futura madre con lazo rojo de vih, Mujeres embarazadas con cinta roja en luz hermosa en concepto de Día Mundial del SIDA

El embarazo y el VIH: riesgos, prevención y cuidados

El embarazo y el VIH: riesgos, prevención y cuidados

Última actualización: 24-01-2019. Equipo Nutricioni

antirretrovirales

El embarazo es un proceso complejo donde madre y feto interactúan estrechamente en un intercambio continuo, de allí la preocupación por el VIH, sobre todo en el caso de aquellas mujeres que confirman su presencia justamente al saber de su embarazo.

Actualmente se están realizando grandes esfuerzos para obtener una vacuna eficaz contra el VIH.

Se han conseguido avances prometedores, pero probablemente aún deban transcurrir varios años hasta disponer  de una vacuna de uso masivo.

Ilustración 3D de células del sistema inmunológico que atacan un virus del VIH.

En principio la vacuna estaría indicada para los pacientes que no padecen la enfermedad pero tienen riesgo de adquirirla.

Según sean sus efectos secundarios y su costo económico, podría ser apropiada únicamente para individuos de alto riesgo, tal vez sectores más amplios de la población, o incluso, administrarse de forma sistemática como la vacuna de la hepatitis B.

Sin embargo por los momentos, no hay nada concreto, por ello cabe preguntarse qué sucede en el caso de las embarazadas con VIH.

El virus puede ser transmitido al bebé a lo largo del embarazo, durante el nacimiento o la lactancia, pues el virus es capaz de pasar por la leche materna.

Los cuidados básicos

Es bueno saber no todos los neonatos con madres seropositivos nacen con VIH, y mucho depende de los cuidados de la futura madre y el tratamiento que lleve. Sus esfuerzos deben orientarse a tener la mejor salud posible.

Se estima que hay un 25% de probabilidad de que el bebé con madre seropositiva sea infectado, pero esa probabilidad puede disminuir mucho con el tratamiento adecuado.

Existen medicaciones como antirretrovirales para la madre y el bebé seropositivos, cuyos efectos secundarios se cree que son a corto plazo.

Hasta  ahora los niños medicados con antirretrovirales han resultado normales en su formación, aunque deben ser monitoreados continuamente para ver su evolución.

Las vacunas son fundamentales para el bebé recién: la vacuna DTP, polio parenteral (tipo Salk), triple vírica, hepatitis B, neumococo, la influenza tipo B y gripe.

De esta manera se fortalece su sistema inmunológico y se crean anticuerpos oportunamente para evitar contraer otras infecciones..

Con el fin de no transmitir la infección al bebé, la madre seropositivo debe prepararse y medicarse para traer al mundo un niño sano.

Aparte de la medicación retroviral es aconsejable una alimentación con alto contenido de vitaminas del complejo B y vitaminas C, E y A para estimular el sistema inmunológico.

Otra sustancia importante es la N-acetilcisteína o NAC, que en conjunto con las estas vitaminas, impide la replicación del VIH, aumentando el recuento de los linfocitos y fortaleciendo la producción de anticuerpos.

Hay alimentos que se consideran fundamentales como las legumbres, verduras y frutas como las naranjas, las coles, fresas, limón, arándanos, ciruelas, proteínas animales como pescado y carne de aves.

Esta alimentación en la embarazada con VIH ayudará a contrarrestar los efectos secundarios de la medicación y también la hará sentir mejor.  

El VIH perinatal

Una de las vías de transmisión del VIH es lo que se conoce como transmisión vertical, cuando pasa el virus de la madre infectada hacia el hijo durante el embarazo y a través de la placenta, en el parto o en la lactancia.  

El VIH puede transmitirse de madre a hijo en el período que va desde las 22 semanas de embarazo hasta las 4 semanas después del parto.

Existen tres vías de propagación: el propio embarazo, durante el parto y en la lactancia materna, pues como ya hemos dicho, el virus puede pasar mediante la leche al bebé.

Las manifestaciones clínicas de la infección por el VIH abarcan un amplio espectro.

En el organismo humano este virus produce alteraciones que afectan profundamente a los linfocitos, células del sistema inmune, encargado de la defensa contra los patógenos.

El virus es capaz de inducir la muerte celular sobre todas las células del sistema de defensa. Por esta razón, la respuesta del organismo infectado frente a los patógenos es débil.

Los pacientes son susceptibles de padecer numerosas infecciones que en condiciones normales pasarían inadvertidas, porque un organismo no infectado por el virus sería capaz de luchar contra ellas sin deterioro alguno.

Por otro lado, el VIH tiene la propiedad de integrarse dentro de las células humanas. Así el organismo es incapaz de reconocerlo como un elemento extraño y por ello la infección dura toda la vida.

El traspaso del VIH de la madre al hijo es lo que se denomina transmisión materno - infantil. Las tasas de transferencia entre madre e hijo, sin tratamiento de por medio es de un  15% a un 45%. Mientras que con una intervención de salud efectiva la tasa de infección es de un 5%.

Este es uno de los grandes retos de prevención y por ello, se han hecho grandes avances para obtener barreras inmunológicas y permitir la supervivencia en los neonatos.

El tratamiento a las gestantes va enfocado en establecer normas para que la madre y el bebé no se contaminen. Y si la madre ya tiene la infección, entonces minimizar la probabilidad de que la transmita a su hijo.

Modos de transmisión vertical

Es importante saber que es importantísimo administrar antirretrovirales a la futura madre seropositiva, con el fin de disminuir la transmisión del virus al bebé.

En este aspecto, el tratamiento contra el virus ayuda a la madre a controlar la infección en la etapa de gestación y después del alumbramiento.

Ahora conozcamos en detalle la forma en cómo se transmite el virus de la madre al feto, que antes hemos mencionado: In útero, durante el parto y en el proceso de lactancia materna.

Dependiendo del momento en que el bebé contrae el virus habrá una estrategia de prevención adecuada.

Transmisión en el útero

Cuando se analiza la placenta, se ha puesto en evidencia que a partir de las 8 semanas el virus se encuentra activo en esta zona, es decir, tejido placentario y líquido amniótico.

Si bien durante los primeros días de gestación es posible que el virus pase al embrión, el período de mayor probabilidad de transmisión del virus madre-feto se desarrolla en el segundo y tercer trimestre del embarazo con la conexión sanguínea.

Contagio durante el parto

En esta etapa es donde ocurre la mayor parte de los contagios a los neonatos y se debe a la exposición del bebé a la sangre y los fluidos de la madre en canal de parto, al ocurrir la ruptura de las membranas.

Las contracciones al nacer facilitan el paso de sangre contaminada con el virus de la madre al hijo, así como también la introducción del virus en las vías digestivas del bebé..

Después del parto

La lactancia materna es el mejor recurso para inmunizar al recién nacido, excepto en los casos de madres con VIH positivo, ya que a través de la leche materna llegan al bebé los virus.

Durante los primeros meses de vida el riesgo es mayor pues la leche materna es más concentrada y lleva más nutrientes, además de ser la dieta única del lactante. En los meses posteriores disminuye el riesgo de transmisión.

Necesariamente la alimentación del bebé debe ser mediante fórmula infantil, lo cual puede ser un problema en personas de bajos recursos.

Controles pre y post natales del VIH

Los exámenes de VIH son rutinarios en el control del embarazo, tanto si se pertenece como si no a un grupo de riesgo. ¿Por qué es importante la prueba del VIH en el embarazo?

Según las estadísticas, se sabe que de un 25 a 30% de las personas que portan el virus desconocen su condición. Es un porcentaje bastante elevado.

Muchas embarazadas se informan de su situación cuando se realizan exámenes de control prenatal. Además el 91% de los contagios en recién nacidos se debe a la madre portadora.

Si las gestantes se realizan su prueba a tiempo, hay oportunidad de tomar decisiones acertadas para salvaguardar a la madre y al bebé, porque mientras más temprano se apliquen los tratamientos más efectivo serán al disminuir el riesgo de contagio.

Esta prueba se realiza durante el primer trimestre de embarazo. Existen muchas formas de aplicarla, hay un examen rápido que solo requiere un pinchazo en el dedo o por la saliva y los resultados están listos en media hora.

Otra prueba es la que se realiza en el laboratorio y es entregada a las 6 horas.

prueba de vih, Muestra de tubo de extracción de sangre con etiqueta de prueba de VIH en laboratorio.

Sin embargo, hay mujeres que jamás han tenido un control de embarazo y es necesario corroborar al momento del parto si son portadoras del el virus.

Para ello existen pruebas rápidas, mediante técnicas inmunológicas con enzimas que permiten corroborar la reacción del virus ante los anticuerpos. Este examen se denomina ELISA o EIA.

Si resulta positiva debe realizarse una comprobación mediante el método Western Blot.

Aunque este examen se realiza los primeros meses, es recomendable repetirla en el último trimestre antes de la semana 36, corroborando más tarde cuando nazca el bebé, si se poseen factores de riesgo.

¿Pueden los medicamentos evitar que mi bebé contraiga el VIH?

De nuevo recalcamos que la futura madre con VIH positivo debe mantenerse bajo supervisión médica constantemente, para evitar el contagio de su recién nacido.

También debe saber que el riesgo de contagio luego del parto es de un 45% si la madre amamanta a su bebé, por lo tanto la lactancia debe evitarse.

Dentro de las estrategias preventivas está realizarse la prueba del VIH para cerciorarse si es positivo, tal como se ha mencionado y luego, si es positiva la prueba tomar los medicamentos retrovirales durante el embarazo y el parto.

 El bebé también deberá pasar por este tratamiento durante las primeras semanas de vida.

Ahora bien, la transmisión perinatal y la carga viral materna es un proceso sumamente complejo, ya que durante la gestación la madre y el hijo tendrán un contacto único mediante la irrigación sanguínea.

Existe una carga viral en la placenta donde se concentra toda la información del ARN en el suero materno. Mientras más carga genética del virus del VIH tenga la madre en el suero materno o en el líquido amniótico, mayor será la probabilidad de contagio al feto.

Según estudios realizados  en 84 mujeres embarazadas con cargas virales menores a 500 copias/ml, no se registró transferencia del virus en fase perinatal.

Y aquí radica la importancia de los medicamentos antirretrovirales: ellos se ocupan de mantener la carga viral en niveles adecuados y disminuir el riesgo de contagio durante el embarazo y el parto.

Estos fármacos pasan de la madre a la placenta, brindándole al embrión una barrera protectora contra la infección.

Como medida preventiva adicional, además de la medicación es conveniente el nacimiento por cesárea, para evitar en la medida posible la transmisión del virus en el parto.

En cuanto a los neonatos, deben recibir medicación durante sus primeras 4 a 6 semanas con el fin de terminar de contrarrestar la infección por el virus.

Medicamentos retrovirales

Son fármacos elaborados para inhibir la producción de virus como el VIH dentro del organismo. Reciben este nombre pues su objetivo es reducir la cantidad del virus del VIH específicamente.

Esta terapia farmacológica está enfocada en evitar que las células contentivas del virus puedan reproducirse exponencialmente.

El objetivo principal es mantener las células atacadas por el virus, denominadas linfocitos CD4, en niveles estables. El virus del VIH ataca con frecuencia a estas células, que forman parte del sistema inmune.

Cuando el cuerpo es atacado por una infección estos linfocitos se apresuran a multiplicarse para combatirla, ocasión que el virus aprovecha para replicarse a costa de la célula, la cual queda inhabilitada entonces.

Cuando la terapia resulta positiva, el VIH no puede contagiar a más células, lo que hace que las células CD4 pueda elevarse y el sistema inmunológico se fortalece para proseguir sus labores de defensa.

Por ello uno de los cuidados que debe tener un infectado de VIH es evitar en lo posible  infecciones de tipo respiratorio, cutáneo y sanguíneo pues sus defensas están en bajo nivel.

También es importante destacar que la terapia con estos fármacos deben cumplirse al pie de la letra, pues el virus tiene la capacidad de mutar produciendo la disminución de la barrera protectora.

Afortunadamente se encuentran disponibles una gran cantidad de antirretrovirales como tratamiento para el VIH.

Desde el inicio de la enfermedad hay que inculcar en el afectado la importancia del tratamiento con el fin de mantener su conteo de células CD4 en niveles apropiados.

En la etapa inicial se administran por lo general tres fármacos, algunos de los cuales tienen algunos efectos secundarios.

En la actualidad es aconsejable que la persona con VIH tome su tratamiento antirretroviral, no importa cuál sea su conteo de células CD4. La medicación fortalece el sistema inmune y evita que las células se hagan resistentes al medicamento.

Dentro de estos medicamentos encontramos:

  • Ziagen (sulfato de abacavir)
  • Emtriva (emtricitabina)
  • Epivir (lamivudina)
  • Viread (fumarato de disoproxilo de tenofovir)
  • Retrovir (zidovudina)
  • Enfuvirtida (Fuzeon)
  • Maraviroc (Selzentry)
  • Medicamentos combinados

El tratamiento antirretroviral no cura definitivamente el VIH, sin embargo, ayuda a las personas a mantener una vida más sana y sobre todo. a disminuir los riesgos de contagiar a una persona sana.

¿Debería poner fin a mi embarazo si averiguo que soy VIH positiva?

El aborto es la interrupción del embarazo, ya sea espontánea o provocada. En las mujeres embarazadas con VIH que después de hacer la prueba confirman la infección, puede surgir la determinación de finalizar el embarazo debido a los riesgos transmitir el virus al recién nacido y la falta de seguridad en cuanto al tratamiento retroviral.

El aborto por contagio de VIH es legal hasta las 22 semanas de gestación en muchos países del mundo. Sin embargo es necesario saber que mediante un seguimiento médico cuidadoso, es perfectamente posible que una madre seropositiva tenga un bebé sano.

Por ello es aconsejable instruir a las mujeres seropositivas en cuanto a cómo se produce el contagio y a la existencia de los tratamientos para que su bebé nazca sano, en caso de continuar con la gestación.

En cuanto a los medicamentos antirretrovirales como el AZT, son administrados a las futuras madres a partir de la semana 14 y a los recién nacidos de madres seropositivas en sus primeras 6 semanas de vida.

Cuando el bebé viene al mundo rápidamente se corta la irrigación madre-feto y se administra AZT como preventivo para evitar el contagio del bebé. Esta medicación se realiza dentro de las primeras 24 horas.

Después su uso es estricto y debe dársele cuatro veces al día por las primeras seis semanas de vida con el fin de reducir el contagio de VIH. Todo este tratamiento se realiza bajo estricta supervisión médica.

Después de las 6 semanas se programará una prueba de VIH, si el resultado es negativo, el médico llevará un control especial para determinar si la AZT dejó secuelas a corto o largo plazo.

El AZT tiene efectos secundarios que se evidencian a corto plazo a saber:

Provoca anemia después del nacimiento: los glóbulos rojos no existen todavía en cantidad suficiente, lo que provoca que el oxígeno no sea transportado de forma eficiente en todo el organismo.

En estos casos es recomendable tratamiento con vitaminas del complejo B,  hierro y otros minerales.

Daño a las mitocondrias: las mitocondrias son la parte de la estructura de las células encargadas de suministrar la energía que se requiere en el proceso de respiración celular.

Ellas son las que sintetizan y almacenan la glucosa, los aminoácidos y ácidos grasos. Cuando se suministra AZT esta estructura es destruida por su efecto catabólico en las células.

Este efecto provoca daños a nivel sanguíneo y hepático, pues las sangre no se oxigena y las funciones del hígado se ven comprometidas.  Sin embargo los daños se revierten en breve al dejar de tomar la medicación.

Ahora puede ver que sí existen maneras de evitar el contagio al bebé, cuando se realiza un seguimiento adecuado durante todo el embarazo. De ser así, la probabilidad de contagio no supera el 2 %.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *