Ilustración de un cuerpo humano defendiendose de bacterias

El sistema inmunológico: saber cómo funciona ayuda a tu salud

El sistema inmunológico: saber cómo funciona ayuda a tu salud

Última actualización: 13-02-2019. Equipo Nutricioni

La estructura humana es tan perfecta que posee su propio sistema de defensas. Entender cómo funciona el sistema inmunológico, puede servir para conservar un buen estado de salud.

Desde el momento mismo del nacimiento, la estructura orgánica de cada individuo comienza a formar este sistema inmunologico con la primera ingesta de leche materna.

Comienza allí entonces a formarse esa barrera de protección, que combatirá a todo aquel agente dañino que pretenda penetrar al organismo para causar daño.

Debemos saber entonces, cómo es su estructura, cómo funciona y qué debemos hacer, para que siempre podamos contar con esas defensas tan necesarias para tener una salud de buena calidad.

El cuerpo humano está conformado en su totalidad por diferentes sistemas, que funcionan de manera individual y al mismo tiempo coordinadamente, la función de uno incide en la función del otro.

A su vez cada sistema posee su propia forma de defenderse, es decir, posee su propio sistema inmune que a su vez ayuda a proteger a todo el organismo.

Para comprender de manera más sencilla todo este proceso, vamos a plantear una situación de “ataque” que pueda recibir el organismo.

Se da la circunstancia de que un agente infeccioso (una bacteria mala) logra entrar en el organismo, pudo entrar de diferentes maneras.

Bien puede ser un virus que provoca gripe y que logró entrar por la nariz. O quizás por un corte en la piel entra una de estas bacterias malas directamente al torrente sanguíneo.

En el sistema inmunológico, su principal función es mantenerse en estado de alerta, para lograr detectar y posteriormente atacar a ese agente infeccioso. Y así no llegue a causar mayor daño.

Indistintamente de cuál es el origen de ese agente que pretende hacer daño, el sistema inmune lo reconoce y lo clasifica como un cuerpo extraño.

A esos cuerpos se les identifica como “antígenos” que se traduce como una molécula tóxica para el organismo y por lo tanto deben ser eliminados.

El sistema inmunológico en acción frente a los antígenos

Ya queda determinado que los antígenos deben ser eliminados, ya que su presencia en el organismo sólo pretende causar daño.

Existen un grupo de células en nuestro cuerpo llamadas macrófagos, y que son la primera línea de defensa del cuerpo.

Estas células recorren todo el organismo a través del torrente sanguíneo y por los tejidos del cuerpo, realizando una labor de vigilancia para detectar cualquier antígeno.

La invasión de un agente extraño, inmediatamente es detectado por un macrófago, el cual lo “atrapa” dentro de una célula.

Dentro de este macrófago existen unas enzimas, que son las encargada de destruir al antígeno.

Esta destrucción consiste en procesar en pequeños trocitos que van a llamarse “péptidos antígenos”. Los péptidos son una especie de molécula que se forma por la unión de varios aminoácidos.

En ocasiones es suficiente sólo este proceso para acabar con el agente invasor. No obstante, es común que en un gran número de casos más células del sistema inmune se unan en esta batalla.

Pero antes de que lleguen los refuerzos del sistema inmune, dentro del macrófago, los péptidos antigénicos se unen a unas moléculas específicas.

Estas moléculas son libradas por el macrófago. Inicia entonces en proceso complejo en el que células específicas llamadas linfocitos, más los péptidos antígenos liberan citocinas.

Las citocinas son señales químicas que atraen más linfocitos, esto con la finalidad de producir anticuerpos.   

Los anticuerpos son liberados en el torrente sanguíneo, todo esto con la finalidad de lograr encontrar y unir más antígenos. De esta manera los invasores no se podrán multiplicar, por lo tanto no podrán causar daños en la salud del organismo.

Ya para finalizar todo este proceso, entran en acción los fagocitos, que son las células encargadas de remover del cuerpo a los antígenos.

Labor compleja la que tiene el sistema inmune, ¡hay que apoyarlo!

Acabamos de ver entonces cómo funciona el sistema inmune, es un proceso complejo y que se puede resumir de la siguiente manera:

Por todo el cuerpo están en constante movimiento las defensas del cuerpo, atentas ante cualquier posible ataque de un agente extraño y oportunista que se logró colar.

Así que una vez que es detectada esta presencia extraña, inmediatamente el sistema inmune ataca y en ocasiones solicita refuerzos.

Todo con la finalidad de neutralizar al enemigo, y encontrar la manera de expulsarlo del organismo para no causar daños mayores.

Es una manera sencilla de explicar un proceso complejo, donde intervienen diferentes células y una serie de microorganismos presentes en el cuerpo.

Para así poder recibir una respuesta que garantiza mantener el buen estado de salud del organismo.

De allí la importancia de que se debe procurar brindarle apoyo al sistema inmune, para que siempre pueda reaccionar de manera oportuna ante cualquier eventualidad.

Diurherbal es un producto que cumple con esa función, ya que gracias a los componentes que lo conforman impulsan al sistema inmune a mantener altos niveles de defensa.

Y esto lo logra de la manera más natural posible, ya que entre sus componentes existe un aporte de manera significativa de la vitamina B6.

Obviamente influye también los hábitos de vida que se lleven, ya que mantener el sistema inmune funcionando óptimamente, es más una forma de vida que un tratamiento.

Alimentarse sanamente, descansar las horas necesarias para recuperar las fuerzas que se hayan usado durante la jornada.

Practicar algún ejercicio, no hacer uso excesivo o si no se hace ninguno mejor, de sustancias como alcohol y cigarrillo.

Como podemos observar, es más una responsabilidad propia e individual, el hecho de mantener funcionando al sistema inmune adecuadamente.

El organismo puede ser atacado por cualquier lugar donde se facilite, de manera intencionada, el acceso a microorganismos dañinos.

Alimentarnos es necesario, pero a través de los alimentos nos podemos enfermar, si no se mantiene un mínimo de normas de higiene y de cuidado al manipularlos en su proceso de elaboración.

Respirar es indispensable, y a través del aire se pueden transmitir virus que pueden causar un mayor o menor daño según sean estos, o según cómo se encuentre el nivel del sistema inmune.

Ilustración de un cuerpo humano defendiendose de bacterias

¿Cómo el sistema inmune reconoce de qué se tiene que defender?

A través del tiempo, el sistema inmunitario ha ido evolucionando, lo que le ha permitido adaptarse a combatir los diferentes tipos de células anómalas e infecciones, de los cuales puede ser víctima el organismo.

Ese proceso de evolución, ha propiciado la manera en que las células inmunitarias detectan que algo no está yendo del todo bien.

Quienes detectan a los agentes invasores de manera automática, son las células más sencillas que posee el sistema inmunitario.

Mientras que también en el sistema inmunitario existen células más especializadas, tales como los linfocitos B y T.

Estos linfocitos tienen la capacidad de reconocer y descubrir nuevos objetivos, capaces de detectar cánceres y virus. Gracias a que sus técnicas de reconocimiento han mejorado.

Haciendo más gráfico este proceso, usemos la imaginación y pongamos a los linfocitos como unos agentes policiales que están en una frontera.

Estos centinelas deben vigilar y resguardar a quien dejan pasar esa frontera, por lo que allí deben solicitar la identificación de quien pretenda entrar, así que piden el “pasaporte”.

Cuando un linfocito B o T se topa con otra clase de célula diferente, este le solicita información acerca de su identidad.

Esto lo hace con la finalidad de lograr emparejar aquellas proteínas que se encuentran presentes en la parte externa de la célula.

De llegar a identificarla como una célula “amiga” el linfocito la deja pasar sin ningún tipo de inconveniente.

En cambio si detectan anomalías en las proteínas que se encuentran en la superficie de la célula, esta es considerada una célula “enemiga”.

Inmediatamente el linfocito da la señal de alarma, lo que permite que se activen los sistemas de ataque.

Al mismo tiempo se están enviando señales, que sirven para pedir ayuda a las demás partes que conforman el sistema inmunitario.

Se puede brindar un buen apoyo tomando Diurherbal, que ayuda a darle impulso al sistema inmune, manteniendo así el estado de alerta constante.

Entendiendo... ¿por qué debemos vacunarnos?

Desde el momento en que nacemos, nos vemos expuestos a una cantidad de “bichos” que habitan en el mundo exterior.

De allí la importancia de que los bebés sean vacunados contra ciertas enfermedades apenas nacen, ya que su sistema inmune es muy débil.

El proceso de fortalecer el sistema inmunológico lleva toda la vida, a medida que crecemos, es decir, que pasan los años. Aumenta los virus, agentes agresores y los “bichos” dispuestos a atacar.

Por lo que el sistema inmunológico va aprendiendo y adaptándose con la experiencia que viva con cada nuevo atacante.

De allí la importancia de la aplicación de las vacunas durante la infancia, ya que el sistema inmunológico está en proceso de aprendizaje.

Aprendiendo a tiempo cómo defenderse, el sistema inmunológico podrá proteger al organismo de diversas enfermedades durante el resto de la vida.

Son los linfocitos células que conforman parte del sistema inmunológico, los encargados de aprender.

Como mencionamos, los linfocitos son esos agentes del cruce de frontera, es decir, luego de informarse qué clase de proteínas portan en su superficie las otras células.

En este proceso de aprendizaje los linfocitos reciben ayuda de otras células que también son parte del sistema inmunológico. Esas células son las dendríticas.

Las células dendríticas capacitan a los linfocitos a identificar quiénes son los amigos y quiénes son los enemigos.

Ésta identificación se hace mediante la muestra de fragmentos de esas proteínas para ser examinadas.

Una vez aprendido este proceso de identificación, los linfocitos lo recordarán por el resto de la vida.

Permitiendo así estar en la capacidad de proteger al organismo de infecciones. Informando quiénes son los amigos o los enemigos.

De allí la importancia de las vacunas. Al vacunar a una persona, se le está inoculando un virus ya debilitado o muerto, impidiendo que contraiga la enfermedad.

Pero es la manera de enseñarle al sistema inmunológico cómo identificar y combatir determinadas infecciones.

Ya de adultos, se puede y se debe impulsar la función del sistema inmune con productos como Diurherbal. Reforzando así el aprendizaje obtenido a través de las vacunas.

El sistema inmunológico: un maestro en el arte de la defensa

Para este momento es ya más comprensible cómo funciona el sistema inmunológico.

No sólo se trata de un sistema con el cual prácticamente nacemos y ayudamos a desarrollar. Este sistema debe aprender cómo ejercer su función y para ello debe pasar por un proceso educativo.

La educación recibida la logra gracias a las vacunas y de la intervención de los linfocitos y de las dendríticas, células propias del sistema inmunológicos.

Si posteriormente el organismo se ve atacado e infectado por un virus en concreto, el sistema inmunológico está tan bien preparado, que es un maestro en el arte de defender al organismo.

Esto le permite estar preparado para luchar contra ese virus y descartarlo antes de se desarrolle una enfermedad en el organismo.

Es tal la capacidad de los linfocitos para identificar al enemigo, que pueden reconocer las células cancerosas y las células que ya han sido infectadas por un virus.

Una célula que ha sido alterada por un virus y se torna anómala, no difiere mucho de una célula humana perfectamente sana.

Sin embargo, el sistema inmunológico que ha sido tan bien preparado, es capaz de detectar la más mínima alteración.

Las alteraciones se presentan generando cambios muy pequeños sobre las proteínas que las células llevan en su superficie.

Es así, como un sistema inmune bien entrenado y fortalecido, es capaz de identificar a las células que están infectadas y hasta las que son cancerosas.

Ayudar a mantener el sistema inmune en estado de alerta es posible, con la toma de Diurherbal, ya que el sistema inmunológico logra mantener sanas sus células protectoras.

Entre los componentes que conforman este productos se encuentra la vitamina B6, que contribuye de manera significativa en la formación de anticuerpos y glóbulos rojos.

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Ayudando al correcto funcionamiento del sistema inmunológico

Podemos y debemos contribuir en el mantenimiento del sistema inmunitario, mejorando también los hábitos de vida.

Porque es responsabilidad de cada individuo, el mantenerse tan sanos como sea posible. Es innegable que existen situaciones adversas, pero no son el común denominador.

Lograr ser personas que gozan de un buen estado de salud, es más sencillo de lo que se puede llegar a pensar. Sólo es cuestión de hábitos.

Por ejemplo: llevar una dieta equilibrada donde se le proporcione al organismos las vitaminas, minerales, proteínas que requiere es lo más sencillo y fundamental.

Además de que con una dieta balanceada se logrará mantener un peso adecuado; ya que, el sobrepeso altera y perjudica diversas funciones en el organismo.

También mantenerse activo, permitiéndose realizar una rutina de ejercicios que no tienen por qué ser de alto rendimiento, pero sí constantes.

Una caminata de 30 minutos diarios, practicar yoga, permitiendo un equilibrio entre cuerpo y mente. Son de las prácticas más sencillas y altamente beneficiosas.

Así como es importante el ejercicio, de igual manera lo es un correcto descanso, dormir las horas necesarias, ya que permite al organismo reponer todas las energías desgastadas.

Para nadie es un secreto que el estrés no beneficia en nada a la salud, ni mental, ni corporal.

Por lo que hay más bien que ocuparse de las cosas que se pueden solucionar, de las que importan y aportan. Antes de preocuparse por aquello que no tiene solución ni beneficio.

¡Cuida tu salud! nadie más lo hará mejor que tú.

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