El deseo sexual o libido, cómo aumentarlo con éxito

El deseo sexual o libido, cómo aumentarlo con éxito

Última actualización: 12-01-2019 por Editor Luis F.

Libido, apetito o deseo sexual, se le llama a la pretensión y el estado de ánimo para dar y sentir placer sexual, el que es consecuencia de la atracción al coito, producto de una mezcla de un estado saludable mental y corporal. El desequilibrio en uno de estos dos factores causa una baja de libido que afecta en un alto porcentaje a la relación de pareja.

Al afirmarse que el deseo sexual es el producto de factores psíquicos y físicos, se infiere que el organismo en obediencia al cerebro trabaja en conjunto, y éste (el cerebro) a su vez en un feedback, o como un efecto búmeran, reacciona a estímulos físicos, generando así una respuesta hormonal que crea excitación, placer, sensación de euforia.

Todo ello desencadenado por una relajación psicosomática, es decir de la mente y del cuerpo.

La libido, como muchos le llaman, no necesariamente es producto del amor a otro; expertos aseguran que el deseo sexual tiene más que ver con el amor propio y la autoestima que está, a su vez, ligada a no solo factores culturales, ambientales, económicos, morales o éticos. La autoestima está muy relacionada al factor hormonal.

Hombre con azote de asno, mujer del gancho agarrador del azote, fondo negro

La estabilidad económica, los valores religiosos y éticos sólo influyen en la calidad de la vida sexual, en el placer que se alcanza al satisfacer deseos o fantasías sexuales, durante el acto o encuentro sexual.

Pero el apetito o deseo sexual, está directamente relacionado con el cerebro no en su función cognitiva, es decir de pensamiento y análisis, sino en su función de ordenador de descargas hormonales.

El cerebro desea y el cuerpo responde

Diversos estudios de longevidad y de regeneración celular o neurogénesis, han concluido que el sexo estimula la regeneración de las neuronas.

Contrario a lo que muchos pensaban, que estas células no son capaces de regenerarse, estudios han mostrado cómo ratas de laboratorio en abstinencia sexual disminuyen su capacidad cognitiva con respecto aquellas que se aparean.

La alimentación baja en calorías, rica en Omega 3, es una de las recomendaciones para regenerar neuronas, así como el ejercicio, las caminatas de quince minutos tres veces por semana, o el paseo a la mascota.

El silencio, o mejor aún la práctica de la relajación o meditación con ejercicios de respiración, ayudan a regenerar neuronas; como consecuencia surge un buen funcionamiento cerebral que a su vez se traduce en secreciones hormonales que responden satisfactoriamente con deseo sexual a estímulos, como los eróticos.

Mujer de espalda haciendo poses de relajación al frente del mar

Un cerebro en condiciones sanas es un cerebro oxigenado, cargado de nutrientes que le permiten un flujo sanguíneo óptimo para que el oxígeno y nutrientes cumplan sus funciones metabólicas.

En otras palabras, que funcione catalizando (degradando) o analizando (formando) proteínas que serán posteriormente entre otras neurotransmisores o sustancias que viajarán por el sistema nervioso dando órdenes y recibiendolas.

Que no engañen: Las hormonas actúan siempre

El cerebro funciona como un computador que reacciona a estímulos de los sentidos, es decir, del gusto, tacto, vista, oído y olfato, viajando por su red de cableado (terminaciones nerviosas), y con datos canalizados por los neurotransmisores, dando como resultado una respuesta.

Los neurotransmisores que reaccionan a una canción, a una imagen erótica, a un susurro, a la caricia de una pluma, a un dedo insinuante, a una lencería sensual, a una lengua lubricante, a un aroma agradable, a un movimiento, a un roce, a una mirada, son la dopamina, la serotonina y la oxitocina, principalmente.

Todas estas sustancias irán causando placer, relajación, sensación de euforia, gracias a la activación del hipotálamo, parte del cerebro.

Como respuesta surge el aumento del tamaño del clítoris y la erección del pene, gracias a la acción de las hormonas sexuales del hombre y de la mujer, las hormonas estradiol y progestágenos en ella y la testosterona en él.

De manera que el cerebro gracias a la estimulación pre coital (antes de la penetración), al preámbulo que muchos sexólogos recomiendan y que inclusive varias culturas practican ancestralmente, es el factor desencadenante para que surja la reacción en cadena de secreción de hormonas que generan placer, erecciones y excitaciones.

pareja con deseo sexual, lenceria, semidesnudos, Pareja sensual, chica en bragas. Hombre tocando mujer de cerca.

En ocasiones, la pareja lucha contra la falta de interés al deseo sexual del otro; sin embargo, quizá la iniciativa se pierda y un miembro de la pareja utilice el sinfín de estímulos como juegos eróticos, baños, lencería, aromas, música, para incitar a su pareja al contacto sexual.

Si no hay respuesta, no necesariamente existe una disminución de la libido, sino una falta de iniciativa que puede ser tratada por comunicación, tal vez un desinterés sexual causado más por factores psíquicos y emocionales que físicos.

Sin embargo en ocasiones la falta de apetito sexual llega al punto de la impotencia o disfunción eréctil en el hombre, o de la falta de lubricación en la mujer, esto es muchas veces causada por factores psíquicos, pero aún más por físicos, bien sean cambios hormonales como la llegada de la andropausia o del climaterio.

El deseo sexual y las culturas

Por siglos el deseo sexual ha sido estudiado e interpretado en diferentes enfoques, y todo lleva a la misma conclusión: higiene y la salud física y mental como base

Y al hablar de higiene no se habla del solo hecho del baño, sino de la salubridad, del cuidado de enfermedades en el sentido estricto de la base para disfrutar del buen sexo.

Sin embargo, toda cultura, cual sea su época, sin o con aceptación a todo tipo de encuentro sexual, posiciones, preámbulos, penetraciones sean cuales sean, coinciden en que es inconcebible una vida sexual saludable sin un organismo con mente y cuerpo sano.

Foto en primer plano de métodos anticonceptivos

Por lo que es básico en el deseo sexual, la alimentación saludable y el ejercicio, aunados a los factores psicosociales como la comunicación y confianza entre los miembros del acto sexual.

Lo cierto es que la sexualidad es parte del individuo. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, aseguraba que la sexualidad y el ambiente social o cultural no iban de la mano, afirmando que la única desviación sexual es la incompleta ausencia del sexo, ya lo demás es cuestión de gusto.

Inclusive antes de Sigmund Freud, filósofos aseguraron que los esfínteres, los órganos sexuales, estaban íntimamente relacionados con la evolución individual cognitiva, es decir del aprendizaje, por lo que la sexualidad se viven en etapas que cada individuo va disfrutando a su ritmo.

La libido o deseo sexual entonces es, para muchos psicólogos, la identidad propia, la concepción de sí mismo, el equilibrio entre lo moral y el deseo, determinando el erotismo de la persona y su aceptación misma que define las etapas de su sexualidad, por lo que el deseo sexual no es el mismo a las diferentes edades de la vida.

La etapa de la pubertad es la del deseo sexual netamente genital, y a mayor edad se avanza al deseo sexual más psíquico que físico.

La alimentación y el ejercicio: pilares de un sano deseo sexual

Un cerebro bien nutrido, sano, cargado de nutrientes, de oxígeno, reacciona relajando a todo el organismo.

Estos nutrientes vienen dados por minerales, vitaminas consumidas en la dieta alimenticia, mientras que los agresores al cerebro se consumen en pequeñas dosis, esto es tabaco, drogas y alcohol. Mientras que el oxígeno por su parte es aportado por una circulación sanguínea sin obstáculos.

Productos como  LibiActiv Mujer mejoran notablemente la libido, gracias a su fórmula especialmente preparada para ese propósito.

Así mismo, los obstáculos que dificultan la llegada de la sangre cargada de oxígeno a cada célula del organismo, sin que sea excepción las células de órganos sexuales o gónadas, son los obstructores del flujo sanguíneo llamados émbolos.

Los émbolos son formaciones que actúan como ‘tapones’ para el flujo sanguíneo normal, esto es muy parecido a los obstáculos que se consigue un conductor en el camino a casa, o accidentes en la vía.

En el caso de la sangre, ésta se consigue con cúmulos de grasa (ateromas)  o coágulos de sangre (trombos) aferrados a las paredes vasculares, es decir, venas, arterias o vasos capilares.

Todo ello conlleva a una falta de aporte de oxígeno a la célula, aunada a la falta de nutrientes que pudiera ser producto de una dieta poco saludable, de hecho la formación de ateromas es causada por una alimentación con exceso de grasas, en ocasiones también la hipoxia o falta de oxígeno celular es debido a anemias.

El consumo de alimentos con hierro y ácido fólico o vitamina B9 ayudan a la formación de la proteína hemoglobina, la transportadora natural de oxígeno en sangre.

Alimentos ricos en Hierro

De ello se infiere que con grasas en la alimentación, generalmente acompañado de sedentarismo, se forma una sangre viscosa que no fluye de manera normal por el organismo, con una alimentación pobre en vitaminas, se promueve un trato poco saludable al organismo, esto a la par parece sumir en una estima baja.

Nada de lo expuesto es una alimentación o una forma de vida que pueda llevar a un cerebro a un deseo sexual saludable.

Alimentos que fomentan el deseo sexual

Ya al hablar de oxigenación celular y la función de la hemoglobina se asume la necesidad de una alimentación donde no falte el aporte del mineral hierro y de la vitamina ácido fólico o B9, pudieran, entonces, listarse alimentos que favorecen el deseo sexual, como:

  • Espárragos, brócoli, espinacas, acelgas, lechuga como aporte del mineral ácido fólico.

  • Carnes rojas, mariscos, avellanas, pistachos, berro, acelgas, espinacas como proveedores de hierro.

  • Ostras, plátanos, sandías, ajo, como alimentos que vasodilatan es decir que abren la luz de los vasos sanguíneos, es decir su diámetro o su calibre y dejan fluir por el mejor la sangre.

Ostras

  • Aguacate, que además de su contenido de omega 3 el que evita ateromas,  y de su aporte de ácido fólico, es un inductor de formación de hormonas sexuales, es un alimento que estimula al sistema nervioso a los impulsos o viajes de neurotransmisores para causar erección o lubricación.

  • El chocolate, catalogado por algunos como un antidepresivo, dado que estimula la secreción de la hormona serotonina, una sustancia que genera sensación de placer.

  • Las ostras, legumbres y granos,  aportan el mineral zinc, que es un mineral que aumenta la testosterona y mejora las erecciones, puesto que además de depositarse en faneras (uñas, cabellos, pestañas, cejas) actúa en músculos y testículos, fortaleciendo y mejorando su función, respectivamente.

  • El higo contiene ácido fólico, zinc, y magnesio y potasio estos dos últimos minerales, se requieren para el funcionamiento óptimo del sistema nervioso.

  • Las frutas cítricas como la granada, son antioxidantes, es decir evitan los radicales libres que deterioran las células de órganos, entre ellos de las gónadas u órganos sexuales tanto masculinos como femeninos.

Productos nutricios como LibiActiv Mujer, mejoran la libido y proporcionan placer a través de sus múltiples ingredientes naturales.

Las plantas y el apetito sexual

La riqueza de la naturaleza radica en su aporte a la vida saludable, el uso de lo natural va a la par con la concepción de que el ser humano forma parte de la naturaleza.

Dado que todos los seres vivos consumen lo natural, a excepción del ser humano que procesa todo cuanto puede, pues es lógico pensar que del ecosistema se pueden obtener nutrientes y sustancias que mitigan déficits del organismo.

Así pues el deseo sexual puede tratarse con:

  • La maca, es un tubérculo cuyo nombre científico es Lepidium peruvianum, rica en vitaminas B, C y E, que actúan como antioxidantes, además de omega 3, 6 y 9 que evitan el colesterol LDL o malo, el que forma ateromas.

Además, esta planta contiene minerales como el potasio, el magnesio, el zinc, por lo que es realmente una planta que ayuda al funcionamiento óptimo del organismo en cuanto a sexualidad se refiere.

  • El ginseng siberiano, es una planta originaria de Rusia, y de países asiáticos de Corea, China y Japón.

El ginseng siberiano contiene sustancias aceitosas denominadas eluterósidos, capaces de tratar la fatiga, el cansancio y la impotencia sexual, impulsando además el sistema inmune, tratando el virus del herpes.

La dosis recomendada para un adulto, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de entre 2 a 3 gramos al día. En dosis caseras esa cantidad de gramos molidos de su raíz son preparados y consumidos en forma infusión.

  • Tribulus terrestris, planta muy conocida y usada en los deportistas por ser anabolizante, pero además es capaz de aumentar la libido.

Originaria de la India, es utilizada en tratamientos hepáticos (hígado) y urinarios (riñones), contiene protodioscina un esteroide capaz de controlar los niveles de testosterona.

Se consume con un descanso cada siete días después de dos semanas de dosis de 470 miligramos a 940 miligramos al día. Todas las dosis deben ser prescritas por un profesional en la materia.

  • Raíz ártica o Rodhiola rosea, es una planta de origen nórdico, es decir de Groenlandia, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Noruega e Islandia.

La planta contiene taninos y flavonoides, sustancias propias de las plantas, que en su caso al consumirse en té son útiles para tratar la ansiedad y como energizante, dos factores claves para estimular el deseo sexual.

  • Muirá puama es el nombre indígena que le dieron en la Amazonía brasileña, a la Ptychopetalum olacoides, una planta cuya raíz principalmente ha sido considerada un afrodisíaco natural.

Al llegar a Europa la comenzaron a usar para aumentar la libido, en especial la disfunción eréctil, también los trastornos menstruales y las afecciones reumáticas, es decir del sistema óseo, además de tratar la depresión y mejoramiento de la memoria.

Los tratamientos con productos naturales como LibiActiv Mujer acentúan el deseo sexual femenino de manera natural y sin problemas secundarios.

Se puede entonces afirmar que el deseo sexual puede ser tratado de acuerdo a su etiología o causa, bien sea psíquica o física, pues ambos en equilibrio pueden mejorar el deseo sexual que difiere en las diferentes etapas de la vida. En ocasiones no se trata de una baja de libido o deseo sexual sino en un cambio de madurez sexual.

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