estres laboral, El hombre siente una gran presión en el trabajo.

El estrés tiene síntomas muy perjudiciales, ¿los conoces?

El estrés tiene síntomas muy perjudiciales, ¿los conoces?

Última actualización: 27-02-2019. Equipo Nutricioni

Que si te duele la cabeza, culpas al estrés… cuando no rindes en el trabajo, culpas al estrés… y cuando tienes baja energía, seguro, ¡la culpa es del famoso estrés!, pero realmente ¿conoces cuáles son sus verdaderos síntomas?

O lo que es más… ¿sabes a ciencia cierta, qué es el estrés?

estres laboral, El hombre siente una gran presión en el trabajo.

Porque es mucho lo que se dice y poco lo que se sabe, de la llamada enfermedad moderna, que nos deje una idea clara sobre ella.

Tal es así, que sentir un poco de estrés puede ser catalogado como positivo, cuando te ayuda a estar alerta ante el peligro, o te activa para cumplir con una encomienda en determinada fecha.

Pero es sumamente negativo para tu bienestar, cuando persiste por largo tiempo, así que su accionar mismo, resulta contradictorio.

De hecho, muchas personas pueden estar siendo afectadas por esta enfermedad sin saberlo, o culpando de su sintomatología a cualquier otra enfermedad.

Lo cierto, es que el estrés puede perjudicar la salud del cuerpo, el área emocional, pensamientos y hasta el comportamiento, por lo cual es muy importante aprender a reconocer su sintomatología, y así controlarlo.

Caso contrario, dará pie a enfermedades delicadas como la obesidad y diabetes, trastornos cardíacos, circulatorios, ansiedad y depresión.

Sobre todo porque su origen, puede proceder de cualquier hecho frustrante, situaciones extremas, impresiones fuertes, pensamientos inquietantes, entre otros. Siendo la reacción del cuerpo ante ellos, lo que demandaría la atención médica y respectivo cuidado.

Y es que sus efectos deben ser atendidos, sin esperar a que pasen de la nada, o lo que comenzó como un simple dolor de cabeza por un pesado día de trabajo, podría lograr que el sólo pensamiento de volver a la oficina, te revuelva el estómago, sin dejarte salir de la cama.

Aclarando la primera duda: ¿qué es?

Básicamente, el estrés es una condición de extrema presión, o una recarga de tensión, que aqueja al individuo.

Su alcance estriba, tanto en las exigencias de las circunstancias presentadas, como en la disposición y habilidad física o mental del individuo, para enfrentarlas.

Tratándose así, de un sentimiento de rigidez emotiva o corporal, originado automática y naturalmente por situaciones o pensamientos intimidantes, retadores o desilusionadores.

Esas circunstancias pueden tener diversas naturalezas, así como resultar detonantes o no, del estrés para cada sujeto.

Pues por ejemplo, en una pareja quien pide el divorcio, puede apreciar una sensación de libertad, mientras que para su pareja, el mismo hecho representa una terrible tristeza.

En la sociedad actual, el estrés encarna una de las más comunes y propagadas complicaciones de salud, acarreada por el ajetreo diario en el ámbito profesional, y las demandas sociales y familiares.

Puesto que los procedimientos que desencadenan esta enfermedad, siendo casi cotidianos, despliegan otras problemáticas, especialmente en el sistema nervioso.

Lamentablemente, demasiados individuos sin discriminación de sexo o edad, tratan de evadir la ansiedad y tensión que conllevan el estrés, con adicciones que erróneamente palian la angustia, durante transitorios momentos de desahogo.

De esta manera, el exagerado consumo de fármacos, tabaco y alcohol, se convierten en el escape, de quienes no enfrentan adecuadamente la angustia.

Todo ser humano, tiene la capacidad de amoldarse a cualquier tipo de situación, positiva o negativa.

Siendo que un nivel de estrés ponderado es válido, debiendo ser enfrentado con cierta facilidad, y saliendo victorioso.

No obstante, a través del desenvolvimiento de las circunstancias, si la persona no cuenta con recursos aptos que le permitan remediarlas satisfactoriamente, éstas terminarán superándole.

Lo cual incrementará el nivel de estrés a tal grado, que convergerán en muy nocivas consecuencias.

Factores que originan angustia

Algunos factores causantes del estrés, suelen ser bastante cotidianos, al punto que de reconocerse, no se estima como un verdadero problema, llegándose a solventar sin mayores preocupaciones.

Mientras otros, aún siendo parte del diario acontecer, pueden llegar a representar un trance difícil de batallar, cuyas consecuencias desestabilice el bienestar físico y mental de la persona.

Así tenemos como fuente de angustias, el hallazgo de enfermedades graves, los cambios infranqueables de relaciones personales que se creían bien establecidas, como rompimientos de noviazgos o divorcios, la decisión de casarse, o un embarazo inesperado.

Igualmente, la muerte de un ser muy cercano, familiar o amigo, suele causar mucho estrés.

También el súbito cambio de rutinas, ya sea al mudarse de la ciudad de residencia, un cambio de profesión o trabajo, de escuela, o la variación en la tutela de uno u otro padre, altera de alguna forma al individuo.

De hecho, esta última situación, puede alterar considerablemente la salud nerviosa de un niño, siendo que lo vuelve muy susceptible a no saber manejar el conflicto, si los progenitores no manejan sabiamente la situación, pudiendo causarle serios traumas.

Quienes se han mantenido muy activos a lo largo de su vida, y se enfrentan al término de su actividad laboral con la llegada de la jubilación, o han sido despedidos, se enfrentan al estrés con gran severidad.

Otro punto causal de estrés, es el fracaso que se siente al no alcanzar una anhelada meta, así como además, el sufrir accidentes serios.

Inclusive, se puede sufrir como consecuencia del consumo de medicamentos, indicados para tratamientos clínicos como ciertas drogas, y hasta por haberse vuelto adicto a ellas y se considere pertinente el final de su ingesta.

Para muchos, el dejar de fumar, o tener que renunciar al café por recomendación médica, puede convertirse es un estresante problema.

Sintomatología del estrés

Comencemos por destacar, que al no todos reaccionar y enfrentar el estrés de igual manera, si bien hay indicios comunes, tampoco necesariamente los síntomas son reconocidos al igual, ni en su forma, ni en su fuerza.  

Normalmente son un claro signo de estrés, la transpiración excesiva que llega a empapar la ropa, el agotamiento intenso, y una agitada respiración en reposo.

Imagen en primer plano de hombre sudando, de nervios y miedo antes de pasar hablar por microfono

Generalmente, se acompaña de palpitaciones aceleradas del corazón.

Al igual que pueden sentirse fuertes dolores musculares en todo el cuerpo, sobre todo a nivel de hombros, nuca y debajo del cuello, la llamada zona cervical.

Esas dolencias incluyen además, el inevitable dolor de cabeza por la constante recurrencia del pensamiento conflictivo.

Así como descontrol en la motricidad, cuando aparecen temblores en las extremidades.

El popularmente conocido como “humor de perros”, iracundo e inconsistente, la falta de sueño, el despertarse tan cansado como el día anterior, o frecuentes pesadillas, son habituales señales de estrés.

A nivel emocional, puede observarse impedimento a la hora de concentrarse, una inestabilidad anímica, tristeza, depresión y mucho nerviosismo.

Una evidente impaciencia, aparición de nuevas fobias o exacerbación de las ya existentes, son claras señales de estrés.

Como reacciones fisiológicas a la situación estresante, el cuerpo deja de funcionar normalmente, presentando mareos, desorientación, resequedad bucal.

Aunado a ello, o bien se incrementa la cantidad y frecuencia al orinar, o por el contrario se experimenta un marcado déficit de líquido excretado.

Ya que los trastornos estomacales, tienen una marcada influencia del sistema nervioso, no es de extrañar que la angustia genere inapetencia, sequedad del vientre, diarreas, fatiga o cólicos.

En casos severos de estrés, es tal el efecto en el organismo que puede originar impotencia sexual, o un considerable menoscabo de la libido, tanto en hombres como en mujeres.

¿Qué tan estresado se puede estar?

Como vemos, la reacción del cuerpo no se hace esperar ante circunstancias difíciles, somatizando de diversas formas sus respuestas.

Ante cierto grado de estrés, libera hormonas que alertan al cerebro ante un posible peligro, el pulso se acelera y los músculos se tornan rígidos.

Cuando esos efectos se presentan por corto tiempo, se convierten en recursos positivos para maniobrar el escenario conflictivo de una manera correcta, lo que puede interpretarse entonces, como la autoprotección corporal.

No obstante, si se mantienen por tiempo un tanto prolongado, la alerta anatómica se conserva, aun cuando no haya ninguna amenaza.

De esto se desprenden tres tipos básicos de estrés, siendo más irrelevante el agudo, pues dura poco tiempo la mayoría de las veces.

Se origina tras la tensión ocasionada por un hecho reciente, y la expectativa ante consecuencias futuras.

Resulta así un tanto apasionante para el individuo, pero le produce un leve desgaste, que si se alarga, traerá serias secuelas.

Seguidamente, el estrés agudo episódico, no es más que tensiones transitorias reincidentes, a lo largo de la vida del individuo.

Habitualmente, este tipo de estrés se muestra más en sujetos pesimistas o los desordenados, que viven con prisa y acostumbran ser un poco despistados, por lo cual son propensos a situaciones de tensión.

Los problemas cardíacos, resultan los principales inconvenientes derivados de la frecuente exposición al estrés agudo.

El que más desgaste físico y mental causa, es el estrés crónico, cuasi permanente, puesto que impacta casi todos los aspectos de la vida, y sus síntomas se propagan a todo el cuerpo.

Comúnmente quienes lo aquejan, se ven impedidos de solucionar el conflicto, por no reconocer recursos propios que le permitan remediarlo de manera efectiva, además de que todo su estilo de vida y conductas, provocan el estrés

Existen casos en los que las causas del estrés crónico, se observan desde la infancia al crearse traumas, que despiertan visiones amenazantes o depresivas del mundo.

Las secuelas más severas y lamentables de este tipo de estrés, son el suicidio y la tendencia a sufrir graves enfermedades.

¡A tratarlo como se debe!

Todo tratamiento para combatir el estrés, independientemente de su intensidad, busca que la persona logre solventar la situación que lo agravia.

De allí que se hayan creado técnicas, ejercicios y hábitos, para enseñarnos a canalizar los sentimientos y equilibrarlos, de forma que la angustia no tenga mayores repercusiones.

El yoga, por ejemplo, resulta una herramienta sumamente poderosa para reducir la angustia y la ansiedad, mejorar el humor, restringir el riesgo de patologías crónicas como tensión alta.

Además de que la práctica de esa disciplina, calma las perturbaciones crónicas típicas del estrés, como ansiedad, insomnio, depresión, y dolores musculares.

Del mismo modo, como técnica de relajación, la riso terapia ha ganado su lugar entre los ejercicios para mejorar el humor y la buena actitud, ante situaciones estresantes.

La risa inducida por varios estímulos, también relaja los músculos, incrementa el flujo sanguíneo, y otorga muchos beneficios emocionales.

A la par, organizar encuentros con familiares y amigos para jugar juegos de mesa, por ejemplo, no sólo resultan amenos, sino que son una muy buena práctica para fomentar la concentración y la lógica.

Una buena nutrición, que permita la digestión adecuada, que promueva una excelente condición física, también forma parte de las técnicas para combatir el estrés.

La práctica de deportes, ejercicios cardiovasculares, paseos y demás prácticas recreativas, son más que necesarias para minimizar el estrés.

Crear rutinas que brinden cierto orden al estilo de vida, con hábitos sencillos y saludables, es una excelente opción.

Sobre todo, el tratar de evadir las circunstancia generadoras de estrés, preocupaciones constantes y el ser propenso a causar o verse inmerso en problemas.

No debe descartarse la asesoría psicológica, que impulse conductas positivas para enfrentar las crisis de una mejor manera, y aporte los recursos necesarios para canalizar la buena energía, solventando las situaciones de conflictos.

El médico te espera

Como todo lo que actúa en detrimento del bienestar general, del cuerpo o la mente, el estrés también amerita atención médica, cuando sus efectos no pueden ser controlados en casa.

Lo que pudo iniciar con episodios de angustia, o nerviosismo, que se calmaban con baños calientes y relajantes, si pasan a ser una sensación de pánico, taquicardia descontrolada y respiración muy agitada, se hace necesaria la consulta al especialista.

Después de sufrir un evento traumático, accidente, enfermedad o situación muy conflictiva, si no se supera totalmente y por el contrario se reviven esos momentos con gran inquietud, lo recomendable es buscar ayuda profesional.

Si se sienten miedos recurrentes, y tan intensos que se vuelven difíciles de dominar, debe consultarse al médico.

mujer angustiada hablando con psicologo, Mujer joven que tiene estrés post aborto, hablando con un psicólogo

También al sentirse incapaz de concentrarse, de rendir completamente en el trabajo o en cualquier ámbito de la vida cotidiana.

En estos casos, el médico de cabecera podría prescribir algún tratamiento ligero, si los síntomas no son tan intensos, o pudieran estar relacionados a alguna enfermedad.

Más sin embargo, cuando ya las señales son demasiado vehementes, sin duda alguna remitirá al paciente al consultorio del psicólogo, y hasta trabajarían en conjunto.

Este profesional, inducirá a la persona a hablar de la situación que le acongoja, sus posibles causas, sentimientos generados, lo que puede exacerbar o disminuir el estrés y sobre todo, lo que cree puede originar el problema.

Basándose en los datos recabados, el terapeuta establecerá los pasos a seguir, aportándole al paciente nuevos métodos, que le permitan afrontar arduas circunstancias.

No puede haber lugar a la más mínima duda, en el requerimiento urgente de acudir al médico, si se llega a sentir un dolor fuerte en el pecho, más aún si sucede durante la actividad física.

Cuando la dolencia aparece escoltada por la falta de aire, mareos, sudoración o acaloramiento, náuseas o se irradia hacia el hombro o hasta el brazo, debe acudirse de inmediato al centro de salud.

Dichos síntomas pueden ser la antesala de un ataque cardíaco, y no sencillamente los síntomas del estrés.

Suplementar el ánimo, para ganarle al estrés

Las glándulas suprarrenales, están ubicadas en la parte superior de los riñones.

Su función primordial, es liberar y controlar ciertas hormonas, entre ellas las que nos permiten reaccionar adecuadamente ante el estrés.

De allí que el mantenerlas en buen estado, sea de suma importancia para el bienestar general del cuerpo.

Una buena manera de fortalecer el rendimiento de las suprarrenales, es la ingesta del suplemento SupraEnergía.

Su innovadora fórmula, combina aminoácidos, hierbas y vitaminas, que actúan para que el cuerpo esté preparado ante las situaciones agobiantes, previniendo que ciertas reacciones, se conviertan en delicadas enfermedades.

Es así, como SupraEnergía interviene en el funcionamiento de las glándulas suprarrenales, para regularizar el azúcar en sangre, causante en muchos casos del mal humor inconsciente.

Generalmente, ese pésimo estado de ánimo se observa en pacientes diabéticos, que al no darse cuenta de su conducta irascible, no la ataca a tiempo y ve incrementado su nivel de estrés.

De hecho, las glándulas suprarrenales, dominan la respuesta de lucha ante la ansiedad, por lo que este producto, al permitir el buen comportamiento de ellas, predispone a quien lo ingiere, a canalizar sus emociones cuando se enfrenta al conflicto.

Uno de los componentes de SupraEnergía, es el ginseng siberiano, usado como excelente remedio para activar el sistema inmunológico, minimizar la fatiga, e incrementar la energía.

Así combate eficientemente, el Síndrome de Fatiga Crónica.

Su mezcla con la raíz de Astragalus, convierte este suplemento en un extraordinario antivírico, para que el organismo rechace las infecciones por diferentes tipos de virus.

De igual forma, estabiliza al organismo bajo las circunstancias creadas por el estrés, normalizando sus funciones trascendentales, como la oxigenación de la sangre, y la potencia cardiaca.

La raíz de Astragalus, se indica cuando es requerido vigorizar la energía general del cuerpo, combatir el cansancio, la debilidad y el estrés.

Otros elementos del SupraEnergía, como el holy basil o su complejo vitamínico, refuerzan los beneficios que aporta al organismo.

Ayudando además del control de la angustia, ansiedad, y consiguiendo un mejor estado anímico, a lograr una mejor concentración e inclusive, a desarrollar la memoria, hecho comprobado en pacientes con Alzheimer.

Siempre debe tomarse en cuenta, que la buena actitud hacia nosotros mismos y hacia los demás, se retribuye al bienestar físico y emocional que tanto merecemos.

Por lo que esquivar las dolorosas balas del estrés, ayudándonos con buenos hábitos, dieta nutritiva, suplementos como éste y total disposición, nos permitirán disfrutar de la vida, placenteramente.

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