El sistema locomotor: la maravilla de la ingeniería natural

El sistema locomotor: la maravilla de la ingeniería natural

Última actualización: 14-02-2019. Equipo Nutricioni

El sistema locomotor o sistema músculo-esquelético es todo el entramado de estructuras que le permite a tu cuerpo hacer todo tipo de movimientos; lo conforman el esqueleto o sistema óseo (constituido por los huesos) y el sistema muscular (los músculos).

El esqueleto lo forman los huesos, las articulaciones y los cartílagos.

Los huesos forman el esqueleto, protegen órganos sensibles y hacen posible los movimientos a través de los músculos y los tendones. Los hay largos, cortos y planos.

  • Largos: La parte intermedia de ellos se llama diáfisis y sus puntas o extremos se llaman epífisis. Hacen la misma función de una palanca para efectuar los movimientos, como lo son el fémur y la tibia.
  • Cortos: Tienen una forma cúbica, por ejemplo, los huesos de las vértebras, los huesos de la muñeca, etc.
  • Planos: Tienen la forma que su nombre indica y su función es proteger órganos sensibles; los huesos del cráneo cumplen esta función.

Nuestro esqueleto lo forman 206 huesos y están unidos entre sí gracias a las articulaciones, con lo cual, unos se mueven respecto de otros. Las articulaciones son las que hacen posible que estos movimientos se produzcan.

Por el grado de movimiento podemos distinguir el tipo de articulaciones:

  • Móviles: le confieren a los huesos un movimiento amplio; entre éstas están las articulaciones de la cadera, el hombro, el codo y la rodilla.
  • Semimóviles: estas en cambio les permiten un escaso movimiento; son éstas las que existen entre las vértebras que forman la columna vertebral.
  • Fijas: no le permiten al hueso ningún movimiento; aquí tenemos las de los huesos del cráneo, porque, precisamente, su función es proteger este órgano. Mantén la salud de tus articulaciones con Articagos.

Su compañero: el sistema muscular

Los músculos son órganos que tienen la particularidad de relajarse y contraerse sin romperse, por eso son elásticos. Están constituidos por células alargadas conocidas como fibras musculares.

Su función primordial es hacer que tu cuerpo se mueva y para eso se apoyan en los huesos. A su vez se unen a éstos por fibras musculares llamadas tendones.

De acuerdo a su forma se clasifican en:

  • Fusiformes: Son alargados y conforman la mayoría de las extremidades (abductores, bíceps y cuádriceps).
  • Orbiculares: Adoptan forma de anillo y rodean orificios del cuerpo, entre éstos, los orbiculares de la boca.
  • Aplanados: Su forma es plana, son ellos: los pectorales, los abdominales, los frontales.
  • Esfínteres: Al igual que los orbiculares tienen forma de anillo, pero su función es cerrar conductos del cuerpo: el esfínter del ano.

Atendiendo al movimiento que realizan son de dos tipos:

  • Voluntarios: Se les llama también esqueléticos y se contraen de forma consciente, es decir, por nuestra voluntad. Son parte del aparato locomotor (bíceps, tríceps, etc). Se adhieren al hueso a través de los tendones, que es la parte del músculo que no se contrae pero que es resistente y firme.
  • Involuntarios: Es decir, se contraen sin que tengamos conciencia de ello. Conforman los órganos internos del cuerpo, como el corazón, estómago, vasos sanguíneos, intestino.

El músculo lo constituyen células fusiformes formadas por la membrana celular llamada sarcolema y el sarcoplasma.

Es aquí donde están los organelos, el núcleo celular, la mioglobina, y un conjunto de fibras conocidas como actina y miosina.

Su atributo principal es la contractilidad y es la que permite acortar la longitud cuando reciben un estímulo eléctrico o químico.

Funciones del sistema locomotor

Actúa de manera coordinada para dar movimiento, soporte y estabilidad al cuerpo haciendo que músculos y esqueleto trabajen juntos.

Mientras más músculos haya en una articulación, mayor será su rango de movimiento, como, por ejemplo, en el hombro.

Los huesos que forman el sistema locomotor tienen médula roja que es la que fabrica los glóbulos rojos y algunas células blancas, como los granulocitos.

A medida que el ser humano va creciendo disminuye la médula roja y aumenta la médula amarilla, que corresponde a la grasa. En el humano adulto la médula roja la encontramos en costillas, vértebras, cadera y esternón.

Por otra parte, el radio, la tibia, el cúbito y el peroné tienen en su interior más cantidad de grasa. Cuando se pierde sangre, los huesos fabrican más médula roja para así tener más disponibilidad de glóbulos rojos.

El sistema locomotor da movimiento y estabilidad, y a través de pequeños ajustes, mantiene al cuerpo en posiciones estacionarias.

Parte de este trabajo lo hacen los tendones, que cubren las articulaciones y así proveen estabilidad. Procura el buen funcionamiento de tus articulaciones con Articagos.

También son los responsables de los movimientos faciales, movimientos del ojo y la respiración, que son movimientos más sutiles.

Otra de las funciones capitales de este aparato es mantener la temperatura del cuerpo a través de sus músculos.

Aquí, la sangre absorbe el calor que generan los músculos y lo redirecciona a la superficie de la piel.

Existen algunas enfermedades que pueden debilitar este importante sistema.

A veces son difíciles de diagnosticar debido a la interconexión de éste con otros órganos del cuerpo. Y la mayor causa de estas dolencias es una mala nutrición.

También fallas en las articulaciones como, por ejemplo, la artritis, cuyos síntomas como el dolor causan dificultad para moverse y, en el peor de los casos la inmovilidad completa.

Cuando ya el daño en la articulación es irreversible se recurre a la cirugía, valiéndose de las prótesis para reparar o sustituir la articulación ya dañada.

Importancia del sistema locomotor

El sistema locomotor tiene una importancia vital porque es el que le permite al ser humano moverse, desarrollar actividades físicas e interactuar con su entorno.

Funciona coordinadamente con el sistema nervioso central permitiendo que los músculos puedan contraerse y hacer efectuar el movimiento.

El sistema nervioso central es el que genera las órdenes que hacen al aparato locomotor funcionar.

En este sentido el cerebro envía órdenes al sistema nervioso y éste hace las coordinaciones necesarias para que el esqueleto se mueva.

Éstos son los elementos que lo hacen posible:

  • Soporte: entre los huesos y los músculos generan soporte a la estructura del cuerpo, dándole la apariencia externa que conocemos.
  • Protección de órganos internos: Muchos de nuestros órganos y tejidos blandos están protegidos por huesos. La caja torácica, por ejemplo, da protección al corazón y pulmones; el cráneo brinda protección a nuestro cerebro; las vértebras a la médula espinal y la pelvis a los órganos reproductores.
  • Resistencia y firmeza: para cualquier movimiento que demande fuerza física.
  • Mecánica: El sistema locomotor es como un mecanismo de palancas. Los músculo aportan la fuerza, las articulaciones dan puntos de apoyo y los huesos son las partes móviles que direccionan la fuerza generada por los músculos. La extraordinaria composición de Articagos te ayuda a que todo este mecanismo funcione a la perfección, previniendo posibles daños y dolencias.
  • Almacenamiento: Los huesos guardan grasa como reserva de energía. El calcio del hueso también es una reserva mineral con la que cuenta el cuerpo.
  • Regulador: Los músculos colaboran en el mantenimiento de la temperatura corporal.
  • Recubrimiento: Aquí los cartílagos juegan un papel importante ya que cubren las partes óseas articulares y previenen del desgaste que pueda ocurrir por el roce entre dos huesos. Sirven de amortiguador a los golpes producidos cuando saltamos o caminamos.
  • Ponen las cosas en su sitio: Aquí los ligamentos entran en juego porque ayudan a mantener cada hueso en su justo lugar, previniendo que se produzcan dislocaciones. Permiten que órganos como el útero y la vejiga estén en su lugar correcto.

Ilustración de esqueleto en diferentes posiciones

El esqueleto axial

Constituye la armazón ósea de nuestro cuerpo y está dividido así:

  • 28 huesos en el cráneo, compuesto por: los huesos craneales, los faciales y los huesecillos del oído u osículos.
  • el hueso hioides.
  • la columna vertebral, compuesta por siete vértebras cervicales, 12 torácicas, cinco lumbares, el sacro y el coxis.
  • la caja torácica, con el esternón y las costillas.

Al cráneo lo forman 22 huesos que se encargan de resguardar al cerebro y los órganos encargados de los sentidos: ojos, nariz y oídos. Varios de estos huesos forman la bóveda craneal.

Bóveda craneal: Se trata de ocho huesos que protegen esta bóveda y engranan por medio de unas articulaciones fijas conocidas como suturas.

Un hueso frontal toma una forma curva alrededor del cráneo y forma la frente y la zona superior de las cuencas que alojan los ojos.

Dos huesos laterales, los temporales, protegen los conductos que llevan al oído medio e interno.

En el medio están el martillo, el yunque y el estribo, los huesos más pequeños de nuestro cuerpo. El hueso trasero del cráneo, el occipital, tiene un orificio grande que permite que el cráneo se conecte con la columna vertebral.

Dos huesos forman la parte superior del cráneo y se llaman los parietales.

Huesos de la cara: Son 14, y están divididos en dos zonas llamadas maxilar inferior y superior.

El inferior es el único hueso de esta zona y es el único que se mueve, esto para permitir la masticación. Los 13 huesos restantes están en la zona superior.

Caja torácica: La forman 12 vértebras torácicas de las cuales salen 12 pares de costillas y el hueso llamado esternón al que se conectan estas costillas.

La columna vertebral: También se le llama espina dorsal y la conforman 33 huesos conocidos como vértebras que se conectan con la base del cráneo y terminan en el hueso sacro-coxis.

Tiene la función de sostener el esqueleto y proteger la médula espinal, la estructura que aloja los nervios que gobiernan los movimientos de nuestro cuerpo.

El esqueleto apendicular

Es el que conforma las extremidades de nuestro cuerpo y es la parte del esqueleto que se mueve. Lo componen la cintura escapular, la extremidad superior, la inferior y la cintura pélvica.

En la cintura escapular hay dos clavículas y dos escápulas, en la superior hay dos húmeros, dos radios, 16 huesos carpales, 10 metacarpos y 28 falanges.

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La cintura pélvica la forman dos huesos que forman la cadera; luego, la extremidad inferior la forman dos fémures, dos tibias, dos peronés, dos rótulas, dos tarsales, 14 metatarsos y 28 falanges.

Las extremidades inferiores son dos y, cada una, tiene 64 huesos divididos en cinco zonas de extremo a extremo: hombro, brazo, antebrazo, muñeca y mano.

La cintura escapular la forman dos huesos: un par largo llamado clavícula ubicado a lo largo entre el esternón y el omóplato.

Éste, es el otro hueso que forma el hombro y está en la parte de atrás del tórax.

El brazo está formado por un solo hueso largo llamado húmero, que en la parte superior se conecta al hombro y en la inferior con el antebrazo, así forman la articulación del codo.

El antebrazo lo forman dos huesos paralelos: el cúbito y el radio, luego viene la muñeca, que le aporta flexibilidad a la mano, con cuatro filas de ocho huesos.

Luego siguen siguen huesos metacarpianos, dispuestos en forma de abanico para formar la mano. Finaliza en 14 huesos llamados falanges, de los cuales están tres en cada dedo y dos en el dedo pulgar.

Extremidades inferiores

Son dos, formadas por 62 huesos cada una, que se reparten entre la pelvis, el fémur, los huesos de la pierna y el pie.

La pelvis la forman el ilión, el isquión, el púbis, el sacro y coxis. El fémur es el hueso más largo y fuerte de nuestro cuerpo; los huesos que conforman la pierna van desde la rodilla hasta el tobillo llamados tibia y peroné.

La tibia es el hueso más grande de la pierna, conectado en su parte superior con el fémur y el peroné y en la inferior con el tarso y el peroné.

El pie está formado por tres huesos: el tarso, el metatarso y las falanges. El tarso son varios huesos que se unen a la pierna por el metatarso; allí está el hueso calcáneo, el más grande del pie y forma el talón.

En el caso de los huesos ya vimos que se clasifican en:

  • Largos: Los encontramos en el esqueleto apendicular y forman ‘palancas’ y tienen tres regiones: la epífisis, la diáfisis y el cartílago epifisiario; éste hace que el hueso crezca cuando el ser humano está en su niñez. En la epífisis el tejido óseo se encuentra en la parte central, mientras que la diáfisis tiene solo hueso compacto donde, internamente, va la médula ósea.
  • Cortos: En ellos el tejido óseo es igual al de la epífisis. Los huesos los encontramos en manos y pies.
  • Planos: Forman cavidades donde se alojan órganos nobles para protegerlos. En ellos, el tejido óseo esponjoso está recubierto de tejido óseo compacto.
  • Irregulares: Los encontramos en la base del cráneo, la cara y la columna vertebral . Algunos están formados solo por hueso compacto y en otros, tejido esponjoso.

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