Mujer joven en un parque respirando el aire de la naturaleza

El oxígeno, o cómo respirar bien para vivir. ¡Véalo aquí!

El oxígeno, o cómo respirar bien para vivir. ¡Véalo aquí!

Última actualización: 09-02-2019 por Editor Ernesto.

Ese elemento tan importante para la vida como lo es el oxígeno es un gas, cuya característica más resaltante es ser inodoro e incoloro. Lo puedes ubicar en la tabla periódica de los elementos con el número 8.

De los elementos más abundantes en el universo, ocupa la tercera posición y constituye más del 20% de la atmósfera terrestre. También es el elemento que más abunda en nuestro cuerpo, constituyendo 66% de la masa del mismo.

Su función en nuestro cuerpo es crucial, porque permite a las células generar energía. Sin las presencia del oxígeno, la vida no habría podido sostenerse desde el principio en la tierra.

Existen algunas formas de vida en nuestro planeta que pueden sobrevivir sin oxígeno, pero son organismos unicelulares, nada que ver con los más complejos.

Nuestras células obtienen la energía con la que funcionan, de la combinación de otros elementos con el oxígeno que respiramos.

Dicha energía no se mantiene por mucho tiempo, la utilizan de manera prácticamente inmediata. Es por eso que se requiere siempre la presencia del oxígeno, por eso debe ingresar siempre a nuestro cuerpo.

Esta renovación sistemática de este gas tan importante se lleva a cabo desde nuestros pulmones. Si este proceso se ve interrumpido, la muerte sería el resultado casi instantáneo.

Cuando el oxígeno ingresa a los pulmones comienza a mezclarse con la sangre para llegar a todas nuestras células. Se produce entonces un intercambio de sangre renovada y sangre pobre que tiene lugar de manera involuntaria.

Es así como el bombeo de sangre y la respiración se producen de manera automática, sin intervención de nuestra voluntad. Algunas veces necesitamos más oxígeno, es el caso cuando realizamos ejercicios físicos intensos.

Aquí hay una mayor necesidad que se suple respirando con más velocidad, y la razón es, la mayor cantidad de energía que el cuerpo necesita.

Beneficios del oxígeno

Mujer jovén respirando el aire de un lugar libre

La cantidad de oxígeno que necesitamos está en relación directa con nuestro estado de salud, las actividades que realizamos y nuestro nivel de hidratación. Cuando nuestro nivel de oxígeno es deficiente, lo más seguro es que haya graves problemas de salud.

A veces son necesarias medidas extremas para suplirnos oxígeno, como es el caso de las cámaras hiperbáricas. Esta terapia incrementa los niveles de oxígeno y puede servir para resolver otras situaciones médicas.

Se ha evidenciado en algunas investigaciones que, a mayor cantidad de oxígeno, mayores beneficios. En pruebas con ratones a los que se les suplió de más oxígeno, mostraron mejor comportamiento celular, se incrementó su inmunidad y vivieron dos veces más tiempo.

La privación momentánea de oxígeno, tal como un ahogamiento o una asfixia, no debería ser catastrófica, a diferencia de si se mantiene por meses o incluso años. La deficiente calidad del aire que se respira en las grandes urbes y la contaminación permanente sí lo son.

Igualmente, todos los procesos producidos en la etapa de metabolismo se apoyan en la presencia del oxígeno. Un individuo con buen desempeño metabólico goza de una salud óptima; si el organismo tiene buen suministro de oxígeno se mantiene fuerte. Para mantener esa salud óptima prueba Articagos, su formulación tiene un perfil preventivo, paliativo e incluso curativo para distintas dolencias.

La privación del oxígeno puede tener consecuencias nefastas; hasta se ha relacionado con el surgimiento de tumores. El cambio climático está produciendo una disminución del nivel de oxígeno en la atmósfera.

Hasta ahora, el suministro de oxígeno en nuestro planeta es ilimitado, pero existen personas que siguen contaminando y no agradecen la presencia de este elemento. Con esto, el oxígeno sigue siendo ilimitado pero contaminado con sustancias nocivas, que ponen en riesgo la vida de todos nosotros.

¿Cuál es su función?

Al hacer el acto de respirar, ese aire que respiramos ingresa a nuestros pulmones, donde lo absorbe la sangre para llevarlo a todo el organismo. Esto se logra gracias a la hemoglobina presente en la sangre, que lo toma y o lleva hasta las células.

Ciertos niveles de oxígeno se necesitan para que las células pueden respirar; es el momento cuando ingerimos alimentos y su energía es transferida a nuestra células.

En esta fase, el oxígeno rompe azúcares y se forma ATP (adenosin-trifosfato) que es la molécula que brinda energía a las células.

En este proceso se generan subproductos que la célula no necesita y que el cuerpo expulsa, como CO2 y agua.

La transformación que el oxígeno hace de los alimentos que ingerimos en energía se llama oxidación, donde también se desechan las células que ya han muerto.

Dichas células intoxican al cuerpo si se mantienen en él, por lo que, al respirar, suplimos al organismo con el oxígeno que necesita para mantenerse limpio.

Ahora, cuando los niveles de oxígeno no son los requeridos vienen las complicaciones, como fatiga, falta de vitalidad, cansancio. Además, los efectos no son repentinos, son paulatinos, debido a la mala calidad del aire y el humo.

La contaminación y una pobre calidad del aire que respiramos van ensuciando nuestro organismo y las consecuencias se ven y se sufren a futuro. De allí la importancia de respirar un aire limpio y libre de contaminantes atmosféricos.

Como el oxígeno no lo vemos y no tiene olor alguno, simplemente no notamos su presencia y sus efectos beneficiosos en nuestro cuerpo. Al comprender cómo funciona, nos damos cuenta que en realidad su presencia sostiene la vida.

Es el que mueve nuestros cuerpos y nos da la oportunidad de estar activos; entonces, es nuestro deber cuidar más nuestro ambiente para tener un aire más limpio.

¿Cómo recorre el oxígeno el cuerpo?

Ilustración de las partes del sistema respiratorio de las personas

El oxígeno es primordial para vivir, sin él, sencillamente morimos, y comprendemos ahí su importancia. Pero, ¿cómo se lleva a cabo este proceso, para que todo nuestro cuerpo pueda disfrutar de este importante elemento?

Para empezar, inhalamos aire al menos unas 17 mil veces por día, es una acción natural e inconsciente pero que no se detiene. Aquí entran en juego nuestros pulmones, estómago, cerebro, sangre, huesos y corazón.

Para que el oxígeno pueda llegar a las células y hagan su trabajo se necesita un transporte. Existe un tren de 20 trillones de glóbulos rojos con una carga de 270 millones de moléculas de hemoglobina, compatibles con el oxígeno.

Para fabricar estas células el cuerpo usa materiales provenientes de los alimentos que ingerimos; es donde entra a jugar el estómago.

En la digestión, la comida se subdivide en partes mínimas como hierro, que va al tejido que fabrica los glóbulos rojos.

Articagos ayuda a la absorción de hierro en el organismo y forma una proteína que permite producir piel, vasos sanguíneos, ligamentos y tendones.

El número de estas células es regulado por el riñón a través de una hormona que dosifica la producción,fabricando 2.5 millones de glóbulos por segundo. Así, ya el oxígeno tiene su tren para viajar.

Pero, antes que el oxígeno llegue hasta los pulmones, es el turno del cerebro. Desde el tronco encefálico sale una señal que viaja por el cuerpo a través del sistema nervioso para llegar a los músculos que mueven el diafragma.

Esta señal también activa las costillas que entonces se expanden, y hacen que baje la presión de los pulmones, permitiendo la entrada del aire al cuerpo. Con Articagos se logra la regeneración de las células osteoarticulares por medio de la ingesta de este producto, representando la erradicación de la fricción entre los puntos de contactos de los huesos. Es cuando los glóbulos rojos llevan el oxígeno por el torrente circulatorio hasta los pulmones y el resto del organismo.

Para llevar a cabo esto, se necesita del corazón, el cual palpita, al menos, 100 mil veces diarias, y es el responsable de que el oxígeno recorra nuestro cuerpo.

¿Qué pasa cuando hay déficit de oxígeno?

La deficiencia de oxígeno se produce cuando el aire que respira una persona tiene menos de un 20% de volumen de este elemento. Esto hace que no llegue oxígeno a los tejidos produciendo lo que se llama hipoxia.

Un ejemplo es lo que se conoce como apnea del sueño y tiene lugar en períodos de bajo nivel de oxígeno. Un descenso de dos puntos por debajo de 20% en el suministro de oxígeno es suficiente para producir efectos en el individuo.

Si estos niveles caen entre un 15% y un 19% el individuo comienza a presentar fallas en la coordinación, porque sus tejidos no están recibiendo oxígeno suficiente.

Si baja al 12% o al 10% la persona empieza a tener problemas de juicio y sus labios adquieren un color azulado.

Si baja hasta el 8% la persona pierde el conocimiento. Ya en el 6% se puede producir la muerte en el transcurso de ocho minutos.

El déficit de oxígeno se produce cuando la concentración de oxígeno en la sangre baja. Algunas causas de esta afección pueden ser la neumonía, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y el asma.

También lo pueden producir el déficit de hemoglobina y la exposición a gases peligrosos. Este déficit de oxígeno puede presentar los siguientes efectos:

  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Frío constante en el cuerpo
  • Fallas de concentración
  • El sistema inmunitario se debilita, lo que produce que la persona se enferme muy seguido
  • Insomnio
  • Trastornos en la coordinación

Si notas algunos de estos síntomas acude a tu médico inmediatamente. El primer tratamiento que recibirás es un suministro de oxígeno alterno para equilibrar tus niveles.

Si este primer paso no funciona, entonces se usará una máquina que te ayudará a respirar.

¿Qué es saturación de oxígeno?

Se llama saturación de oxígeno a la cantidad de oxígeno presente en la sangre. Cuando la sangre es bombeada por el corazón el oxígeno se pega a los glóbulos rojos y es repartido al resto del cuerpo.

Un nivel óptimo de saturación implica que se garantiza la cantidad correcta de oxígeno que las células reciben. Un porcentaje correcto de oxígeno en la sangre está en el orden del 95% al 100%.

Una saturación menor al 90% produce hipoxemia, manifestándose en una respiración trabajosa. Cuando el porcentaje es menor a 80% se declara hipoxemia severa.

La disminución en la saturación de oxígeno puede ser causada por diversos factores: déficit de oxígeno en el aire cuando se está a altas altitudes; apnea del sueño; infecciones pulmonares y otros.

Uno de los efectos de la hipoxemia es la pérdida de la memoria o problemas para resolver problemas matemáticos. Puede haber alteración de la personalidad y trastornos de la conciencia.

Cuando hay hipoxemia se produce una sobrerrespiración o hiperventilación, que es un aumento en la frecuencia de la respiración producto del déficit de oxígeno. La hiperventilación puede ser causada por estados de pánico o enfermedades coronarias.

Para medir los niveles de saturación se usa un instrumento llamado saturómetro o pulsioxímetro. Se usa midiendo la coloración de la sangre dependiendo de su saturación de oxígeno: a mayor saturación, la sangre es de color más claro y brillante.

Otra técnica usada es la gasometría arterial, en la que se extrae sangre de una arteria para medir sus niveles de oxígeno, CO2 y la acidez de su pH. Esta medición se hace a personas con problemas respiratorios y es común en neumonología.

Lo bueno de respirar bien

Como ya se ha dicho, el oxígeno simplemente es vital para nosotros, porque nos permite funcionar en condiciones perfectas. Como es un proceso natural, es automático y no reparamos en él; entonces, es mejor aprender a respirar.

En la respiración hay dos fases: inspiración y espiración, y es donde más nos equivocamos, porque inspiramos sin haber expulsado todo el CO2 de los pulmones. Parece fácil, pero no lo es, porque llevamos toda la vida respirando de esa manera.

Veamos a continuación los diferentes tipos de respiración y sus beneficios:

Abdominal: Al inspirar, el diafragma baja y la base del abdomen se hincha y se llena de aire.

En ese momento el diafragma sube y baja lentamente; este ritmo lento da un masaje a los órganos internos para que funcionen bien.

Esta respiración es la más corriente y se debe hacer de forma profunda, intensa y lenta.

Costal: Aquí los pulmones se dilatan en la zona media, abriendo la caja torácica para que las costillas se separen como si fueran un fuelle. Es el tipo de respiración usada en los deportes.

En estos casos Articagos está indicado para los deportistas, ya que permite desarrollar músculos más fuertes, a la vez que articulaciones y huesos protegidos.

Clavicular: Esta respiración la hacemos con la parte de arriba de los pulmones. Como en la costal, en esta oportunidad el aire abre la clavícula.

Es el tipo de respiración que menos se recomienda porque el aporte de oxígeno es mínimo.

Para hacer una respiración completa, colócate tumbado boca arriba y haz lo siguiente:

  • Expulsa todo el aire de tus pulmones
  • Deja que baje el diafragma y llena de aire la base de tus pulmones. Poco a poco lo llenarás todo sin expulsar aire.
  • Seguidamente,haz que suba la parte media de los pulmones abriendo las costillas para llenar de aire esta parte.
  • Para terminar, llena la parte de arriba de tus pulmones, logrando que la clavícula se hinche.

El aire debe ingresar sin sacudidas y de forma lenta, así aprenderás a llenar tus pulmones a plena capacidad para aprovechas más oxígeno. Para vaciar, lo harás de la misma manera lenta.

Al final notarás un estado de relajación harás respiraciones más profundas y productivas.

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