Manos sosteniendo la flora intestinal

El intestino grueso: desechar lo malo es su función

El intestino grueso: desechar lo malo es su función

Última actualización: 04-12-2018. Equipo Nutricioni

En el tramo final de la larga carrera digestiva se encuentra un órgano necesario para el normal funcionamiento de todo el organismo: el intestino grueso. Este depósito natural, provee seguridad y confort cuando está cuidado convenientemente.

El intestino grueso, también llamado colon, es una tubería muscular que forma parte del sistema digestivo. Es mucho más corto que su hermano, el intestino delgado, y de mayor diámetro que este último.

Su misión fundamental es la disposición de los restos de la digestión para su eliminación y expulsión, además de otras funciones.

Parece importante recalcar que si el intestino grueso no almacenara la materia fecal, estaríamos todo el día defecando y no una sola vez, como corresponde. Nada agradable, en realidad.

Es innegable que  el intestino grueso tiene una enorme importancia en el diario vivir, pues para que no perduren los desechos más allá de lo necesario en nuestro sistema, él lo acumula todo evitando grandes molestias.

Para mejorar la salud intestinal es preciso conocer a este preciado y noble órgano y, sobre todo, aprender a cuidarlo y mantenerlo de manera que sus funciones estén siempre bien cumplidas.

Manos sosteniendo la flora intestinal

El colon: un tubo en forma de arquería

Sería bueno preguntarse de dónde sale el término ‘colon’. Primero que nada no hay que confundirse con ‘Colón’, el marinero que llegó a América.

Colon significa tramo o miembro. De ahí que en algún momento pasara a formar parte del vocabulario anatómico refiriéndose al intestino, haciendo alusión a los tramos que posee.

Del intestino grueso,  el colon es la parte más grande y forma una especie de marco en forma de arco que rodea el intestino delgado.

Esta peculiar forma hace que el colon se divida en cuatro porciones: ascendente, transverso, descendente y sigmoide junto al recto.  

El tramo inicial es denominado: colon ascendente que va desde el ciego hasta el ángulo que se forma con la otra porción en el hígado, formando una línea vertical.

El colon transverso es el segundo tramo del colon, el más móvil y más largo. Esta porción va desde el hígado hasta el bazo formando esquinas con los otros tramos, con la forma ya conocida de arquería de fútbol.

La parte del intestino grueso que va a continuación del colon transverso es el colon descendente. Va hacia abajo por el lado izquierdo del abdomen junto al colon sigmoide en la zona pélvica.

El colon sigmoide culmina el intestino grueso y tiene forma de la letra S (de ahí su nombre por la letra griega sigma). El colon descendente se une  con el recto.

Mujer con la mano en el estomago representando problemas gastrointestinal

Cuando el colon no funciona bien

Como todo en el cuerpo, el colon puede enfermarse. A pesar de ser un órgano bastante fuerte y resistente a las patologías, cuando no está sano genera bastantes problemas a las personas.

Hay varios grupos de enfermedades del intestino, según sus características. Las más comunes en la actualidad son las de tipo inflamatorio que están alterando, significativamente, la salud de los humanos.

En este orden de ideas, los jóvenes, curiosamente, son los que más tienden a padecer enfermedades inflamatorias intestinales, patologías ‘invisibles’ que tienen un profundo impacto en el día a día de la población que las sufre.

Los dolores abdominales, la pérdida de peso, las diarreas sanguinolentas, fiebre y falta de apetito son los más comunes síntomas de estas afecciones del tracto digestivo. Hay episodios más violentos donde se agudiza la sintomatología.

En estos momentos, llamados ‘brotes’, las personas suelen no llegar al baño durante las crisis, por lo que lo que se convierte en una ‘enfermedad vergonzante’ lo que inicia un aislamiento de la persona y la pérdida de la vida social.

El problema de las enfermedades inflamatorias del colon es que es muy difícil su reconocimiento preciso, dado que el cuadro clínico es, casi siempre, muy parecido, por lo que un especialista es necesario para diagnosticarlas.

Las colitis ulcerosas y la Enfermedad de Crohn son ejemplos de enfermedades que poseen mucha similitud en su sintomatología y que sólo una buena examinación podría dar el diagnóstico adecuado.

Hay otras enfermedades con diferentes grados de gravedad pero que no son tan frecuentes:  pólipos intestinales, diverticulitis y el temible cáncer de colon. El estreñimiento, aunque no es una enfermedad, puede causar muchas molestias.

La ingesta de enzimas cuando estas escasean produciendo un tránsito intestinal lento,  puede ser mejorado consumiendo alimentos apropiados o algún complemento, como Enzi Activ, evitando, entre otras cosas, el estreñimiento.

Imagen en primer plano de mujer tocandose el abdomen

¿Con qué frecuencia hay que ir al baño?

Como ya se sabe, el intestino grueso es el lugar donde los restos de comida que no han sido digeridos por el intestino delgado son procesados.

La degradación de estas sobras tiene una duración de unas 16 horas, aproximadamente, aunque esto varía según lo que se ha comido.

Este tiempo que tarda el intestino grueso en hacer su función ayuda a extraer las sustancias como el calcio, por ejemplo, un mineral esencial del organismo y que sólo puede ser absorbido eficazmente en este sitio.

Por supuesto,  la frecuencia de ir al baño es diferente en cada persona y muchos factores se unen para establecer esta regularidad. El promedio de tiempo que la comida dura entre la ingesta de comida hasta el baño es de un día.

Esta medida varía considerablemente de persona a persona: hay algunos que tienen un procesamiento más rápido y lo hacen en ocho horas; otros mucho más lentos pueden tardar hasta tres días o más.

Cuando se va al baño para evacuar, se vacía la última sección del colon que nuevamente se llenará al día siguiente. Para casi todos, el contenido del intestino grueso basta vaciarlo una vez al día.

Este ritmo se puede modificar si se llena el  intestino grueso con un volumen mayor, teniendo  que visitar el baño dos y hasta más veces al día.

Las heces son agua en sus tres cuartas partes. Esto asegura que su paso por la ‘tripa’ sea suficientemente suave para transitar sin problemas.

La materia sólida son bacterias, en casi toda su composición, que el cuerpo necesita desechar con prontitud, pues para nada son aprovechables.

Un tercio de ese material fecal sólido lo compone la fibra vegetal no digerible, y otro tercio lo ocupan sustancias de las que también el organismo quiere deshacerse, como el colesterol o los restos de medicamentos y colorantes artificiales.

Ilustración de mujer en el baño con fuerte dolor de estomago

Colitis vs. estreñimiento

Las colitis y el estreñimiento son los dos extremos de afecciones del intestino grueso. Podría decirse que son, prácticamente, polos opuestos en cuanto a los síntomas que refieren.

Suele confundirse una colitis con la diarrea porque sus  dolencias o tratamiento son muy parecidos. Hay que decir que la primera es una enfermedad y la segunda es tan solo un síntoma.

Cuando las paredes del colon y el recto se inflaman, se llama colitis. Esta inflamación produce pequeñas llagas llamadas úlceras.

Generalmente, la inflamación va de abajo hacia arriba, es decir comienza desde el recto y se extiende al intestino grueso, sin llegar al intestino delgado.

La colitis aqueja  tanto a hombres como a mujeres, y puede manifestarse a cualquier edad, aunque la etapa que más parece padecerla es la juventud.

Según la gravedad de la enfermedad, presenta algunos síntomas, más o menos comunes a todos los tipos de colitis:  Dolor abdominal y cólicos; heces con sangre y purulentas; diarrea y fiebre; dolor rectal y gases; pérdida de peso y del apetito, entre otros.

Por otro lado, el estreñimiento  se refiere a evacuaciones intestinales escasas o gran dificultad para evacuar durante varias semanas. Puede decirse que es el hecho de tener menos de tres deposiciones intestinales por semana.

Existe el estreñimiento aislado que es bastante frecuente, pero también hay algunas personas que padecen estreñimiento crónico y éste afecta la normal marcha de las actividades cotidianas.

He aquí los signos y síntomas más usuales, cuando se sufre de estreñimiento:

  • Realizar  menos de tres evacuaciones semanales.
  • Expulsar heces grumosas o duras.
  • Tener que esforzarse  para poder evacuar.
  • Sentir como si en el recto hubiera alguna obstrucción que coarta la evacuación.
  • Mantener la creencia de que no se ha podido vaciar el recto completamente.
  • Realizar ayuda mecánica (usar las manos en el abdomen o introducir un dedo) para vaciar el recto.

Es imprescindible consultar al médico en cualquiera de los casos que se mencionaron anteriormente, si se posee uno o algunos de ellos.

Niño pequeño sentado en la poceta producto de estreñimientos

Cuando el colon se irrita no hay quien lo soporte

El colon es un órgano fácilmente irritable, a pesar de su aspecto fortachón y de su nada envidiable actividad de guardar los excrementos.

El colon irritable es un síndrome (conjunto de síntomas) que se caracteriza por la presencia de dolor en el abdomen con cambios en el ritmo intestinal (diarrea-estreñimiento), acompañado de la sensación de relajación abdominal, sin que haya algo que lo justifique.

El colon irritable puede ser causado por múltiples factores, pero uno de ellos, el que más quizás está incidiendo actualmente y produciendo la enfermedad, es el estrés.

Muchos especialistas aseguran que este síndrome es crónico, aunque no descartan aquellos cuadros similares que son momentáneos y que progresan con algunos tratamientos.

Hoy en día, las mejoras sustanciales de personas afectadas se ven más claramente en aquellos casos donde la medicina tradicional ha sido aplicada junto a otras técnicas que incrementan la calidad de vida de las personas.

Algunos de estos métodos alternativos tienen que ver con la ingesta de suplementos o complementos de fibras o enzimas digestivas, como Enzi Activ que provee éstas últimas para ayudar al intestino a absorber correctamente los nutrientes.

He aquí algunos consejos que pueden evitar o contrarrestar el colon irritable:

  • Comer despacio y masticar bien los alimentos.
  • Las comidas abundantes hay que evitarlas. Es mejor realizar comidas más frecuentes y con menor cantidad.
  • La ingesta de agua debe incrementarse, sobre todo si el estreñimiento es quien predomina.
  • La dieta debería ser primordialmente rica en proteínas y pobre en grasas.
  • Si algún alimento genera molestia abdominal, ¡mejor eliminarlo!
  • Aquellos alimentos que son más perjudiciales son los que generalmente más se consumen: alcohol, especias, sopas artificiales, chocolate, lácteos, quesos, yogurt, helados, mantequilla, bebidas gaseosas… y ¡muchos otros! Hay que minimizarlos.
  • Los alimentos ricos en fibra deben incrementarse en la dieta diaria.
  • Una buena opción es utilizar salvado de trigo mezclado con líquidos u otros alimentos.
  • Se puede tomar leche de almendras.
  • Los alimentos flatulentos como col, coliflor, garbanzos, lentejas,  guisantes, frutos secos, entre otros, deben reducirse.
  • El ejercicio físico suave es altamente recomendable.
  • El uso de  productos con un amplio grupo de sustancias enzimáticas, pueden mejorar la salud del colon. Enzi Activ es un producto que estimula, adecuadamente, el tránsito intestinal.
  • Por último, pero no menos importante, es aconsejable mantener un horario estable de comidas  y evacuaciones, preferiblemente después del desayuno.

Un ciego con apéndice

Siempre que se habla de algún órgano del cuerpo, surge inmediatamente el problema de los nombres técnicos que cada parte posee.

Ya se comentó que el intestino grueso, hermano mayor del intestino delgado, es un tubo muscular, es decir un canal cerrado cuyas paredes están revestidas de fibras musculares.

A la primera parte del intestino grueso se le llama ciego, porque hacia uno de los lados no tiene salida. Es como una ‘calle ciega’: todo lo que por ahí circule debe hacerlo hacia el otro lado, es decir, hacia ‘arriba’.

En esta parte del intestino se encuentra el apéndice vermiforme (esta palabra hace referencia a su forma de gusano), que en el lenguaje común simplemente se menciona como: apéndice.

El apéndice es un órgano con forma cilíndrica, sin salida, y que se encuentra conectado al ciego.  

Respecto a la función de éste  en el cuerpo, aún no ha sido establecida por completo. Los estudiosos creen que alguna vez fue útil a los seres humanos en la digestión de la comida, pero con la evolución se perdió su función.

Algunas investigaciones han demostrado que en el apéndice abundan células que ayudan al cuerpo a erradicar las infecciones;  es posible, entonces, que éste tenga un papel en la inmunología orgánica.

Mejor conocer para no caer en una apendicitis

Los expertos médicos y los científicos aún no se ponen de acuerdo en cuanto a cómo prevenir  la apendicitis, esto es: una inflamación del apéndice.

Cuando existe dolor  fuerte y repentino en la parte derecha  del abdomen bajo que se agudiza al presionarlo, fiebre que aumenta con el dolor, náuseas o vómitos, se puede estar sufriendo una apendicitis.

Una de las estrategias más utilizadas y pensadas para la prevención con más o menos éxito de esta patología, es el consumo de abundantes vegetales y frutos ricos en fibra.

Cabe preguntarse: ¿qué son las fibras? Son sustancias que residen en las plantas. La fibra vegetal se puede encontrar en frutas, verduras y granos.

El cuerpo no digiere la fibra, por lo que  esta pasa rápidamente a través de los intestinos y esto redunda en beneficios, evitando el estreñimiento.

Enzi Activ es un producto que asegura, también, una digestión rápida de aquellos alimentos que pueden causar problemas al aparato digestivo por su alto contenido enzimático, auxiliar de las fibras vegetales.

Es necesario aclarar que junto al consumo de fibra, hay que incrementar la ingesta de agua. Los entendidos coinciden en que deben consumirse de uno a dos litros por día.

Una lista que no es exhaustiva de alimentos que poseen alto contenido de fibra y que pueden mejorar nuestra dieta intestinal es la siguiente:

Tubérculos y vegetales de raíz;

brócoli y las coles de Bruselas;

cáscara de psyllium orgánico (obtenida del plantago, se utiliza para controlar el peso y el tránsito intestinal);

semillas de cáñamo, linaza y chía (esta última es una semilla considerada de las más saludables del planeta);

bayas (en cantidades moderadas);

almendras sin procesar

las judías verdes (vainitas, ejotes, chauchas o habichuelas son otros nombres);

el coliflor y los frijoles.

Para complementar una sana dieta rica en fibra hay que sumar una vida lo más libre de estrés posible y un buen descanso que asegure la relajación completa.

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