólogos, constituye una herramienta importante para ayudar al paciente a superar su trastorno.

En ocasiones, el trabajo psicológico bastará para tratar el malestar que aqueja al individuo, pero en muchas situaciones, el trabajo complementario entre la psicología y el tratamiento farmacológico será la mejor opción.

A continuación, mencionaremos los medicamentos más usados en el tratamiento del estrés.

La alternativa de los ansiolíticos contra el estrés

Los ansiolíticos suelen ser los fármacos utilizados para el tratamiento del estrés y la ansiedad. Este tipo de medicamentos ayudan a controlar los signos físicos relacionados con la ansiedad, como por ejemplo, el temblor y la sudoración.

Estos medicamentos ejercen una acción depresora en el sistema nervioso central, teniendo incidencia en la ansiedad, pero sin inducir estados de sedación o somnolencia. Podemos encontrar en el grupo de los ansiolíticos a los barbitúricos y a los tranquilizantes o benzodiacepinas.

Los barbitúricos tienen una acción sedante en el sistema nervioso central, produciendo efectos de relajación suave en un extremo y la anestesia total en el otro extremo.

Cuando se utilizan estos fármacos, debe tenerse sumo cuidado, ya que los mismos pueden generar adicción de tipo física y psicológica en la persona que los consume.

Por esta razón, y a pesar de ser considerada por mucho tiempo como la primera opción en el tratamiento de la ansiedad y el estrés, muchos profesionales y entidades desaconsejan el uso de barbitúricos en estos casos.

Esto profesionales, sugieren que su uso es más adecuado en el tratamiento del insomnio, si los benzodiacepinas no consiguen el efecto esperado.

Los tranquilizantes o benzodiacepinas son sustancias que inducen la depresión del sistema nervioso central.

La dosis baja de estos medicamentos reduce los niveles de excitabilidad nerviosa. Su consumo en dosis altas puede ser capaz de inducir el sueño.

La gran ventaja que representa el tratamiento del estrés con benzodiacepinas, es que puede disminuir e inclusive producir su desaparición luego de unas horas después de hacer sigo ingerido.

Sin embargo, el punto en contra, es que el paciente se deshace de la sintomatología del estrés. Sin embargo, no adquiere estrategias y herramientas de afrontamiento que le permitan enfrentar la situación por sí mismo sin necesidad de medicamentos.

Los benzodiacepinas también pueden producir adicción, cosa que debe cuidarse si se van a emplear para tratar el estrés. Si su uso es frecuente, se necesitará una dosis mayor cada vez que se utilice nuevamente.

El consumo de ansiolíticos y la dosis específica de los mismos será determinado según la condición de cada paciente.

Otra alternativa médica natural, para el manejo del estrés es BioCestrés, esta fórmula actúa de manera positiva sobre el cuerpo, ya que permite la relajación del mismo. BioCestrés es efectivo  para regular los estados de ánimo.

Tratando el estrés con el uso de antidepresivos

Los antidepresivos pueden ser utilizados en el tratamiento del estrés y la ansiedad, a pesar de que su nombre parece indicar que solo pueden usarse en los casos de depresión.

La forma en la que actúan es la siguiente: contribuyen a aumentar los niveles de serotonina el sistema nervioso central, consiguiendo una mejoría en el estado de ánimo de las personas que los ingieren.

Usualmente, los antidepresivos son utilizados en el tratamiento de la ansiedad iniciando con dosis bajas al principio y con dosis mayores a medida que se van utilizando. Progresivamente, las dosis van aumentando.

Según sea el tipo de problema que se estaría trabajando, se receta un tipo de antidepresivo en particular. Los antidepresivos que se usan comúnmente son: los inhibidores de la receptación de la serotonina, los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores de la monoamino oxidasa.

Los inhibidores de la receptación de la serotonina se encargan de aumentar los niveles extracelulares de la serotonina, neurotransmisor que regula la agresividad, la temperatura corporal y la ira.

Este tipo de sustancias se utilizan en casos de ansiedad generalizada, estrés, trastorno obsesivo compulsivo, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, en fobia social y también en el tratamiento de la eyaculación precoz.

Los más conocidos son la fluoxetia, la sertralina, el escitalopram, la paroxetina y el citaloram. Los efectos secundarios del consumo de este tipo de antidepresivos son somnolencia, náuseas, insomnios, dolores de cabeza, bruxismo.

También se presenta malestar gastrointestinal, vómitos y cambios bruscos de apetito. Estos efectos secundarios se presentan entre la primera y la cuarta semana después del inicio del consumo.

Los antidepresivos tricíclicos impiden la receptación de los neurotransmisores de la serotonina y la noradrenalina, produciendo que los niveles de estos aumenten en el encéfalo.

Los efectos secundarios de este tipo de sustancias tienen que ver con la reducción o la anulación de la acetilcolina en el sistema nervioso central. En el sistema nervioso periférico, produce broncodilatación, aumento de peso, disfunción sexual y trastornos cardiovasculares.

Los inhibidores de la monoamino oxidasa (enzimas) bloquean la acción de la enzima monoamino oxidasa. Los consumidores de estos antidepresivos no pueden consumir alimentos ricos en tiramina, esto con el fin de evitar el riesgo cerebro-vascular.

Los efectos secundarios del consumo de estos fármacos son similares a los mencionados en los otros antidepresivos.

Usando neurolepticos, simpacolíticos e inhibidores selectivos de la recaptación de GABA

Los neurolépticos son mejor conocidos como antipsicóticos. Si se consumen en dosis bajas, tienen propiedades ansiolíticas. Razón por la cual son usados para el tratamiento de trastornos de ansiedad generalizada, el estrés, el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de pánico.

El uso de este tipo de fármacos suele ser bastante adverso. Por tales motivos, son considerados como una de las últimas opciones a usar y son tomados en cuenta en los casos en los cuales los pacientes no han tenido respuesta al uso de otros tipos de medicamentos.

Suelen usarse en pacientes que sufren de esquizofrenia y en personas mayores que presentan síntomas de agitación.

Los simpaticolíticos son conocidos por su uso en casos de hipertensión, aunque también se utilizan con mucha frecuencia para el tratamiento del estrés, la ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y el desorden por estrés postraumático.

Estos fármacos trabajan disminuyendo el sistema catecolinérgico, reduciendo de esta manera las acciones del sistema nervioso simpático. Se dividen en betabloqueantes y agonistas adrenérgicos alfa-2.

Los betabloqueantes bloquean a los receptores postsinapticos B-adrenérgicos y se encargan de controlar las manifestaciones somáticas de carácter adrenérgico como la palpitación, la sudoración, el temblor, la sofocación y otros síntomas físicos asociados a la ansiedad.

Cumplen la función de suprimir estos síntomas de manera secundaria, sin interferir en los mecanismos de la ansiedad a nivel cerebral. Razón por la cual son ineficaces en algunos casos como por ejemplo la ansiedad anticipatoria y el trastorno obsesivo compulsivo.

Este tipo de medicamentos suele usarse para tratar las manifestaciones sintomáticas de la ansiedad producida por miedo escénico.

El otro tipo de fármacos usados para el tratamiento del estrés, son los inhibidores selectivos de la recaptación de GABA. Ellos actúan inhibiendo la actividad del principal neurotransmisor del sistema nervioso central que es el GABA.

Entre estos medicamentos encontramos los antiepilépticos y los neuroesteroides. Los primeros son efectivos en el abordaje de los síntomas psíquicos y físicos de la ansiedad. Los neuroesteriodes actúan como ansiolíticos en dosis bajas y en dosis altas, funcionan como ansiogénicos.

Riesgos para la salud al usar tratamientos farmacológicos contra el estrés

La ingesta de fármacos para el tratamiento del estrés no es algo que deba tomarse a la ligera, ya que la ingesta indiscriminada de estas sustancias puede acarrear riesgos para la salud del consumidor. 

Aunque generalmente estos fármacos son seguros, el sobreuso de los mismos aumenta la probabilidad de que aumenten los riesgos, sin que esto signifique un incremento en los beneficios para la salud. Esto produce efectos secundarios negativos para nuestro organismo.

El riesgo más latente, es que puede generar conductas adictivas, generando dependencia física y psicológica. Otro de los riesgos tiene que ver con un aumento de la ocurrencia de accidentes laborales y viales como producto de su consumo.

En el caso de las personas mayores, el consumo de medicamentos contra el estrés puede acentuar la torpeza cognitiva y psicomotora.

Los médicos tienen la gran responsabilidad de decidir si una persona debe o no de ser tratada mediante el uso de los fármacos mencionados en los apartados anteriores.

La realización de los exámenes y pruebas diagnósticas en los casos de estrés y ansiedad es de vital importancia para la toma de decisiones adecuada, con respecto al tratamiento más acertado para el caso en cuestión.

La mejor manera de trabajar con un paciente con síntomas de estrés, ansiedad, depresión entre otros desórdenes, es la capacitación dirigida al afrontamiento de las situaciones que ocasionan el trastorno.

La medicación debe ser vista como un apoyo a las terapias cognitivas y conductuales para el manejo de estrategias de afrontamiento a los estímulos estresantes, y no como el centro del tratamiento.

Solo en los casos en los que la situación problemática ocasione una angustia muy intensa que llega a interferir con la vida cotidiana, es recomendable el empleo de un tratamiento farmacológico. De manera que contribuya a eliminar y disminuir los síntomas más disruptivos.

BioCestrés es una manera segura de usar medicamentos para batallar contra el estrés, gracias a su fórmula 100% natural, evitando así la farmacodependencia.

BioCestrés fortalece el sistema inmunológico, evitando así que el cuerpo sea vulnerado por enfermedades que se derivan del estrés.

Remedios naturales para aliviar el estrés

Si nuestro objetivo es aliviar el estrés, podemos considerar algunos remedios naturales aparte de la terapia cognitivo-conductual y la alternativa farmacológica.

Estas alternativas naturales son una herramienta que puede funcionarte muy bien, pero ten en cuenta que no necesariamente sustituyen los otros tipos de abordaje que se lleva a cabo en pacientes con casos de estrés. 

Sin más preámbulo, te describimos algunas de las opciones naturales más prácticas para el tratamiento del estrés.

Las infusiones de plantas como el tilo, la valeriana, el toronjil o la flor de azahar son buenas en el tratamiento de la ansiedad y el estrés, ya que predisponen al descanso. Prepara tu infusión y tómala para que te relajes. Este tipo de bebidas son buenas para inducir el sueño.

Los masajes con aceites esenciales son otra de las alternativas que pueden funcionar a la hora de aliviar el estrés. Aflojar la tensión de los músculos que se encuentran contracturados tiene un efecto casi inmediato en la disminución del estrés.

Un baño con agua caliente, puede ayudarnos a aliviar la tensión y nos predispone para tener una buena jornada de sueño.

Si agregas a tu baño caliente, alguna planta aromática como la lavanda, el efecto relajante puede ser más potente.

Otra de las alternativas que podría funcionar muy bien, es la práctica de rutinas de ejercicio. Podrías realizar sesiones de entrenamiento en tu casa o asistir al gimnasio.

El entrenamiento en circuitos en donde combinas el trabajo cardio con el trabajo anaeróbico te ayudará muchísimo.

Además de eso, podrías salir a dar una caminata o ponerte de acuerdo con un grupo de amigos y/o familiares y dar un paseo en bicicleta o jugar futbol, basquetbol, beisbol o tu deporte favorito.

Procura realizar alguna actividad que te distraiga de tu malestar y te haga concentrar tus pensamientos en otras cosas.

Puedes ver una película o reunirse a charlar con tu familia o un grupo de amigos. También podrías leer un buen libro o escuchar la música que más te gusta.

Puedes combinar todas estas alternativas para que tengas más impacto en lo que respecta a la disminución del estrés.

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